lunes, 7 de febrero de 2011

Samuel Ruiz

S A M U E L R U I Z G A R C I A (el “Tatic”)
La noticia de la muerte del Obispo Samuel Ruiz García, el Tatic, como le llamaban los indígenas de Chiapas, ha dejado un gran portillo difícil de resanar en el corazón de todos sus devotos; como lo muestran los numerosos y sentidos mensajes de condolencias que han inundado las páginas de los periódicos de circulación nacional. ¡Cuántos mensajes de dolor, despedida y reconocimiento! …
Entre las expresiones más sensatas están las del editorial de la Jornada que dice: “deja un amplio y profundo sentir de orfandad” para los pueblos indígenas de México, los organismos defensores de los derechos humanos, los sectores progresistas de la iglesia Católica y, en general, para los ciudadanos que aspiran a un país más justo, digno y equitativo.
Nació Samuel Ruiz en la ciudad de Irapuato, Gto. el 3 de noviembre de 1924 y sus primeros pasos como joven y estudiante religioso fueron entre su tierra natal y la ciudad de León, de la misma entidad, ya que por influencia familiar y del medio social del Bajío ingresó al Seminario de esta última ciudad, en una época de mucha convulsión política originada por un conflicto religioso nacional llamado entonces “la guerra cristera”. De ahí lo enviaron a Roma a estudiar en la Universidad Gregoriana y allá fue ordenado sacerdote . Las condiciones sociales allá también eran críticas y las cosas estaban peor, como consecuencia de la segunda guerra mundial . Ambas realidades lo sensibilizaron .
En 1954 regresó a León Gto. y fue designado Rector del Seminario en donde había estudiado. Ciertamente la formación eclesiástica de Samuel Ruiz había sido para ser un “obispo tradicional”, un obispo “de poder”; sin embargo… en 1959 es designado Obispo de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas.. Una diócesis singular, la misma que sirvió cuatro siglos atrás Fray Bartolomé de las Casas, dominico español (1484-1566). Habitada en su mayoría por indígenas esclavizados, considerados irracionales por los conquistadores. El Obispo Bartolomé se convirtió en su defensor y apologista ante la Corte Española . Con justicia ahora se le considera un “precursor de los derechos humanos.”
A poco de empezar a recorrer su diócesis, Samuel Ruiz se dio cuenta de que las condiciones de sus feligreses no había cambiado sustancialmente, seguían siendo pobres y despreciados. En el último tercio del siglo XX, Chiapas era baluarte de terratenientes que en poco se diferenciaban de los encomenderos de la conquista, madereros destructores de bosques y cafetaleros. Fue en su transitar por los caminos de herradura de la selva Lacandona lo que lo encaminó a su propia “conversión”. No pudo ser indiferente ante esa triste situación que lo colocó en la realidad.
¿Y cuál era esa “realidad”?...la que paradójicamente ha existido y existe en ese Chiapas exuberante de las gigantescas ceibas y caobas; de esos frondosos mangos y chicozapotes; de ubérrimas tierras cafetaleras y caudalosos ríos: Grijalva, Usumacinta y Coatán. Debajo de ese cielo de abundancia existe un universo humano de inequidad, de opresión, miseria, hambre, discriminación y muerte.
Pero dio la casualidad de que Samuel Ruiz asistió en 1962-65 al Concilio Vaticano II realizado en Roma bajo el auspicio del papa Juan XXIII. Allí contemporizó con otro religioso mexicano que abría brecha en ese mundo con su Teología de la Liberación tratando de humanizar la práctica del cristianismo en el mundo de la iglesia Católica: Don Sergio Méndez Arceo, séptimo Obispo de la Diócesis de Cuernavaca.
En su posterior participación en la segunda conferencia general del Episcopado Latinoamericano efectuado en Medellín Col. en 1968, su convicción se nutrió, según sus propias palabras, “con el aporte antropológico que ponía en evidencia que, a nombre de la fe y de la acción misionera, se tenía una acción destructiva hacia diferentes culturas americanas. En nombre de Dios habíamos contribuido a arrasar pueblos enteros .
Dice de él Enrique Dussel (Filósofo): el joven Obispo sufre una conversión radical. Ya en 1968 fue uno de los cuatro oradores sobre el tema de la pastoral indígena en la Conferencia del CELAM, donde manifestó su calibre latinoamericano. Brillaría en América Latina como miembro de una camada de obispos que optaron por los pobres del continente, junto a Helder Cámara, en Brasil; Leónides Proaño, en Ecuador, y Oscar Romero en El Salvador. Será uno de los reformadores de la Iglesia, fundamentando bíblicamente la revolucionaria Teología de la Liberación que estaba naciendo. Pero aún más, la llevó a la práctica en su pueblo indígena de Chiapas. Aprendió dos lenguas mayas y se transformó en el profeta de su pueblo.
Uno de los retos mayores que se planteó Samuel Ruiz fue cómo recuperar la dignidad robada a los indígenas que carecían ahora de una mínima autoestima, y encontró que si no era por su propia acción sería una tarea casi imposible de lograr, como lo había sido durante tantos siglos de repetir una doctrina y una pastoral paternalistas, como acostumbran tanto el estado como la propia iglesia.
Luego, y en contraposición de la mayoría de los obispos mexicanos y de su jerarquía y dejando a un lado un poco de “ortodoxia”, creó nuevos conceptos en busca de que los indígenas feligreses en su mayoría, cambiaran de actitud y pretendieran “autovalorarse” para practicar un cristianismo más puro. Para ello fomentó un movimiento de diáconos y catequistas autóctonos para compartir con ellos las tareas de la evangelización. Eso le valió en encono de quienes en la iglesia católica favorecen el ministerio centrado en los sacerdotes. Al ampliar su labor y entregar muchas de las funciones concebidas originalmente sólo para quienes ejercen el sacerdocio (democratización?), Samuel Ruiz desafió al elitismo que exalta muy por encima de la feligresía a los curas ordenados. Los guardianes de la pureza de la casta sacerdotal lo hostigaron todavía más cuando se atrevió a ordenar diáconos permanentes casados y dejó entrever que para completar el desarrollo sería necesario llegar a la ordenación de sacerdotes indígenas con vínculo matrimonial.
Esa fue también su respuesta a las acusaciones que le hacían sus colegas obispos encabezados por el Nuncio Apostólico, de que su diócesis era una de las más descatolizadas de la República por la labor de proselitismo que llevaban a cabo en Chiapas las sectas evangélicas que estaban en boga. Un análisis detenido de la pastoral de Samuel Ruiz evidencia que lo sucedido durante sus cuatro décadas al frente de la Diócesis de san Cristóbal de las Casas fue en realidad una “revitalización” del catolicismo en poblaciones preponderantemente indígenas. Antes de él la característica del trabajo pastoral católico fue la ausencia, o visitas fugaces, de sacerdotes en los pueblos indios. El Obispo pudo ver con claridad que era necesario involucrar decididamente a los indígenas en el trabajo eclesiástico, tal como lo hacían las iglesias evangélicas, cuyo desarrollo estaba en manos de los creyentes.
“Eso le valió haber sido dentro de la iglesia objeto de incomprensiones, desaires, malinterpretaciones, cobardías, denuncias, aislamientos y componendas con los señores de su mundo. Y de vituperios, calumnias, difamaciones, persecusiones y amenazas de muerte fuera de ella ” ( Miguel Concha ).
Pero…¿ qué sucedió cuando…el 1º de enero de 1994 surge en Chiapas la rebelión armada? ¿cuándo millares de indígenas dijeron ¡Basta! ¡Basta ya de tanta injusticia y discriminación de los indígenas! Sucedió que, …de inmediato acusaron sin pruebas a Samuel Ruiz de ser el instigador principal, por parte del gobierno y sus socios finqueros y terratenientes reforzados por los medios de comunicación.
Y sin embargo, poco después ambos beligerantes se quitaban las puntas convenciendo al Obispo Samuel Ruiz para que sirviera de “mediador” en la confrontación a fin de evitar un mayor derrame de sangre. ¿Qué vieron en el Obispo para creer que era la única persona capaz de sentar a dialogar a gobierno y rebeldes?
Seguramente lo que era obvio: una gran autoridad moral; ganada con trabajo durante 40 años. Culminación de sus características personales de “mediador nato y hábil” (Magdalena Gómez) además de su inteligencia y su humildad como un verdadero cristiano.
El Señor Obispo Samuel Ruiz ya no alcanzará a ver el desenlace de esa “Rebelión de los Indígenas”. ¡Descanse en Paz “el Tatic” Samuel ¡

Florencio Castrejón Angel CDD
Enero de 2011.

No hay comentarios: