G U A D A L A J A R A .
Guadalajara la ciudad de las cinco “a”….¡Guadalajara en un llano, México en una laguna … me he de comer esa tuna…aunque me espine la mano! …!Guadalajara hermosa, hueles a limpia rosa temprana!
Ciudad coqueta que a todos fascina, ahora y antes…ahora y siempre. El maestro Altamirano tuvo palabras elogiosas para la Guadalajara de 1863, llamándola: “la reina de occidente” y “la primera ciudad del interior” en su novela “Clemencia”. Le adjudicó más de 80 mil habitantes en el año de 1738; y abunda sobre ella diciendo: “ la vista no puede menos que quedar encantada al ver brotar de la llanura, como una visión mágica a la bella capital de Jalisco, con sus soberbias y blancas torres y cúpulas, y sus elegantes edificios, que brillan entre el fondo verde oscuro de sus dilatados jardines.” La ciudad de Guadalajara la fundó el conquistador español Cristóbal de Oñate en el año de 1542.
Cuna de mujeres bonitas, Altamirano también dice al respecto: “En otras partes las mujeres apenas asoman las narices por sus balcones para ver pasar al viajero, y se apresuran a esconderse para no ser examinadas de cerca. En Guadalajara las mujeres se presentan francas y risueñas, comprendiendo muy bien que no es preciso ser mojigatas para ser virtuosas.”…
Hoy, la misma encantadora Ciudad con sus viejos y perdurables edificios coloniales de cantera amarilla, y sus monumentos bien conservados; a la vez Ciudad Moderna con amplias avenidas, parques y jardines; elevados edificios; con su millón y medio de habitantes fijos y ambulantes de todas partes de México y del extranjero; por eso mismo ciudad anárquica, con ríos de gente que vomitan las bocacalles, principalmente en el centro.
La llaman “La capital mundial del tequila”, por ser el mayor productor de la bebida más conocida y representativa de México en el mundo, producida por primera vez, dicen, en el siglo XVIII por don José Cuervo.
Se asocia también con Jalisco y su capital el origen de la “Charrería”. La figura del “Charro” se remonta a la época de la colonia con la aparición de las haciendas y posteriormente con la de los llamados “Chinacos” (guerrilleros liberales del siglo XIX) y en el pasado siglo XX cuando llega a México el esplendor del Cine, es Jalisco uno de los lugares en donde mejor se explotan los paisajes y el folclore de temas campiranos y sus imprescindibles charros. Famosísimas fueron las películas: “Allá en el Rancho Grande”, con el jalisciense Tito Guízar y la actriz también de Jalisco, Esther Fernández, capaces de llenar las salas cinematográficas de toda la América Latina . Después Jorge Negrete y Gloria Marín reafirmaron el éxito del cine mexicano con la película ¡Ay Jalisco, no te rajes!
También se afirma que “los mariachis” tuvieron su origen en la parte occidental de la República, entre Jalisco y Nayarit, y se les considera símbolos de la cultura popular mexicana y creadores de hermosas piezas musicales que reafirman el sentimiento de la mexicanidad.¿ Quién no ha escuchado la canción “Guadalajara” de Pepe Guízar? o “el Jarabe Tapatío” venido desde mediados del siglo XVIII. El más famoso mariachi Vargas de Tecalitlán y su director Silvestre compusieron por su parte el tan popular y emotivo “Son de la Negra”.
En el centro de la ciudad podemos contemplar aún su famosa catedral con sus torres góticas, construidas desde 1558 hasta 1618, mezclada su estructura con otros estilos arquitectónicos como el barroco y el plateresco.
Acorde con su fama de bastión del catolicismo en México, el centro de la ciudad dibuja una cruz perfecta, con la catedral como corazón y sus cuatro parques aledaños como extremidades; con orientación superior hacia el oeste, en donde se encuentra la “Plaza Guadalajara” o de “Los Laureles”. Hacia el oriente “La Plaza Liberación”; hacia el norte se encuentra “La Rotonda de los Jaliscienses Ilustres” y hacia el sur “La Plaza de Armas.”
En partes laterales de cada parque se encuentran sendas joyas arquitectónicas coloniales. En el mismo orden de las plazas están: el edificio del Ayuntamiento Municipal, una construcción relativamente nueva (1952) y muestra en la parte exterior bellos portales y en su interior murales pintados por Gabriel Flores en los que se contempla la fundación de la ciudad de Guadalajara.
El Teatro Degollado, el Palacio Legislativo y el de Justicia son las construcciones que adornan la” Plaza de la Liberación” o de las “Dos Copas”, la plaza más grande de las cuatro. El primero, el principal teatro de la ciudad; es una sólida construcción que compite en belleza con la catedral. Se comenzó a construir en 1856 bajo los diseños del Arquitecto Jacobo Gálvez. Se diseñó en estilo neoclásico y sobre las 16 columnas corintias de su parte frontal hay un gran mármol en el que se representa al dios Apolo y las nueve musas. En el interior se pueden admirar los frescos pintados por el artista Gerardo Suárez basado en la célebre obra de la Divina Comedia de Dante y los murales de Felipe Castro.
La Plaza de la Liberación continúa atrás del teatro pasando por la Plaza Tapatía en donde hay una fuente que se llama de la Inmolación de Quetzalcóatl; el corredor peatonal continúa hasta llegar a las puertas del Instituto Cultural Cabañas construcción que data de 1810, obra del famoso arquitecto español Manuel Tolsá. de modelo neoclásico. Se le llamó Hospicio Cabañas porque albergó un orfanato durante 150 años. Entre 1936-1939 José Clemente Orozco pintó 53 murales en paredes y bóvedas y en la capilla mayor, entre ellos la que por muchos estudiosos es considerada su obra maestra: el “Hombre de Fuego”.
E l Museo Regional de Jalisco adorna también el parque de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres que consiste en una estructura circular sostenida por 17 columnas estriadas, construida en 1952 para guardar los restos de jaliscienses distinguidos. Las fuentes de información dicen que son 19 las estatuas que circundan la rotonda ,… pero yo conté 26. Entre ellas ciertamente hay personajes de alto perfil, y gran impacto en la historia de nuestro país y algunos han trascendido sus fronteras. Entre ellos están: el Jurista Ignacio L. Vallarta (1830-1893); el Muralista José Clemente Orozco (1883-1949); Agustín Yáñez (1904-1980) literato, gobernador, Secretario de Educación Pública. El pintor paisajista Gerardo Murillo, “Dr. Atl” (1875-1964) que captó en vivo y en directo la erupción del volcán Paricutín (1943). El patriota Valentín Gómez Farías (1781-1858) precursor del Liberalismo Político en México, correligionario del Benemérito Benito Juárez; generador de las Leyes de Reforma especialmente en lo que concernía a quitar al clero el poder casi “omnímodo” que poseía. Cinco veces Presidente de México. Defensor incansable del Federalismo..
Por último, en la Plaza de Armas está ubicado el Palacio de Gobierno construido a finales del siglo XVIII y, al igual que la catedral, combina varios estilos arquitectónicos como el neoclásico y el churrigueresco. En su interior lo más significativo son las pinturas murales de J. Clemente Orozco. En este Palacio Don Miguel Hidalgo firmó y expidió el “ Decreto que abolía la esclavitud en México”. Y en su fachada existe una placa que dice: “Este edificio fue Palacio Nacional del 14 de febrero al 19 de marzo de 1858 y residencia del Presidente de la República don Benito Juárez.”
Guadalajara tiene un mercadote sensacional con una variedad insuperable de productos comerciales para satisfacer las necesidades de toda la población local y regional; se llama el mercado: “Libertad” o “de San Juan de Dios”, y ahí hay de todo: se encuentra comida ordinaria o típica como la “birria” o las tortas ahogadas; hay mucha ropa, talabartería, zapatos y huaraches; dulces de todas clases y es notable el comercio de joyas de oro y plata. No se nota extrema pobreza.
En cuanto a la cultura uno quisiera creer que es verdad lo que se dice: que es de un nivel alto por cuanto hay una intensa actividad en ese renglón: exposiciones, ferias del libro, muchas y grandes librerías y muchas Universidades y escuelas y que el analfabetismo anda en un porcentaje del 2.56% supongo que en la ciudad, porque en el estado según el INEGI (2005) marca el 5.5% y la media nacional está en 8.3%, aunque la Cultura en Jalisco sufra con mucha frecuencia los embates de una parte del clero trasnochado.
Una cosa que sí decepciona es que los productos artesanales de Tlaquepaque que antes estaban al alcance de cualquier bolsillo, ahora se cotizan a altos precios o en dólares y a las tiendas donde los expenden sólo entran los gringos o los turistas que muestran esa moneda. Los mercados están repletos de chucherías que hacen pasar por artesanías, de ínfima calidad y muchas veces “hechas en China”.
No puede escapar una ciudad como ésta de los males que sufren las macrociudades, como por ejemplo: la insuficiencia de los servicios públicos de saneamiento (hay mucha basura en las calles céntricas y mucho ruido); los problemas de transporte, de alumbrado, inmigración etc. Y ahora, el flagelo que pesa sobre la población en general de todas partes: la endemoniada criminalidad de los traficantes de drogas.
Así vieron mis ojos a Guadalajara en esta mi segunda visita después de 25 años de la primera. Aquella fue en compañía de mis dos hijos y de mi finada esposa Elvira, y esta vez acompañando a mi hijo Federico, su esposa Georgina y sus dos hijos: Pablo y Andrea. El recorrido por la ciudad lo hicimos en el novedoso servicio de “turibús”, cómodo y barato, guiado y descrito de manera oportuna, y era de ver a mis nietos tan interesados y divertidos. Hay tres rutas y las tres recorrimos en un solo día. La primera ruta es a Tlaquepaque, la segunda a la “Plaza del Sol” y la tercera a Zapopan.
Nuestro viaje se realizó en autobús sin ningún contratiempo a pesar de ser época “alta” de turismo, porque que estamos en vísperas de la Navidad.
Florencio Castrejón Angel. CDD
Dic. de 2010.
lunes, 7 de febrero de 2011
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