lunes, 7 de febrero de 2011

Una Buena Lección

U N A B U E N A L E C C I O N

Me parece que todo empezó desde que algunos abogados democráticos ofrecieron sus servicios a Maestros Jubilados para entablar juicios legales, reclamando dineros no pagados por la SEP o por el ISSSTE y aparentemente olvidados. Dentro de esos recursos que nos corresponden están: diferencias por incrementos a las plazas en las que nos jubilamos no aplicados a nuestra pensión; los noventa días de aguinaldo que ya recibían los trabajadores activos y nosotros no, y ahora se reclama una “prima de antigüedad” que andaba perdida.
Pero no solamente por dinero hemos luchado, también por otros derechos de carácter laboral, político, sindical y social. Además, las luchas y movilizaciones del Magisterio Morelense son cíclicas y los maestros ya estamos acostumbrados que todos los beneficios, por pocos o limitados que sean, se logran “a gritos y sombrerazos,” de otra manera no llegan.
Hagamos un breve repaso: en 1980, estando aún en servicio activo, hicimos una huelga de 43 días de duración, (del 13 de octubre al 24 de noviembre de 1980); una caminata de Cuernavaca al Distrito Federal (4-7 nov. 1980); y una huelga de hambre (28 marzo-5 abril 1981)contra un fraude sindical. Se luchó porque nos hicieran caso; contra el cacicazgo de Carlos Jongitud Barrios, Presidente Vitalicio de la llamada Vanguardia Revolucionaria del SNTE; aumento de salarios y por la convocatoria para la renovación del comité seccional; así como contra la negligencia del ISSSTE.
En el último tercio del mes de noviembre de 2005 el grupo de jubilados de Morelos se movilizó para reclamar al gobierno del Estado el pago de 50 días de aguinaldo para completar los 90 días que pagaban a los activos. Pedimos el apoyo a éstos y ellos con su entusiasmo, su juventud y con toda su sinceridad y comprensión nos ayudaron a ver realizado nuestro sueño.
En correspondencia, participamos con ellos en su movimiento de agosto de 2008, cuando se vieron en la necesidad de rechazar la pseudo Alianza para la Calidad de la Educación (ACE) que no es otra cosa que una más de las trapacerías de la cacique Gordillo para hacer negocios al amparo del presupuesto destinado a la educación. Salimos con ellos a las calles a gritar en contra de la represión desatada por el gobierno panista, en diferentes plazas del estado y durante el desfile del 30 de septiembre en honor de José Ma. Morelos en la ciudad de Cuautla en la culminación de la lucha y en reemplazo del desfile oficial suspendido por el mismo gobierno.
En estos días nuevamente nosotros los jubilados estamos en pié de lucha para recuperar una “prima de antigüedad” escamoteada por la SEP. Siguiendo la misma ruta de costumbre, al principio, el SNTE se hizo “ojo de hormiga,” pero cuando vio que las posibilidades eran reales, se montó en la ola al tiempo que decía: “este sombrero me gusta… y me lo pongo”.
Por una parte, ¡Qué bueno! que los “charros” con su peso político apoyen e inclinen la balanza a favor de los jubilados, pero no hay que olvidar que ellos (genio y figura…) “no dan paso sin huarache” y sin querer queriendo dividen al grupo, porque también siempre hay gente, aunque sean pocos, que los siguen por donde los lleven. Pero esta vez, 17 de enero de 2011, recibieron una buena lección. Resulta que como era el día definitivo para dar una respuesta a nuestra petición, la “Comisión Negociadora citó a los jubilados a una concentración en el Palacio Legislativo; y la Sección XIX del SNTE citó a otra paralela en la Plaza de Armas de Cuernavaca, a sabiendas de que está ocupada por una pista de hielo. Para los jubilados foráneos les envió camiones, les dio tortas y agua y les repartió gorras blancas como distintivo con el logotipo del SNTE.
Muchos maestros aceptaron estas facilidades y así fueron llegando al lugar señalado, solamente que cuando se dieron cuenta de que no había espacio para la manifestación ni seriedad en la organización, encaminaron sus pasos hacia el Palacio Legislativo que ya estaba casi lleno por los demás. Escondieron sus gorritas y se sumaron al contingente que ya estaba por iniciar una marcha alrededor del Palacio del Poder Ejecutivo.
Así, todos unidos, con todo el entusiasmo posible, con la misma voz y las mismas consignas: …¡jubilados unidos,… jamás serán vencidos!...¡con bastón y sin bastón…todos vamos al plantón! marchamos una vez más exigiendo lo que por ley nos corresponde. Después, un mitin a un costado de la sede del Gobierno Estatal; y a las cuatro de la tarde regresamos al Palacio Legislativo para recibir la información, por parte de la Comisión negociadora, de que ya habían concedido la cantidad de 76 millones de pesos para repartirlos equitativamente entre los 8 mil jubilados del estado de Morelos. Preguntaron a los presentes si se aceptaba esa cantidad e inmediatamente se escuchó en coro…¡No!... Entonces…¿proseguimos la lucha?…¡Sí! …fue la respuesta.
Lo más agradable para mí fue la acción de muchos compañeros que con su limpia conciencia política hicieron pasar un mal rato a los que se dicen sus representantes sin serlo, y que esta acción también aplica para ocasiones de más trascendencia, como por ejemplo las elecciones de los gobernantes. “recibir todo lo que les ofrezcan” y a la hora de votar, hacerlo por quien mejor garantice sus intereses.

Florencio Castrejón Angel CDD
Enero de 2011

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