Vivo en Cuautla Mor., una bonita ciudad todavía habitable, donde se disfruta de agua suficiente aunque no sea gratuita, gracias a que vivimos bajo, o mejor dicho sobre, un manto acuífero protector del coloso Popocatépetl, que cada año estrena su nuevo traje de extrema blancura, sobre un fondo azul transparente. Cuautla es dueña de un enorme cielo con un millón de estrellas y un río de frescas aguas permanentes. Es la segunda ciudad en importancia en el estado de Morelos, con una población aproximada de 180 mil habitantes, muy amigables, de los que todavía acostumbran saludar: “buenos días”, cuando suben a las “combis”.
Conocida la región como “el Valle de Amilpas” sus tierras son planas y fértiles. Desde lo alto se observa como un mosaico compuesto de muchas parcelas de diversos tonos verdes. De clima subtropical que no rebasa los 35º C de temperatura en la sombra; de escasas lluvias en verano y fríos tolerables en diciembre, enero y febrero que no bajan menos de 17º C.
Haciendo alarde de su toponimia Cuautla está poblada de muchos árboles. Muchas casas tienen un pequeño huerto de frutales, que disfruta la familia cuando maduran; por lo menos hay un árbol por casa que le da belleza y frescura. En esta variedad encontramos: mangos y aguacates; naranjos, limones y mandarinos; guayabos y nísperos; guanábanos y mameyes; palmeras, plátanos y tamarindos. También hay una gran variedad de árboles de ornato y de sombra tanto dentro de los patios como en las aceras, camellones y en los parques. A la lista anterior agregaremos los ficus, tabachines, fresnos y aralias; pingüicas y guajes; pinos y cedros.
Estos árboles, además de sus ricos frutos, son el hogar de cientos de pajarillos que impregnan el ambiente con sus trinos melódicos. Por ejemplo: en los amaneceres de la estación primaveral, cientos de pájaros del mismo nombre esparcidos en la ciudad, llegados quien sabe de dónde, nos despiertan con sus alegres sinfonías. El resto del año desaparecen. En su estancia prefieren los árboles más elevados para posarse y cantar, como son las jacarandas, laureles, los guamúchiles, eucaliptos y mezquites.
Hay muchos otros pájaros que hacen simbiosis con los árboles, como los zanates que pernoctan en los grandes laureles, en las ceibas, en las parotas o en los árboles del hule más crecidos. También llegan puntuales las bandadas de garzas migrantes en la época de fin de año. Y la colección de pajarillos se enriquece con las tortolitas, pito reales, canarios, gorriones y colibríes que constantemente vuelan alegres de rama en rama y de árbol en árbol. También hay tordos, pericos y las gráciles y aerodinámicas golondrinas.
¿Pueden creer que este lugar tiene algo del Edén?
Nos falta mencionar que de un tiempo para acá Cuautla se ha convertido en un extenso jardín, gracias al auge que han tenido los viveros, donde podemos encontrar una gran variedad de plantas de ornato del tipo de las rosas, las pascuas y las bugambilias; los jazmines, las aves del paraíso y los anturios, etc. que embellecen y perfuman los jardines.
Durante épocas pasadas el Valle de Amilpas fue un productor de azúcar y de alcohol muy importante, por su cercanía al D.F., y del mejor arroz del mundo; así como, de cebolla, jitomate y otras hortalizas. Esta producción ha venido a menos porque los campos del estado de Morelos, en gran parte, nuevamente codiciados, se han convertido en viveros, en sitios inmobiliarios y de recreo turístico, por lo que proliferan los balnearios en la ciudad y sus alrededores. En Cuautla tenemos los muy conocidos: de Agua Hedionda, el Almeal, las Tazas, Agua Linda, los Limones. Muy próximos (diez kms.) también se encuentran los Centros Turísticos de Oaxtepec y Cocoyoc.
La ciudad se ha vuelto un gran centro comercial, lo dice el funcionamiento del tradicional e histórico ferrocarril, que también nos despierta con su clásico silbatazo de las seis de la mañana. Hay una importante Central de Abastos para venta de abarrotes al mayoreo y una gran plaza para el comercio de frutas y legumbres en donde se encuentra de todo y a buen precio. También hay varias sucursales de las grandes cadenas comerciales.
Es un lugar bien comunicado, con buenas carreteras hacia los cuatro puntos cardinales; al interior y en el centro sus calles son estrechas pero fuera del primer círculo, las calles ya son más amplias, en su mayoría pavimentadas; aunque sea lamentable que toda la urbanización y mejoramiento de las obras viales se construyan más que pensando en las personas, se piense en “su majestad”: el automóvil. Prueba de ello es que muchísimas aceras se encuentran semi-destruidas y ocupadas por puestos callejeros o por coches inservibles o materiales para construcción, escombros y que impiden el paso a las personas de a pié, (son los prietitos en el arroz).
Cuautla ocupa un lugar muy importante en el contexto histórico nacional, gracias a ello se ha decretado que debe llamársele Heroica e Histórica, debido en primer lugar a que fue escenario de un acto “heroico” que se conoce con el nombre de “Sitio de Cuautla”. Aquí, Morelos, su ejército de insurgentes y los habitantes del poblado, en el lapso del 19 de febrero al 2 de mayo de 1812 resistieron un asedio de setenta y dos días impuesto por las fuerzas realistas al mando de Félix María Calleja numéricamente superior. En este episodio hicieron gala de valor y audacia nuestros héroes patrios José Ma. Morelos, el cura Mariano Matamoros, Hermenegildo Galeana, los Bravo: Don Leonardo y sus hermanos Miguel y Víctor, así como su hijo Nicolás; Narciso Mendoza, Francisco Ayala y la Intrépida Barragana; tanto como muchos soldados y pueblo anónimos que dieron su vida por la Independencia de México. Por ello, sus nombres quedaron grabados en las calles del primer cuadro y el habitante y también el visitante, pueden andar los mismos pasos de Morelos o de Galeana.
A principios del siglo XX en la llamada Revolución Mexicana y en virtud de que las tierras fértiles del estado de Morelos, incluidas las de Cuautla, eran muy codiciadas por los hacendados latifundistas, cobijados por la dictadura de Porfirio Díaz, Don Emiliano Zapata, originario de Anenecuilco, se propuso reivindicar su posesión a favor de los campesinos que las siembran y eran los dueños originarios de ellas. Al grito de “Tierra y Libertad” Cuautla se convirtió en la cuna del Agrarismo. Factor que sirvió de base para llevar a los campesinos del país algo de justicia; un poco de prosperidad y desarrollo nacionales, así como de estabilidad política a mediados del siglo XX. También, en las ruinas de las Haciendas porfiristas, han sido recreadas por el cine nacional las hazañas y leyendas de los revolucionarios Zapatistas. Se han filmado muchas películas en Cuautla y sus alrededores.
Mi conclusión es que vivir en Cuautla es un privilegio, que debe pagarse con algo de uno mismo, siendo un buen ciudadano, por ejemplo; y preservando nuestra ciudad de lacras como la contaminación ambiental o la corrupción social que ya asoman la cabeza.
Florencio Castrejón Angel. CDD
Mayo de 2010. H.H. Cuautla Mor.
lunes, 24 de mayo de 2010
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