viernes, 14 de mayo de 2010

la ley del trabajo...

LA LEY DEL TRABAJO O EL TRABAJO SIN LEY.

--¿Adónde vas tan de prisa Graciela?
--Voy al super a traer cosas para el desayuno, ya se me hizo tarde, mi marido y mis hijos se van al trabajo y a la escuela, y que crees…no tengo criada. Por eso me las veo negras para hacer todo el trabajo de la casa; no tengo tiempo de nada que no sea cocinar, fregar y lavar ropa. (Graciela es una joven y guapa mujer como de treinta y cinco años de edad; esposa de un Licenciado empleado de gobierno, mamá de tres hijos en edad escolar).
-- Te comprendo Graciela, también así me veo cuando falta Rosenda, mi criada. Lo primero es que llego tarde a mi negocio. Y vaya que no les faltan pretextos para no venir a trabajar: que sus hijos se enferman, que las juntas de la escuela, que la fiesta de su pueblo, ¡que parió la marrana! En fin…la que sufre es una. Ve pues…no te quito más tu tiempo que ya son las siete; y luego con este maldito cambio de horario que nos parte la “mother” a todos. Después platicamos más.

Una semana después…por teléfono:

--¡Hola Graciela! Te llama tu amiga y vecina Silvia para preguntarte si ya tienes criada. (Silvia es una mujer madura que tiene un negocio de flores en el mercado; de hecho ella controla esta rama del comercio, porque, además, les presta dinero a muchos comerciantes).
--Fíjate mana que no, todavía no encuentro una que me agrade y que me convenga, todas quieren ganar mucho y trabajar poco; entrar y salir a la hora que les convenga y luego hay que andarles cuidando las manos porque se les puede pegar algo de tus cosas. Han venido cinco y con ninguna he podido hacer trato.
--¿Porqué, Graciela?
--Pues, porque…la primera quería ganar más de cien pesos diarios…¡imagínate!…casi “dos salarios mínimos”; como si para barrer y trapear hubiera estudiado en la Universidad, para querer ganar un sueldo profesional.
La segunda, quería hacer el aseo y la comida, pero no quería lavar la ropa porque somos muchos de familia, no obstante que le permitía usar la lavadora, ni así.
La tercera, quería traer con ella una niña de tres años porque no tiene quien se la cuide. Eso no conviene porque no la dejaría trabajar y en esa edad, los niños son muy destructores y cochinos; así que para no estar haciendo corajes cada rato ahí la dejamos.
Otra, quería el horario a su gusto: entrar a las nueve de la mañana y salir a las cinco de la tarde, que porque vive en un poblado fuera de Cuautla; ¡ah! y otra cosa: que le pagara sus pasajes. Creen que una está nadando en el dinero.
La última vino ayer, pero de plano me pareció muy “naca” y pensé que no me iba a gustar cómo hacía el trabajo, sobre todo el quehacer de la cocina; y con lo delicado que es mi marido.
--Tienes toda la razón, Graciela, así son las criadas de ahora. Buenas las de antes; decía mi abuela que trabajaban todo el día y sin chistar, y eran jóvenes no viejas.

Graciela y Silvia son dos mujeres emblemáticas del criterio que prevalece entre patrones, empresas y el gobierno como su representante, con respecto a los trabajadores y trabajadoras, que en la eterna “lucha de clases” los primeros quisieran que estos últimos, les trabajaran gratis. Como en los tiempos de la esclavitud. Sin considerar, en ningún momento, que los trabajadores y sus familias son seres humanos que sienten , comen, viven; son dueños de una dignidad como la de ellos.
Graciela y Silvia son dos de tantas perfectas ¡eh!...mulas del actual pseudo Secretario del Trabajo del Gobierno espurio, “negrero” “vende obreros” que está empeñado (por mandato) en imponer una nueva ley del trabajo, en donde se anulan muchas conquistas obreras que han logrado los trabajadores a través de años de lucha sindical y de sacrificios.

Florencio Castrejón Angel.CDD
12-mayo-10 H. Cuautla Mor.

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