Aprovechando perfectamente la ocasión, la TV pretende cambiar del calendario cívico mexicano el “Día del Trabajo”, celebrado en todo el mundo el 1º de mayo de cada año, por el “Día del Trabajador”; inclusive cambiándolo de fecha al 1º de julio.
Empecé a observarlo en los días previos a la fecha tradicional en un canal televisivo de paga, como anuncio comercial induciendo a los trabajadores a quedarse en casa viendo todo el día las mejores películas gringas. Olvidarse de salir a la calle a gritar sus inconformidades, sus necesidades y reclamar todo lo que se ha perdido en estos últimos años en perjuicio de su bienestar, bajo la amenaza de adquirir en esas grandes concentraciones el temible virus de la “influenza porcina”….¡Qué casualidad!
Más que nada se trata de borrar la palabra TRABAJO con su carga tan significativa en la Historia, en la Política y en la Economía, como “el derecho inalienable” de todo ser humano para obtener un salario digno que satisfaga sus necesidades familiares. Cambiarla por la palabra Trabajador, así… individualizado…como se presenta el “Día” del Padre, la Madre, el Maestro, el Padrastro y tantos otros “Días”, de sujetos merecedores de un festejo, con regalos y toda la parafernalia sugerida por la misma Tv.
Pero, ¿será posible borrar de la Historia el “Día del Trabajo”? si ese memorable día se recuerda la Gesta Obrera de “los Mártires de Chicago” que en 1886 fueron perseguidos y victimados a causa de su lucha por la jornada de ocho horas de trabajo al día. En su honor se instauró esa conmemoración cada primero de mayo en todo el orbe; desde Estados Unidos hasta China, pasando por Europa, Cuba y México.
Aquí en nuestro país las luchas laborales comienzan a fines del siglo XIX, y sus promotores principales fueron los hermanos Flores Magón (Ricardo, Enrique y Jesús) quienes a través de su periódico “Regeneración”, difundieron los derechos civiles y laborales que ya se habían implantado en Europa y Estados Unidos. Los ideales de los hermanos Flores Magón se plasmaron en las rebeliones de los trabajadores mineros del cobre en Cananea, Son.; así como con los obreros textiles de Río Blanco Ver.. Ambas luchas fueron brutalmente reprimidas por mandato del gobierno de Porfirio Díaz en apoyo a los patrones. Esto sucedió en 1906 y 1907, respectivamente.
Gracias a esas cuotas de sangre obrera, los trabajadores hemos logrado grandes conquistas, como:
---jornada diaria de ocho horas
---derecho de huelga y de sindicalización
---un contrato colectivo y prestaciones como: pensiones y jubilación, seguro médico.
---derechos de antigüedad y escalafón. Etc.
Que el neoliberalismo en boga (o en crisis?) quiere arrebatar, y en parte lo ha logrado, con la desaparición de leyes constitucionales de cada país, para que ahora se pague por día o por hora, sin contrato, menos colectivo; sin seguro social y con prestaciones privatizadas, sin leyes que protejan al trabajador y su familia y sin tribunales imparciales a donde recurrir. Esto parece cíclico, es decir, que se repite cada determinado tiempo y por lo tanto es necesario estar alertas para defender los derechos de los trabajadores, y que éstos despierten, que no se dejen embaucar fácilmente por los hipnotizantes medios de comunicación masiva, principalmente la TV.
Por último hago la siguiente reflexión: los obreros en México han amenazado, a través de sus sindicatos, charros y no charros, con paralizar al país dejando de laborar y jamás lo han logrado. ¿ pero que tal el gobierno y sus aliados?
* palabras con doble intención
Florencio Castrejón Angel. CDD
3-mayo-09 mi grano de arena.
lunes, 4 de mayo de 2009
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