Sí… ¡ahí viene la basura electoral !... que materialmente nos invade cada vez que nos toca “elegir” a nuestros gobernantes: municipales, estatales o federales. Lo único que cambia es quién organiza el evento: el IFE u otro similar en cada uno de los estados.
Por el lado del primero, la cámara de Diputados le asignó este año, un sabroso presupuesto de 8 800 millones de pesos; de los cuales 5 200 millones son para mantenerlo administrativamente y otros 3 600 millones para las elecciones de Diputados y renovar la legislatura en todo el país; o sea, para comprar basura.
Así, 78 millones de ciudadanos (teóricamente) elegirán a 500 diputados de entre, aproximadamente 2400 candidatos; es decir, se repartirán esos milloncejos entre los partidos políticos. A esta danza le llamo yo “un sabroso cha cha chá de los millones.
Todo estaría bien si no al final nos quedaran amargos sabores de fraude y toneladas de basura, principalmente plásticos difíciles de degradar. Todo para simular que somos muy democráticos.
Toda la propaganda política contamina el ambiente y nos lesiona en nuestros espacios vitales, como son: el visual, el auditivo y el ecológico. Veamos de que manera: para donde uno vaya y adonde uno dirija la mirada no verá otra cosa que propaganda política pegada o colgada de los postes y de los árboles. Así también en las bardas y en las paredes de las esquinas. Generalmente con la fotografía del candidato y uno que otro bobo mensaje sin contenido. Hasta el cansancio.
A nuestros oídos les molestan los anuncios estridentes y repetidos, los gritos cada cinco minutos que pasan en el radio y en la tele y los carros de sonido que recorren las calles “perifoneando”, dicen ahora, consignas y mentiras para tarados mentales.
En cuanto termina la función nadie se ocupa de retirar los anuncios y si lo hicieran, cómo aumentaría el volumen de basura normal.
¿Llegará el día en que terminen las malas costumbres de contaminar el ambiente en tiempos electorales y podamos elegir libremente y con tranquilidad a nuestros gobernantes?
Otra interrogación: ¿en manos de quién o de quiénes van a parar, cuando menos la mayor parte de esos 3 600 millones de pesos? No me digan que en manos de los medios de comunicación masiva. Cuidado con ellos. Por cierto que andan diciendo que ya se anuncian los primeros brotes de otra pandemia: “la tos
canina”.
Por Florencio Castrejón Angel CDD mi grano de arena. 6 may 09.
jueves, 7 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario