Un primer impulso me ordenaba pergeñar unas líneas condenatorias para sumarlas al repudio mundial de ese engendro demoníaco de apellido Pinochet; mas reflexionando un poco me pregunté que vale más la pena, hablar o escribir acerca del mal, de lo más negro de la generación humana, o escribir acerca de lo bueno y exaltar las virtudes de su víctima más visible: Salvador Allende Gossens. Opté por lo segundo.
El 11 de septiembre pasado se cumplieron 26 años del sacrificio del Presidente chileno Salvador Allende, a manos de su victimario el felón Pinochet. Convirtiéndose así en “el mártir chileno de la Democracia y del Socialismo” y aquél en el Victoriano Huerta del país andino.
Los rasgos biográficos de Salvador Allende nos muestran lo mejor del ser humano: Médico cirujano de profesión, líder estudiantil en la Universidad de Chile; opositor de tiranos desde su juventud. Actúa en política por ese bando y conquista algunos puestos de representación popular que desempeña con esmero y honradez. Dirige el Ministerio de Salubridad Previsión y Asistencia Social por el año de 1939. En 1940 contrae matrimonio con Hortensia Bussi, unión de la que nacen sus tres hijos.
En 1939 es nombrado Secretario Gral. del Partido Socialista de Chile y en 1952 lleva a cabo su primer intento para conquistar la presidencia de su país. Intento fallido. Lo mismo le sucede en 1958 y en 1964 al ser postulado por el Frente Acción Popular. Convencido y persistente logra triunfar en 1970 al ser postulado por la Unidad Popular, movimiento político y social pluralista en lo ideológico y pluriclasista en lo social. Con ese apoyo, ya hecho gobierno inicia una nueva etapa conocida como “la vía chilena al socialismo”. Caracterizada por significativas transformaciones económicas sociales para mejorar al pueblo, como: Reforma Agraria y la organización de los trabajadores del campo y la ciudad. Impulsó la producción industrial y agropecuaria y la elevación de los salarios. La nacionalización de las materias primas entre ellas la principal: el cobre.
Es poco el tiempo que la vida le permite luchar al lado de su pueblo no obstante tener su apoyo y contar con la simpatía de la opinión mundial, principalmente de Latinoamérica. Desde el inicio de su mandato, el 4 de noviembre de 1970, los enemigos tradicionales del pueblo: la derecha (Democracia Cristiana), el ejército, de quien Allende esperaba más lealtad; legalistas y democráticos, en connivencia con los intereses económicos norteamericanos (I T T) empezaron a conspirar en su contra, hasta llegar a su último recurso para recuperar el poder perdido: El golpe de Estado. Esto ocurrió el 11 de septiembre de 1973 y causó el derrocamiento del régimen constitucional, la muerte de Salvador Allende y sus colaboradores más cercanos, y el entronizamiento del dictador Augusto Pinochet; así como el inició de una larga y negra noche de terrorismo oficial y muerte de todo lo que hubiera significado Allendismo.
A 26 años del inicio de ese crimen la justicia internacional quiere reparar el daño y someter a juicio público en España al dictador. Pero nos damos cuenta que tiene muchos defensores aún en Chile, que invocando principios de humanidad piden clemencia para quien ni se inmutó cuando ordenaba el exterminio de miles de seres humanos y chilenos entre ellos niños, mujeres y ancianos.
(Escrito en sept. de l999)
viernes, 5 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario