Los maestros de las escuelas oficiales a donde asisten tus hijos consideramos necesario y obligatorio de nuestra parte, informarles las razones por las que hemos recurrido al último recurso legal y pacífico que es la suspensión de labores, debido a que no recibimos ninguna atención ni respuesta de las autoridades educativas ni gubernamentales a nuestros problemas como trabajadores ni a las necesidades de nuestras escuelas; así como el incumplimiento de cuanta promesa de solución que se han visto forzados, a veces, a ofrecer.
El panorama actual de México es desastroso: los campos están incultivados porque su cultivo resulta incosteable; no hay ningún incentivo para producir siquiera lo que consumimos como era antes, al gobierno le resulta mejor negocio importar casi la totalidad de los alimentos. La carestía de éstos y de las medicinas en constante aumento. Muchos hogares mexicanos están desintegrados porque uno o más de sus miembros han emigrado a los Estados Unidos en busca de trabajo. La delincuencia y la inseguridad desatadas y cobijadas por la impunidad. La privatización de los recursos naturales y de los servicios públicos de nuestra patria, como los de salud y educación, al día.
Ahora tenemos un gobierno que sólo favorece a las grandes mafias financieras, empresariales, criminales y políticas. En cambio a la clase trabajadora le han venido reduciendo sus derechos, sus conquistas sindicales legales que habían heredado de las generaciones pasadas y que garantizaban un mínimo de bienestar para él y su familia.
Es necesario, pues, que todos los mexicanos en uso de razón tomemos partido, que nos situemos en donde nos corresponde; en el caso de nosotros los maestros, al lado del pueblo, porque es nuestro origen y somos parte de él, para que luchemos juntos por nuestros derechos comunes, por más que algunos colegas se consideren por vanidad, al lado del poder.
viernes, 5 de septiembre de 2008
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