sábado, 27 de febrero de 2010

Prólogo para los apuntes de Don Florentino Hernández Uribe, incansable y honesto luchador social.

P R O L O G O


Internarse en el polémico terreno religioso es como entrar en las aguas de un pantano o en un campo sembrado de cardos, porque la mayoría de las personas tienen al respecto, ideas irreductibles y posturas particularmente intransigentes hasta llegar al fanatismo; todos creemos ser poseedores de la verdad. Quien entre con éxito en este terreno debe poseer algunas de las siguientes cualidades: ser tolerante; saber mucho; haber estudiado a fondo el tema; poseer suficientes evidencias; haber vivido muchos años; tener valor civil, y por último, ser del mismo palo para que la cuña apriete.

Algunos de los anteriores rasgos caracterizan a mi gran amigo, Don Florentino Hernández Uribe, a quien siempre le han inquietado las incongruencias que observa en su religión, la católica. Principalmente el divorcio que existe entre los orígenes del cristianismo y el comportamiento tradicional de su jerarquía. Sabe o sabemos, que aquel emana del Evangelio de Jesucristo, el personaje mítico cuya doctrina es fuente de humanismo y de humildad. Su opción preferencial por los pobres, su amor al prójimo como a si mismo fueron la causa de su pasión y de su martirio.
En contraposición, la jerarquía católica se asienta en grandes dogmas solamente y ha estado siempre ligada a la aristocracia, a la riqueza, a los gobiernos tiranos, para mantener a la feligresía activa y pasiva al mismo tiempo; activa, ¡muy activa! en el culto y en los ritos, y pasiva en el pensamiento. Mi amigo es de los que no se callan y se anima a externar sus dudas y señalar las contradicciones en cuanta oportunidad se le presenta.
Sus 84 años de vida nos dan la garantía de que no habla nomás por hablar, sino porque conoce perfectamente su iglesia al interior y ha leído y observado con atención, como buen cristiano, el enorme abismo que hay entre la doctrina original y la iglesia actual y quienes la gobiernan.

Un breve repaso de la Historia nos convence de que Don Florentino tiene mucha razón. Habla con entera propiedad de los orígenes del Cristianismo, de aquellos primeros cristianos de hace dos mil años , de los que pregonaban la nueva fe en Jesucristo, de muchos mártires que engrosaron las hojas de todo un santoral, en las diferentes persecuciones a los que se habían visto sometidos. Doctrina opuesta a la religión que practicaban los habitantes del Imperio Romano, elitista y autoritaria como en todos los imperios y persecutoria de todos los que osaran desobedecer sus reglas. No menos de 300 años de sufrimientos en la práctica de su nueva fe en la clandestinidad, (tantos como duró la colonización de América Latina), hasta que fue reconocida por su fuerza espiritual y su número de adeptos por el Emperador Constantino I el Grande (272-337 D.C.) en el año 313 de nuestra era. Él promulgó el Edicto de Milán que despenalizó la práctica del Cristianismo en el Imperio Romano, dominante en gran parte del mundo, desde España hasta Siria. Ya con esa protección, digámosle oficial, se consolidó como institución y llegó a tener una fuerte organización y un gran poder político, económico y hasta militar (las Cruzadas). Poseedora de muchas riquezas, también perseguía a los que no comulgaban con sus creencias, (toda la Edad Media) a quienes llamaban “herejes” y acosaban con más saña de la que ellos habían sufrido en sus primeros años. En el año de 1184 la Iglesia Católica Romana funda la Santa Inquisición, que nada tenía de santa y sí tenía por objeto suprimir las herejías en el sur de Francia. En el año de 1249 esta santa se instaló en el reino de Aragón Esp. y posteriormente en el de Castilla, en 1249.

En 1521 se consuma la conquista de las tierras de América descubiertas por el genovés Cristóbal Colón en 1492; españoles y portugueses, en su mayoría aventureros en busca de fortuna y reforzados por misioneros, imponen a los aborígenes el yugo de la conquista y de la esclavitud, aprovechados de sus modernas armas y de las espadas en cuya empuñadura dibujaban el signo de la cruz.
Destruyen gran parte de su cultura, incluso una religión muy propia, al imponer el Cristianismo en una forma brutal. Se habla de que entre los elementos importantes en el desarrollo o colonización de la Nueva España (México) estuvo la Iglesia Católica, que logró un gran poder al adquirir grandes propiedades y monopolizar la educación. Su principal instrumento para vigilar la observancia de la fe y de la obediencia era la Inquisición Española, oficialmente el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, instituido en 1571.

La cristianización de la Nueva España fue tan intensa y forzada que se asemejó al aprendizaje del alfabeto: “la letra con sangre entra”, según recomendaba la vieja didáctica. Dio lugar, además, a un fenómeno social que aún persiste como un complejo de inferioridad, viejo atavismo en la persona del mexicano mestizo. El encuentro, o “encontronazo”, como dijeron muchos durante el quinto centenario del descubrimiento (1992), extendió con placidez un enorme manto de RACISMO. Una confrontación de dos grupos étnicos con culturas diferentes cada uno con sus propias características: el conquistador, blanco, de ojos claros, más fuerte y bien parecido, más civilizado y “cristiano” además. En tanto que el conquistado: de piel morena, menor estatura, con facciones menos refinadas. Con una cultura menos desarrollada tecnológicamente.

La colonización impuso tres condiciones que sellaron por siempre su destino, su modo de ser, la existencia misma del mexicano común mestizo y de su descendencia:

1.- La obligación de sostener económicamente a la Santa Iglesia Católica con el 10% (diezmo) del producto de su trabajo o de su cosecha, y las primicias de sus frutos. Así se hizo inmensamente rica y poderosa la institución religiosa.

2.- La certeza indiscutible de ser “pecador” de origen; sólo por el hecho de haber nacido, se es culpable de supuestas faltas ajenas.

3.- Bajo esa percepción, cualquier cosa que haga o simplemente que piense, la persona puede ofender a Dios o a sus representantes y recibir, por lo tanto, un merecido castigo, consistente en una enfermedad o la pobreza.

Esas son causas verdaderas de la inhibición del pensamiento libre de los mexicanos y ataduras para la acción auténticamente cristiana.

Pero a Don Florentino le tocó vivir otra época de recuperación doctrinaria o de intento de recuperación cuando menos, a la mitad del siglo XX, en la figura del VII Obispo de Cuernavaca Don Sergio Méndez Arceo, que bajo el amparo del Concilio Vaticano II del papa Juan XXIII, que quiso abrir un poco las ventanas de la Iglesia Católica para que entrara aire fresco en ese aposento tan cerrado. También la consolidación de una obra de los Obispos más sensibles de América Latina : La teología de la Liberación. Méndez Arceo estuvo entre ellos y se lanzó en vanguardia para su aplicación en su Diócesis, con la colaboración de muchos sacerdotes y laicos de la calidad de mi amigo Don Florentino; quienes tuvieron una participación muy activa en la formación de las Comunidades Eclesiales de Base CEBs en la ciudad de Cuautla, que sirvieron como instrumento para hacer suyas las luchas sociales de su tiempo. Aún ahora siguen participando en las actuales.
Él nos cuenta de muchos episodios en la difícil lucha que libraron en contra de los enemigos de siempre del cristianismo, que sólo acuden a la religión y a las iglesias en busca de Dios para que les proteja sus riquezas y sus privilegios.

Para dar por terminado este pequeño Prólogo quiero subrayar la virtud con que nació mi estimado amigo: su sensibilidad hacia el arte musical. Primero, porque ha sido su pasión tocar la guitarra, ese instrumento de cuerdas pulsadas traído a México por los españoles y que ha tomado en nuestro país “carta de naturalización”, y ha encontrado aquí sublimes expresiones del arte y del amor romántico. Yo sé muy poco de música, pero estoy seguro que tocaba su guitarra muy bien, porque era muy solicitado para “los gallos” y las “serenatas” y para los “cantos de las Iglesias”.
Encontré dos expresiones que me gustan para cerrar este párrafo con palabras de quienes sí saben de música:
“Yo camino por el mundo, soy pobre, no tengo nada; sólo un corazón templado, y una pasión: la guitarra” Atahualpa Yupanqui.
“Hay que llenar el planeta de violines y guitarras en lugar de tanta metralla.” Chavela Vargas.

Su segunda habilidad complementaria es la inspiración literaria para componer corridos; ejemplo de ello son los bonitos corridos dedicados a Cuautla, a Don Sergio Méndez Arceo, al padre Orozco, la canción para “el mosquito” y muchos más.



Profr. Florencio Castrejón Angel.

BIENVENIDO AMLO A CUAUTLA MOR.

Al compás del coro: “¡Es un honor luchar con Obrador!”…¡”Es un honor luchar con Obrador!”…el pasado 14 de febrero alrededor de 250 ciudadanos de los municipios de Ocuituco, Yecapixtla, La Villa y Cuautla, recibimos con alegría la recíproca visita de Andrés Manuel López Obrador, líder de la resistencia civil pacífica; más bien nuestro amigo, nuestro conductor y maestro en la guerra contra la corrupción y la impunidad, así como, contra la mafia del poder que ahorcan a México.
Como siempre, a su cargo estuvo la parte importante del evento y que no encuentro la palabra apropiada para nombrarla, ¿una conferencia? ¿Una cátedra, lección o discurso? Lo que sea, uno sale informado con la verdad, con notas frescas, como los propósitos ocultos de esa mafia que son denunciados con mucho valor y con pruebas.
Al tratar de evaluar el trabajo de los Comités Municipales del Gobierno Legítimo de los municipios mencionados, se concluye que hoy más que nunca se requiere redoblar el trabajo de concientización del pueblo, como la “única esperanza” para mejorar, ante la “desgracia nacional” que se vive en México por la crisis económica, el desempleo y la inseguridad. Con frases lapidarias pero certeras AMLO culpa al usurpador Calderón, “a quien ya todos ningunean” y “todos critican”, hasta los que lo pusieron, de la descomposición social que existe y hoy ya no basta sólo con cambiar algunas cosas, como cambiar la estrategia de combate al narcotráfico, incluso ni quitando a Calderón y poner a otro que sirva a la mafia, sino que “hay que cambiar de raíz, de fondo, hay que transformar la vida pública de México, hay que derrocar la oligarquía de manera pacífica para que haya una verdadera democracia, un gobierno del pueblo para el pueblo.
Otro asunto que llamó la atención y que fue introducido al temario por algunos asistentes al acto, fue las alianzas que está promoviendo el PRD con el PAN y con el PRI en varios estados de la República, en vista de próximas elecciones de gobernantes. A lo cual López Obrador llamó “un grave error político”, y se deslindó totalmente de esas trapacerías. ¡Qué bueno que no pasó de ese comentario ligero!... porque sería lamentable caer en su juego para perder el tiempo en esa falsa polémica. Yo creo que no es cuestión de principios, no pasan de ser viejos sofismas, la cuestión es que simplemente a la izquierda la dividieron y ¡ya!…y los que defienden esa posición de las alianzas con los enemigos naturales y se dicen “pragmáticos”, no son más que políticos oportunistas, mercenarios o peleles, que se venden fácilmente.
Al mismo tiempo se nos pidió hacer circular el periódico Regeneración que será el vocero mensual y gratuito del Movimiento en Defensa de la Economía, el periódico de las causas justas y del pueblo organizado, de ser posible casa por casa, para seguirle abriendo los ojos a más gente del pueblo y romper el cerco desinformativo de la televisión y demás medios masivos de comunicación. Ahí es donde más trabajo hay porque, lamentablemente, nuestro pueblo navega en un mar de ignorancia, analfabetismo funcional, cuyo afán de leer sólo se conforma con los periódicos especializados en el crimen, en el mundo farandulero y deportivo. A muchos la política no les interesa. En cambio la tele sí penetra impunemente a la totalidad de los hogares mexicanos con su labor devastadora de los valores humanos y la deformación de la realidad.
Del periódico, diremos que está bien hecho, pero lo más importante es que el simbólico nombre de Regeneración es un verdadero y oportuno homenaje a los precursores de la Revolución Mexicana: los hermanos Jesús (1872), Ricardo (1873), y Enrique (1887) Flores Magón. Periodistas de origen oaxaqueño que fundaron un periódico en 1990 con el mismo nombre de Regeneración, en el que combatieron la dictadura de su paisano Porfirio Díaz. Como éste ordenara al Tribunal Superior de Justicia que prohibiese la publicación de cualquier escrito de los Flores Magón, se trasladaron a Estados Unidos. En Laredo, Texas volvieron a editar Regeneración y también fueron hostilizados por los gringos y se suspendió. En 1910 se volvió a editar. Así fue dos veces resucitado.
Vean lectores, si no es un buen homenaje de un grupo de mexicanos conscientes para los que hicieron la Revolución Mexicana y se enfrentaron a una feroz dictadura semejante a la actual.

Profr. Florencio Castrejón Angel.
H. Cuautla Mor. feb.2010. CDD

martes, 2 de febrero de 2010

cuento

N I N F A . (cuento)

Ninfa es una mujer bonita, tez morena, ojos negros como capulines y abundante y rizada cabellera. Menudita de cuerpo, bien proporcionado y cadencioso andar.
Es una mujer inteligente, como deberían ser todas las mujeres; incansable y laboriosa, porque lo mismo le pega un botón a una camisa, que le fríe un huevo; le corta el pelo o le arrulla un niño con una canción de cuna; le baila un zapateado o le cose un zigzag en la máquina de coser.
Pero más bello tiene el corazón y sus manos piadosas, la vi arrodillarse para darle su alimento a una anciana en la boca, y brindarle su sonrisa y sus mimos a las abandonadas del asilo.
Se acerca a las cuatro décadas de su vida, por eso vigor le sobra para que después de realizar sus labores hogareñas, cuide a un niño de tres años, de una mamá que trabaja, con la finalidad de completar sus ingresos diarios que su esposo le proporciona. Y en esto de cuidar niños despliega todas sus habilidades y ternura, que seguramente ya utilizó en la crianza de dos niñas propias, hechas ya dos bellas doncellas. Sin estudiar Pedagogía le adivina el pensamiento al infante, tal pareciera que es amiga o discípula de María Montessori, la Pedagoga italiana icono de los Jardines de Niños.
Lo que sobresale es que su quehacer de entretener, cuidar y educar al niño lo hace con gusto, goza al realizarlo. Nunca se nota enfadada por más que resulte a veces molesto soportar berrinches, ni siquiera cuando llega el momento de “limpiarle la cola”. A Ninfa no le espantan esos menesteres porque entiende el lenguaje de los niños y se da a entender por ellos. Con frecuencia le regala una sonora carcajada, que no le cuesta mucho trabajo, y sirve para que muestre una blanca dentadura que contrasta con el color de su piel.
¿Cómo le hace para que el niño esté contento?
Pues, …primero,… se convierte en su “ángel de la guarda”, andando siempre detrás de él para que no tropiece; luego le cuenta cuentos, le canta canciones de cuna para que se duerma y lo mece en su hamaca. Juegan dinámicamente las rondas infantiles, como doña Blanca, a las escondidillas, jugaremos en el bosque, etc.
En el jardín de la casa le muestra al niño las flores, los pequeños bichos, las hojas de las plantas, las riegan, y en el huerto cosechan las frutas comestibles que dan los árboles, también disfrutan de su sombra en tiempos de calor. Observan a los pajarillos que bajan del cielo a posarse en las ramas de los árboles y a veces hasta el suelo, en busca de alimentos; imitan sus cantos, como el de las tortolitas, las primaveras u otros que llegan esporádicamente. Y los que ahí anidan, también.
De algún modo, Ninfa se infantiliza, quizás rememora su propia infancia.
¿Te gustaría ser niña nuevamente? Responde con una sonrisa.
Pero lo cierto es que tiene alma infantil, comparte la inocencia de los niños; aún cree en la buena fe de las personas, ama a la humanidad y practica la piedad a través de su religión.
Por ello… en la adivinación de su suerte…una gitana le auguró que nunca va a envejecer, porque bebió el agua de la eterna juventud en la fuente de los niños. Nunca le van a salir canas ni le aparecerá arruga alguna, cero enfermedades; ella, que dice que su abuelita rebasó el centenar de años.
Que su vejez sólo se reflejará en un retrato, …como el de Dorian Gray.
¡Que así sea!

Tlacotalpan

¡TLACOTALPAN!...¡ALVARADO!...¡ HAY LUGARES!
Crónica de un corto viaje.

Durante los nueve años que trabajé en el estado de Veracruz como profesor de escuela y viví en Jalapa, la ciudad capital, nunca me di la oportunidad de conocer el puerto de Alvarado ni Tlacotalpan; tal vez porque Jalapa me deslumbró con sus luces y su modernidad no me preocupé de ir a las poblaciones menores como las citadas. Ambos son pueblos muy bellos e interesantes por sus características físico-geográficas, y además, típicamente “jarochos”; habitados por pescadores, ingeniosos cantadores y soneros, así como alegres bailadores. Acuáticos y malhablados.
Las dos ciudades están situadas en las márgenes del impresionante río Papaloapan, también llamado río de las Mariposas, por el significado de su nombre en náhuatl: “papalotl”, mariposa y “apan”, lugar de.

Empezó mi interés por conocerlos desde que Federico, mi hijo mayor, comenzó a hablar de ellos, y eso porque un compañero suyo en la Escuela de Ciencias Biológicas de Instituto Politécnico Nacional, es originario de Tlacotalpan, se llama Hugo, y un buen día invitó a sus compañeros a visitar su pueblo natal, con el general beneplácito. Regresaron hablando maravillas de su viaje.
Recuerdo también que cuando fui supervisor de Telesecundarias en el estado de Morelos conocí a un compañero supervisor, era tlacotalpeño; de nombre Avelino Marcio Bolaños Salamanca, de carácter simpático y de buen trato. Tenía escrito un librito de cuentos regionales “Por estos caminos”, del que me obsequió un ejemplar que guardo todavía. Estaba jubilado como profesor estatal veracruzano y era supervisor por contrato, obvio que le debía su puesto a su amigo Ángel J. Hermida Ruiz, Director General de Educación Audiovisual, puritito alvaradeño.

En estas vacaciones pasadas de diciembre me propuse ir a conocer Tlacotalpan. Para ello invité a mi hermana Clarita que accedió amablemente a acompañarme, no obstante estar transitando un duelo por el fallecimiento de nuestra querida hermana Ernestina, acaecido en marzo de este año que está terminando. Con un entusiasmo moderado por el pronóstico amenazador del tiempo, emprendimos el viaje de Cuautla a Puebla y de allí al puerto de Veracruz en un buen servicio de transporte, ORO en el primer tramo y ADO en el segundo. Conocí estas dos últimas ciudades cuando tenían menos de la mitad de habitantes que tienen hoy, allá en la sexta década del siglo XX, cuando aún eran habitables y no habían caído en las garras de la modernidad, con su explosiva población migratoria del campo a la ciudad y la saturación de automóviles principalmente.

Resultó que al llegar al puerto de Veracruz había un tremendo ventarrón que sentimos que nos iba a volar como papalotes; no obstante, en un taxi nos dirigimos al Acuario donde pudimos contemplar tranquilamente la belleza del mundo marino, con sus hermosuras , como: las medusas, peces, tiburones y delfines. También entramos al curioso “museo de cera”.

Saliendo nos trasladamos en taxi al zócalo, en donde estuvimos un buen rato saboreando una rica cerveza de barril y escuchando a los grupos musicales diversos como los típicos conjuntos de arpa y jarana, aunque había también norteños y marimba. Curiosamente ahí no se sentía tan fuerte el viento, ya había amainado o nos protegían los edificios circundantes. Lo que nada protege es contra el enjambre de vendedores de chucherías que caen como moscas, que tiene uno que estarse espantando.

Para el siguiente día, si bien ya había cesado el viento, éste le dejó su lugar a la nubosidad y al frío. Después de un frugal desayuno en uno de los famosos cafés de la Parroquia, tomamos rumbo a Tlacotalpan, como era nuestra intención. Siendo el único servicio disponible, abordamos un autobús de segunda o de tercera clase, como quien dice, un “guajolotero”, porque iba repleto de gente de pié. Para cuando llegamos a nuestro destino ya se había soltado el “chipi chipi”y nos fue imposible recorrer la ciudad como habíamos pensado. Nos refugiamos en un restaurantito donde mal comimos, pero desde donde contemplamos al majestuoso Papaloapan y calculamos que con ese caudal hídrico, Tlacotalpan tendría agua suficiente para calmar la sed de todo el Distrito Federal. Comiendo, volvimos a deleitarnos con los sones jarochos sin que nos costara un solo centavo. Terminada la comida alcanzamos a visitar la casa museo de Don Agustín Lara y adquirir unos discos de sus canciones; y media vuelta, porque seguía lloviendo y no había hora segura para la llegada del autobús que nos regresara a Veracruz . Al siguiente día regresamos al calorcito de Cuautla por el mismo camino por el que llegamos.

Tlacotalpan es un lugar especial por muchas razones: le llaman “la Perla del Papaloapan”, situada aproximadamente 80 Kms. al SE del puerto de Veracruz. Su nombre significa su real ubicación, “en medio de dos ríos”, semejante a la legendaria Mesopotamia.
Resulta tener Tlacotalpan una muy fértil matriz, pues como otros pueblos de México, ha sido un “semillero de maestros y de hombres y mujeres ilustres”.¿O debemos creer que todo es pura casualidad, que Tlacotalpan haya sido la cuna de los siguientes personajes?: cuatro ex gobernadores de Veracruz , uno de los cuales llegó a ser un fugaz Presidente de la República en 1915. De la poetisa Josefa Murillo; de Juan Malpica Silva, periodista, fundador del Dictamen de Veracruz, el Decano de los diarios de México; de Gonzalo Aguirre Beltrán uno de los más importantes Antropólogos de México y del mejor músico y compositor romántico, Agustín Lara. La lista se enriquece con bastantes distinguidos maestros, escritores y artistas.
Sé de otros pocos lugares en donde se registra este singular fenómeno, como: Juchitán Oax.; Chicontepec Ver. y Tixtla Gro.Atlacomulco, Mex.

“La cabecera, fundada a mediados del siglo XVI como puerto fluvial por los españoles, conserva admirablemente el tejido urbano de la época colonial: calles amplias, casas de diferentes estilos pero unidas por un mismo sentido de la decoración y del color, y un profuso arbolado, tanto en los espacios públicos como en los jardines privados. La UNESCO inscribió la zona monumental de Tlacotalpan en la lista del Patrimonio Cultural Mundial en el año 1998.” (La Enciclopedia de Salvat editores.)

Como nos fue imposible comprobarlo lo dejamos para una futura ocasión, a ver si entonces podemos visitar también San Andrés Tuxtla y Catemaco…¿verdad Clarita?


Florencio Castrejón Angel
Diciembre 30 de 2009.