sábado, 22 de noviembre de 2008

MUNDO COCADICTO.


¡Vaya hombre!...hasta que hubo quien le pusiera el cascabel al gatote de la coca cola.

¡Hurra! Por los maestros de Morelos que han tenido la osadía de poner en la mesa de la discusión al poderoso imperio y su intromisión en nuestras escuelas.

Hasta ahora las protestas y los análisis serios de esa neocolonización a través de la dependencia o adicción, han sido como débiles ladridos a la luna de pequeños perritos chihuahueños. Sin embargo, resultan muy interesantes y buenas fuentes de información las opiniones documentadas de médicos, nutriólogos o periodistas preocupados, que han puesto su dedo en la llaga que padecen los mexicanos. Y aunque fuera solamente como un primer intento de cuestionamiento del predominio de ese producto nocivo y de los alimentos chatarra en las escuelas, vale la pena y seguramente vendrán otros impulsos mayores más adelante.

RIUS, el maestro de los moneros mexicanos, hizo un librito sobre el tema llamado “La droga que refresca” que aborda varios aspectos del asunto. Se recomienda leerlo.

“El consumo exagerado de refrescos, dice el Director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud de la SSA, es el causante de la prevalencia de obesidad en niños menores de once años, que aumentó de 20 a 37 % en la última década; en la que también se registro un aumento del 40 % en el consumo de refrescos y todo tipo de bebidas elaboradas con sacarosa, glucosa y fructosa carentes de vitaminas y minerales que fácilmente llegan al flujo sanguíneo para pasar a los tejidos y convertirse en grasa.” Actualmente, uno de cada cuatro niños de 5 a 11 años padecen obesidad y sobrepeso.

En contraste, en esa década disminuyó en el mismo porcentaje el consumo de leche. No olvidar que también están asociados con esta adicción otras enfermedades, como: las caries dentales, osteoporosis y la diabetes.

El gran poder de la empresa radica en su enorme capital, su extensión a nivel mundial, su poderío publicitario de lava-cerebros y la protección que le otorgan todos los gobiernos neoliberales. Por ejemplo: la organización civil “ El poder del consumidor” denunció que la titular de la SEP apoyó este año (2007) el lanzamiento de campañas de pepsi y coca, “vive saludable” y “movimiento bienestar”, respectivamente.

Como no podemos ser campeones en ningún deporte, nos desquitamos con la coca cola, y ahí si ni quien le dispute a México el primer lugar mundial en consumo de coca, con el envidiable récord de 483 botellas de 8 onzas al año, por cabeza. Con un costo aproximado de tres mil pesos.

(Recuerdo que hace años tuve un alumno en la telesecundaria de Tetelcingo que le gustaba narrar los encuentros deportivos y decía: “esta transmisión está patrocinada por la sabrosa agua de caño-cola.”)

En tanto, la embotelladora mexicana de coca cola es la más grande de Latinoamérica y segunda del mundo después de los EEUU, con una producción y venta de más de 5 millones de cajas al día y con ganancias anuales de 23 936 millones de pesos.

Yo le agregaría, cuando menos los siguientes daños “colaterales”:

a) Están llenando de basura la superficie terrestre.

b) Desplazaron impunemente a nuestras deliciosas aguafrescas de limón, tamarindo, horchata y jamaica.

c) En Cuautla se están robando el agua de sus manantiales desde hace mucho tiempo, …¡se la van acabar!

Dice un refrán que de los dados, lo mejor es no jugarlos. Así también, la tele más bonita es la tele apagada y el radio mudo no ofende a nadie. Lo mismo podríamos decir de los refrescos, no tomarlos sería lo más saludable.

Con un boicot generalizado, si fuéramos más unidos y conscientes, moldearíamos a nuestro favor muchas acciones y combatiríamos muchos abusos y productos nocivos que nos lesionan; porque el lado más sensible de los explotadores es su propia cuenta bancaria.

Entonces profes, a darle ¡duro!...¡duro! “al agua de caño.”

Florencio Castrejón Angel.

H. Cuautla Mor. CDD

20 nov.08

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