sábado, 29 de noviembre de 2008

La Escuela

Enseñar o educar no es tarea que se encuadre en un burocratismo burdo o refinado, sino un trabajo profesional, el arte de trasmitir la cultura de un pueblo a las generaciones siguientes y la formación de verdaderos ciudadanos socialmente útiles, que tengan un conocimiento científico, ético y estético del mundo en que viven. Así como, sensibilidad para poder convivir con sus semejantes en un mundo de paz y solidaridad humana.

En la actualidad tal vez haya que redefinir algunos conceptos de la Educación y renovar algunas prácticas ya obsoletas, pero en esencia seguirá siendo la Escuela la institución encargada de llevar a cabo los objetivos ya señalados.

Los tres pilares fundamentales de la escuela son: los alumnos, los maestros y los padres de familia. Aparte otros componentes secundarios, auxiliares necesarios, como son: el edificio escolar, el mobiliario y el material didáctico, el personal de apoyo, la cooperativa escolar, el patrón (SEP) que está encargado de proporcionar planes y programas de estudio, el mantenimiento del edificio y el salario de los maestros.

Analicemos un poco las características y tareas de cada uno de los principales componentes de la escuela:


LOS ALUMNOS

Los alumnos son “los sujetos” de la Educación, (no “objetos” como dicen algunos teóricos); son niños y adolescentes con sus características propias innatas, que el maestro tiene que descifrar con inteligencia. Con capacidades de aprendizaje diferentes en las diversas áreas del conocimiento y habilidades en diversos grados que deberán ser encaminadas hacia su desarrollo óptimo.

Los alumnos son en muchos aspectos el reflejo de su hogar y del ambiente en que conviven. Por desgracia, en nuestro tiempo los alumnos son las primeras víctimas inermes de una aculturación brutal, derivada del contacto con el “american way of life” de nuestros vecinos del norte, ahora globalizado, que a través de todos los medios de comunicación (tv, radio, periódicos, revistas,etc)
explotan el morbo que provoca la violencia, la destrucción, la sexualidad y los aleja de los conocimientos y de los verdaderos valores humanos.


LOS MAESTROS

Son los operarios del acto y deben poseer cualidades que hacen de ello(a)s ciudadanos ejemplares. Sin que sea una regla inquebrantable, pero los niños los han domesticado. Por eso cuando se presentan destellos de actos significativos como la pasada lucha sindical, no queda más que admirarlos.
Conocimientos suficientes, iniciativa propia y creatividad, son otras propiedades de los maestros, pero su labor no sería completa si prescindiera de los papás, con quienes tiene que hacer alianza; en ese sentido es oportuno recomendar una enésima cualidad que es “la sencillez” (lo opuesto al orgullo), porque es muy común que si alguien le pregunta a un maestro(a) porqué faltó más de tres días a su trabajo, la respuesta clásica es : “yo no tengo porqué darle explicaciones a usted.” Se dan casos también de un trato despótico de maestros y maestras hacia los padres más humildes. La relación padre-maestro es indispensable en el acto educativo.

Después de su movimiento que duró 80 días y en el que se sucedieron verdaderos ejemplos de resistencia y valor civil, de pensamiento actualizado, de empuje colectivo, se redefine su papel de promotores del progreso colectivo, y esperemos que nos den nuevas lecciones cívicas y que analicen con serenidad cuál fue la causa de que muchos padres les dieran la espalda.
Ahora que sufren la represión de un gobierno derechista enemigo de la cultura, y el hostigamiento policíaco, es urgente que todos los padres les brinden su apoyo sin condiciones.


LOS PADRES DE FAMILIA

Muchos padres piensan que con sólo inscribir a sus niños en la escuela ya cumplieron con su obligación y que los maestros, los harán aprender por arte de magia; cuando el arte de enseñanza-aprendizaje es cotidiano, lento, paciente y conjunto durante toda la infancia y la adolescencia ; además, se da no solamente en la escuela.

Por otro lado, los papás y las mamás poco acostumbrados a la participación ciudadana, cuando se les convoca a reunión en las escuelas van casi forzados; no van todos y de los que van, pocos participan; pero cuando salen van murmurando entre ellos de las cosas que no les parecieron bien. Otros, a los que su tiempo no les permite asistir, mandan preguntar solamente de cuánto es la cuota que les corresponde. Esas rutinas deben desaparecer, …¿no creen, maestros?

Los comités de padres de familia, formados casi con personas voluntarias, están hechos para administrar los recursos de ellos mismos, para mantenimiento de la escuela y están sujetos por un reglamento hecho “a modo” para maniatar la actividad de esos comités.

Lo deseable es que de ahora en adelante se reestructuren con criterios democráticos, con autonomía e independencia de los órganos jerárquicos de la SEP, y constituyan un verdadero apoyo para las escuelas y para los maestros, y una fuerza capaz de obligar al gobierno a cumplir el mandato del artículo tercero constitucional.


Florencio Castrejón Angel. CDD
27 nov.08

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