miércoles, 6 de agosto de 2008

EL RACISMO

El racismo es una enfermedad social que ha causado graves daños a la humanidad.

Ha tenido manifestaciones muy dolorosas, como: las castas en las sociedades antiguas; el nazismo alemán de tiempos recientes. El apartheid sudafricano y norteamericano de la gente de color y el más contemporáneo, la discriminación de los indígenas. Millones de judíos, de negros, de pobres y de indios han sido las víctimas.

En México, país de predominancia mestiza se hubiera creído imposible que floreciera ese desgraciado sentimiento; sin embargo, fue tan grande el desprecio que tuvieron los conquistadores españoles hacía los indígenas, habitantes originarios de estas tierras, que los mexicanos lo hemos heredado como un atavismo.

Llevamos casi todos ese maldito germen en el subconsciente que aflora cuando al querer curar nuestros complejos, llamamos despectivamente “indios” a los que creemos de raza inferior por su baja estatura, piel morena o su pobreza. Así también motejamos “indígena” a los que no practican nuestra cultura.

A partir de eso, no es recomendable mezclarnos con ellos.

Por el contrario, en la ciudad o en cualquier pueblo rabón, la clase social de los güerillos o los riquillos, aunque sean brutos, se creen con derecho suficiente para gobernar, para ultrajar, despreciar o explotar a los indígenas.

Ante esto, lo primero es que nuestro racismo ramplón da al traste con los valores humanos de un pueblo tradicionalmente “católico” y “siempre fiel”. O de plano es el fermento de la vocación genocida de los tecnócratas que nos gobiernan.

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