martes, 12 de agosto de 2008
10 DE CALIFICACION EN HIPOCRESIA
Escuché decir a una señora cuautlense, hija de una maestra jubilada:“ qué asco me da saber que las autoridades municipales y estatales con su miserable burocracia rinden honores a Emiliano Zapata, dos veces al año: el 8 de agosto y el 10 de abril.”- ¿No les parece que le dio en el clavo esta señora? Porque la verdad, esos actos más bien parecen insultos o festejos por su traicionero fin en el episodio de Chinameca. Ahora me parecen doblemente hipócritas porque los celebran los gobiernos de extracción panista, herederos del ideario característico de los poderosos hacendados: Vicente Alonso, Luis García Pimentel e Ignacio de la Torre y Mier, dueños de las haciendas: del Hospital, Calderón y Chinameca; Montefalco, Tenango; y, Tenextepango, respectivamente. Cunas de negras leyendas, esbozadas apenas en muchas películas del cine nacional. Personajes que, sin duda, tuvieron mucho que ver con la feroz persecución y muerte del Caudillo del Sur.-¿Quién era Emiliano Zapata entonces?-Lógicamente tenía dos personalidades: Una, para los campesinos él era uno más de ellos; nacido en Anenecuilco, crecido ahí con todos, en una tierra eminentemente agrícola y rica; diferenciado un tanto por un espíritu inconforme, espejo fiel de sus coterráneos que también sufrían de semiesclavitud. Impotentes para rebelarse y ponerles “en la madre” a todos los que los explotaban y humillaban. Por eso cuando Emiliano Zapata se hizo adulto, no pudo negarse a acaudillar a sus paisanos, y asumió con entera lealtad su representación, y al frente de ellos supieron disfrutar una pequeña dosis de desquite, guardados de siglos atrás. Dos.- Para los hacendados, su burguesía y su gobierno, Emiliano Zapata era el enemigo rebelde, el Atila del Sur, el agitador, (no aparecía aún la palabra rojillo), el insobornable; el enemigo de las haciendas y de la productividad, el "Peligro para México” al que había que desaparecer físicamente (no había televisión). Emiliano Zapata fue un incansable guerrillero cuya lucha armada duró nueve años, durante los cuales resistió todo: triunfos y derrotas en los combates, hambre y todo tipo de traiciones y acosos, pero se mantuvo firme defendiendo su bandera y su lucha de “Tierra y Libertad” en su “Plan de Ayala”. Condenado a una feroz y constante persecución hasta su muerte. Y ahora, un gobierno demagogo y una sociedad ingrata y simuladora le rinden honores dos veces al año. Sí que sacan diez en hipocresía. Sólo el tiempo y la Historia juzgan más imparcialmente los hechos de los hombres; ahí está Zapata como símbolo mundial de la resistencia de indígenas y campesinos.
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