Hubo alguna vez en el mundo de la fantasía un campesino y su familia, pobres y humildes, que de repente los dioses determinaron premiarlos con una gallina.
- ¿ Con una gallina?
- Sí, con una gallina, pero no cualquier gallina; ésta ponía huevos no de clara y yema como los conocemos, sino…huevos de oro. Así como lo oyen.
Durante algún tiempo estuvieron recibiendo cada día uno de ellos que la gallina ponía y que el padre muy discretamente vendía al hombre más rico del pueblo. Así fueron satisfaciendo una a una sus necesidades y adquiriendo las cosas que siempre habían deseado tener. Casi se volvieron ricos también.
Aún así no eran completamente felices, les carcomía el alma la duda, la curiosidad y la ambición:
- ¿Tendría la gallina en sus entrañas una mina de oro? –Seguramente.
- ¿Porqué no poseerla toda de inmediato y volverse los más ricos del mundo?
Se incubó en la mente del padre la idea de sacrificar al ave benefactora para satisfacer sus deseos, y cuando su fiebre codiciosa llegó a su clímax abrió por la mitad el cuerpo indefenso de la pobre plumífera. Solamente que al abrirla se llevó una gran sorpresa al comprobar que no tenía la mina que se había imaginado. Era una gallina como todas las demás. El campesino casi se vuelve loco por la desesperación y el arrepentimiento por su imprudente proceder.
- ¿ Con una gallina?
- Sí, con una gallina, pero no cualquier gallina; ésta ponía huevos no de clara y yema como los conocemos, sino…huevos de oro. Así como lo oyen.
Durante algún tiempo estuvieron recibiendo cada día uno de ellos que la gallina ponía y que el padre muy discretamente vendía al hombre más rico del pueblo. Así fueron satisfaciendo una a una sus necesidades y adquiriendo las cosas que siempre habían deseado tener. Casi se volvieron ricos también.
Aún así no eran completamente felices, les carcomía el alma la duda, la curiosidad y la ambición:
- ¿Tendría la gallina en sus entrañas una mina de oro? –Seguramente.
- ¿Porqué no poseerla toda de inmediato y volverse los más ricos del mundo?
Se incubó en la mente del padre la idea de sacrificar al ave benefactora para satisfacer sus deseos, y cuando su fiebre codiciosa llegó a su clímax abrió por la mitad el cuerpo indefenso de la pobre plumífera. Solamente que al abrirla se llevó una gran sorpresa al comprobar que no tenía la mina que se había imaginado. Era una gallina como todas las demás. El campesino casi se vuelve loco por la desesperación y el arrepentimiento por su imprudente proceder.
* * *
Algo similar está a punto de suceder en el mundo real a un país llamado MEXICO.
Ustedes saben que este país fue premiado por la diosa naturaleza con veneros de petróleo, que “escrituró el diablo”, dijo el poeta zacatecano López Velarde, porque se ha convertido en una manzana de la discordia.
Porfirio Díaz durante su dictadura de treinta y cinco años les regaló el petróleo a las empresas trasnacionales de entonces, en perjuicio de los habitantes del país y de los dueños de los terrenos en donde hacían las perforaciones.
Veintiocho años después un presidente patriota con los pantalones bien puestos, Lázaro Cárdenas del Río, se los arrebató para ponerlo al servicio de la nación (PEMEX).
A partir de entonces ese recurso natural no renovable ha sido el gran sostén de la economía mexicana; aparte que también ha sido un “botín” para los encargados de administrarlo y del sindicato de petroleros, en este paraíso de ladrones.
Dicen los que saben: que “de cada peso que gasta el gobierno, 40 centavos vienen del petróleo".
Con todo y eso los gobernantes actuales enfermos de neoliberalismo, están empeñados en regresarles el petróleo y su industria a las voraces empresas trasnacionales de hoy. Por eso todo mundo se pregunta:
-¿Qué les pasa? ¿Están verdaderamente locos para vender (no matar) la gallina de los “huevos de oro”?
Lo que pasa es que, más que locos, son unos “vende patrias”; están traicionando a México. Y todo por la ambición de una jugosa tajada que les tocará si logran vender ese recurso. Así se convertirían también en poderosos empresarios.
¡Más locos estaremos los mexicanos si lo permitimos!
Algo similar está a punto de suceder en el mundo real a un país llamado MEXICO.
Ustedes saben que este país fue premiado por la diosa naturaleza con veneros de petróleo, que “escrituró el diablo”, dijo el poeta zacatecano López Velarde, porque se ha convertido en una manzana de la discordia.
Porfirio Díaz durante su dictadura de treinta y cinco años les regaló el petróleo a las empresas trasnacionales de entonces, en perjuicio de los habitantes del país y de los dueños de los terrenos en donde hacían las perforaciones.
Veintiocho años después un presidente patriota con los pantalones bien puestos, Lázaro Cárdenas del Río, se los arrebató para ponerlo al servicio de la nación (PEMEX).
A partir de entonces ese recurso natural no renovable ha sido el gran sostén de la economía mexicana; aparte que también ha sido un “botín” para los encargados de administrarlo y del sindicato de petroleros, en este paraíso de ladrones.
Dicen los que saben: que “de cada peso que gasta el gobierno, 40 centavos vienen del petróleo".
Con todo y eso los gobernantes actuales enfermos de neoliberalismo, están empeñados en regresarles el petróleo y su industria a las voraces empresas trasnacionales de hoy. Por eso todo mundo se pregunta:
-¿Qué les pasa? ¿Están verdaderamente locos para vender (no matar) la gallina de los “huevos de oro”?
Lo que pasa es que, más que locos, son unos “vende patrias”; están traicionando a México. Y todo por la ambición de una jugosa tajada que les tocará si logran vender ese recurso. Así se convertirían también en poderosos empresarios.
¡Más locos estaremos los mexicanos si lo permitimos!
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