viernes, 18 de julio de 2008

CIUDADANOS EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA (CDD)

Algo que nos llena de satisfacción es que nuestro grupo de ciudadanos en defensa de la Democracia no ha desaparecido después de un año con siete meses; sigue firme y con muchos ánimos.

Recordemos que apareció como reacción al fraude electoral infringido al pueblo de México el 2 de julio de 2006, que consideramos como un “golpe de estado” en nuestra incipiente Democracia.

De manera espontánea algunos ciudadanos ofendidos por ese acto violatorio del estado de derecho y de las leyes que nos rigen, nos propusimos en el futuro inmediato, continuar discutiendo y analizando la realidad de nuestro entorno, llegando a la primera conclusión de que al pueblo mexicano le falta mucha conciencia cívica. Lamentablemente formamos una sociedad hechizada por los medios masivos de comunicación, en especial por la televisión privada y comercial, favorecida por un ínfimo nivel cultural que nos han impuesto.

Nuestra primera tarea sería divulgar con veracidad los acontecimientos principalmente políticos, en el ámbito de una resistencia civil pacífica.
Enseguida, organizar nuestro grupo dentro de los cauces permitidos por las garantías individuales de nuestra Constitución Política, y hacer de la democracia al interior del grupo una práctica constante tanto como un respeto mutuo.

Acordamos adherirnos a la Convención Nacional Democrática convocada por el Lic. Andrés Manuel López Obrador, Presidente Legítimo de México.

Sin pretender hacer un recuento total de nuestras actividades, por falta de espacio, podemos concluir que han sido satisfactorias, porque fueron acordes con nuestros objetivos y sin desborde de la pasión política.

Además estamos construyendo un grupo humano que se siente identificado por su manera de pensar; que por lo mismo puede devenir en una hermandad, que es deseable practicar con nuestros semejantes y que ya es difícil encontrar en un mundo dominado por el egoismo y el hambre de cosas materiales.





LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO (NEGRO)

Hubo alguna vez en el mundo de la fantasía un campesino y su familia, pobres y humildes, que de repente los dioses determinaron premiarlos con una gallina.
- ¿ Con una gallina?
- Sí, con una gallina, pero no cualquier gallina; ésta ponía huevos no de clara y yema como los conocemos, sino…huevos de oro. Así como lo oyen.
Durante algún tiempo estuvieron recibiendo cada día uno de ellos que la gallina ponía y que el padre muy discretamente vendía al hombre más rico del pueblo. Así fueron satisfaciendo una a una sus necesidades y adquiriendo las cosas que siempre habían deseado tener. Casi se volvieron ricos también.
Aún así no eran completamente felices, les carcomía el alma la duda, la curiosidad y la ambición:
- ¿Tendría la gallina en sus entrañas una mina de oro? –Seguramente.
- ¿Porqué no poseerla toda de inmediato y volverse los más ricos del mundo?
Se incubó en la mente del padre la idea de sacrificar al ave benefactora para satisfacer sus deseos, y cuando su fiebre codiciosa llegó a su clímax abrió por la mitad el cuerpo indefenso de la pobre plumífera. Solamente que al abrirla se llevó una gran sorpresa al comprobar que no tenía la mina que se había imaginado. Era una gallina como todas las demás. El campesino casi se vuelve loco por la desesperación y el arrepentimiento por su imprudente proceder.
* * *
Algo similar está a punto de suceder en el mundo real a un país llamado MEXICO.
Ustedes saben que este país fue premiado por la diosa naturaleza con veneros de petróleo, que “escrituró el diablo”, dijo el poeta zacatecano López Velarde, porque se ha convertido en una manzana de la discordia.
Porfirio Díaz durante su dictadura de treinta y cinco años les regaló el petróleo a las empresas trasnacionales de entonces, en perjuicio de los habitantes del país y de los dueños de los terrenos en donde hacían las perforaciones.
Veintiocho años después un presidente patriota con los pantalones bien puestos, Lázaro Cárdenas del Río, se los arrebató para ponerlo al servicio de la nación (PEMEX).
A partir de entonces ese recurso natural no renovable ha sido el gran sostén de la economía mexicana; aparte que también ha sido un “botín” para los encargados de administrarlo y del sindicato de petroleros, en este paraíso de ladrones.
Dicen los que saben: que “de cada peso que gasta el gobierno, 40 centavos vienen del petróleo".
Con todo y eso los gobernantes actuales enfermos de neoliberalismo, están empeñados en regresarles el petróleo y su industria a las voraces empresas trasnacionales de hoy. Por eso todo mundo se pregunta:
-¿Qué les pasa? ¿Están verdaderamente locos para vender (no matar) la gallina de los “huevos de oro”?
Lo que pasa es que, más que locos, son unos “vende patrias”; están traicionando a México. Y todo por la ambición de una jugosa tajada que les tocará si logran vender ese recurso. Así se convertirían también en poderosos empresarios.


¡Más locos estaremos los mexicanos si lo permitimos!

domingo, 13 de julio de 2008

EL ISSSTE Y YO (cuarta y última parte)

LUCHAR . . . ¿PORQUÉ?

Porque estamos convencidos de que si no lo hacemos nos privaremos de muchos beneficios y comodidades que exige nuestra calidad de trabajadores asalariados, o de jubilados integrantes del grupo de la tercera edad con derecho a llevar una vejez digna.

Es triste reconocer que a lo largo de casi doscientos años de vida independiente desde que se sacudió el dominio español, nuestra nación no ha podido ver su suerte y ha sido víctima de muchas injusticias. Nuestra raza mestiza no ha encontrado su destino feliz como lo han encontrado otras naciones. Ya no se diga en el caso de la raza indígena que ni siquiera ha sido capaz de superar la discriminación social.

Históricamente sabemos que después de 1821 en que se consumó la independencia, establecer una república costó 50 años de guerras fratricidas y nulo progreso para el pueblo. Desorden político, desastre económico y pérdida de territorio.

Para separar estado e iglesia, imponer las Leyes de Reforma y abatir los fueros de las clases religiosas y militares hubo más guerra y muerte entre dos partidos irreconciliables.

Para implantar el Sufragio Efectivo y la No Reelección, una Reforma Agraria y el respeto a los derechos humanos, fue necesaria otra guerra durante veinte años y más de un millón de muertos.

Al final de la Revolución y cuando apenas empiezan a disfrutar, los sobrevivientes, de alguna forma de paz y de los derechos sociales conquistados, resurge el odio religioso provocado por el fundamentalismo del clero católico, padre del ahora ultraderechismo panista, que produce más muertos.

Cuando todo eso pasa, comienza un incipiente desarrollo que abarca muchos aspectos de la vida nacional, industrial, agropecuario, educativo, de organización sindical, etc. pero pronto se enseñorean de ese auge los mismos caudillos revolucionarios o sus descendientes directos, convertidos en empresarios capitalistas o en gobernantes, con frecuencia en ambas cosas, y secuestran las conquistas ya adquiridas y el bienestar del pueblo.

De ahí en adelante ya no en guerra declarada pero hemos tenido que seguir luchando políticamente por los beneficios emanados de la Revolución Mexicana y contenidos en la Constitución Política de 1917. Uno a uno o en partes se han ido reconquistando algunos, pero otros continúan negados para la mayoría de los mexicanos. Y aun perdiéndose otros.

La realidad más insultante es que la desigualdad principalmente económica y la explotación, son obras de connacionales que por sí o en complicidad con hombres y empresas extranjeras se roban nuestros recursos y ganancias en perjuicio del desarrollo y bienestar de los trabajadores que producen con su fuerza la riqueza.

Por eso, para donde miremos actualmente, hay desolación, pobreza, engaño, explotación, rapiña, corrupción e impunidad; con mayor ensañamiento sobre los pueblos dóciles e ignorantes. Situación parecida a la que prevalecía a fines del siglo XIX y principios del XX.

Los mexicanos somos víctimas de un mal endémico llamado “Síndrome de Inmunodeficiencia ETICA”, adquirida cuando se está detrás de un escritorio con poder. ¿Porqué?... me parece una buena pregunta para antropólogos o sociólogos.

Así que nuestro destino es luchar si queremos conservar nuestro empleo o nuestra pensión. Luchar equivale a vigilar y exigir que se cumplan las normas establecidas; si es en grupo mejor porque habrá más fuerza. Luchar en forma pacífica y legal como lo hemos hecho desde que estábamos en servicio activo y después como jubilados. Nos anteceden muchos ejemplos de dignidad en esas luchas que debemos continuar; como aquellas que dieron origen a un sindicato de educadores (SNTE), según me contaba un viejo maestro amigo mío, probablemente ya extinto, Manuel González Jiménez de Jalapa, Ver.: “No fue fácil hacerlo, decía, pues los fundadores anduvimos recogiendo las cuotas a domicilio”… El que después llegó a convertirse en un “poderoso sindicato”, el “mayor de América Latina”; que reúne a millón y medio de agremiados, como presumen petulantes sus máximos dirigentes.

Sindicato que, desgraciadamente, no se ha caracterizado por defender escrupulosamente los intereses y los derechos de los trabajadores de la educación, sino que muchas veces hemos tenido que luchar también en su contra por su descarado contubernio antiobrero con la autoridad-gobierno-patrón.

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Repasando un poco del santoral cívico de nuestro país se encuentran en un lugar distinguido los héroes laborales en sus distintas épocas históricas y todos tienen como referente principal la gesta obrera de los mártires de Chicago en 1886 que fueron perseguidos y victimados por luchar por la jornada de 8 horas de trabajo al día. En su honor se instauró el “Día del Trabajo”, cada primero de mayo, en todo el mundo.

Las luchas laborales en México comienzan a fines del Siglo XIX y sus primeros promotores fueron los hermanos Flores Magón (Ricardo, Enrique y Jesús) que a través de su periódico “Regeneración” difunden los derechos civiles y laborales que ya se habían impuesto en Europa y E.U.A., plasmándose sus ideas en las rebeliones de los trabajadores mineros del cobre en Cananea Son., así como con los obreros textiles de Río Blanco Ver.; ambas luchas fueron brutalmente reprimidas por mandato del gobierno de Porfirio Díaz en apoyo a los patrones. Esto sucedió en 1906 y 1907 respectivamente.

En pleno auge postrevolucionario e institucional, de cualquier manera los trabajadores recibieron la peor parte del pastel del desarrollo: bajos salarios; control de sus sindicatos a través de sus cúpulas favorecidas; la aparición del “Charrismo”, que no fue otra cosa que la simbiosis patrones-gobierno y sindicatos blancos que sólo venden protección a cambio de canonjías económicas patronales y/o puestos políticos en el gobierno en todos sus niveles.

Pero de ahí nacen los líderes y grupos sindicales rebeldes que marcan la historia de luchas y conquistas laborales que disfrutamos y que siempre están en riesgo de perderse. Héroes civiles tales como: Demetrio Vallejo entre los ferrocarrileros; Othón Salazar y las luchas de los maestros en el Movimiento Revolucionario del Magisterio. Rafael Galván con su Tendencia Democrática entre los electricistas. Todos ellos perseguidos y presos políticos por sus ideas. Agreguemos a los miembros del SUTIN (Industria Nuclear) y a nuestra Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE. Antes de esta última, participamos en la Comisión Nacional de Maestros de Telesecundaria para obtener la consolidación de este subsistema que comenzó como ensayo pedagógico y pronto tuvo un crecimiento inesperado. Nuestra lucha se centró principalmente en la estabilidad de nuestra plaza de maestro ad hoc. Hubo al menos un preso político.

La extensión de la Coordinadora en Morelos dio origen al CCLMM (que significa Comité Central de Lucha Magisterial de Morelos) también escribió algunas páginas gloriosas en la historia de las luchas laborales a fines de la década de los 70 y principios de la 80. Algunos de los líderes más distinguidos por jóvenes e inteligentes fueron perseguidos, golpeados, vejados por la policía al servicio del gobierno estatal de León Bejarano, aliado nada menos que del tristemente célebre Carlos Jonguitud Barrios, cacique vitalicio del SNTE.

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Jubilado en 1988 empecé a asistir a las reuniones de un grupo de jubilados en Cuautla, formado por extrabajadores de todas las ramas de la burocracia, entre ellos maestros naturalmente, que se reunían en diferentes locales provisionales prestados porque no tenían sede fija y sí tenían poca organización. Dependía el grupo, como delegación, de la FSTSE. Ahí nos encontramos, entre otros, con la maestra Atanacia Rescalvo Acevedo antigua compañera en Telesecundaria, correligionaria de anteriores luchas. Ella es una incansable luchadora civil que ha entregado su vida a diferentes causas en las que ha puesto con desinterés toda su capacidad intelectual y su valor. Con ella y con otros compañeros afines empezamos a publicar un BOLETIN mensual informativo que duró más de dos años, con un poco de sentido crítico y dirección doctrinaria de izquierda, para denunciar y corregir algunas deficiencias en los servicios, principalmente del ISSSTE, que es la institución con la que mayormente tenemos que ver; pero también con el SNTE y con los gobiernos federal y estatal.

A partir de ahí, formamos un pequeño grupo de jubilados que nos autodenominamos “democráticos” y nos hemos dedicado a documentar y difundir, hasta donde nuestras escasas posibilidades lo permiten, el devenir de nuestra organización, del entramado de los servicios, y el cuidado de nuestras pensiones. Afiliados de facto a la CNTE con quienes nos sentimos más identificados por haber demostrado ser más leales en la defensa de nuestros intereses. Hemos intentado formar una Asociación Civil, pero no se ha realizado por diversas causas entre las que destacan las económicas.

Promovimos una marcha de jubilados en la ciudad de Cuautla que tuvo buena concurrencia y que tenía como objetivo sensibilizar a la población en general de nuestra existencia y de nuestra realidad. No fue del agrado del gobierno ni de la FSTSE porque la hicimos sin su permiso y supervisión.

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Definitivamente el ISSSTE es buena bandera para luchar porque está amenazado. Yo veo claramente tres frentes donde luchar:

1. Luchar por nuestra supervivencia con la ayuda del ISSSTE.
2. Luchar para que nos brinde un buen servicio y justifique su permanencia, y
3. Por la existencia de ISSSTE, contra los que pretenden privatizarlo o de plano desaparecerlo.

La resistencia cada vez se ha organizado mejor y por eso los tecnócratas y los globalizadores no han tenido éxito en su afán de acabar con la seguridad social de responsabilidad compartida.

Se contraponen dos visiones, la nuestra, de los derechohabientes en general, los activos y los jubilados y pensionados que queremos un ISSSTE completo, integral, eficiente, oportuno y solidario; seno de la ciencia médica y del mejor sentimiento de cooperación humana. Patrimonio de todos.

La otra visión es la de los funcionarios gubernamentales que es también la de los empresarios, como los Vázquez Raña, consentidos del gobierno. Estos sueñan con sumar los hospitales del ISSSTE a su cadena de hospitales-hoteles de lujo “Los Angeles”.

O los dueños de las empresas de seguros que se frotan las manos por manejar empresarialmente los fondos de pensiones. Cuántos querrán el negocio de los laboratorios y de otros servicios.

Y en efecto, el primer apetitoso bocado es el fondo de pensiones que representa fabulosas ganancias para quien los maneje, menos para los trabajadores.

Ya no saben qué sistema inventar (SAR) para apropiárselo, como están haciéndolo en el IMSS. Lo cierto es que si lo manejan empresas privadas se acaban las pensiones porque como se basan en el ahorro personal, la mayoría de trabajadores ganan tan poco que apenas les alcanza para comer, vestir y tener casa, pero nunca para ahorrar. Por lo tanto si lo que ahorren en 35 años va a constituir su pensión pues están amolados.

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Recuerdo que durante varias décadas pasadas, la fiesta estuvo en paz, el ISSSTE con sus rutinas y nosotros con las nuestras; pero por los años ochentas empieza una explosión de jubilaciones que incomodó al extremo a los gobiernos de La Madrid, del pelón Salinas, Zedillo y el actual. Pero, ¿cómo no iba a darse esa jubilación masiva si treinta años atrás hubo una contratación igual de maestros? Por la aplicación del llamado “Plan de Once Años” que implementó el gobierno de López Mateos con la intención de solucionar el tremendo rezago educativo que padecía nuestro país. ¿Qué esto no estaba planeado? O fue puro pretexto.

Y al llamarse “sorprendidos” toman a los “jubilados” como los causantes del quebranto económico del ISSSTE y difunden y chillan con insistencia que habemos ya 420 mil jubilados, que requerimos y nos llevamos 24 mil millones de pesos de su presupuesto cada año. Que en 1982 había 20 trabajadores activos por cada jubilado y ahora apenas hay 5 activos por cada uno de nosotros. Para espantar a cualquiera.

Lo más chusco es el doble lenguaje que suelen usar los funcionarios. Con qué dulzura y falsedad dicen querer como nadie a los jubilados, hombres y mujeres de la tercera edad; somos sus consentidos; se nos dan todos los privilegios; se nos respeta y tenemos preferencia en todo.

Sin embargo, en la cruda realidad, constituimos el mayor estorbo para la productividad del ISSSTE, considerado como la “empresa” que han soñado y solamente por la resistencia no nos han borrado de la escena.
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Ha sido también nuestra tarea estar insistiendo con escritos a las autoridades del ISSSTE para recordarles nuestras peticiones.

En resumen cronológico deseo mencionar algunos hechos significativos que aclaran todo lo que anteriormente hemos escrito; por ejemplo:

En diciembre de 1995 el SNTE a través de su Sección XIX (Morelos) nos pidió integrar cinco expedientes personales a quienes nos habíamos jubilado antes de 1993, que debían contener documentos comprobatorios, como: concesión de pensión, credencial del ISSSTE, constancia de evolución salarial y todos los talones de cheques cobrados; con la respectiva certificación de un Notario Público, para reclamar en juicio penal individual asesorados por el Departamento Jurídico del SNTE, unas diferencias de pensión que nos habían birlado los liquidadores del ISSSTE durante varios años.

Como la respuesta a nivel nacional fue inesperadamente grande al grado de que varias oficinas del SNTE se llenaron de expedientes, yo creo que los líderes se espantaron de tal volumen y tal trabajo que mejor ahí le dejaron. No hubo tal demanda colectiva ni individual, solamente algunos casos de recomendados o jubilados persistentes llegaron a recibir risibles liquidaciones. Lo peor fue que nadie se tomó la molestia de informarnos porqué no se realizó.

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Por ese tiempo nosotros vimos la necesidad de concretar en un pliego petitorio las necesidades más sentidas que llegaron a manifestarse en las reuniones mensuales y lo formulamos, señalando que era necesaria la unificación de todos los jubilados del Estado de Morelos para darle fuerza y enarbolarlo en todas las instancias en que fuera posible. Y que nadie, que no fuéramos nosotros mismos, podía llegar a lograr lo que pedíamos.

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También, revisando la Ley del ISSSTE vigente encontramos que el párrafo 4 del artículo 57 dice a la letra: “los jubilados y pensionados tendrán derecho a una gratificación anual igual en número de días a las concedidas a los trabajadores en activo, según la cuota diaria de su pensión”. Como en esta entidad los maestros en activo reciben de aguinaldo anual el equivalente a los 90 días desde hace varios años y los maestros jubilados por el Estado también, con ese planteamiento dirigimos un oficio a la Directora del ISSSTE en funciones, Socorro Díaz, en agosto del 2000, quien nos contestó después lo siguiente:

“Sobre el particular me permito comentarle que para que el Instituto pueda cumplir con lo que dispone el artículo antes mencionado tiene que observar lo que señala el Decreto Presidencial que establece las bases para el pago del aguinaldo o gratificación de fin de año que anualmente expide el Ejecutivo Federal”.

Según sus palabras hace prevalecer jurídicamente un Decreto sobre una Ley establecida; pero queda claro que no nos despojó de nuestro derecho primordial.

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El reclamo de los 90 días de aguinaldo se ha vuelto un clamor nacional y en algunas entidades federativas ya lo han logrado, en otras, en vías de hacerlo y en la mayoría aún no. La prensa dió cuenta de que: En abril del 2000, “con motivo de la nivelación de pensiones y un bono a los jubilados del IMSS y ferrocarrileros, lo jubilados del ISSSTE pedían a Socorro Díaz: viajes de recreación y campamentos, aumento de las pensiones, aguinaldo de 90 días; bono de despensa de $300.00 (ahora dan $76.70) y bono semestral”.

El 26 de abril 2000: “En Saltillo Coah. más de 300 jubilados se manifestaron ante el Congreso para pedir incremento a sus pensiones, descuentos y exención de impuestos”.

El 27 de mayo 2002: “En el Estado de Guerrero se instaló una mesa negociadora del gobierno con el SNTE para tratar problemas locales. El gobernador René Juárez se comprometió a hacer todo lo posible para dar cumplimiento a las demandas, entre otras, incrementar las pensiones de jubilados y aumentar prestaciones como el aguinaldo de 90 días.”

Y muy recientemente (diciembre 2004) apareció una nota muy optimista: “Maestros jubilados de la Sección 21 del SNTE en Monterrey N.L. cobraron hoy 12 millones de pesos que el ISSSTE les debía por concepto de aguinaldo. Luego de que el Tribunal Colegiado del 4º Circuito les concedió un amparo directo ante el incumplimiento del artículo 57 de la Ley del ISSSTE. El Profr. Ildefonso Rodríguez Coronado explicó que el ISSSTE pagaba a los jubilados sólo 40 días y a los activos 90.”

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En contraste, en septiembre de 2000, la Columna Astillero de la Jornada, escrita por Julio Hernández López dijo: …No hay dinero para atender bien a los enfermos; equipar adecuadamente los hospitales; comprar suficientes medicinas o pagar buenas jubilaciones; pero ¿qué tal para financiar, a la alta y mediana burocracia, la compra de automóviles nuevos? -Socorro Díaz emitió un acuerdo el 23 de agosto 2000 en el Diario Oficial de la Federación para establecer los procedimientos que deberán seguir en el ISSSTE para hacerse de auto nuevo.- ¿Cuál es la noble finalidad de ese generoso Acuerdo? Léase la jerga burocrática con la que se trata de justificar esa maniobra típica del “Año de Hidalgo”. Según lo publicado en el citado diario oficial, el propósito de estos financiamientos es: “facilitar a los servidores públicos de mandos medios y superiores de este organismo de seguridad social la adquisición de vehículos nuevos, con la finalidad de estimular la actuación y el nivel socio económico de los sujetos de crédito para el eficiente desempeño de las funciones encomendadas”…


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Muchas esperanzas había, es cierto, con el cambio de sexenio que llevó al poder a Vicente Fox, empezando por el cambio de Director que sí sucedió, resultando afortunado Benjamín González Roaro, personaje muy ligado al SNTE. Sólo que los cambios que se esperaban eran positivos como el fortalecimiento del Instituto y no su abandono y desmantelamiento. Pero desde el principio se notó que no era esa la intención del nuevo régimen y tan solo porque no logró dominar al poder legislativo no realizó sus propósitos.

Una de las primeras reformas que promovieron los Diputados fue la reforma al tercer párrafo del artículo 57 de la Ley del ISSSTE, en abril de 2001 que se refiere a la cuantía del aumento anual de las pensiones que estaba indexado al salario mínimo general para el D.F. y que pasó a la razón siguiente: “La cuantía de las pensiones se aumentará anualmente conforme al incremento que en el año calendario anterior hubiese tenido el índice nacional de precios al consumidor, con efectos a partir del día primero del mes de enero de cada año.” Agregándose en el párrafo 4º: “En caso de que en el año calendario anterior el incremento del índice nacional de precios al consumidor resulte inferior a los aumentos otorgados a los sueldos básicos de los trabajadores en activo, las cuantías de las pensiones se incrementarán en la misma proporción que estos últimos.” Esta reforma fue publicada en el Diario Oficial el 1º de junio, se aplicó el 1º de enero del siguiente año; representando una cantidad de dinero suficiente para comprar dos tanques de gas doméstico de 20 Kg. Que si el valor de cada palabra con que fue enunciado (87) hubiera sido de $10.00, el aumento alcanzaría para paliar otras necesidades, como una despensa y un par de zapatos o una consulta con el Oftalmólogo y unas gotas para los ojos. Puro atole con el dedo.

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En entrevista que nos hicieron los periódicos locales en Sept-27-2000 los jubilados democráticos de Cuautla pedimos al ISSSTE 90 días de aguinaldo sustentados en lo que la ley respectiva dicta. En otra, Nov-2001 rechazamos el contenido de las reformas que envió Fox al Congreso.

Convocado por la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados se realizó un Foro sobre Seguridad Social de los Trabajadores al Servicio del Estado “ISSSTE: Salud, Vivienda y Pensiones”, al que asistió nuestro compañero Profr. Armando Vázquez Velasco, celebrada en el puerto de Acapulco, Gro., en donde presentó una ponencia elaborada por nosotros. En noviembre de 2001.

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Para dar versatilidad al relato vamos a insertar otra nota que muestra los claroscuros del ISSSTE. Apareció en la Jornada el 10 de noviembre 2001: Desfalco por 500 millones de pesos en tiendas del ISSSTE. Exfuncionarios y Sindicato implicados. Desde el propio exdirector de la red de establecimientos comerciales, José Navarrete, hasta gerentes regionales y representantes del Sindicato… El propio Director General dijo: “Se están siguiendo los pasos para levantar las denuncias correspondientes ante el Ministerio Público.”

Y por la misma vía el 5 de marzo 2002 nos enteramos de que: “La Comisión de Salud y Seguridad Social del Senado informó que la Secretaría de la Contraloría realiza una investigación al ISSSTE que comprende los tres últimos sexenios: Zedillo, Salinas, De la Madrid, para revisar la quiebra en que actualmente se encuentra la Institución y determinar si existe responsabilidad de servidores públicos.

Seguramente no hubo responsabilidad de nadie; ni en el caso del desfalco, porque ya no se dijo nada después, quedó todo en el olvido; lo mejor para todos fue voltear la hoja y todos contentos.

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Todo el año 2002 se pasó con la insistencia de aplicar una “reforma estructural” que bien a bien nunca conocimos públicamente ni la cámara legislativa aceptó. Mientras tanto la infraestructura del ISSSTE deteriorándose al grado tal que los diagnósticos que hacen en la parte oficial resultan tan patéticos como la triste realidad que nosotros vemos. También el siguiente año fue por la misma senda; queda bien establecida la confrontación entre quienes diagnostican la crisis, como el Director General del Instituto y el propio Presidente de la República que insisten en aplicar una “reforma estructural” que lo harían viable, según ellos, pero en perjuicio de los trabajadores. Por el otro lado la mayoría de los diputados y los derechohabientes rechazándola.

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Nosotros enviamos sendos escritos a la Dirección General, a la Delegación Estatal y al Director de la Clínica Hospital del ISSSTE en Cuautla. Con estos dos últimos tuvimos también varias reuniones para discutir el contenido de nuestras peticiones, como: el abastecimiento normal de medicamentos; el reforzamiento del hospital de Cuernavaca con médicos especialistas para no tener que desplazarse al D.F. a recibir la atención necesitada; el pago oportuno de los pasajes a quienes envían al D.F. o a la capital del estado. También el trato humano de médicos y enfermeras a los pacientes jubilados; y otros asuntos.

De entonces para acá nuestra actividad bajó por cuestiones familiares, pero otros compañeros nos han suplido y continúan luchando por nuestros derechos.

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Las últimas y más recientes hazañas de los jubilados de Morelos han sido:

Primero.- Adquirir, con la ayuda valiosa de la Sección XIX del SNTE, una sede digna para los jubilados de esta zona.

Segundo.- Realizar un “plantón” de una semana de duración en el recinto legislativo en diciembre de 2005, para hacer cumplir al Congreso una promesa hecha hace un año a fin de conceder, por parte del Gobierno del Estado, el faltante del aguinaldo para completar 90 días; con el decreto respectivo para que se haga permanente este beneficio.

Dinero que fue bien recibido y bien apreciado y que equivale en promedio a 40 días de los 50 que nos han faltado.

Cabe señalar que el éxito obtenido se debió en gran parte al apoyo decidido, enérgico y entusiasta de los maestros en servicio, que un día serán también jubilados.

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Como se ve, hay mucho por qué luchar; empezando por la estabilidad política y económica de nuestro país que ya lo merece; de donde dependerá que sus instituciones, entre las que figura el ISSSTE, sean firmes y sanas.

FIN

domingo, 6 de julio de 2008

EL ISSSTE Y YO (Tercera parte)

CUENTAS BIEN SALDADAS
Me tocó todavía ser cliente de la Dirección de Pensiones Civiles, en mi primer ingreso a la burocracia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en marzo de 1958, como Operario “C” de Artes Gráficas interino; con un sueldo de $390.00, equivalente a $13.00 diarios. En tal virtud, pronto recurriría a solicitar mi primer préstamo de $700.00 a 10 quincenas, con descuentos de $71.45 en febrero de 1959.

Cuando terminé de pagarlo fui por el segundo; ahora por la cantidad de $2000.00 a 36 quincenas con descuentos de $59.50 que ni me acuerdo en qué lo utilicé; fecha 10 de febrero de 1960. Para entonces ya se había convertido la Dirección de Pensiones en ISSSTE y a mi vez, ya había transitado de la Secretaría de Hacienda a la de Educación Pública, en calidad de Maestro “A” de Primaria Rural con un fabuloso sueldo de $660.00 mensuales más un 25% de sobresueldo por vida cara; en la zona escolar de Altotonga, Ver., en marzo de 1960.

Para un tercer préstamo (19-julio-1961), de $5000.00 a 36 quincenas con descuentos de $148.75, me fue concedido en febrero de 1962.

Prácticamente a partir de entonces ya nunca saldría del endeudamiento, como si hubiera sido una “tienda de raya porfirista”.

Sólo esperaba uno que descontaran la cuarta parte de los abonos quincenales y ya era posible renovar el pagaré y era eso lo que hacíamos la mayoría de los maestros, para cubrir gastos extra de la economía familiar, como: la renta, compra de ropa y zapatos o algún viaje o festejo. Lo adoptamos por sistema y de tanto repetirse tomó naturaleza y se salpicó de anécdotas.

Curioso resulta recordar algunas peripecias que tenía uno que padecer porque, para comenzar, era necesario, en la mayoría de las veces por la urgencia, venir al D.F., solos o con familia a tramitarlo pero a través del gestor sindical o “coyote”, mínimo en tres días en los que había que pagar pasajes, hotel, comidas y una “corta feria” de mordida para éste, cuando menos de cincuenta pesos. Y no era extraño el caso de profes que usaran el dinero del préstamo para agasajarse y congraciarse con el mismo gestor en una parranda en donde terminaba el préstamo y luego para el regreso a su lugar de origen a conseguir otro préstamo particular con otro compañero.

Por eso se hicieron famosos y millonarios muchos personajes de esos que por regiones se dedicaban a atender a los maestros, amparados por el Sindicato. De los que yo conocí, recuerdo a: El Negro Macario, El Negro Galicia, Isidro Limón y Luis Melgarejo que atendían a la gente de Veracruz.

* * *

No obstante haberme separado físicamente de la casa paterna, nunca perdí contacto con ella y sentimentalmente sentía la obligación de ayudar económicamente a mis padres que habían dado por mí todo lo mejor que tenían al grado tal que estaban por enajenar su casa, su único patrimonio, cuando se me ocurrió que a través de un préstamo hipotecario del ISSSTE podría comprar yo la casa y salvar la situación. Así fue afortunadamente, pues me concedieron el préstamo por la cantidad de $19,326.87, a un plazo de diez años. El 17 de marzo de 1962.

Recuerdo por cierto, para detallar un poco este episodio, que inicialmente intenté conseguir el préstamo a través del Sindicato con el gestor “Negro Macario”, a quien le entregué mi solicitud; pero después de dos meses de espera vine a México D.F. y me di cuenta que la misma la tenía arrumbada en el fondo de un cajón de su archivero; entonces, molesto, la recogí y decepcionado me la regresé a Jalapa, que era donde vivía, con ánimos de hacerla pedazos. Reflexionando más calmadamente la deposité en un buzón postal dirigida directamente a la Dirección del ISSSTE y cual sería mi sorpresa que como a los 10 días ya tenía la contestación afirmativa. Mediaron entonces una serie de engorrosos trámites y avalúos que se me hicieron más pesados por la distancia a que se encontraba la casa de mis padres y mi domicilio; es decir, de Jalapa Ver. a Tixtla Gro. y otros detalles en Acapulco, Chilpancingo e Iguala.

Cuando se hubo consumado la operación le entregué a mi padre buena parte del importe para que cubriera sus deudas.

Así también, al término de los diez años, cuando terminé de pagar, hicimos la operación de compraventa de regreso de su casa a su propiedad.

* * *

En julio de 1961 nació en Jalapa nuestro primer hijo: Federico. Vio la luz primera en el Sanatorio Nachón, subrogado por el ISSSTE y atendido por monjitas o “madres”, que daban como enfermeras un servicio de excelencia. Muy cuidadosas y rigurosas de la higiene y de su pulcritud, principalmente.

La mamá primeriza también requirió cuidados especiales que le proporcionaron en el mismo sanatorio sin regateos. Esto se repitió hasta en tres ocasiones consecutivas, en que por padecimientos propios mi esposa sufrió sendos abortos que requerían hospitalización hasta por un mes.

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El 4 de junio de 1963 operaron a mi mamá también en el ISSSTE de Jalapa.
Ella venía padeciendo años atrás de constantes hemorragias por un tumor en su matriz y su única salvación debería ser una intervención quirúrgica, que por motivos obvios era materialmente imposible realizarse en su pueblo. Por eso sugerí que se fuera con nosotros para recibir la atención en aquella ciudad veracruzana. Efectuado que fue ese largo y tortuoso viaje iniciaron su tratamiento, pero cuando se trató de autorizar la intervención me enviaron a una trabajadora social muy estricta que en un principio me la negó, pues argumentaba que si no vivía permanentemente con nosotros entonces no podía ser mi dependiente económica. Por lo tanto no tenía derecho al servicio. Tras una agria y molesta discusión logré convencerla de lo inhumano de su actitud y finalmente autorizó el servicio. Así, mi mamá, afortunadamente logró salvar la vida gracias a la habilidad quirúrgica de un distinguido cirujano: el Dr. Katz. Fue todo un éxito y logró sobrevivir otros 29 años.

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A principios del año de 1968, aquel de intensos cambios sociales y de imborrables recuerdos trágicos, abandoné la escuela primaria porque acepté trabajar en la Telesecundaria; el novedoso sistema educativo que supo aprovechar los adelantos tecnológicos en la materia, para extender y completar la cobertura de la educación secundaria en varias zonas del país, principalmente en comunidades rurales.

En esas circunstancias y después de haber atendido una teleaula, la primera en la comunidad de Camarón Ver. durante un año lectivo, pedí mi cambio al estado de Morelos en donde hasta hoy me encuentro. Llegué acá con mi familia a finales de ese mismo año a mi nueva ubicación en esta ciudad de Cuautla.

Mi hijo Federico ya traía problemas de amigdalitis habiéndosela controlado con medicamentos en el hospital del ISSSTE del puerto de Veracruz, sin llegar a la extirpación; pero cuando estuvimos en Morelos el padecimiento se agudizó y fue inaplazable su operación. La que se efectuó en el hospital Dr. Carlos Calero Elorduy de la ciudad de Cuernavaca. Otro servicio más del ISSSTE.

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Por esa misma época mi esposa se embarazó por quinta vez muy a pesar de que pendía sobre ella la amenaza de que su vida corría un grave riesgo por sus diversos problemas de salud, entre ellos el de la hipertensión arterial que ya le habían descubierto.

No obstante con la opinión y bajo los cuidados del Dr. Jesús Bustos, ginecólogo y entonces Director de la Clínica de esta ciudad, llegó sano a este mundo nuestro hijo Fernando, el 30 de abril de 1970, en el hospital del ISSSTE de Cuernavaca.

Después de este feliz episodio a mi esposa le aumentó su haber de enfermedades con el hipotiroidismo, que requirió serios y periódicos estudios y tratamientos tanto en Cuernavaca como en el hospital “López Mateos” del D.F. y que nuestro ISSSTE nunca nos negó.

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La verdadera prueba de eficiencia para el ISSSTE se presentó cuando yo sufrí un accidente automovilístico la noche del 24 de marzo de 1973, cuyas circunstancias particulares no viene al caso profundizar pero que me puso a un paso de cortar mi vida y me conmocionó tanto que me prometí olvidar sus detalles como terapia. Si ahora lo repaso es solamente porque así lo exige el contexto de este trabajo. Lo verdadero es que cambió mi vida en muchos sentidos, principalmente el físico. El resultado final fue la pérdida de movilidad de mi codo izquierdo y la rotura de mi fémur derecho, así como del cúbito y el radio de mi brazo izquierdo, que con dificultad soldaron.

En primera instancia me llevaron al hospital del ISSSTE de Cuernavaca y en virtud de presentar traumatismos múltiples, de atención urgente y especializada me trasladaron al 20 de noviembre de la ciudad de México.

Fueron varias las operaciones y los tratamientos que me aplicaron, como: tracción muscular, enyesamientos, clavos, injertos de piel, etc. durante las siete semanas más tres días que estuve hospitalizado, sufriendo y haciendo sufrir a mi familia. El día 15 de mayo que me dieron de alta todavía escuché las “mañanitas” que el hospital nos dedicó a los maestros enfermos y me trasladaron a Cuautla. Recuerdo que mi mayor ilusión era, después de estar con mis hijos, llenar completamente mis pulmones del aire fresco de los bosques de la carretera.

Después de 32 años de ese accidente sólo mi enorme paciencia y el cariño de mi familia han podido ayudarme a superar mi condición.

Recuerdo con gratitud el bien que me hizo el Dr. Hernández Ulloa, ortopedista y el trato humano de una enfermera de nombre Angelita que resultó ser originaria y vecina de esta colonia de Cuautlixco, Mor.

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Desde que abandoné la casa paterna en 1957 hasta que estrenamos nuestra propia casa en agosto de 1978, pasamos 21 años viviendo en casa ajena rentada. Desde cuartos de vecindad (quinto patio) tanto en Jalapa como en Cuautla, hasta un modesto piso de casa particular.

Con todas las características propias casi legendarias de la vida en comunidad, compartiendo algunos servicios con los demás inquilinos, como el agua, el patio, el lavadero y el baño. Pero también disfrutando de la solidaridad de las demás familias que se cuidan y se ayudan mutuamente. En el caso de nosotros, por nuestro buen comportamiento, gozamos el privilegio de parte de los dueños de pagar la renta cada seis meses, cuando era tiempo de renovar los préstamos a corto plazo.

Aun en esas condiciones nunca se opacó el deseo de tener una casa propia y como uno era incapaz de ahorrar para comprar una, yo me atreví a pedirle al ISSSTE un préstamo hipotecario, pues aún tenía derecho a disfrutar de la diferencia entre el tope de $200,000.00 y el préstamo anterior, hipotecario también, de casi $20,000.00 que ya había terminado de pagar en 1972.

Así las cosas, buscamos el terreno que adquirimos como condición para obtener el préstamo para construcción de casa; y tras largos, engorrosos y costosos trámites y requisitos logramos la autorización de $180,673.13 el 30 de noviembre de 1977, para pagar en un plazo de quince años.

Son imborrables los recuerdos del gusto de ver cómo van apareciendo los cimientos, las paredes, las puertas y ventanas y el techo; cómo se va fincando poco a poco lo que será el nido y el hogar de la familia. Sobre todo aquí donde nos tocó vivir, en Cuautlixco, colonia de esta heroica y hermosa Cuautla de un enorme cielo y abundante, fresca y cristalina agua que nutre a sus pobladores y a una flora espléndida.

Felizmente la ocupamos ya terminada el 23 de agosto de 1978. Y prácticamente la fuimos pagando sin sentir en abonos pequeños descontados de mi salario durante catorce años, uno menos del tiempo pactado.

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¿Cosas de la vida? ignotos designios o puras coincidencias: la alternancia de triunfos y satisfacciones que dan a uno paz y tranquilidad, con inapelables sentencias de los padecimientos que se alojan en nuestro organismo y que nos ponen en muchas ocasiones en el filo de la navaja. Y de esto la víctima más socorrida fue mi esposa. Males consuetudinarios como un eterno dolor de cabeza y otras molestias desembocaron en el descubrimiento médico de una cardiopatía; le decía yo que de tanto amar a sus hijos y a mí. En esto muy poco pudo hacer el ISSSTE que no fuera dotar de medicamentos analgésicos que le prescribieron de por vida.
Y el fatídico año de 1995 el médico internista Iglesias le diagnosticó un caso de leucemia, que después de sufrirla durante ocho años la llevó finalmente a la tumba.

Aquí sólo hay que agregar que para el tratamiento de esta letal enfermedad descargamos un poco al ISSSTE, y aun cuando sí estuvo al cuidado de Hematología y Cardiología, pudimos y necesitamos estar más cerca de la atención de la medicina privada. No podíamos confiarla al tratamiento del Instituto por la dilación entre una consulta y otra.

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Otra vez me toca el turno; como secuela de mi accidente automovilístico la cabeza de mi fémur izquierdo se desgastó y según diagnóstico primario del Dr. Gildardo Alanís Rosales, Ortopedista de la clínica de Cuautla, requería de un “reemplazo articular” de la cadera izquierda y me enviaron al hospital López Mateos del D.F. en donde confirmaron plenamente el diagnóstico y me realizaron la intervención el 24 de mayo del 2004; y me colocaron la prótesis que ahora tengo, que me resolvió el problema de dolor que padecía. Sólo que al sondear la uretra me lastimaron y me enviaron al servicio de urología en donde me han estado atendiendo y que aunado a problemas naturales de la próstata, a mis 67 años, estoy en la agenda para ser operado en Cuernavaca.

Así, remendado y todo, aquí ando todavía haber hasta cuando. Vivo y debiera ser un trofeo del ISSSTE, así como yo me he convertido en su defensor recalcitrante y creo que nadie me puede negar ese derecho.
CONTINUARA...