LUCHAR . . . ¿PORQUÉ?
Porque estamos convencidos de que si no lo hacemos nos privaremos de muchos beneficios y comodidades que exige nuestra calidad de trabajadores asalariados, o de jubilados integrantes del grupo de la tercera edad con derecho a llevar una vejez digna.
Es triste reconocer que a lo largo de casi doscientos años de vida independiente desde que se sacudió el dominio español, nuestra nación no ha podido ver su suerte y ha sido víctima de muchas injusticias. Nuestra raza mestiza no ha encontrado su destino feliz como lo han encontrado otras naciones. Ya no se diga en el caso de la raza indígena que ni siquiera ha sido capaz de superar la discriminación social.
Históricamente sabemos que después de 1821 en que se consumó la independencia, establecer una república costó 50 años de guerras fratricidas y nulo progreso para el pueblo. Desorden político, desastre económico y pérdida de territorio.
Para separar estado e iglesia, imponer las Leyes de Reforma y abatir los fueros de las clases religiosas y militares hubo más guerra y muerte entre dos partidos irreconciliables.
Para implantar el Sufragio Efectivo y la No Reelección, una Reforma Agraria y el respeto a los derechos humanos, fue necesaria otra guerra durante veinte años y más de un millón de muertos.
Al final de la Revolución y cuando apenas empiezan a disfrutar, los sobrevivientes, de alguna forma de paz y de los derechos sociales conquistados, resurge el odio religioso provocado por el fundamentalismo del clero católico, padre del ahora ultraderechismo panista, que produce más muertos.
Cuando todo eso pasa, comienza un incipiente desarrollo que abarca muchos aspectos de la vida nacional, industrial, agropecuario, educativo, de organización sindical, etc. pero pronto se enseñorean de ese auge los mismos caudillos revolucionarios o sus descendientes directos, convertidos en empresarios capitalistas o en gobernantes, con frecuencia en ambas cosas, y secuestran las conquistas ya adquiridas y el bienestar del pueblo.
De ahí en adelante ya no en guerra declarada pero hemos tenido que seguir luchando políticamente por los beneficios emanados de la Revolución Mexicana y contenidos en la Constitución Política de 1917. Uno a uno o en partes se han ido reconquistando algunos, pero otros continúan negados para la mayoría de los mexicanos. Y aun perdiéndose otros.
La realidad más insultante es que la desigualdad principalmente económica y la explotación, son obras de connacionales que por sí o en complicidad con hombres y empresas extranjeras se roban nuestros recursos y ganancias en perjuicio del desarrollo y bienestar de los trabajadores que producen con su fuerza la riqueza.
Por eso, para donde miremos actualmente, hay desolación, pobreza, engaño, explotación, rapiña, corrupción e impunidad; con mayor ensañamiento sobre los pueblos dóciles e ignorantes. Situación parecida a la que prevalecía a fines del siglo XIX y principios del XX.
Los mexicanos somos víctimas de un mal endémico llamado “Síndrome de Inmunodeficiencia ETICA”, adquirida cuando se está detrás de un escritorio con poder. ¿Porqué?... me parece una buena pregunta para antropólogos o sociólogos.
Así que nuestro destino es luchar si queremos conservar nuestro empleo o nuestra pensión. Luchar equivale a vigilar y exigir que se cumplan las normas establecidas; si es en grupo mejor porque habrá más fuerza. Luchar en forma pacífica y legal como lo hemos hecho desde que estábamos en servicio activo y después como jubilados. Nos anteceden muchos ejemplos de dignidad en esas luchas que debemos continuar; como aquellas que dieron origen a un sindicato de educadores (SNTE), según me contaba un viejo maestro amigo mío, probablemente ya extinto, Manuel González Jiménez de Jalapa, Ver.: “No fue fácil hacerlo, decía, pues los fundadores anduvimos recogiendo las cuotas a domicilio”… El que después llegó a convertirse en un “poderoso sindicato”, el “mayor de América Latina”; que reúne a millón y medio de agremiados, como presumen petulantes sus máximos dirigentes.
Sindicato que, desgraciadamente, no se ha caracterizado por defender escrupulosamente los intereses y los derechos de los trabajadores de la educación, sino que muchas veces hemos tenido que luchar también en su contra por su descarado contubernio antiobrero con la autoridad-gobierno-patrón.
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Repasando un poco del santoral cívico de nuestro país se encuentran en un lugar distinguido los héroes laborales en sus distintas épocas históricas y todos tienen como referente principal la gesta obrera de los mártires de Chicago en 1886 que fueron perseguidos y victimados por luchar por la jornada de 8 horas de trabajo al día. En su honor se instauró el “Día del Trabajo”, cada primero de mayo, en todo el mundo.
Las luchas laborales en México comienzan a fines del Siglo XIX y sus primeros promotores fueron los hermanos Flores Magón (Ricardo, Enrique y Jesús) que a través de su periódico “Regeneración” difunden los derechos civiles y laborales que ya se habían impuesto en Europa y E.U.A., plasmándose sus ideas en las rebeliones de los trabajadores mineros del cobre en Cananea Son., así como con los obreros textiles de Río Blanco Ver.; ambas luchas fueron brutalmente reprimidas por mandato del gobierno de Porfirio Díaz en apoyo a los patrones. Esto sucedió en 1906 y 1907 respectivamente.
En pleno auge postrevolucionario e institucional, de cualquier manera los trabajadores recibieron la peor parte del pastel del desarrollo: bajos salarios; control de sus sindicatos a través de sus cúpulas favorecidas; la aparición del “Charrismo”, que no fue otra cosa que la simbiosis patrones-gobierno y sindicatos blancos que sólo venden protección a cambio de canonjías económicas patronales y/o puestos políticos en el gobierno en todos sus niveles.
Pero de ahí nacen los líderes y grupos sindicales rebeldes que marcan la historia de luchas y conquistas laborales que disfrutamos y que siempre están en riesgo de perderse. Héroes civiles tales como: Demetrio Vallejo entre los ferrocarrileros; Othón Salazar y las luchas de los maestros en el Movimiento Revolucionario del Magisterio. Rafael Galván con su Tendencia Democrática entre los electricistas. Todos ellos perseguidos y presos políticos por sus ideas. Agreguemos a los miembros del SUTIN (Industria Nuclear) y a nuestra Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE. Antes de esta última, participamos en la Comisión Nacional de Maestros de Telesecundaria para obtener la consolidación de este subsistema que comenzó como ensayo pedagógico y pronto tuvo un crecimiento inesperado. Nuestra lucha se centró principalmente en la estabilidad de nuestra plaza de maestro ad hoc. Hubo al menos un preso político.
La extensión de la Coordinadora en Morelos dio origen al CCLMM (que significa Comité Central de Lucha Magisterial de Morelos) también escribió algunas páginas gloriosas en la historia de las luchas laborales a fines de la década de los 70 y principios de la 80. Algunos de los líderes más distinguidos por jóvenes e inteligentes fueron perseguidos, golpeados, vejados por la policía al servicio del gobierno estatal de León Bejarano, aliado nada menos que del tristemente célebre Carlos Jonguitud Barrios, cacique vitalicio del SNTE.
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Jubilado en 1988 empecé a asistir a las reuniones de un grupo de jubilados en Cuautla, formado por extrabajadores de todas las ramas de la burocracia, entre ellos maestros naturalmente, que se reunían en diferentes locales provisionales prestados porque no tenían sede fija y sí tenían poca organización. Dependía el grupo, como delegación, de la FSTSE. Ahí nos encontramos, entre otros, con la maestra Atanacia Rescalvo Acevedo antigua compañera en Telesecundaria, correligionaria de anteriores luchas. Ella es una incansable luchadora civil que ha entregado su vida a diferentes causas en las que ha puesto con desinterés toda su capacidad intelectual y su valor. Con ella y con otros compañeros afines empezamos a publicar un BOLETIN mensual informativo que duró más de dos años, con un poco de sentido crítico y dirección doctrinaria de izquierda, para denunciar y corregir algunas deficiencias en los servicios, principalmente del ISSSTE, que es la institución con la que mayormente tenemos que ver; pero también con el SNTE y con los gobiernos federal y estatal.
A partir de ahí, formamos un pequeño grupo de jubilados que nos autodenominamos “democráticos” y nos hemos dedicado a documentar y difundir, hasta donde nuestras escasas posibilidades lo permiten, el devenir de nuestra organización, del entramado de los servicios, y el cuidado de nuestras pensiones. Afiliados de facto a la CNTE con quienes nos sentimos más identificados por haber demostrado ser más leales en la defensa de nuestros intereses. Hemos intentado formar una Asociación Civil, pero no se ha realizado por diversas causas entre las que destacan las económicas.
Promovimos una marcha de jubilados en la ciudad de Cuautla que tuvo buena concurrencia y que tenía como objetivo sensibilizar a la población en general de nuestra existencia y de nuestra realidad. No fue del agrado del gobierno ni de la FSTSE porque la hicimos sin su permiso y supervisión.
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Definitivamente el ISSSTE es buena bandera para luchar porque está amenazado. Yo veo claramente tres frentes donde luchar:
1. Luchar por nuestra supervivencia con la ayuda del ISSSTE.
2. Luchar para que nos brinde un buen servicio y justifique su permanencia, y
3. Por la existencia de ISSSTE, contra los que pretenden privatizarlo o de plano desaparecerlo.
La resistencia cada vez se ha organizado mejor y por eso los tecnócratas y los globalizadores no han tenido éxito en su afán de acabar con la seguridad social de responsabilidad compartida.
Se contraponen dos visiones, la nuestra, de los derechohabientes en general, los activos y los jubilados y pensionados que queremos un ISSSTE completo, integral, eficiente, oportuno y solidario; seno de la ciencia médica y del mejor sentimiento de cooperación humana. Patrimonio de todos.
La otra visión es la de los funcionarios gubernamentales que es también la de los empresarios, como los Vázquez Raña, consentidos del gobierno. Estos sueñan con sumar los hospitales del ISSSTE a su cadena de hospitales-hoteles de lujo “Los Angeles”.
O los dueños de las empresas de seguros que se frotan las manos por manejar empresarialmente los fondos de pensiones. Cuántos querrán el negocio de los laboratorios y de otros servicios.
Y en efecto, el primer apetitoso bocado es el fondo de pensiones que representa fabulosas ganancias para quien los maneje, menos para los trabajadores.
Ya no saben qué sistema inventar (SAR) para apropiárselo, como están haciéndolo en el IMSS. Lo cierto es que si lo manejan empresas privadas se acaban las pensiones porque como se basan en el ahorro personal, la mayoría de trabajadores ganan tan poco que apenas les alcanza para comer, vestir y tener casa, pero nunca para ahorrar. Por lo tanto si lo que ahorren en 35 años va a constituir su pensión pues están amolados.
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Recuerdo que durante varias décadas pasadas, la fiesta estuvo en paz, el ISSSTE con sus rutinas y nosotros con las nuestras; pero por los años ochentas empieza una explosión de jubilaciones que incomodó al extremo a los gobiernos de La Madrid, del pelón Salinas, Zedillo y el actual. Pero, ¿cómo no iba a darse esa jubilación masiva si treinta años atrás hubo una contratación igual de maestros? Por la aplicación del llamado “Plan de Once Años” que implementó el gobierno de López Mateos con la intención de solucionar el tremendo rezago educativo que padecía nuestro país. ¿Qué esto no estaba planeado? O fue puro pretexto.
Y al llamarse “sorprendidos” toman a los “jubilados” como los causantes del quebranto económico del ISSSTE y difunden y chillan con insistencia que habemos ya 420 mil jubilados, que requerimos y nos llevamos 24 mil millones de pesos de su presupuesto cada año. Que en 1982 había 20 trabajadores activos por cada jubilado y ahora apenas hay 5 activos por cada uno de nosotros. Para espantar a cualquiera.
Lo más chusco es el doble lenguaje que suelen usar los funcionarios. Con qué dulzura y falsedad dicen querer como nadie a los jubilados, hombres y mujeres de la tercera edad; somos sus consentidos; se nos dan todos los privilegios; se nos respeta y tenemos preferencia en todo.
Sin embargo, en la cruda realidad, constituimos el mayor estorbo para la productividad del ISSSTE, considerado como la “empresa” que han soñado y solamente por la resistencia no nos han borrado de la escena.
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Ha sido también nuestra tarea estar insistiendo con escritos a las autoridades del ISSSTE para recordarles nuestras peticiones.
En resumen cronológico deseo mencionar algunos hechos significativos que aclaran todo lo que anteriormente hemos escrito; por ejemplo:
En diciembre de 1995 el SNTE a través de su Sección XIX (Morelos) nos pidió integrar cinco expedientes personales a quienes nos habíamos jubilado antes de 1993, que debían contener documentos comprobatorios, como: concesión de pensión, credencial del ISSSTE, constancia de evolución salarial y todos los talones de cheques cobrados; con la respectiva certificación de un Notario Público, para reclamar en juicio penal individual asesorados por el Departamento Jurídico del SNTE, unas diferencias de pensión que nos habían birlado los liquidadores del ISSSTE durante varios años.
Como la respuesta a nivel nacional fue inesperadamente grande al grado de que varias oficinas del SNTE se llenaron de expedientes, yo creo que los líderes se espantaron de tal volumen y tal trabajo que mejor ahí le dejaron. No hubo tal demanda colectiva ni individual, solamente algunos casos de recomendados o jubilados persistentes llegaron a recibir risibles liquidaciones. Lo peor fue que nadie se tomó la molestia de informarnos porqué no se realizó.
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Por ese tiempo nosotros vimos la necesidad de concretar en un pliego petitorio las necesidades más sentidas que llegaron a manifestarse en las reuniones mensuales y lo formulamos, señalando que era necesaria la unificación de todos los jubilados del Estado de Morelos para darle fuerza y enarbolarlo en todas las instancias en que fuera posible. Y que nadie, que no fuéramos nosotros mismos, podía llegar a lograr lo que pedíamos.
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También, revisando la Ley del ISSSTE vigente encontramos que el párrafo 4 del artículo 57 dice a la letra: “los jubilados y pensionados tendrán derecho a una gratificación anual igual en número de días a las concedidas a los trabajadores en activo, según la cuota diaria de su pensión”. Como en esta entidad los maestros en activo reciben de aguinaldo anual el equivalente a los 90 días desde hace varios años y los maestros jubilados por el Estado también, con ese planteamiento dirigimos un oficio a la Directora del ISSSTE en funciones, Socorro Díaz, en agosto del 2000, quien nos contestó después lo siguiente:
“Sobre el particular me permito comentarle que para que el Instituto pueda cumplir con lo que dispone el artículo antes mencionado tiene que observar lo que señala el Decreto Presidencial que establece las bases para el pago del aguinaldo o gratificación de fin de año que anualmente expide el Ejecutivo Federal”.
Según sus palabras hace prevalecer jurídicamente un Decreto sobre una Ley establecida; pero queda claro que no nos despojó de nuestro derecho primordial.
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El reclamo de los 90 días de aguinaldo se ha vuelto un clamor nacional y en algunas entidades federativas ya lo han logrado, en otras, en vías de hacerlo y en la mayoría aún no. La prensa dió cuenta de que: En abril del 2000, “con motivo de la nivelación de pensiones y un bono a los jubilados del IMSS y ferrocarrileros, lo jubilados del ISSSTE pedían a Socorro Díaz: viajes de recreación y campamentos, aumento de las pensiones, aguinaldo de 90 días; bono de despensa de $300.00 (ahora dan $76.70) y bono semestral”.
El 26 de abril 2000: “En Saltillo Coah. más de 300 jubilados se manifestaron ante el Congreso para pedir incremento a sus pensiones, descuentos y exención de impuestos”.
El 27 de mayo 2002: “En el Estado de Guerrero se instaló una mesa negociadora del gobierno con el SNTE para tratar problemas locales. El gobernador René Juárez se comprometió a hacer todo lo posible para dar cumplimiento a las demandas, entre otras, incrementar las pensiones de jubilados y aumentar prestaciones como el aguinaldo de 90 días.”
Y muy recientemente (diciembre 2004) apareció una nota muy optimista: “Maestros jubilados de la Sección 21 del SNTE en Monterrey N.L. cobraron hoy 12 millones de pesos que el ISSSTE les debía por concepto de aguinaldo. Luego de que el Tribunal Colegiado del 4º Circuito les concedió un amparo directo ante el incumplimiento del artículo 57 de la Ley del ISSSTE. El Profr. Ildefonso Rodríguez Coronado explicó que el ISSSTE pagaba a los jubilados sólo 40 días y a los activos 90.”
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En contraste, en septiembre de 2000, la Columna Astillero de la Jornada, escrita por Julio Hernández López dijo: …No hay dinero para atender bien a los enfermos; equipar adecuadamente los hospitales; comprar suficientes medicinas o pagar buenas jubilaciones; pero ¿qué tal para financiar, a la alta y mediana burocracia, la compra de automóviles nuevos? -Socorro Díaz emitió un acuerdo el 23 de agosto 2000 en el Diario Oficial de la Federación para establecer los procedimientos que deberán seguir en el ISSSTE para hacerse de auto nuevo.- ¿Cuál es la noble finalidad de ese generoso Acuerdo? Léase la jerga burocrática con la que se trata de justificar esa maniobra típica del “Año de Hidalgo”. Según lo publicado en el citado diario oficial, el propósito de estos financiamientos es: “facilitar a los servidores públicos de mandos medios y superiores de este organismo de seguridad social la adquisición de vehículos nuevos, con la finalidad de estimular la actuación y el nivel socio económico de los sujetos de crédito para el eficiente desempeño de las funciones encomendadas”…
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Muchas esperanzas había, es cierto, con el cambio de sexenio que llevó al poder a Vicente Fox, empezando por el cambio de Director que sí sucedió, resultando afortunado Benjamín González Roaro, personaje muy ligado al SNTE. Sólo que los cambios que se esperaban eran positivos como el fortalecimiento del Instituto y no su abandono y desmantelamiento. Pero desde el principio se notó que no era esa la intención del nuevo régimen y tan solo porque no logró dominar al poder legislativo no realizó sus propósitos.
Una de las primeras reformas que promovieron los Diputados fue la reforma al tercer párrafo del artículo 57 de la Ley del ISSSTE, en abril de 2001 que se refiere a la cuantía del aumento anual de las pensiones que estaba indexado al salario mínimo general para el D.F. y que pasó a la razón siguiente: “La cuantía de las pensiones se aumentará anualmente conforme al incremento que en el año calendario anterior hubiese tenido el índice nacional de precios al consumidor, con efectos a partir del día primero del mes de enero de cada año.” Agregándose en el párrafo 4º: “En caso de que en el año calendario anterior el incremento del índice nacional de precios al consumidor resulte inferior a los aumentos otorgados a los sueldos básicos de los trabajadores en activo, las cuantías de las pensiones se incrementarán en la misma proporción que estos últimos.” Esta reforma fue publicada en el Diario Oficial el 1º de junio, se aplicó el 1º de enero del siguiente año; representando una cantidad de dinero suficiente para comprar dos tanques de gas doméstico de 20 Kg. Que si el valor de cada palabra con que fue enunciado (87) hubiera sido de $10.00, el aumento alcanzaría para paliar otras necesidades, como una despensa y un par de zapatos o una consulta con el Oftalmólogo y unas gotas para los ojos. Puro atole con el dedo.
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En entrevista que nos hicieron los periódicos locales en Sept-27-2000 los jubilados democráticos de Cuautla pedimos al ISSSTE 90 días de aguinaldo sustentados en lo que la ley respectiva dicta. En otra, Nov-2001 rechazamos el contenido de las reformas que envió Fox al Congreso.
Convocado por la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados se realizó un Foro sobre Seguridad Social de los Trabajadores al Servicio del Estado “ISSSTE: Salud, Vivienda y Pensiones”, al que asistió nuestro compañero Profr. Armando Vázquez Velasco, celebrada en el puerto de Acapulco, Gro., en donde presentó una ponencia elaborada por nosotros. En noviembre de 2001.
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Para dar versatilidad al relato vamos a insertar otra nota que muestra los claroscuros del ISSSTE. Apareció en la Jornada el 10 de noviembre 2001: Desfalco por 500 millones de pesos en tiendas del ISSSTE. Exfuncionarios y Sindicato implicados. Desde el propio exdirector de la red de establecimientos comerciales, José Navarrete, hasta gerentes regionales y representantes del Sindicato… El propio Director General dijo: “Se están siguiendo los pasos para levantar las denuncias correspondientes ante el Ministerio Público.”
Y por la misma vía el 5 de marzo 2002 nos enteramos de que: “La Comisión de Salud y Seguridad Social del Senado informó que la Secretaría de la Contraloría realiza una investigación al ISSSTE que comprende los tres últimos sexenios: Zedillo, Salinas, De la Madrid, para revisar la quiebra en que actualmente se encuentra la Institución y determinar si existe responsabilidad de servidores públicos.
Seguramente no hubo responsabilidad de nadie; ni en el caso del desfalco, porque ya no se dijo nada después, quedó todo en el olvido; lo mejor para todos fue voltear la hoja y todos contentos.
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Todo el año 2002 se pasó con la insistencia de aplicar una “reforma estructural” que bien a bien nunca conocimos públicamente ni la cámara legislativa aceptó. Mientras tanto la infraestructura del ISSSTE deteriorándose al grado tal que los diagnósticos que hacen en la parte oficial resultan tan patéticos como la triste realidad que nosotros vemos. También el siguiente año fue por la misma senda; queda bien establecida la confrontación entre quienes diagnostican la crisis, como el Director General del Instituto y el propio Presidente de la República que insisten en aplicar una “reforma estructural” que lo harían viable, según ellos, pero en perjuicio de los trabajadores. Por el otro lado la mayoría de los diputados y los derechohabientes rechazándola.
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Nosotros enviamos sendos escritos a la Dirección General, a la Delegación Estatal y al Director de la Clínica Hospital del ISSSTE en Cuautla. Con estos dos últimos tuvimos también varias reuniones para discutir el contenido de nuestras peticiones, como: el abastecimiento normal de medicamentos; el reforzamiento del hospital de Cuernavaca con médicos especialistas para no tener que desplazarse al D.F. a recibir la atención necesitada; el pago oportuno de los pasajes a quienes envían al D.F. o a la capital del estado. También el trato humano de médicos y enfermeras a los pacientes jubilados; y otros asuntos.
De entonces para acá nuestra actividad bajó por cuestiones familiares, pero otros compañeros nos han suplido y continúan luchando por nuestros derechos.
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Las últimas y más recientes hazañas de los jubilados de Morelos han sido:
Primero.- Adquirir, con la ayuda valiosa de la Sección XIX del SNTE, una sede digna para los jubilados de esta zona.
Segundo.- Realizar un “plantón” de una semana de duración en el recinto legislativo en diciembre de 2005, para hacer cumplir al Congreso una promesa hecha hace un año a fin de conceder, por parte del Gobierno del Estado, el faltante del aguinaldo para completar 90 días; con el decreto respectivo para que se haga permanente este beneficio.
Dinero que fue bien recibido y bien apreciado y que equivale en promedio a 40 días de los 50 que nos han faltado.
Cabe señalar que el éxito obtenido se debió en gran parte al apoyo decidido, enérgico y entusiasta de los maestros en servicio, que un día serán también jubilados.
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Como se ve, hay mucho por qué luchar; empezando por la estabilidad política y económica de nuestro país que ya lo merece; de donde dependerá que sus instituciones, entre las que figura el ISSSTE, sean firmes y sanas.
FIN