domingo, 8 de junio de 2008

EL ISSSTE Y YO (segunda parte)

BUENOS TIEMPOS, MALOS VIENTOS

Presumo que he sido testigo de la evolución del ISSSTE desde su nacimiento y buen usufructuario de sus beneficios y en ocasiones, también de sus vicios.

Pero puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que todo empezó bien desde su arranque en 1960; había mucho trabajo y sobraba mucha mística y mucha confianza. Buen trato de médicos, enfermeras y empleados que se esmeraban en hacer efectivo el propósito de elevar el grado de bienestar de los trabajadores y su familia. No faltaban, sin embargo, empleados principalmente, que pensaban que porque los derechohabientes no pagábamos la consulta ni los medicamentos o servicios, esto era una beneficencia y así querían tratarnos. Por fortuna eran o son excepciones.

Inclusive había visitas domiciliarias de medicina familiar con sólo llamar por teléfono. Había prestaciones que el común de la gente desconocía y que las daban discrecionalmente. Yo creo que fue la época dorada tanto para nosotros como para la Institución, con el logro de inmensos triunfos médicos y la construcción de una moderna infraestructura hospitalaria a la altura de las necesidades de y en todo el país.

Insisto en que hubo algunas irregularidades por omisión o negligencia por la propia dinámica de la institución y su tamaño y que no dejaron de ser señaladas por los propios derechohabientes, en ocasiones abruptamente, que al mismo tiempo alertaban para estar vigilantes de que el servicio estuviera marcado celosamente por la normatividad.

Esta legítima resistencia sirve para corregir errores y para fortalecer a la propia institución. Recordaremos que en algunos momentos más negativos, el ISSSTE ha sido el símbolo del humor negro expresado en un acróstico popular: Inútil Solicitar Servicios, Sólo Tramitamos Entierros.

Semejante a aquél que le compusieron al IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social): Importa Madre Su Salud. Y vaya que hay razón para enchilarse, cuando uno está en la espera de atención con alguna molestia corporal u otra urgencia en tanto los empleados se la pasan chacoteando muy alegremente frente al público.
De cualquier manera, todo comenzó bien, con vigor, en ascenso y en vías de consolidación, cuando le cayó la plaga como a las plantas; o sea cuando se posesionaron del Instituto, como del país, personajes siniestros, políticos y líderes sindicales que no sabían nada de administración pero eran expertos en tranzas y compromisos.

Así fueron pasando por la Dirección del ISSSTE: Rómulo Sánchez Mireles (a) El Colorado, ex jefe de la FSTSE. Edgar Robledo Santiago ex Secretario General del SNTE; Carlos Sansores Pérez ex Gobernador de Campeche; Carlos Jonguitud Barrios, líder vitalicio del SNTE y luego Gobernador de San Luis Potosí. Otro ejemplar de la misma especie, Enrique Olivares Santana, ex Gobernador de Aguascalientes. Entre los más afamados pillos.

Estos convirtieron al ISSSTE en una Agencia de Colocaciones para sus amigos y presa de organizaciones sindicales; en otras palabras, en botín económico y trampolín político.

Sus recursos económicos fueron utilizados para lubricar la maquinaria de control de los cacicazgos regionales y nacionales. Pobre ISSSTE ya no lo dejaron crecer sanamente. Ellos se lo acabaron con su voracidad de aves de rapiña.

Ahora nos salen con la canción de que se encuentra en quiebra, porque habemos muchos jubilados. ¿Y nuestras cuotas del 8% en dónde están?.

Que porque el promedio nacional de vida se ha elevado. –Quisieran que los que nos fuéramos jubilando, luego luego nos fuéramos muriendo-.

Que los cotizantes han disminuido. Y cómo no iban a disminuir si el propio gobierno los ha despedido de su empleo, en su afán de hacer más flaca la administración, como se lo han ordenado el FMI y el Banco Mundial.

Pero jamás dicen que se descapitalizó por tanta pillería de sus administradores.

En estos últimos años se han agregado a su criminal saqueo los efectos de las llamadas crisis económicas recurrentes, que nos presenta una triste imagen, descrita por los propios trabajadores del instituto, a la vista de todos, en los siguientes términos sintetizados:
· Desorden administrativo-financiero.
· Deficiente atención al público derechohabiente.
· Desabasto sistemático de medicamentos, materiales de curación y enseres básicos intra hospitalarios.
· Equipo médico obsoleto y abandono material de las instalaciones.

Los derechohabientes efectivos, entre los que nos encontramos la mayoría de jubilados y pensionados, tenemos mucha indignación por el grado lamentable a que han llevado a nuestra institución y vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para defenderla y rescatarla de las manos de sus enemigos maltusianos para que no desaparezca ni la privaticen.

En esta trinchera habemos diez millones de personas a quienes nos ha cuidado nuestra salud. A mí por ejemplo ¡cuánto me ha dado en beneficios!, ¿cuánto le debo yo?, ¡de cuántos apuros me ha sacado!. Sanó a mi madre; a mi esposa varias veces y a mí principalmente. Por eso, yo veo en el ISSSTE una gran sombra protectora en un día canicular o una tabla de salvación en el mar proceloso de la vida.
A fin de cuentas me queda claro que la causa de la disputa cae en el terreno ideológico entre los beneficiarios necesitados, para quienes el ISSSTE resulta insustituible para su supervivencia y los defensores de la sagrada Iniciativa Privada (de escrúpulos), que con el pretexto neoliberal de la globalización se les ocurre adueñarse de todo lo susceptible de generar ganancias para ellos y ya le pusieron el ojo a nuestro ISSSTE.

Y como siempre dicen los funcionarios públicos que sólo criticamos, que no ofrecemos soluciones, me apunto para proponer las siguientes:

1. Que se audite seriamente al ISSSTE y que se finquen responsabilidades a exfuncionarios donde sea el caso. Lo que creemos imposible con un gobierno donde impera la impunidad.
2. Que el propio gobierno lo salve de la crisis recapitalizándolo como a los bancos y ahora sí, cuidando bien sus recursos. Aunque me temo que a la vuelta de algunos años vuelva a estar en las mismas condiciones.

En la continuación de estos apuntes intentaré detallar un rosario de beneficios que he recibido y algunas implicaciones necesarias. Evidencias claras de su utilidad.
CONTINUARA...

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