lunes, 26 de noviembre de 2012

Personajes cuautlenses de la segunda mitad del siglo XX


PERSONAJES CUAUTLENSES DE LA SEGUNDA  MITAD DEL SIGLO XX

En cada pueblo de la tierra nacen en todas las épocas personajes que destacan sobre los demás, por sus rasgos y atributos o porque su carisma le da colorido o singularidad a lo que hacen, que en muchas ocasiones trascienden los límites de su localidad y de su tiempo.
¿Porqué la segunda mitad del siglo XX? Porque en esa segunda mitad se han suscitado muchos cambios universales en todos los sentidos, ocasionados por la explosión demográfica y por la transformación de la tecnología. Además, aunque las centurias o décadas  estén bien marcadas en los almanaques no se pueden hacer de  los años una frontera. Personalizamos, sí, pero ya sabemos que tampoco se puede separar la acción humana de su entorno.
Así, en Cuautla podemos reseñar aunque sea con brevedad la existencia de muchas personas, contemporáneos nuestros, que han logrado ser importantes por haber realizado actos valientes y oportunos, como “La Pulga”, Efrén Zariñana, como rescatista de muertos y heridos  durante los trágicos sismos de 1985 en el Distrito Federal, y después en otros lugares del mundo. Actos de capacidad física como el futbolista cuautlense  Isidro Gil Tapia o de capacidad intelectual como un médico, digamos el Dr. Suárez Domínguez. La habilidad y constancia para hacer perdurar un negocio por tres generaciones, como la farmacia “La Guadalupana” fundada por el señor Onésimo Aguilar en 1920, y que ha  sobrevivido teniendo  las características de las boticas del tiempo de “Pito Pérez”, el personaje del escritor michoacano José Rubén Romero.  
Estos recuerdos tienen dedicatoria especial para los jóvenes de hoy.
Separando el listado por áreas tendríamos:
POLÍTICA – GOBIERNO
En esta área y durante el tiempo que hemos sido testigos de los hechos podemos hacer un breve recuerdo a partir de cuando el estado de Morelos estuvo gobernado por don Emilio Riva Palacio ( 1964-1970 ) y la República Mexicana por el tristemente célebre Gustavo Díaz Ordaz.
En el siguiente periodo el Dr. Armando León Bejarano se sacó la lotería de la gubernatura. Se decía que como doctor era un famoso ortopedista radicado en la ciudad de México; que cuando sus servicios eran buscados por sus paisanos, recibían un trato amable y especial comenzando con que no les cobraba honorarios. Por ese tiempo era un alto funcionario de la Secretaría de Salubridad y Asistencia. De cualquier manera significaba un honor que un cuautlense de nacimiento fuera Gobernador del Estado.
Ganó la elección porque tenía que ganarla, porque era el candidato oficial y eran los tiempos del predominio absoluto del PRI, con todas sus consecuencias. Integró su gabinete con varios personajes cuautlenses: el Lic. Fausto González Hernández como Secretario General de Gobierno, otrora  Presidente Municipal de aquí, y Notario Público por mandato de ley.  A la vez era el representante legal de los casatenientes locales. Era también presidente por siempre de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material de la ciudad;  cuya misión principal era la de organizar los festejos del natalicio de José Ma. Morelos cada 30 de septiembre.
Consistían éstos en una velada artística la noche del 29; a veces dos: una más selecta en un lugar cerrado en donde solamente con invitación se podía entrar y otra popular, al aire libre, en la Alameda.
El día 30 el gran desfile, para lucimiento de la juventud y de la milicia.- La ciudad se vaciaba prácticamente para ir a abarrotar la avenida Insurgentes y el centro de la ciudad. Comenzaba el desfile en el Jacalón de Cuautlixco o cuando menos en el Banrural, donde ya estaba pavimentado  antes del año 1970, hasta el zócalo o hasta el monumento de Morelos que se encontraba en un  tiempo atrás  en la glorieta que había en el cruce de las calles 2 de mayo y Mongoy.
En la vanguardia marchaban  las autoridades municipales y a veces las escoltas y luego las escuelas secundarias locales e invitadas de Cuernavaca, Puebla, Izúcar de Matamoros, con sus respectivas bandas de guerra;  mostrando cada quien su marcialidad como mejor podían. Atrás iban otras escuelas como preparatorias y academias.
Para después ver el paso de los contingentes militares, desde  la policía municipal y estatal, el H. Cuerpo de Bomberos y los patrulleros con sus sirenas abiertas,  hasta un escuadrón del Colegio Militar y otro de la Escuela Naval de Veracruz   (los más aplaudidos). Seguían los arrogantes charros mexicanos de Cuautla con su presidente Herlindo Escalona al frente y otros venidos de varios lugares (hombres y mujeres).
 Muchas organizaciones sociales más con sus carros alegóricos y sus bandas, como las esperadas bandas de los trabajadores del ingenio azucarero de  Casasano y las de los ejidos de Cuautla y Cuautlixco. Un bonito y largo espectáculo de por lo menos unas tres horas.  Al terminar el desfile el pueblo a sus casas a comer improvisadamente y a los invitados les esperaba un opíparo  banquete en el hotel Vasco.
 En la noche del 1º de octubre se llevaba a cabo un grandioso baile popular de resonancia estatal en alguno de los llamados  asoleaderos (de arroz) con dos o más orquestas de moda del D.F. como Pablo Beltrán Ruiz y Carlos Campos y alguna orquesta local. El asoleadero debía ser capaz de albergar a varios miles de parejas provenientes de la ciudad, pueblos y estados vecinos donde Cupido hacía sus travesuras y se arreglaban muchos matrimonios. Con las utilidades se cubrían los gastos hechos en los festejos.
 En este cargo era auxiliado don Fausto por don Ceferino Sánchez, un honorable ciudadano muy distinguido y elegante en el vestir. La gente le encontraba parecido con el actor de cine Joaquín  Pardavé.
La Junta hacía eventualmente alguna obrilla de maquillaje para la ciudad. Para eso existían igualmente los clubes de servicio: Leones, Rotarios y Club Activo 20-30 que en ese tiempo estaban en su apogeo.
También se llevó a Cuernavaca a don Rodolfo Abúndez Fandiño como Tesorero General del Estado. Éste también ya había sido Presidente Municipal de Cuautla; era un señor empresario  dueño de inmuebles; muy respetado, pues  siempre se le encontraba en la calle solo, caminando hacia sus negocios.
En 1970 encabezaba el H. Ayuntamiento de Cuautla el señor Antonino  Pliego Noyola, una persona de muy buenos modales; su secretario era un señor de edad madura, un burócrata muy eficiente y discreto que se llamaba Arturo Cortina que sirvió con lealtad a varias administraciones consecutivas.
Por extensión del poder del “partidazo” sus sectores: obrero (CTM); campesino (Liga de Comunidades Agrarias y Comisarios Ejidales) y popular (CNOP), contaban con muchas prerrogativas, como la de que  tenían reservada en el Ayuntamiento cuando menos una regiduría, como recompensa al control que ejercían de los trabajadores del campo y de la ciudad. Pobres de aquellos que se negaran a afiliarse a esos sindicatos, tenían las puertas cerradas en el trabajo.
Así que pasaron por ese “tortuoso” camino político diferentes tipos de líderes: unos instruidos, otros no; líderes auténticos o politicastros odiosos. Son de recordar como pasaderos: Crisóforo Callado, Jesús García, Florencio Rendón y el más pintoresco de todos, Gilbert Quiroz, a quien apodaban “el 40”; un tipo de piel muy morena, vestido totalmente de blanco, paliacate al cuello y pistola al cinto; le adornaba una cicatriz en una mejilla. El señor Rubén González, personaje muy tratable, lo contrario del anterior, estuvo muchos años en la Junta de Conciliación y Arbitraje representando a los trabajadores sindicalizados.
Por su parte, la empresa de autotransportes “Estrella Roja” tenía reservada otra regiduría, ésta porque cada renovación del gobierno estatal ponía a disposición del candidato un autobús nuevo para sus desplazamientos y los autobuses que fueran necesarios para transportar “acarreados” a los actos políticos de propaganda. Uno de ellos llamados “concesionarios” fue Juan Peña que fue regidor. Otros concesionarios importantes de esta empresa cuautlense fueron: Ernesto Zamudio y Tomás del Valle, ignoro si también fueron regidores.
Hubo dos eternos aspirantes a la presidencia municipal, los Contadores J. Guadalupe Marmolejo y Adolfo Ávila Piñarrieta miembros de la CNOP, aunque a este último le llegó a tocar un interinato. Pasaron por la presidencia municipal de Cuautla en ese periodo por lo menos una docena de personajes; de los menos olvidados y muy populares podemos señalar a: Ignacio “Nacho” Guerra Tejeda, Raymundo Llera Peña y Alfonso Cerqueda Martínez.
Y por el lado oscuro de la luna quedó la administración municipal de Martín Garduño 1985-87, que  tan mediocre fue que llegó el día en que pueblo y empleados ya no lo dejaron entrar al palacio municipal y lo obligaron a renunciar. Por esos días desapareció de la Casa de la Cultura un piano que era el instrumento de trabajo de los maestros de música, y se supo que lo habían visto en la casa del ex presidente. La última vez que el piano se dejó ver u oír fue en una casa del puerto de Acapulco Gro. En la presidencia lo sustituyó Crisóforo “Chóforo” Martínez 1987-88, un abogado muy conocido y estimado entre los cuautlenses
 Notables por su severidad fueron la receptora de rentas, la señora Antonieta de Valdespín y los pagadores del personal federal,  padre e hijo, Arturo Chávez; duraron bastantes años en el puesto, supongo que por eficientes. Al final el padre que era un ex militar tuvo problemas con la justicia.
Agregaremos dentro de los funcionarios a un Jefe de Hacienda que en ese tiempo era personaje muy importante porque cobraban los impuestos federales  principalmente a los comerciantes. Era viudo, se iba a casar de nuevo y se permitió invitar a todos los contribuyentes más conocidos. Todos llegaron con sus respectivos regalos a la gran fiesta en el salón del Club de Leones. Todo era suntuoso, llegó el final y dio las gracias e invitó a los jóvenes concurrentes a sacar a bailar a su hija que era discapacitada. El nombre de este personaje de peculiar estilo era: Eugenio López Guerra.
Otro personaje conocido fue el güero Vicente Montero, empleado de la Oficina Federal de Hacienda,  que se dedicaba a agilizar tras bambalinas los asuntos de impuestos para que la gente no se aburriera de esperar, con la complacencia de los jefes, parte de nuestra vieja cultura.
En esta área  de gobierno también hay que considerar que, como en todo el país, el régimen político estuvo marcado por la imposición y el monopolio del poder de un solo partido durante siete décadas; en consecuencia la existencia raquítica y simulada de otros partidos era decorativa. Sin embargo, también es justo reconocer que Cuautla es, siempre ha sido, semillero de revolucionarios, hombres y mujeres inconformes que luchan por su tierra, por justicia y libertad. Que lo diga su historia, o sus héroes, como Pablo Torres Burgos, Otilio Montaño o Eusebio Jáuregui. Gente brava de la tierra caliente y los que llegamos de fuera fácil nos aclimatamos.
En tales circunstancias los movimientos políticos que se generan en el centro del país, especialmente en el D.F. aquí tienen repercusión inmediata. Así sucedió después del 68 cuando surgió una pequeña apertura política electoral y la formación de partidos políticos, no faltaron ciudadanos que apoyaran a Heberto Castillo, Eduardo Valle y Demetrio Vallejo, cuando formaron el Partido Mexicano de los Trabajadores en 1974, aquí encontraron adeptos, como: Eduardo Soto y sus hermanos, él dibujante y caricaturista, don Florentino Hernández, Reyna Gómez y Leopoldo Salcedo del Castillo y otros, salidos de las comunidades eclesiales de base CEBs.
Muchos ciudadanos inconformes decidieron luchar por cambiar las condiciones socio políticas y económicas del pueblo mexicano, aun con las consecuencias trágicas que esto ocasionó después en la persona del ciudadano José Ramón García Gómez, candidato para Presidente Municipal por el Partido Revolucionario de los Trabajadores; lo secuestraron y lo desaparecieron el 16 de diciembre de 1988, y seguramente fue asesinado porque jamás se supo de él.
Posteriormente, en 1994, un ciudadano honesto  salido de la lucha popular, Florentino Hernández Uribe acompañado de Jorge Juárez fue el primer candidato del PRD a la presidencia,  sin éxito.
Hasta que en Cuautla apareció la figura del Ing. Francisco Rodríguez Montero (1997) con mucha simpatía entre la población.  Se prestó para llevar a cabo un ejercicio democrático que dio buenos resultados; es decir, que aceptó ser candidato opositor por el PRD y ganó. Se lograron obras importantes como: introducción del drenaje y pavimentación de calles en muchas colonias, en forma bipartita: el gobierno dio el material y los vecinos la mano de obra.
Después ha habido una aparente alternancia política pero están tan viciadas las instituciones que carecen completamente de credibilidad.
E D U C A C I  Ò N
A pesar de ser tan numerosa la familia magisterial su labor siempre es discreta; sin embargo, poco pero hay de todo como en la botica.
Comenzaremos por mencionar al profesor Abraham Rivera Sandoval; “orgullo de Cuautla” fue maestro de grupo, director de escuela, inspector y muchos otros cargos. Como inspirado poeta exaltó los méritos del maestro en sus composiciones “el Regalo”, “Maistrito de pueblo” y “el Rengo”. También supo pintar con versos sencillos y bellos (cuartetos) los paisajes y las costumbres morelenses. Ya viejo fue muy homenajeado, y él se dejaba apapachar, sobre todo por las autoridades. La biblioteca principal de esta ciudad tiene su nombre.
Su hermana Raquel Rivera Pérez, directora de la escuela “Hermenegildo Galeana” fue una maestra tan apegada a su escuela que nunca aceptó su jubilación y prácticamente terminó sus días en ella. Ha habido familias enteras de distinguidos maestros y maestras.
 Últimamente, casi en cada familia hay un profesor o profesora.
Otra maestra del mismo corte fue la maestra Consuelo Curiel que ya siendo ancianita seguía al frente de su escuela “Morelos”, en la colonia del mismo nombre. Muy respetada por sus años y por su experiencia.
También es digno de señalar el Profesor Ernesto Carreño Montalvo, muy celoso de su deber como director de la escuela “Narciso Mendoza”, y el primero en las luchas magisteriales.
A propósito, desde 1972  venía gestándose en esta entidad un movimiento de inconformidad por el cacicazgo de Carlos Jonguitud en el SNTE, que estalló a finales de 1980 y principios del 81. Participó la mayoría de los maestros de preescolar, primaria y secundaria, en un paro de 43 días y una huelga de hambre de 8 días. De Cuautla se distinguieron como dirigentes,  los profesores: Gonzalo Sánchez Javana, Gontrán Menchaca, Jesús Castro, Juan José Cervantes, Amador Espejo. Las características principales para ser líder son: la lealtad con los compañeros y tener valor para afrontar los riesgos; a éstos compañeros les sobraba “eso.”
Hay otros dos o tres casos de maestras y maestros muy entregados y admirablemente  leales a su causa, son las maestras Anastacia Rescalvo Acevedo “Tachita”, la maestra  Esther Cacho “Cachito” ya jubiladas¸ así como el Profesor Cirilo Castillo y su inseparable esposa la maestra Sarita. El maestro está inválido y anda siempre con “diálisis”, pero no hay una marcha , reunión o protesta magisterial en la que no esté presente con sus arengas, en su silla de ruedas o acostado en el asiento de su coche.
Hubo más profesores que eran populares porque estaban ligados a otras actividades. El profesor Roberto Olivera Unda que tenía una farmacia y creo que escribía para un periódico. El profesor Valdespín que tenía la librería “Vallejo” de las más antiguas y de mayor surtido de libros en Cuautla, y un profesor de Educación Física, el profesor Ariel, era propietario de una tienda de artículos deportivos, en la calle de Guerrero.
En el nivel secundario el que ganó fama de ser muy enérgico en el trabajo fue el polémico profesor Homero Conde Betancourt, director de la escuela secundaria “Cuitláhuac” ubicada en el poblado de Amilcingo, que con su disciplina se ganó a los padres de familia, pero no a sus compañeros maestros que lo acusaron  de abuso de autoridad. Un dato curioso: en los desfiles su escuela era la única que marchaba sin que fueran dirigiéndola los maestros. Por cierto que contaban con buen equipo docente entre ellos: Abel Sánchez Ibarra y Teodoro Rivera Bobadilla, éste, miembro de una familia de matemáticos, Humberto, Carmen y Olga. Originarios de San Carlos.
En 1968 nacieron la telesecundarias, un subsistema de secundaria por televisión para cubrir el déficit que había en este nivel. Eran de un solo grupo de primer grado y estuvieron a cargo de los maestros pioneros: Antonio Carranza, Eloina Hernández, Gilberto López. En  nuestra ciudad se fundaron tres que fueron patrocinadas por la CTM y padres de familia. Al siguiente ciclo fueron cinco y una de ellas fue patrocinada por el Club Activo 20-30 con Florencio Castrejón Angel como profesor, cuando era presidente del club Jorge Abuxapqui, yucateco de origen, con un vocabulario semejante al del “negrito sandía” de Cri cri.
En el año 1983 la señora Amparo Cortés esposa de Manuel Borbolla fue galardonada con el “Premio Internacional a la Mujer del Año”, por su destacada labor en Activo 20-30
Este club desempeñó un importante papel en la educación de los niños, pues construyó el primer salón para una teleaula en terrenos de la Ayudantía Municipal de Cuautlixco. Estaban al frente los socios Alfonso Hernández, Manuel Borbolla, Eleazer Sánchez, y el Químico Carlos Martínez. Como verdadero patronato promovían diversas actividades a fin de reunir fondos para la construcción del aula. Porque es necesario aclarar que las telesecundarias nacieron como hijas bastardas de la SEP. Las mandaron a la guerra sin fusil; ni edificios, ni pizarrón, ni butacas. Y muy buena la aceptación y colaboración de las autoridades y padres de familia de Cuautlixco. Menciono a los pocos que recuerdo por su nombre: Carlos Barrera, Epifanio Flores, Cándido Archundia, Isabel Puebla, Crisanto Archundia y Roberto Huicochea.
Muy conocido también el profesor Raúl Solís como maestro de música e historiador muy respetado por estudioso y modesto; mereció el nombramiento de “Cronista de la Ciudad” por sus investigaciones acerca de la historia de esta ciudad de Cuautla,  aunque los escribió en libros, éstos son difíciles de encontrar en las librerías.
Seguramente que omito muchos nombres; soy víctima de la desmemoria, pero en general muchos más hicieron un trabajo callado, un tanto burocratizado. Que recuerde, solamente la fundación de la escuela Normal Urbana Federal “Cuautla” fue producto de una lucha fuerte de estudiantes y padres de familia; entre los primeros sobresalieron Vinh Flores, Guillermo Franco, Daniel Canizal y otros, para que la antigua Normal Chanes, que era  particular, se federalizara para bien de la población, tal como sucedió en 1975.
El CECyT 258 (hoy CBTIS 76) a cargo del Ing. Francisco León Guzmán; el Colegio de Bachilleres y las escuelas superiores: como el IPRO con en MVZ Norberto Ruiz Magallón como director, y el Instituto Tecnológico de Cuautla llegaron solas, fueron partos sin dolor.
Por su parte la escuela Preparatoria Cuautla, dependiente de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos UAEM, había sido fundada en 1955 y desempeñaba un papel importante en la cultura de la ciudad. Algunos de sus directores fueron personajes muy respetados, como: el Lic. Juan José Astigarraga, Ing.Ignacio Guerra Tejeda, Quím. Bertina Maldonado y MVZ Norberto Ruiz Magallón.
 Pero gracias a estas instituciones la juventud de Cuautla ha formado generaciones enteras de profesionistas que le han dado brillo a su ciudad y han participado en los cambios fisonómicos y sociales que ha experimentado Cuautla desde  hace unos veinte años para acá. Sin embargo, en el centro de la ciudad, han cambiado los  negocios, sus aparadores en variedad, brillantes y luminosos, pero las edificaciones siguen igual, comenzando con el Palacio Municipal. Son las mismas de antaño con su sabor provinciano.
Han pasado por las  escuelas muchísimos directores, inspectores y demás, pero la gran mayoría han sido personajes grises, del montón. Unos cumplidores, laboriosos, honestos y otros todo lo contrario, autoritarios, groseros y abusadores. Muchos líderes sindicales venales, hechos con el patrón impuesto por el Sindicato (SNTE).

M U S I C A
La música por ser un elemento esencial en la vida no ha faltado en ningún pueblo. En Cuautla, la primera y la segunda mitad del siglo XX, predominó como en la mayor parte de México, la música romántica, tan variada e inolvidable para la gente de ese tiempo. Las canciones de  “Amorcito Corazón,” “mi Cafetal”, “Pénjamo”, “Oye Bartola”, “Piel Canela”, etc. duraron bastante tiempo en el gusto de la gente. Pero también iban ya apareciendo las olas del llamado “rock”, tanto mexicanas como extranjeras, tratando de borrar la época anterior, a la que llamaban caduca, “fuera de onda”. Atrás quedaron los danzones, los cha cha chás, el mambo, los boleros  y las canciones rancheras. Únicamente nos quedó la pura nostalgia.
No obstante, toda una época la llenaron con sus ritmos dos orquestas: la del maestro Paco Solìs y la del maestro “Yeyo” Aurelio Castañeda, que como maestros de  música de las escuelas secundarias también formaron sendas “estudiantinas”. El maestro Juan Xopo de Tetelcingo con su orquesta fue muy popular y el maestro Benigno Amaro con su banda municipal deleitaba domingo tras domingo  por la tarde, desde el kiosco, a la concurrencia del zócalo.
Tambièn proliferaron trìos y grupos de mariachis concentrados en la Alameda como  hasta la fecha, inclusive con elementos infantiles, sobresaliendo los de Tetelcingo, posiblemente bajo la influencia del sacerdote Patricio Dillon, un religioso norteamericano retirado y alojado en esta población. Enseñó a las mujeres tetelcingas a fabricar bonitas jaulas de alambre e instalaron un buen taller, que tuvo su auge algunos años pero ya no funciona. Estaba  entre la Telesecundaria y la plaza Solidaridad.
Hubo un trío que se convirtió en cuarteto, duró diez años tocando música romántica en el hotel Vasco, se supone que con mucho éxito,  se llamaba trío “Los Nocturnos” y lo formaban  don Florentino Hernández Uribe, bajo y tercera voz; Emilio Cahuantzi requinto; Isidro Ávalos primera voz; y Leopoldo Ramírez, segunda voz y acordeón. Otro trío: “Los Soñadores” que cantaban muy bonito la canción “Adoro”. A un pianista muy bueno que deleitaba a la concurrencia del hotel Vasco le conocían solamente por “Manguitas”.


R E L I G I Ò N
A mediados del siglo XX el estado de Morelos fue escenario de pretendidos cambios religiosos dentro del catolicismo, como consecuencia del Concilio Vaticano II del papa Juan XXIII con lo que pretendían renovar la iglesia y recuperar algo de la esencia original del cristianismo. El VII Obispo de la Diócesis de Cuernavaca Sergio Méndez Arceo fue uno de los más activos participantes del concilio, junto con otros obispos de México y de América Latina, inspirados en lo que llamaron la Teología de Liberación o la opción preferencial por los pobres. Cuando regresaron a sus diócesis de origen trataron de poner en práctica esas ideas.
Una de las aplicaciones que implantó Méndez Arceo fue en la liturgia, o sea en la forma de presentar los ritos o ceremonias religiosas como la misa, que, a partir de entonces se dijo en español y de cara a los feligreses; además con el acompañamiento de música “vernácula” como “los mariachis”. Esto causó muchas inquietudes entre la feligresía; entre curiosidad, simpatía, aceptación y el rechazo de los sectores más tradicionalistas.
La ciudad de Cuernavaca y su  catedral en particular, se convirtieron cada domingo en centros atestados de polémicos visitantes. Fue igualmente polémico el apoyo que les brindó Méndez Arceo a  los teólogos Ivan Illich y Gregorio Lemercier, europeos, en sus intentos de aplicar el psicoanálisis a los aspirantes a religiosos y religiosas. ¡ Cómo hubieran disminuido los delitos de pederastia.!
En Cuautla un grupo de sacerdotes del nuevo cuño emprendieron también una evangelización a través de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), que eran grupos pequeños de cristianos para la reflexión y   “la acción” de tipo social. O sea, su participación en el análisis y solución de los problemas sociales y políticos que dañaban al pueblo los conducía a luchar por ello. Se distinguían porque en la calle no usaban sotana, andaban en “mangas de camisa”, y en una acción desmitificadora no dejaban que les besara la gente la mano, pues decían que era mucha humillación,  a cambio muchas personas se negaban a confesarse con ellos por su informalidad.
 Entre los más sobresalientes y entusiastas reformadores podemos mencionar a los sacerdotes Pedro Madera, Rogelio Orozco, José Luis Álvarez, Julio Tinoco, Juan Guerrero y Gabriel Calderón; con la colaboración de distinguidos laicos como: Florentino Hernàndez, Margarita Gorrostieta, Reyna Gómez, Pina Jaimes y otras (os).
 Ejemplo de acción social fue el apoyo decidido  a los maestros en sus luchas por mayor democracia al interior de su gremio y por mejores condiciones de trabajo y de vida; editaron un boletín en la parroquia de San  Diego que se llamó “El Mosquito”, el que nos pica y nos despierta que lleva 31 años publicándose. Por todo eso tuvieron los católicos que enfrentar la dura oposición de los sacerdotes tradicionalistas, como el anciano Lorenzo Vergara, apoyados fuertemente por mucha gente importante y de dinero.
Obviamente, esta última corriente era apoyada por la mayoría de obispos mexicanos conservadores que obedecían a la cúpula jerárquica del gobierno eclesiástico: Corripio Ahumada y Gerónimo Prigioni, arzobispo y delegado Apostólico de la Santa Sede respectivamente, y del gobierno político mexicano, que estaban en contra de las reformas; aprovechando que en el Vaticano ya había otro papa, Juan Pablo II.
S A L U D
¿Quiénes han cuidado la salud de los cuautlenses?
No dudo que en las décadas de los cincuenta y sesenta hubiera en Cuautla aún parteras y curanderas o curanderos porque la medicina moderna y los servicios públicos y privados, eran escasos, inalcansables o apenas comenzaban. Digna de recordar la señora Nila López esposa de don Odilón Mendoza, que vivían en una casa que se encontraba entre la avenida Reforma y la avenida Insurgentes después de la “Y”, decía ella que los domingos por la tarde hacían fila frente a su casa los deportistas con huesos dislocados, porque, me consta, tenía tal sensibilidad en sus dedos para reacomodar los huesos de las piernas y de los pies que era una maravilla.
El IMSS ya existía y el ISSSTE estaba empezando; funcionaban los servicios de Salubridad y Asistencia Pública administrados en Cuautla por el Doctor Rafael Ochoa M. Estaba el Hospital Civil y la Cruz Roja. El director del IMSS era el Dr. Roberto Aguilar y el del ISSSTE el Dr. Jesús P. Bustos. Había pocos médicos especialistas pero los médicos generales tenían tanta práctica como un especialista, en todas las ramas de la medicina.
Gracias al tesón del señor  Rafael Mora Cabadas, la Cruz Roja tiene un edificio decoroso. Éste era el gerente de Petróleos Mexicanos de aquí y, entre paréntesis, decían que tenía una buena amistad con el general Lázaro Cárdenas quien facilitó las cosas.
Recordamos con respeto a los médicos más conocidos de esos años y que alguna vez nos hicieron el favor de curarnos o a algún miembro de la familia: al Dr. Fernando Estrada, traumatólogo, que fue presidente municipal (1961-1963); Dr. Sánchez Palomera; Genaro Cortazar Luján, Gonzalo Nava Mercado, Dr. Leopoldo Herrera, Dr. Heras (otorrino),  Jaime Rosales Mata (oculista), Antonio Vargas, el doctor Carrillo, Cosme Suárez, (gastro enterólogo), el doctor Miguel R.  Hidalgo, Héctor Nava.  Un buen dentista de esa época fue el doctor Prott Brown. Y otros más:
 Entre ellos el Dr. Loaiza quien, dicen, levantó el acta de defunción de Emiliano Zapata; tenía también una farmacia. El doctor Mauro Belaunzarán Tapia cuyo nombre lleva actualmente el Hospital General había sido también Presidente Municipal en 1942-44.
Empezaron a tomar auge los sanatorios por las propias necesidades de la población; el más antiguo, cuentan, fue el “Crucita” del Dr. Francisco  Uscanga, que se encontraba ubicado en el ángulo noroeste del zócalo, en el Portal de Galeana. Muy solicitado por los vecinos del poblado de Tetelcingo, tanto que usaron mucho un dicho popular: si delante de un grupo de hombres pasaba una muchacha de buen parecer, no faltaba quien dijera: ¡Ay mamacita!....¡qué buena estás!....¡Así me la recetó el “dotor Oscanga”!. Pero, también era muy solicitado para atender a los apuñalados o balaceados de la zona muy violenta de la Villa de Ayala y Tenextepango, a la que llegaron a denominar “la Carnicería”.
Aparecieron entonces el sanatorio Aguilar de los hermanos del mismo apellido, Oscar y Roberto (del primero cuentan muchos milagritos amorosos); luego el Constituyentes del doctor Pedro Sánchez. Asì como los laboratorios de análisis clínicos del QFB Carlos Martínez Pérez y el de la QFB. Bertina Maldonado.
Renglón aparte merece el popular Profesor Domingo Belmont Claret con su medicina herbolaria, que no teniendo antecedentes médicos, como buen autodidacta con suerte, curó a mucha gente no sólo de Cuautla sino de pueblos y estados circunvecinos. Llegó el momento en que su casa consultorio fue insuficiente para recibir a tanto paciente, que hizo un hotel adyacente para hospedarlos.
F A R M A C I A S
Las farmacias nacieron, se supone, como complementarias del servicio médico no como los grandes negocios mercantiles que ahora son. Nacieron como boticas en donde muchos medicamentos se elaboraban allí con la instrucción de los médicos, como ya lo mencionamos anteriormente con la farmacia Guadalupana. Pero hay otras que recordar: la farmacia de la Alameda en donde su propietario Panchito Guevara daba el servicio de inyecciones. Hubo un personaje singular y acaso insólito: un “enfermero ambulante” el señor Gutiérrez que se movía en su bicicleta y aplicaba inyecciones y sueros a domicilio. La gente lo conocía por “Gutierritos”
“La Salud” era otra farmacia, propiedad de la señora Alicia Gómez Plata, que falleció con  su hijo en un accidente en Atlixco Puebla, los arrolló un tren. La farmacia del Profesor Roberto Olivera que llevaba por nombre el de su apellido y se encontraba ubicada en la esquina que hacen las calles de Guerrero y Francisco Ayala. Después se instaló ahí mismo un centro telefónico de larga distancia, cuando apenas comenzaba dicho servicio.  Existía otra en el mercado nuevo de un doctor chaparrito de nombre Homero que daba la consulta y vendía la medicina. Otra más en la entrada del pasaje Morelos, del mercado viejo, se llamaba  farmacia “Morelos”. Y la de la señora Cirenia Espinoza, la  mamá de Alfonso Hernández que se llamaba farmacia “La Luz”.
A R T E  Y  CULTURA
Bailar “los chinelos” es un arte dancístico común en Cuautla. Con la elegancia de su vestido, el entusiasmo de los danzantes y la originalidad de quienes lo realizan, no puede negarse como tal.
Pero también puede presumir Cuautla  de personajes distinguidos en el arte de la pintura: Valenzuela, Antuñano, Fela  Mora y Lilia Bernal.
Y  brillan dos estrellotas del arte escénico y cinematográfico en el cielo de Cuautla: los hermanos Guillermo y Salvador Sánchez Bolaños, dos actores actores, no ídolos; que aunque sus biógrafos no se pongan de acuerdo en el lugar donde nacieron ni la fecha, si fue en  Tehuacán Pue. o en Cuautla Mor. Lo importante es que sus raíces están aquí. Hijos de don Gil dueño del club taurino de igual nombre. Guillermo, ya fallecido, fue un buen actor de teatro, de cine y de televisión. Participó en 51 obras teatrales; 49 películas y 19 telenovelas. Entre sus películas están: la “ley de Herodes”, “los Albañiles”,  “la Generala.” Al final de su carrera y de su vida instaló en Cuautla una escuela de teatro que  presentaba cada fin de año bonitas pastorelas...
Salvador que aún vive sigue actuando. Su producción según internet, es hasta hoy de 78 películas; 25 telenovelas y varias obras teatrales como director. Algunas de sus películas: “El Apando”, “Canoa” y “ La Choca”.
¿Salas de cine en Cuautla? Tres en 1953. De hecho todo el siglo XX fue de éxito para el cine nacional. Declinó en la última década, la televisión desplazó al cine. Para la segunda mitad del siglo XX ya había pasado la “época de oro” del cine mexicano con sus grandes ídolos, pero todavía era buen negocio, tanto la producción de películas como su exhibición a lo largo y ancho de la República Mexicana.
En Cuautla los hermanos Manuel y Leonardo Borbolla escribieron una bonita página; protagonizaron un buen corto metraje. En un principio había en Cuautla una “arena América” donde había box y lucha libre, y un mal día el fuego la convirtió en cenizas. A los inquietos hermanos Borbolla se les ocurrió rentar esas ruinas para repararlas  y convertirlas en cine. Se lo rentaron a la señora Pellecier, que era la dueña, y personalmente se dedicaron a reedificarlo. Cuando estuvo terminado le pusieron por nombre “cine Reforma” y lo pusieron en servicio. Como su reapertura fue un éxito pudieron rentar otro cine que había sin funcionar llamado “Palacio Azteca”. Ya tenían dos.
Pero hubo un tercero, con su propia historia: éste era el cine Narciso Mendoza que antes había sido el teatro “Carlos Pacheco” de propiedad municipal, que de buenas a primeras se lo apropió un ex secretario de Educación Pública,  en el gobierno de Miguel Alemán , el Lic. Manuel Gual Vidal. Éste, a través de un prestanombres Carlos Robles Samperio, lo transformó de teatro a cine, pero como no tuvo éxito se lo ofrecieron en renta a los hermanos Borbolla y éstos lo aceptaron. Algún tiempo funcionaron muy bien los tres cines pero a la muerte de Gual Vidal se posesionó del local Samperio y puso nuevas condiciones de renta, lo que no les convino a los arrendatarios y lo regresaron. Después Carlos Robles Samperio construyó su propio cine en el costado oriente de la Alameda, le puso por nombre “cine Robles”.
El ballet folclórico de la escuela secundaria “Cuitláhuac” llevó en su oportunidad a la república de El Salvador y a Riverside en California E.U. la música y la danza de México, con la atinada dirección artística de una magnífica  profesora de danza, cuyo nombre ignoro, pero es obligado mencionarla.
Hubo un pintor y caricaturista, hermano de don Enrique Romano el director del periódico “Polígrafo” que hizo, a petición de los socios del club 20-30, las caricaturas de cada uno de ellos con un estilo muy particular y humorístico.
Cabe mencionar que los notarios públicos 1 y 4, Felipe Güemes  y Neftalí Tajonar Salazar respectivamente, poseen sendas colecciones de escudos y pinturas muy interesantes. Las pinturas corresponden a rincones y paisajes de Cuautla y los jeroglíficos o toponimias de todos los municipios del estado de Morelos.
Aquí encajarían también los fotógrafos que tienen algo de artistas. Sobresalieron tres que fueron muy conocidos: Gopar, en la calle 2 de mayo; Aguirre en la calle Galeana y Carlos Montalvo en la calle escolta de Morelos.
En este rubro no podemos olvidarnos de las personas de buena voluntad que con su trabajo y tesón han contribuido a enaltecer dos instituciones de gran importancia para la ciudad. Me refiero al museo “Casa de Morelos” y a la “Casa de la Cultura”.
La primera ha estado por mucho tiempo en manos del antropólogo Carlos Barreto Mark. Aparte de mostrar al público local y foráneo las riquezas arqueológicas precortesianas de la región oriente del estado de Morelos, guarda algunos objetos históricos de los héroes José María Morelos y Emiliano Zapata. Ha sido centro donde se realizan eventos culturales, como: conferencias, festivales, presentación de libros, etc.
La segunda institución ha sido de un trabajo arduo por parte de personas desinteresadas, cual “mecenas modernos” forman un patronato para sostenimiento de una escuela, sin ayuda oficial, que cultive sin ataduras las bellas artes: pintura, danza, teatro y música entre los niños y los jóvenes. En el patronato han sido presidentes: el profesor Roberto Olivera Unda, Manuel Borbolla y Antonio Reynoso. Como directores distinguidos los señores: Arturo Alarcón y Heriberto Soriano España. Sin olvidar la colaboración muy eficaz de la señora Paz Matilde Osorio y Rolando Castillo Toledo.
COMERCIO
Personajes distinguidos los comerciantes,  populares y respetados por poseer dinero con el que administran comercios de diversos giros. Aquí sobresalían los que distribuían  abarrotes al  medio mayoreo para el pequeño comercio, no solamente de Cuautla sino de la mayoría de los pequeños pueblos morelenses y de los pueblos de estados circunvecinos. La segunda mitad del siglo XX fue de prosperidad para ellos. De los comerciantes más fuertes de ayer cabe recordar al señor José Mora Viadero con grandes bodegas y muchos camiones; también tenía un molino de café y la venta de pequeños sobres con su propia marca de “café Mora”
Noé Martínez era otro gran distribuidor con las características del anterior, pero sin café. Para el comercio local estaban las tiendas  “la Giralda” de Manuel Martínez que se quemó; “las Cuatro Naciones” y “el Fénix” en el mercado nuevo.
 La casa Mora desapareció al morir el Sr. Mora,   sus herederos no supieron o no quisieron continuar los negocios; solamente la cafetería vive. “Abarrotes y Semillas” de Noé Martínez desapareció cuando fue víctima de asaltos y secuestros.
Otras desaparecieron  por el avasallamiento de las gigantes y modernas cadenas comerciales y de la Central de Abastos.  Algunas todavía existen  navegando difícilmente contra la corriente.
 Aquí cabe también recordar que el señor José Guerra, un negociante español, tuvo una empresa  de transporte de carga que se llamaba  “Rápidos del Sur”, al servicio del comercio ¿no era suficiente el ferrocarril?. A la vez era dueño del edificio donde estaban las oficinas de tránsito antes.  Era el gerente de esa empresa el señor Pablo Rodríguez que con el tiempo se independizó y tuvo su propia línea de camiones. Tenía un hermano, Manuel, también hombre de negocios, aunque éstos no eran muy transparentes; era dueño del edificio (adefesio) Guerra que desentona en el centro de Cuautla. Dueño también de muchas vecindades.
Cuautla por su ubicación geo económica ha tenido un crecimiento urbano y poblacional constante. De casi 30 mil habitantes en 1950 hemos pasado a ser 180 mil actualmente; un crecimiento seis veces mayor. Por tanto este crecimiento requirió el apoyo de una buena distribución de materiales de construcción por ejemplo y lo tuvo como lo requería, en los negocios afines de Carlos Gómez Ortigoza primero, y luego el  señor Raúl Jiménez. Este personaje fue también durante algún tiempo Presidente de la Junta de Mejoramiento de Cuautla.
De la misma manera, el Ing.  Luis Arvizu fue el contratista que realizó la pavimentación del primer cuadro de la ciudad, en 1948. Seguramente quedaron bonitas las calles, le gustaron y se quedó a vivir aquí. Sus hijos, arquitectos, han hecho muchas construcciones de distintos tipos y con frecuencia son llamados por el Ayuntamiento para hacerse cargo de las obras públicas de la ciudad. Uno pasó a ser yerno del periodista Enrique Romano.
Las refaccionarias, ferreterías y las  tlapalerías grandes son símbolos también del progreso. De ellas eran dueños el señor Armando Franco,  Rodolfo Abúndez, la señora Raquel Kissel;  Don Trinidad Ocampo, su hijo Ricardo con su “Martillo”, y un señor judío cuyo nombre huye de la memoria, que presumía que en su tienda había de todo y tenía como lema: “la casa de los mil y un artículos”. Se llamaba “El buen trato”.
De los comercios de ropa fueron famosas las tiendas “El Campesino del Sur” de don Gilberto Alcalá, un señor de Michoacán muy ilustrado y solvente económicamente, fue secuestrado y liberado. Los “Almacenes Gutiérrez” del señor Cristóbal Gutiérrez Aguilera que alguna vez fue víctima del fuego, (la tienda, no el dueño) El primero vestía a la gente del campo y el segundo a los hombres citadinos y con dinero. El “Gallo del Sur”, tienda de telas de Humberto, hermano de don Cristóbal.
La casa “Charlotte” se ocupaba de vestir a las damas cuautlenses al gusto de la afrancesada Carlota Franco casada con Antonio Tellechea.
Y recordando las tiendas más antiguas tenemos la mercería “La Aurora”, en donde  como dice un son jarocho…. “vendían horquillas y pasadores, peines de todos colores; y si  se quiere pintar, también tenemos colorete…”
La primera paletería instalada en serio fue estuvo en la esquina de Galeana y Ramírez Ferrara, cuyo nombre era  “La Angelita”, se elaboraban paletas y ricas nieves. Propiedad de Manuel Borbolla Martínez.
Mueblerías, los negocios preferidos de los comerciantes españoles que al contado o fiado tenia agarrados del cuello a muchísimos cuautlenses en aras del confort. De las más conocidas: la “Mueblería Jalisco” de Aurelio Fernández; “Muebles Lama”, “Salón del Mueble”. Solo parecían ser mexicanos Guillermo Figueroa dueño de la “Mueblería Lux” y Eleuterio Marín Ruíz  dueño, a su vez, de la “Mueblería  Ruiz”. Estaba la “distribuidora  Carbajal” pero era sucursal de una cadena de Cuernavaca, era atendida por un señor muy educado de apellidos Rodríguez Rolón.
Zapaterías. La más grande, la de la   familia Cuevas, así se llamaba también la zapatería, “Cuevas,”  que ya mero llenaban de zapatos la cuarta parte del mercado viejo.
Hubo una tienda de la cual sólo queda el nombre grabado en la pared,  en la calle de Galeana antes del zócalo, “Las playas de América”. Pertenecía a una guapa señora, Josefina Pellecier, vendía artículos eléctricos y regalos. Quedó viuda y se casó con un señor Del Canto que como no queriendo pasó a ser el nuevo dueño de los negocios y de varios inmuebles.
¿Seguimos recorriendo calles y negocios? O nos sentamos a saborear una rica torta del “tío Sam” con su infaltable agua de jamaica que tiene muchos años haciéndolas y no han perdido su ricura. Y si el calor agobia, entraríamos, en retrospectiva, al bar “el Potrero” a sorber un jaibol de Chivas Regal; o una cuba   de ron Potosí, ron Batey o de Bacardí.
Ahora que  si el estómago pide algo más sólido regresémonos, imaginariamente, a la estación del ferrocarril donde una señora vendía exquisitos tacos de arroz con pollo o huevo duro, (la primera que los vendió aquí), a la hora en que llegaba el tren de México, a las dos y media de la tarde; para luego continuar su viaje a Puebla.
Muy conocidos también como empresarios exitosos:
 El señor José Gutierrez, dueño de la arrocera del “Carmen”, ubicada donde aún se miran las altas chimeneas o “chacuacos” atrás del monumento a la bandera.
Ramón Aguilar Andaluz tuvo una granja avícola con una gran producción de huevo para abastecer a la ciudad y al estado de Morelos.
Mario Franco fue dueño del Parque Industrial.
De Juan Barrales el “rey” del azúcar, dueño del ingenio azucarero  “La abeja” de Casasano  habría mucho qué decir porque su actividad personal, me han dicho, era extraordinaria, y su influencia y relación con cañeros, ejidatarios, trabajadores manuales, comerciantes e industriales era intensa en el terreno económico, al menos durante la zafra,  Admirable porque padecía de sordera, por  causa, dicen, de tomar dosis excesiva de “quinina” contra el paludismo.
Otros distinguidos caballeros de los negocios en Cuautla de ayer:
La familia Quintana distribuidores de tractores y maquinaria agrícola para los agricultores; y de paso, prestaba algunas máquinas para remolcar los carros alegóricos del desfile del 30 de septiembre. Había ahí dos vendedores “estrella”: Jaime Thomaín y Pedro Quintanilla.
José Llera Plascencia hermano de Manuel, el que fue presidente municipal (1951-1952) y padre de Raymundo  que también lo fue en 1976-1979, tenía la concesión de la cerveza Corona y de la Carta Blanca, estaban en donde ahora está la pastelería la “Cibeles,” negocio familiar.
Y va una de anécdota: Pancho Martínez conocido como “Pancho el Bimbo” andaba en su bicicleta vendiendo pan “Bimbo”, allá cuando empezaba a popularizarse ese producto, y vendía bien, pero a don Tomás Martínez, dueño de la tienda “La Universal”, le atrajo ese  negocio y consiguió la concesión. Se le acabó su fuente de trabajo a “Pancho el Bimbo”. Pero bien dicen que no hay mal que por bien no venga, luego pensó don Pancho en otro negocio y puso una tortillería, alimento netamente mexicano. Sea por su empeño, su suerte o la ubicación en el centro, muy pronto creció con total éxito. Con el tiempo hizo un gran edificio, y se cumplió un deseo vehemente o “antojo”: un reloj auténtico suizo. Hizo un viaje a Europa y se lo trajo.
El molino de arroz “Buenavista” ha sido cooperativa de ejidatarios, no por eso menos exitoso ya que procesa el incomparable arroz “Buenavista” el mejor del mundo.
Recordemos con cariño a la más antigua panadería de Cuautla “La Vencedora” del señor Justino López con sus ricas conchas y sus dorados bolillos y teleras.
Y todos los comercios tenían que anunciarse para mejor vender su  mercancía, que para eso hubo la primera radiodifusora en Cuautla por el año 1954, del        Ing. Gutiérrez, con las siglas XEWF y tenía sus cabinas donde hoy se encuentra la cevichería  “Esther”. No duró mucho tiempo en funciones , la trasladaron a la capital del estado.
Luego de la desaparición de la radiodifusora la publicidad quedó en manos de un hombre de clase humilde llamado Roberto Salazar, al  que apodaban “el Calenturas”, que algo tenía de artista, y de publicista a la vez;   le hacía con suma facilidad un retrato, un cartel, un anuncio, una manta, (nada digital) todo a brocha y pincel limpios (todavía vive).A quien le preguntaba porqué le decían así, respondía: que cuando niños cada vez que faltaban a clases de la escuela, que era muy frecuente, la disculpa era siempre que “habían tenido calentura”.
Otro dato muy importante no solamente para las industrias sino para todos  los hogares: la introducción y uso del gas con instalaciones fijas, obra de imaginación de Juan Blanco Borbolla, porque antes él mismo y su empresa llevaban a llenar los cilindros domésticos de gas hasta la ciudad de México D.F. La planta se instaló en la Avenida Reforma, justo enfrente de donde confluye con la avenida Insurgentes.
Para que todos los negocios marcharan “sobre ruedas” ahí estaba don César  Pascual bien dispuesto  para reponer o vulcanizar las “viejas” llantas. Como su matrimonio no tuvo descendencia adoptaron un niño a quien educaron con esmero y prepararon para los negocios. Cuando fue grande y profesionista se hizo cargo  del negocio de sus padres y lo hizo crecer y lo modernizó. Su nombre es  Juan Carlos.
Para ahuyentar quiebras y fracasos económicos nada mejor que la protección de un seguro Bancomer; contra robo, incendio, accidentes y otros riesgos; para lo que estaba bien puesto el brillante dúo: Alfonso Hernández Espinoza y Manuel Borbolla Martínez con Rosita su secretaria
Aunque por otro lado también en Cuautla radicó la diosa fortuna, escondida en la agencia de la Lotería Nacional, bajo el cuidado de Lupita Rodríguez Montero. Prueba de lo que decimos fue que cuentan de un señor Rubén Salgado, que  le pegó al meritito “premio gordo”, de muchos millones de pesos; pero tuvo que huir porque aquí peligraba su integridad física.
Por donde la muerte se vea no podrá nunca mirarse separada de la vida, que es una serie de tareas y negocios. ¿Porqué la muerte no había de serlo? Es el caso de Arturo y Carlos López y sus prósperos “Funerales López”, máxime si facilitan los trámites y el dolor de los deudos de un difunto. Curiosamente,  dicen, que esa herencia de su madre causó  serias disputas entre ambos (se disputaban los muertitos?   Ahora cada quien tiene su propio negocio.
También hubo mujeres distinguidas en ese tramo del tiempo. Una señora recién casada era dueña, con su esposo,  de la más grande sombrerería “sombreros surianos” quedó viuda muy pronto y ella continuó atendiéndola por su cuenta hasta nuestros días, aunque los sombreros ya estén en desuso en la ciudad.
La señora Anita Gleva era dueña de la tienda de modas que vendía trajes para novias en una de las entrada para el mercado viejo.
Vive aún un señor llamado don Fili que quizás no sea un hombre próspero ni dueño de una fortuna ,pero es considerado por muchos como una persona “modelo”, atento, educado y noble no por su linaje sino por su conducta y su trato. Tuvo primero un pequeño restaurant en el centro y después instaló una miscelánea en su domicilio que está en la esquina de Víctimas de Calleja y Salas, en donde daba servicio de telefonía de larga distancia, como era antes.
En esa misma calle de Salas vivía otro señor igual de educado; éste vendía artículos escolares a los comercios pequeños y en su trato con sus clientes repetía mucho: “con todos mis respetos”…”con todos mis respetos”.
DEPORTE
La gente de Cuautla y en general todo el estado de Morelos siempre ha sido muy aficionada al futbol soccer o balompié y es obligado recordar a Isidro Gil Tapia como buen jugador, promotor y entrenador de los equipos cuautlenses. Jugó con el equipo América del D.F. y llegó a ser portero. Muchos más buenos deportistas ha habido siempre pero la mayoría han pasado por el anonimato. Sin embargo los cuautlenses no olvidan a Santiago “Piola” Mendoza un magnifico goleador costarricense o “tico” rompe redes, radicado en Cuautla, muy estimado por el pueblo, por eso fue lamentable para muchos su triste final, por seguir el camino de los adoradores de Baco y quizás más los consejos de tantos falsos amigos, como suele sucederles a los campeones en todos los deportes.                                     
Serafín Olvera “el Chirrín” dicen que no fue futbolista pero fue tan popular como ellos, porque su misión era tan importante como la de los masajistas y aguadores: “Chirrín” les remendaba los zapatos y balones, porque ese era su oficio.
 Y hablan de un famoso jugador llamado Jaime Belmonte, que no era de aquí pero aquí vivió y jugó en el “Cuautla” y después se fue al Irapuato en donde duró once años jugando. Era su orgullo, y lo pregonaba, el  haber metido el primer “gol” del equipo mexicano en una copa mundial celebrada en Suecia en el año de 1958.


PERIODISMO
Hubo en Cuautla por mucho tiempo un sencillo diario que se llamaba “El Polígrafo” (sarcásticamente poligrifo, le decían) cuyo dueño y gerente se llamó Enrique Romano, que fue un buen comunicador para la pequeña población, desapareció cuando un Sol de la cadena de Vásquez Raña se posesionó del negocio. Pero se recuerdan muchos aficionados al periodismo que editaban eventualmente algunos impresos, .entre estas personas a  Pablo Castañeda, Samuel Vidal y Juan Diego Ayestarán, que publicaba un semanario llamado “Qué”.
R E S T A U R A N T E S
Si de comer sabroso se trataba había que ocurrir a los restaurantes: “El Oasis” de Isidro Gil; al restaurante “Manolo”; al “Rincón Taurino del papá de Guillermo Gil”, el actor. Simpático lugar adornado de cabezas cornúpetas y tapizado de programas de corridas de toros que denunciaban su gran afición al arte taurino.
El restaurante del hotel de “La Paz” ya desaparecido tenía un bonito edificio, en su lugar está Bancomer centro. Habìa otro restaurante muy discreto que estaba enfrente de la terminal de los autobuses Cristòbal Colòn.
Otro más, quizás el mejor,  el del  Hotel Vasco, éste también de lo mejorcito, administrados por Eusebio Arburúa, sobrino del mero pesudo, Pedro Arburúa, español de origen. También eran dueños de una ferretería llamada “Ferretera Morelense” cuyo gerente general era Agustín Borbolla hermano de Manolo.
Y la calle de Guerrero ¿recordarán? estaba llena de pozolerías de inconfundible sabor guerrerense.
Obviamente muy conocidas y conocidos eran, son, los comerciantes del interior de los mercados, con numerosa clientela, destacando los que te ofrecen el regalo preferido de los y las cuautlenses a sus amistades: la sabrosísima “cecina de Yecapixtla” muy fácil de cocinar.
Para terminar, rogamos a la memoria de los personajes cuautlenses omitidos que nos disculpen por dejarlos fuera de este listado, todo por no recordar su nombre  oportunamente.

  H. Cuautla Mor. mayo de 2012.
Información proporcionada por el C. Manuel Borbolla Martínez. (* 1924)
Redacción de Florencio Castrejón Angel. (*1938)



PERSONAJES CUAUTLENSES DE LA SEGUNDA  MITAD DEL SIGLO XX

En cada pueblo de la tierra nacen en todas las épocas personajes que destacan sobre los demás, por sus rasgos y atributos o porque su carisma le da colorido o singularidad a lo que hacen, que en muchas ocasiones trascienden los límites de su localidad y de su tiempo.
¿Porqué la segunda mitad del siglo XX? Porque en esa segunda mitad se han suscitado muchos cambios universales en todos los sentidos, ocasionados por la explosión demográfica y por la transformación de la tecnología. Además, aunque las centurias o décadas  estén bien marcadas en los almanaques no se pueden hacer de  los años una frontera. Personalizamos, sí, pero ya sabemos que tampoco se puede separar la acción humana de su entorno.
Así, en Cuautla podemos reseñar aunque sea con brevedad la existencia de muchas personas, contemporáneos nuestros, que han logrado ser importantes por haber realizado actos valientes y oportunos, como “La Pulga”, Efrén Zariñana, como rescatista de muertos y heridos  durante los trágicos sismos de 1985 en el Distrito Federal, y después en otros lugares del mundo. Actos de capacidad física como el futbolista cuautlense  Isidro Gil Tapia o de capacidad intelectual como un médico, digamos el Dr. Suárez Domínguez. La habilidad y constancia para hacer perdurar un negocio por tres generaciones, como la farmacia “La Guadalupana” fundada por el señor Onésimo Aguilar en 1920, y que ha  sobrevivido teniendo  las características de las boticas del tiempo de “Pito Pérez”, el personaje del escritor michoacano José Rubén Romero.  
Estos recuerdos tienen dedicatoria especial para los jóvenes de hoy.
Separando el listado por áreas tendríamos:
POLÍTICA – GOBIERNO
En esta área y durante el tiempo que hemos sido testigos de los hechos podemos hacer un breve recuerdo a partir de cuando el estado de Morelos estuvo gobernado por don Emilio Riva Palacio ( 1964-1970 ) y la República Mexicana por el tristemente célebre Gustavo Díaz Ordaz.
En el siguiente periodo el Dr. Armando León Bejarano se sacó la lotería de la gubernatura. Se decía que como doctor era un famoso ortopedista radicado en la ciudad de México; que cuando sus servicios eran buscados por sus paisanos, recibían un trato amable y especial comenzando con que no les cobraba honorarios. Por ese tiempo era un alto funcionario de la Secretaría de Salubridad y Asistencia. De cualquier manera significaba un honor que un cuautlense de nacimiento fuera Gobernador del Estado.
Ganó la elección porque tenía que ganarla, porque era el candidato oficial y eran los tiempos del predominio absoluto del PRI, con todas sus consecuencias. Integró su gabinete con varios personajes cuautlenses: el Lic. Fausto González Hernández como Secretario General de Gobierno, otrora  Presidente Municipal de aquí, y Notario Público por mandato de ley.  A la vez era el representante legal de los casatenientes locales. Era también presidente por siempre de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material de la ciudad;  cuya misión principal era la de organizar los festejos del natalicio de José Ma. Morelos cada 30 de septiembre.
Consistían éstos en una velada artística la noche del 29; a veces dos: una más selecta en un lugar cerrado en donde solamente con invitación se podía entrar y otra popular, al aire libre, en la Alameda.
El día 30 el gran desfile, para lucimiento de la juventud y de la milicia.- La ciudad se vaciaba prácticamente para ir a abarrotar la avenida Insurgentes y el centro de la ciudad. Comenzaba el desfile en el Jacalón de Cuautlixco o cuando menos en el Banrural, donde ya estaba pavimentado  antes del año 1970, hasta el zócalo o hasta el monumento de Morelos que se encontraba en un  tiempo atrás  en la glorieta que había en el cruce de las calles 2 de mayo y Mongoy.
En la vanguardia marchaban  las autoridades municipales y a veces las escoltas y luego las escuelas secundarias locales e invitadas de Cuernavaca, Puebla, Izúcar de Matamoros, con sus respectivas bandas de guerra;  mostrando cada quien su marcialidad como mejor podían. Atrás iban otras escuelas como preparatorias y academias.
Para después ver el paso de los contingentes militares, desde  la policía municipal y estatal, el H. Cuerpo de Bomberos y los patrulleros con sus sirenas abiertas,  hasta un escuadrón del Colegio Militar y otro de la Escuela Naval de Veracruz   (los más aplaudidos). Seguían los arrogantes charros mexicanos de Cuautla con su presidente Herlindo Escalona al frente y otros venidos de varios lugares (hombres y mujeres).
 Muchas organizaciones sociales más con sus carros alegóricos y sus bandas, como las esperadas bandas de los trabajadores del ingenio azucarero de  Casasano y las de los ejidos de Cuautla y Cuautlixco. Un bonito y largo espectáculo de por lo menos unas tres horas.  Al terminar el desfile el pueblo a sus casas a comer improvisadamente y a los invitados les esperaba un opíparo  banquete en el hotel Vasco.
 En la noche del 1º de octubre se llevaba a cabo un grandioso baile popular de resonancia estatal en alguno de los llamados  asoleaderos (de arroz) con dos o más orquestas de moda del D.F. como Pablo Beltrán Ruiz y Carlos Campos y alguna orquesta local. El asoleadero debía ser capaz de albergar a varios miles de parejas provenientes de la ciudad, pueblos y estados vecinos donde Cupido hacía sus travesuras y se arreglaban muchos matrimonios. Con las utilidades se cubrían los gastos hechos en los festejos.
 En este cargo era auxiliado don Fausto por don Ceferino Sánchez, un honorable ciudadano muy distinguido y elegante en el vestir. La gente le encontraba parecido con el actor de cine Joaquín  Pardavé.
La Junta hacía eventualmente alguna obrilla de maquillaje para la ciudad. Para eso existían igualmente los clubes de servicio: Leones, Rotarios y Club Activo 20-30 que en ese tiempo estaban en su apogeo.
También se llevó a Cuernavaca a don Rodolfo Abúndez Fandiño como Tesorero General del Estado. Éste también ya había sido Presidente Municipal de Cuautla; era un señor empresario  dueño de inmuebles; muy respetado, pues  siempre se le encontraba en la calle solo, caminando hacia sus negocios.
En 1970 encabezaba el H. Ayuntamiento de Cuautla el señor Antonino  Pliego Noyola, una persona de muy buenos modales; su secretario era un señor de edad madura, un burócrata muy eficiente y discreto que se llamaba Arturo Cortina que sirvió con lealtad a varias administraciones consecutivas.
Por extensión del poder del “partidazo” sus sectores: obrero (CTM); campesino (Liga de Comunidades Agrarias y Comisarios Ejidales) y popular (CNOP), contaban con muchas prerrogativas, como la de que  tenían reservada en el Ayuntamiento cuando menos una regiduría, como recompensa al control que ejercían de los trabajadores del campo y de la ciudad. Pobres de aquellos que se negaran a afiliarse a esos sindicatos, tenían las puertas cerradas en el trabajo.
Así que pasaron por ese “tortuoso” camino político diferentes tipos de líderes: unos instruidos, otros no; líderes auténticos o politicastros odiosos. Son de recordar como pasaderos: Crisóforo Callado, Jesús García, Florencio Rendón y el más pintoresco de todos, Gilbert Quiroz, a quien apodaban “el 40”; un tipo de piel muy morena, vestido totalmente de blanco, paliacate al cuello y pistola al cinto; le adornaba una cicatriz en una mejilla. El señor Rubén González, personaje muy tratable, lo contrario del anterior, estuvo muchos años en la Junta de Conciliación y Arbitraje representando a los trabajadores sindicalizados.
Por su parte, la empresa de autotransportes “Estrella Roja” tenía reservada otra regiduría, ésta porque cada renovación del gobierno estatal ponía a disposición del candidato un autobús nuevo para sus desplazamientos y los autobuses que fueran necesarios para transportar “acarreados” a los actos políticos de propaganda. Uno de ellos llamados “concesionarios” fue Juan Peña que fue regidor. Otros concesionarios importantes de esta empresa cuautlense fueron: Ernesto Zamudio y Tomás del Valle, ignoro si también fueron regidores.
Hubo dos eternos aspirantes a la presidencia municipal, los Contadores J. Guadalupe Marmolejo y Adolfo Ávila Piñarrieta miembros de la CNOP, aunque a este último le llegó a tocar un interinato. Pasaron por la presidencia municipal de Cuautla en ese periodo por lo menos una docena de personajes; de los menos olvidados y muy populares podemos señalar a: Ignacio “Nacho” Guerra Tejeda, Raymundo Llera Peña y Alfonso Cerqueda Martínez.
Y por el lado oscuro de la luna quedó la administración municipal de Martín Garduño 1985-87, que  tan mediocre fue que llegó el día en que pueblo y empleados ya no lo dejaron entrar al palacio municipal y lo obligaron a renunciar. Por esos días desapareció de la Casa de la Cultura un piano que era el instrumento de trabajo de los maestros de música, y se supo que lo habían visto en la casa del ex presidente. La última vez que el piano se dejó ver u oír fue en una casa del puerto de Acapulco Gro. En la presidencia lo sustituyó Crisóforo “Chóforo” Martínez 1987-88, un abogado muy conocido y estimado entre los cuautlenses
 Notables por su severidad fueron la receptora de rentas, la señora Antonieta de Valdespín y los pagadores del personal federal,  padre e hijo, Arturo Chávez; duraron bastantes años en el puesto, supongo que por eficientes. Al final el padre que era un ex militar tuvo problemas con la justicia.
Agregaremos dentro de los funcionarios a un Jefe de Hacienda que en ese tiempo era personaje muy importante porque cobraban los impuestos federales  principalmente a los comerciantes. Era viudo, se iba a casar de nuevo y se permitió invitar a todos los contribuyentes más conocidos. Todos llegaron con sus respectivos regalos a la gran fiesta en el salón del Club de Leones. Todo era suntuoso, llegó el final y dio las gracias e invitó a los jóvenes concurrentes a sacar a bailar a su hija que era discapacitada. El nombre de este personaje de peculiar estilo era: Eugenio López Guerra.
Otro personaje conocido fue el güero Vicente Montero, empleado de la Oficina Federal de Hacienda,  que se dedicaba a agilizar tras bambalinas los asuntos de impuestos para que la gente no se aburriera de esperar, con la complacencia de los jefes, parte de nuestra vieja cultura.
En esta área  de gobierno también hay que considerar que, como en todo el país, el régimen político estuvo marcado por la imposición y el monopolio del poder de un solo partido durante siete décadas; en consecuencia la existencia raquítica y simulada de otros partidos era decorativa. Sin embargo, también es justo reconocer que Cuautla es, siempre ha sido, semillero de revolucionarios, hombres y mujeres inconformes que luchan por su tierra, por justicia y libertad. Que lo diga su historia, o sus héroes, como Pablo Torres Burgos, Otilio Montaño o Eusebio Jáuregui. Gente brava de la tierra caliente y los que llegamos de fuera fácil nos aclimatamos.
En tales circunstancias los movimientos políticos que se generan en el centro del país, especialmente en el D.F. aquí tienen repercusión inmediata. Así sucedió después del 68 cuando surgió una pequeña apertura política electoral y la formación de partidos políticos, no faltaron ciudadanos que apoyaran a Heberto Castillo, Eduardo Valle y Demetrio Vallejo, cuando formaron el Partido Mexicano de los Trabajadores en 1974, aquí encontraron adeptos, como: Eduardo Soto y sus hermanos, él dibujante y caricaturista, don Florentino Hernández, Reyna Gómez y Leopoldo Salcedo del Castillo y otros, salidos de las comunidades eclesiales de base CEBs.
Muchos ciudadanos inconformes decidieron luchar por cambiar las condiciones socio políticas y económicas del pueblo mexicano, aun con las consecuencias trágicas que esto ocasionó después en la persona del ciudadano José Ramón García Gómez, candidato para Presidente Municipal por el Partido Revolucionario de los Trabajadores; lo secuestraron y lo desaparecieron el 16 de diciembre de 1988, y seguramente fue asesinado porque jamás se supo de él.
Posteriormente, en 1994, un ciudadano honesto  salido de la lucha popular, Florentino Hernández Uribe acompañado de Jorge Juárez fue el primer candidato del PRD a la presidencia,  sin éxito.
Hasta que en Cuautla apareció la figura del Ing. Francisco Rodríguez Montero (1997) con mucha simpatía entre la población.  Se prestó para llevar a cabo un ejercicio democrático que dio buenos resultados; es decir, que aceptó ser candidato opositor por el PRD y ganó. Se lograron obras importantes como: introducción del drenaje y pavimentación de calles en muchas colonias, en forma bipartita: el gobierno dio el material y los vecinos la mano de obra.
Después ha habido una aparente alternancia política pero están tan viciadas las instituciones que carecen completamente de credibilidad.
E D U C A C I  Ò N
A pesar de ser tan numerosa la familia magisterial su labor siempre es discreta; sin embargo, poco pero hay de todo como en la botica.
Comenzaremos por mencionar al profesor Abraham Rivera Sandoval; “orgullo de Cuautla” fue maestro de grupo, director de escuela, inspector y muchos otros cargos. Como inspirado poeta exaltó los méritos del maestro en sus composiciones “el Regalo”, “Maistrito de pueblo” y “el Rengo”. También supo pintar con versos sencillos y bellos (cuartetos) los paisajes y las costumbres morelenses. Ya viejo fue muy homenajeado, y él se dejaba apapachar, sobre todo por las autoridades. La biblioteca principal de esta ciudad tiene su nombre.
Su hermana Raquel Rivera Pérez, directora de la escuela “Hermenegildo Galeana” fue una maestra tan apegada a su escuela que nunca aceptó su jubilación y prácticamente terminó sus días en ella. Ha habido familias enteras de distinguidos maestros y maestras.
 Últimamente, casi en cada familia hay un profesor o profesora.
Otra maestra del mismo corte fue la maestra Consuelo Curiel que ya siendo ancianita seguía al frente de su escuela “Morelos”, en la colonia del mismo nombre. Muy respetada por sus años y por su experiencia.
También es digno de señalar el Profesor Ernesto Carreño Montalvo, muy celoso de su deber como director de la escuela “Narciso Mendoza”, y el primero en las luchas magisteriales.
A propósito, desde 1972  venía gestándose en esta entidad un movimiento de inconformidad por el cacicazgo de Carlos Jonguitud en el SNTE, que estalló a finales de 1980 y principios del 81. Participó la mayoría de los maestros de preescolar, primaria y secundaria, en un paro de 43 días y una huelga de hambre de 8 días. De Cuautla se distinguieron como dirigentes,  los profesores: Gonzalo Sánchez Javana, Gontrán Menchaca, Jesús Castro, Juan José Cervantes, Amador Espejo. Las características principales para ser líder son: la lealtad con los compañeros y tener valor para afrontar los riesgos; a éstos compañeros les sobraba “eso.”
Hay otros dos o tres casos de maestras y maestros muy entregados y admirablemente  leales a su causa, son las maestras Anastacia Rescalvo Acevedo “Tachita”, la maestra  Esther Cacho “Cachito” ya jubiladas¸ así como el Profesor Cirilo Castillo y su inseparable esposa la maestra Sarita. El maestro está inválido y anda siempre con “diálisis”, pero no hay una marcha , reunión o protesta magisterial en la que no esté presente con sus arengas, en su silla de ruedas o acostado en el asiento de su coche.
Hubo más profesores que eran populares porque estaban ligados a otras actividades. El profesor Roberto Olivera Unda que tenía una farmacia y creo que escribía para un periódico. El profesor Valdespín que tenía la librería “Vallejo” de las más antiguas y de mayor surtido de libros en Cuautla, y un profesor de Educación Física, el profesor Ariel, era propietario de una tienda de artículos deportivos, en la calle de Guerrero.
En el nivel secundario el que ganó fama de ser muy enérgico en el trabajo fue el polémico profesor Homero Conde Betancourt, director de la escuela secundaria “Cuitláhuac” ubicada en el poblado de Amilcingo, que con su disciplina se ganó a los padres de familia, pero no a sus compañeros maestros que lo acusaron  de abuso de autoridad. Un dato curioso: en los desfiles su escuela era la única que marchaba sin que fueran dirigiéndola los maestros. Por cierto que contaban con buen equipo docente entre ellos: Abel Sánchez Ibarra y Teodoro Rivera Bobadilla, éste, miembro de una familia de matemáticos, Humberto, Carmen y Olga. Originarios de San Carlos.
En 1968 nacieron la telesecundarias, un subsistema de secundaria por televisión para cubrir el déficit que había en este nivel. Eran de un solo grupo de primer grado y estuvieron a cargo de los maestros pioneros: Antonio Carranza, Eloina Hernández, Gilberto López. En  nuestra ciudad se fundaron tres que fueron patrocinadas por la CTM y padres de familia. Al siguiente ciclo fueron cinco y una de ellas fue patrocinada por el Club Activo 20-30 con Florencio Castrejón Angel como profesor, cuando era presidente del club Jorge Abuxapqui, yucateco de origen, con un vocabulario semejante al del “negrito sandía” de Cri cri.
En el año 1983 la señora Amparo Cortés esposa de Manuel Borbolla fue galardonada con el “Premio Internacional a la Mujer del Año”, por su destacada labor en Activo 20-30
Este club desempeñó un importante papel en la educación de los niños, pues construyó el primer salón para una teleaula en terrenos de la Ayudantía Municipal de Cuautlixco. Estaban al frente los socios Alfonso Hernández, Manuel Borbolla, Eleazer Sánchez, y el Químico Carlos Martínez. Como verdadero patronato promovían diversas actividades a fin de reunir fondos para la construcción del aula. Porque es necesario aclarar que las telesecundarias nacieron como hijas bastardas de la SEP. Las mandaron a la guerra sin fusil; ni edificios, ni pizarrón, ni butacas. Y muy buena la aceptación y colaboración de las autoridades y padres de familia de Cuautlixco. Menciono a los pocos que recuerdo por su nombre: Carlos Barrera, Epifanio Flores, Cándido Archundia, Isabel Puebla, Crisanto Archundia y Roberto Huicochea.
Muy conocido también el profesor Raúl Solís como maestro de música e historiador muy respetado por estudioso y modesto; mereció el nombramiento de “Cronista de la Ciudad” por sus investigaciones acerca de la historia de esta ciudad de Cuautla,  aunque los escribió en libros, éstos son difíciles de encontrar en las librerías.
Seguramente que omito muchos nombres; soy víctima de la desmemoria, pero en general muchos más hicieron un trabajo callado, un tanto burocratizado. Que recuerde, solamente la fundación de la escuela Normal Urbana Federal “Cuautla” fue producto de una lucha fuerte de estudiantes y padres de familia; entre los primeros sobresalieron Vinh Flores, Guillermo Franco, Daniel Canizal y otros, para que la antigua Normal Chanes, que era  particular, se federalizara para bien de la población, tal como sucedió en 1975.
El CECyT 258 (hoy CBTIS 76) a cargo del Ing. Francisco León Guzmán; el Colegio de Bachilleres y las escuelas superiores: como el IPRO con en MVZ Norberto Ruiz Magallón como director, y el Instituto Tecnológico de Cuautla llegaron solas, fueron partos sin dolor.
Por su parte la escuela Preparatoria Cuautla, dependiente de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos UAEM, había sido fundada en 1955 y desempeñaba un papel importante en la cultura de la ciudad. Algunos de sus directores fueron personajes muy respetados, como: el Lic. Juan José Astigarraga, Ing.Ignacio Guerra Tejeda, Quím. Bertina Maldonado y MVZ Norberto Ruiz Magallón.
 Pero gracias a estas instituciones la juventud de Cuautla ha formado generaciones enteras de profesionistas que le han dado brillo a su ciudad y han participado en los cambios fisonómicos y sociales que ha experimentado Cuautla desde  hace unos veinte años para acá. Sin embargo, en el centro de la ciudad, han cambiado los  negocios, sus aparadores en variedad, brillantes y luminosos, pero las edificaciones siguen igual, comenzando con el Palacio Municipal. Son las mismas de antaño con su sabor provinciano.
Han pasado por las  escuelas muchísimos directores, inspectores y demás, pero la gran mayoría han sido personajes grises, del montón. Unos cumplidores, laboriosos, honestos y otros todo lo contrario, autoritarios, groseros y abusadores. Muchos líderes sindicales venales, hechos con el patrón impuesto por el Sindicato (SNTE).

M U S I C A
La música por ser un elemento esencial en la vida no ha faltado en ningún pueblo. En Cuautla, la primera y la segunda mitad del siglo XX, predominó como en la mayor parte de México, la música romántica, tan variada e inolvidable para la gente de ese tiempo. Las canciones de  “Amorcito Corazón,” “mi Cafetal”, “Pénjamo”, “Oye Bartola”, “Piel Canela”, etc. duraron bastante tiempo en el gusto de la gente. Pero también iban ya apareciendo las olas del llamado “rock”, tanto mexicanas como extranjeras, tratando de borrar la época anterior, a la que llamaban caduca, “fuera de onda”. Atrás quedaron los danzones, los cha cha chás, el mambo, los boleros  y las canciones rancheras. Únicamente nos quedó la pura nostalgia.
No obstante, toda una época la llenaron con sus ritmos dos orquestas: la del maestro Paco Solìs y la del maestro “Yeyo” Aurelio Castañeda, que como maestros de  música de las escuelas secundarias también formaron sendas “estudiantinas”. El maestro Juan Xopo de Tetelcingo con su orquesta fue muy popular y el maestro Benigno Amaro con su banda municipal deleitaba domingo tras domingo  por la tarde, desde el kiosco, a la concurrencia del zócalo.
Tambièn proliferaron trìos y grupos de mariachis concentrados en la Alameda como  hasta la fecha, inclusive con elementos infantiles, sobresaliendo los de Tetelcingo, posiblemente bajo la influencia del sacerdote Patricio Dillon, un religioso norteamericano retirado y alojado en esta población. Enseñó a las mujeres tetelcingas a fabricar bonitas jaulas de alambre e instalaron un buen taller, que tuvo su auge algunos años pero ya no funciona. Estaba  entre la Telesecundaria y la plaza Solidaridad.
Hubo un trío que se convirtió en cuarteto, duró diez años tocando música romántica en el hotel Vasco, se supone que con mucho éxito,  se llamaba trío “Los Nocturnos” y lo formaban  don Florentino Hernández Uribe, bajo y tercera voz; Emilio Cahuantzi requinto; Isidro Ávalos primera voz; y Leopoldo Ramírez, segunda voz y acordeón. Otro trío: “Los Soñadores” que cantaban muy bonito la canción “Adoro”. A un pianista muy bueno que deleitaba a la concurrencia del hotel Vasco le conocían solamente por “Manguitas”.


R E L I G I Ò N
A mediados del siglo XX el estado de Morelos fue escenario de pretendidos cambios religiosos dentro del catolicismo, como consecuencia del Concilio Vaticano II del papa Juan XXIII con lo que pretendían renovar la iglesia y recuperar algo de la esencia original del cristianismo. El VII Obispo de la Diócesis de Cuernavaca Sergio Méndez Arceo fue uno de los más activos participantes del concilio, junto con otros obispos de México y de América Latina, inspirados en lo que llamaron la Teología de Liberación o la opción preferencial por los pobres. Cuando regresaron a sus diócesis de origen trataron de poner en práctica esas ideas.
Una de las aplicaciones que implantó Méndez Arceo fue en la liturgia, o sea en la forma de presentar los ritos o ceremonias religiosas como la misa, que, a partir de entonces se dijo en español y de cara a los feligreses; además con el acompañamiento de música “vernácula” como “los mariachis”. Esto causó muchas inquietudes entre la feligresía; entre curiosidad, simpatía, aceptación y el rechazo de los sectores más tradicionalistas.
La ciudad de Cuernavaca y su  catedral en particular, se convirtieron cada domingo en centros atestados de polémicos visitantes. Fue igualmente polémico el apoyo que les brindó Méndez Arceo a  los teólogos Ivan Illich y Gregorio Lemercier, europeos, en sus intentos de aplicar el psicoanálisis a los aspirantes a religiosos y religiosas. ¡ Cómo hubieran disminuido los delitos de pederastia.!
En Cuautla un grupo de sacerdotes del nuevo cuño emprendieron también una evangelización a través de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), que eran grupos pequeños de cristianos para la reflexión y   “la acción” de tipo social. O sea, su participación en el análisis y solución de los problemas sociales y políticos que dañaban al pueblo los conducía a luchar por ello. Se distinguían porque en la calle no usaban sotana, andaban en “mangas de camisa”, y en una acción desmitificadora no dejaban que les besara la gente la mano, pues decían que era mucha humillación,  a cambio muchas personas se negaban a confesarse con ellos por su informalidad.
 Entre los más sobresalientes y entusiastas reformadores podemos mencionar a los sacerdotes Pedro Madera, Rogelio Orozco, José Luis Álvarez, Julio Tinoco, Juan Guerrero y Gabriel Calderón; con la colaboración de distinguidos laicos como: Florentino Hernàndez, Margarita Gorrostieta, Reyna Gómez, Pina Jaimes y otras (os).
 Ejemplo de acción social fue el apoyo decidido  a los maestros en sus luchas por mayor democracia al interior de su gremio y por mejores condiciones de trabajo y de vida; editaron un boletín en la parroquia de San  Diego que se llamó “El Mosquito”, el que nos pica y nos despierta que lleva 31 años publicándose. Por todo eso tuvieron los católicos que enfrentar la dura oposición de los sacerdotes tradicionalistas, como el anciano Lorenzo Vergara, apoyados fuertemente por mucha gente importante y de dinero.
Obviamente, esta última corriente era apoyada por la mayoría de obispos mexicanos conservadores que obedecían a la cúpula jerárquica del gobierno eclesiástico: Corripio Ahumada y Gerónimo Prigioni, arzobispo y delegado Apostólico de la Santa Sede respectivamente, y del gobierno político mexicano, que estaban en contra de las reformas; aprovechando que en el Vaticano ya había otro papa, Juan Pablo II.
S A L U D
¿Quiénes han cuidado la salud de los cuautlenses?
No dudo que en las décadas de los cincuenta y sesenta hubiera en Cuautla aún parteras y curanderas o curanderos porque la medicina moderna y los servicios públicos y privados, eran escasos, inalcansables o apenas comenzaban. Digna de recordar la señora Nila López esposa de don Odilón Mendoza, que vivían en una casa que se encontraba entre la avenida Reforma y la avenida Insurgentes después de la “Y”, decía ella que los domingos por la tarde hacían fila frente a su casa los deportistas con huesos dislocados, porque, me consta, tenía tal sensibilidad en sus dedos para reacomodar los huesos de las piernas y de los pies que era una maravilla.
El IMSS ya existía y el ISSSTE estaba empezando; funcionaban los servicios de Salubridad y Asistencia Pública administrados en Cuautla por el Doctor Rafael Ochoa M. Estaba el Hospital Civil y la Cruz Roja. El director del IMSS era el Dr. Roberto Aguilar y el del ISSSTE el Dr. Jesús P. Bustos. Había pocos médicos especialistas pero los médicos generales tenían tanta práctica como un especialista, en todas las ramas de la medicina.
Gracias al tesón del señor  Rafael Mora Cabadas, la Cruz Roja tiene un edificio decoroso. Éste era el gerente de Petróleos Mexicanos de aquí y, entre paréntesis, decían que tenía una buena amistad con el general Lázaro Cárdenas quien facilitó las cosas.
Recordamos con respeto a los médicos más conocidos de esos años y que alguna vez nos hicieron el favor de curarnos o a algún miembro de la familia: al Dr. Fernando Estrada, traumatólogo, que fue presidente municipal (1961-1963); Dr. Sánchez Palomera; Genaro Cortazar Luján, Gonzalo Nava Mercado, Dr. Leopoldo Herrera, Dr. Heras (otorrino),  Jaime Rosales Mata (oculista), Antonio Vargas, el doctor Carrillo, Cosme Suárez, (gastro enterólogo), el doctor Miguel R.  Hidalgo, Héctor Nava.  Un buen dentista de esa época fue el doctor Prott Brown. Y otros más:
 Entre ellos el Dr. Loaiza quien, dicen, levantó el acta de defunción de Emiliano Zapata; tenía también una farmacia. El doctor Mauro Belaunzarán Tapia cuyo nombre lleva actualmente el Hospital General había sido también Presidente Municipal en 1942-44.
Empezaron a tomar auge los sanatorios por las propias necesidades de la población; el más antiguo, cuentan, fue el “Crucita” del Dr. Francisco  Uscanga, que se encontraba ubicado en el ángulo noroeste del zócalo, en el Portal de Galeana. Muy solicitado por los vecinos del poblado de Tetelcingo, tanto que usaron mucho un dicho popular: si delante de un grupo de hombres pasaba una muchacha de buen parecer, no faltaba quien dijera: ¡Ay mamacita!....¡qué buena estás!....¡Así me la recetó el “dotor Oscanga”!. Pero, también era muy solicitado para atender a los apuñalados o balaceados de la zona muy violenta de la Villa de Ayala y Tenextepango, a la que llegaron a denominar “la Carnicería”.
Aparecieron entonces el sanatorio Aguilar de los hermanos del mismo apellido, Oscar y Roberto (del primero cuentan muchos milagritos amorosos); luego el Constituyentes del doctor Pedro Sánchez. Asì como los laboratorios de análisis clínicos del QFB Carlos Martínez Pérez y el de la QFB. Bertina Maldonado.
Renglón aparte merece el popular Profesor Domingo Belmont Claret con su medicina herbolaria, que no teniendo antecedentes médicos, como buen autodidacta con suerte, curó a mucha gente no sólo de Cuautla sino de pueblos y estados circunvecinos. Llegó el momento en que su casa consultorio fue insuficiente para recibir a tanto paciente, que hizo un hotel adyacente para hospedarlos.
F A R M A C I A S
Las farmacias nacieron, se supone, como complementarias del servicio médico no como los grandes negocios mercantiles que ahora son. Nacieron como boticas en donde muchos medicamentos se elaboraban allí con la instrucción de los médicos, como ya lo mencionamos anteriormente con la farmacia Guadalupana. Pero hay otras que recordar: la farmacia de la Alameda en donde su propietario Panchito Guevara daba el servicio de inyecciones. Hubo un personaje singular y acaso insólito: un “enfermero ambulante” el señor Gutiérrez que se movía en su bicicleta y aplicaba inyecciones y sueros a domicilio. La gente lo conocía por “Gutierritos”
“La Salud” era otra farmacia, propiedad de la señora Alicia Gómez Plata, que falleció con  su hijo en un accidente en Atlixco Puebla, los arrolló un tren. La farmacia del Profesor Roberto Olivera que llevaba por nombre el de su apellido y se encontraba ubicada en la esquina que hacen las calles de Guerrero y Francisco Ayala. Después se instaló ahí mismo un centro telefónico de larga distancia, cuando apenas comenzaba dicho servicio.  Existía otra en el mercado nuevo de un doctor chaparrito de nombre Homero que daba la consulta y vendía la medicina. Otra más en la entrada del pasaje Morelos, del mercado viejo, se llamaba  farmacia “Morelos”. Y la de la señora Cirenia Espinoza, la  mamá de Alfonso Hernández que se llamaba farmacia “La Luz”.
A R T E  Y  CULTURA
Bailar “los chinelos” es un arte dancístico común en Cuautla. Con la elegancia de su vestido, el entusiasmo de los danzantes y la originalidad de quienes lo realizan, no puede negarse como tal.
Pero también puede presumir Cuautla  de personajes distinguidos en el arte de la pintura: Valenzuela, Antuñano, Fela  Mora y Lilia Bernal.
Y  brillan dos estrellotas del arte escénico y cinematográfico en el cielo de Cuautla: los hermanos Guillermo y Salvador Sánchez Bolaños, dos actores actores, no ídolos; que aunque sus biógrafos no se pongan de acuerdo en el lugar donde nacieron ni la fecha, si fue en  Tehuacán Pue. o en Cuautla Mor. Lo importante es que sus raíces están aquí. Hijos de don Gil dueño del club taurino de igual nombre. Guillermo, ya fallecido, fue un buen actor de teatro, de cine y de televisión. Participó en 51 obras teatrales; 49 películas y 19 telenovelas. Entre sus películas están: la “ley de Herodes”, “los Albañiles”,  “la Generala.” Al final de su carrera y de su vida instaló en Cuautla una escuela de teatro que  presentaba cada fin de año bonitas pastorelas...
Salvador que aún vive sigue actuando. Su producción según internet, es hasta hoy de 78 películas; 25 telenovelas y varias obras teatrales como director. Algunas de sus películas: “El Apando”, “Canoa” y “ La Choca”.
¿Salas de cine en Cuautla? Tres en 1953. De hecho todo el siglo XX fue de éxito para el cine nacional. Declinó en la última década, la televisión desplazó al cine. Para la segunda mitad del siglo XX ya había pasado la “época de oro” del cine mexicano con sus grandes ídolos, pero todavía era buen negocio, tanto la producción de películas como su exhibición a lo largo y ancho de la República Mexicana.
En Cuautla los hermanos Manuel y Leonardo Borbolla escribieron una bonita página; protagonizaron un buen corto metraje. En un principio había en Cuautla una “arena América” donde había box y lucha libre, y un mal día el fuego la convirtió en cenizas. A los inquietos hermanos Borbolla se les ocurrió rentar esas ruinas para repararlas  y convertirlas en cine. Se lo rentaron a la señora Pellecier, que era la dueña, y personalmente se dedicaron a reedificarlo. Cuando estuvo terminado le pusieron por nombre “cine Reforma” y lo pusieron en servicio. Como su reapertura fue un éxito pudieron rentar otro cine que había sin funcionar llamado “Palacio Azteca”. Ya tenían dos.
Pero hubo un tercero, con su propia historia: éste era el cine Narciso Mendoza que antes había sido el teatro “Carlos Pacheco” de propiedad municipal, que de buenas a primeras se lo apropió un ex secretario de Educación Pública,  en el gobierno de Miguel Alemán , el Lic. Manuel Gual Vidal. Éste, a través de un prestanombres Carlos Robles Samperio, lo transformó de teatro a cine, pero como no tuvo éxito se lo ofrecieron en renta a los hermanos Borbolla y éstos lo aceptaron. Algún tiempo funcionaron muy bien los tres cines pero a la muerte de Gual Vidal se posesionó del local Samperio y puso nuevas condiciones de renta, lo que no les convino a los arrendatarios y lo regresaron. Después Carlos Robles Samperio construyó su propio cine en el costado oriente de la Alameda, le puso por nombre “cine Robles”.
El ballet folclórico de la escuela secundaria “Cuitláhuac” llevó en su oportunidad a la república de El Salvador y a Riverside en California E.U. la música y la danza de México, con la atinada dirección artística de una magnífica  profesora de danza, cuyo nombre ignoro, pero es obligado mencionarla.
Hubo un pintor y caricaturista, hermano de don Enrique Romano el director del periódico “Polígrafo” que hizo, a petición de los socios del club 20-30, las caricaturas de cada uno de ellos con un estilo muy particular y humorístico.
Cabe mencionar que los notarios públicos 1 y 4, Felipe Güemes  y Neftalí Tajonar Salazar respectivamente, poseen sendas colecciones de escudos y pinturas muy interesantes. Las pinturas corresponden a rincones y paisajes de Cuautla y los jeroglíficos o toponimias de todos los municipios del estado de Morelos.
Aquí encajarían también los fotógrafos que tienen algo de artistas. Sobresalieron tres que fueron muy conocidos: Gopar, en la calle 2 de mayo; Aguirre en la calle Galeana y Carlos Montalvo en la calle escolta de Morelos.
En este rubro no podemos olvidarnos de las personas de buena voluntad que con su trabajo y tesón han contribuido a enaltecer dos instituciones de gran importancia para la ciudad. Me refiero al museo “Casa de Morelos” y a la “Casa de la Cultura”.
La primera ha estado por mucho tiempo en manos del antropólogo Carlos Barreto Mark. Aparte de mostrar al público local y foráneo las riquezas arqueológicas precortesianas de la región oriente del estado de Morelos, guarda algunos objetos históricos de los héroes José María Morelos y Emiliano Zapata. Ha sido centro donde se realizan eventos culturales, como: conferencias, festivales, presentación de libros, etc.
La segunda institución ha sido de un trabajo arduo por parte de personas desinteresadas, cual “mecenas modernos” forman un patronato para sostenimiento de una escuela, sin ayuda oficial, que cultive sin ataduras las bellas artes: pintura, danza, teatro y música entre los niños y los jóvenes. En el patronato han sido presidentes: el profesor Roberto Olivera Unda, Manuel Borbolla y Antonio Reynoso. Como directores distinguidos los señores: Arturo Alarcón y Heriberto Soriano España. Sin olvidar la colaboración muy eficaz de la señora Paz Matilde Osorio y Rolando Castillo Toledo.
COMERCIO
Personajes distinguidos los comerciantes,  populares y respetados por poseer dinero con el que administran comercios de diversos giros. Aquí sobresalían los que distribuían  abarrotes al  medio mayoreo para el pequeño comercio, no solamente de Cuautla sino de la mayoría de los pequeños pueblos morelenses y de los pueblos de estados circunvecinos. La segunda mitad del siglo XX fue de prosperidad para ellos. De los comerciantes más fuertes de ayer cabe recordar al señor José Mora Viadero con grandes bodegas y muchos camiones; también tenía un molino de café y la venta de pequeños sobres con su propia marca de “café Mora”
Noé Martínez era otro gran distribuidor con las características del anterior, pero sin café. Para el comercio local estaban las tiendas  “la Giralda” de Manuel Martínez que se quemó; “las Cuatro Naciones” y “el Fénix” en el mercado nuevo.
 La casa Mora desapareció al morir el Sr. Mora,   sus herederos no supieron o no quisieron continuar los negocios; solamente la cafetería vive. “Abarrotes y Semillas” de Noé Martínez desapareció cuando fue víctima de asaltos y secuestros.
Otras desaparecieron  por el avasallamiento de las gigantes y modernas cadenas comerciales y de la Central de Abastos.  Algunas todavía existen  navegando difícilmente contra la corriente.
 Aquí cabe también recordar que el señor José Guerra, un negociante español, tuvo una empresa  de transporte de carga que se llamaba  “Rápidos del Sur”, al servicio del comercio ¿no era suficiente el ferrocarril?. A la vez era dueño del edificio donde estaban las oficinas de tránsito antes.  Era el gerente de esa empresa el señor Pablo Rodríguez que con el tiempo se independizó y tuvo su propia línea de camiones. Tenía un hermano, Manuel, también hombre de negocios, aunque éstos no eran muy transparentes; era dueño del edificio (adefesio) Guerra que desentona en el centro de Cuautla. Dueño también de muchas vecindades.
Cuautla por su ubicación geo económica ha tenido un crecimiento urbano y poblacional constante. De casi 30 mil habitantes en 1950 hemos pasado a ser 180 mil actualmente; un crecimiento seis veces mayor. Por tanto este crecimiento requirió el apoyo de una buena distribución de materiales de construcción por ejemplo y lo tuvo como lo requería, en los negocios afines de Carlos Gómez Ortigoza primero, y luego el  señor Raúl Jiménez. Este personaje fue también durante algún tiempo Presidente de la Junta de Mejoramiento de Cuautla.
De la misma manera, el Ing.  Luis Arvizu fue el contratista que realizó la pavimentación del primer cuadro de la ciudad, en 1948. Seguramente quedaron bonitas las calles, le gustaron y se quedó a vivir aquí. Sus hijos, arquitectos, han hecho muchas construcciones de distintos tipos y con frecuencia son llamados por el Ayuntamiento para hacerse cargo de las obras públicas de la ciudad. Uno pasó a ser yerno del periodista Enrique Romano.
Las refaccionarias, ferreterías y las  tlapalerías grandes son símbolos también del progreso. De ellas eran dueños el señor Armando Franco,  Rodolfo Abúndez, la señora Raquel Kissel;  Don Trinidad Ocampo, su hijo Ricardo con su “Martillo”, y un señor judío cuyo nombre huye de la memoria, que presumía que en su tienda había de todo y tenía como lema: “la casa de los mil y un artículos”. Se llamaba “El buen trato”.
De los comercios de ropa fueron famosas las tiendas “El Campesino del Sur” de don Gilberto Alcalá, un señor de Michoacán muy ilustrado y solvente económicamente, fue secuestrado y liberado. Los “Almacenes Gutiérrez” del señor Cristóbal Gutiérrez Aguilera que alguna vez fue víctima del fuego, (la tienda, no el dueño) El primero vestía a la gente del campo y el segundo a los hombres citadinos y con dinero. El “Gallo del Sur”, tienda de telas de Humberto, hermano de don Cristóbal.
La casa “Charlotte” se ocupaba de vestir a las damas cuautlenses al gusto de la afrancesada Carlota Franco casada con Antonio Tellechea.
Y recordando las tiendas más antiguas tenemos la mercería “La Aurora”, en donde  como dice un son jarocho…. “vendían horquillas y pasadores, peines de todos colores; y si  se quiere pintar, también tenemos colorete…”
La primera paletería instalada en serio fue estuvo en la esquina de Galeana y Ramírez Ferrara, cuyo nombre era  “La Angelita”, se elaboraban paletas y ricas nieves. Propiedad de Manuel Borbolla Martínez.
Mueblerías, los negocios preferidos de los comerciantes españoles que al contado o fiado tenia agarrados del cuello a muchísimos cuautlenses en aras del confort. De las más conocidas: la “Mueblería Jalisco” de Aurelio Fernández; “Muebles Lama”, “Salón del Mueble”. Solo parecían ser mexicanos Guillermo Figueroa dueño de la “Mueblería Lux” y Eleuterio Marín Ruíz  dueño, a su vez, de la “Mueblería  Ruiz”. Estaba la “distribuidora  Carbajal” pero era sucursal de una cadena de Cuernavaca, era atendida por un señor muy educado de apellidos Rodríguez Rolón.
Zapaterías. La más grande, la de la   familia Cuevas, así se llamaba también la zapatería, “Cuevas,”  que ya mero llenaban de zapatos la cuarta parte del mercado viejo.
Hubo una tienda de la cual sólo queda el nombre grabado en la pared,  en la calle de Galeana antes del zócalo, “Las playas de América”. Pertenecía a una guapa señora, Josefina Pellecier, vendía artículos eléctricos y regalos. Quedó viuda y se casó con un señor Del Canto que como no queriendo pasó a ser el nuevo dueño de los negocios y de varios inmuebles.
¿Seguimos recorriendo calles y negocios? O nos sentamos a saborear una rica torta del “tío Sam” con su infaltable agua de jamaica que tiene muchos años haciéndolas y no han perdido su ricura. Y si el calor agobia, entraríamos, en retrospectiva, al bar “el Potrero” a sorber un jaibol de Chivas Regal; o una cuba   de ron Potosí, ron Batey o de Bacardí.
Ahora que  si el estómago pide algo más sólido regresémonos, imaginariamente, a la estación del ferrocarril donde una señora vendía exquisitos tacos de arroz con pollo o huevo duro, (la primera que los vendió aquí), a la hora en que llegaba el tren de México, a las dos y media de la tarde; para luego continuar su viaje a Puebla.
Muy conocidos también como empresarios exitosos:
 El señor José Gutierrez, dueño de la arrocera del “Carmen”, ubicada donde aún se miran las altas chimeneas o “chacuacos” atrás del monumento a la bandera.
Ramón Aguilar Andaluz tuvo una granja avícola con una gran producción de huevo para abastecer a la ciudad y al estado de Morelos.
Mario Franco fue dueño del Parque Industrial.
De Juan Barrales el “rey” del azúcar, dueño del ingenio azucarero  “La abeja” de Casasano  habría mucho qué decir porque su actividad personal, me han dicho, era extraordinaria, y su influencia y relación con cañeros, ejidatarios, trabajadores manuales, comerciantes e industriales era intensa en el terreno económico, al menos durante la zafra,  Admirable porque padecía de sordera, por  causa, dicen, de tomar dosis excesiva de “quinina” contra el paludismo.
Otros distinguidos caballeros de los negocios en Cuautla de ayer:
La familia Quintana distribuidores de tractores y maquinaria agrícola para los agricultores; y de paso, prestaba algunas máquinas para remolcar los carros alegóricos del desfile del 30 de septiembre. Había ahí dos vendedores “estrella”: Jaime Thomaín y Pedro Quintanilla.
José Llera Plascencia hermano de Manuel, el que fue presidente municipal (1951-1952) y padre de Raymundo  que también lo fue en 1976-1979, tenía la concesión de la cerveza Corona y de la Carta Blanca, estaban en donde ahora está la pastelería la “Cibeles,” negocio familiar.
Y va una de anécdota: Pancho Martínez conocido como “Pancho el Bimbo” andaba en su bicicleta vendiendo pan “Bimbo”, allá cuando empezaba a popularizarse ese producto, y vendía bien, pero a don Tomás Martínez, dueño de la tienda “La Universal”, le atrajo ese  negocio y consiguió la concesión. Se le acabó su fuente de trabajo a “Pancho el Bimbo”. Pero bien dicen que no hay mal que por bien no venga, luego pensó don Pancho en otro negocio y puso una tortillería, alimento netamente mexicano. Sea por su empeño, su suerte o la ubicación en el centro, muy pronto creció con total éxito. Con el tiempo hizo un gran edificio, y se cumplió un deseo vehemente o “antojo”: un reloj auténtico suizo. Hizo un viaje a Europa y se lo trajo.
El molino de arroz “Buenavista” ha sido cooperativa de ejidatarios, no por eso menos exitoso ya que procesa el incomparable arroz “Buenavista” el mejor del mundo.
Recordemos con cariño a la más antigua panadería de Cuautla “La Vencedora” del señor Justino López con sus ricas conchas y sus dorados bolillos y teleras.
Y todos los comercios tenían que anunciarse para mejor vender su  mercancía, que para eso hubo la primera radiodifusora en Cuautla por el año 1954, del        Ing. Gutiérrez, con las siglas XEWF y tenía sus cabinas donde hoy se encuentra la cevichería  “Esther”. No duró mucho tiempo en funciones , la trasladaron a la capital del estado.
Luego de la desaparición de la radiodifusora la publicidad quedó en manos de un hombre de clase humilde llamado Roberto Salazar, al  que apodaban “el Calenturas”, que algo tenía de artista, y de publicista a la vez;   le hacía con suma facilidad un retrato, un cartel, un anuncio, una manta, (nada digital) todo a brocha y pincel limpios (todavía vive).A quien le preguntaba porqué le decían así, respondía: que cuando niños cada vez que faltaban a clases de la escuela, que era muy frecuente, la disculpa era siempre que “habían tenido calentura”.
Otro dato muy importante no solamente para las industrias sino para todos  los hogares: la introducción y uso del gas con instalaciones fijas, obra de imaginación de Juan Blanco Borbolla, porque antes él mismo y su empresa llevaban a llenar los cilindros domésticos de gas hasta la ciudad de México D.F. La planta se instaló en la Avenida Reforma, justo enfrente de donde confluye con la avenida Insurgentes.
Para que todos los negocios marcharan “sobre ruedas” ahí estaba don César  Pascual bien dispuesto  para reponer o vulcanizar las “viejas” llantas. Como su matrimonio no tuvo descendencia adoptaron un niño a quien educaron con esmero y prepararon para los negocios. Cuando fue grande y profesionista se hizo cargo  del negocio de sus padres y lo hizo crecer y lo modernizó. Su nombre es  Juan Carlos.
Para ahuyentar quiebras y fracasos económicos nada mejor que la protección de un seguro Bancomer; contra robo, incendio, accidentes y otros riesgos; para lo que estaba bien puesto el brillante dúo: Alfonso Hernández Espinoza y Manuel Borbolla Martínez con Rosita su secretaria
Aunque por otro lado también en Cuautla radicó la diosa fortuna, escondida en la agencia de la Lotería Nacional, bajo el cuidado de Lupita Rodríguez Montero. Prueba de lo que decimos fue que cuentan de un señor Rubén Salgado, que  le pegó al meritito “premio gordo”, de muchos millones de pesos; pero tuvo que huir porque aquí peligraba su integridad física.
Por donde la muerte se vea no podrá nunca mirarse separada de la vida, que es una serie de tareas y negocios. ¿Porqué la muerte no había de serlo? Es el caso de Arturo y Carlos López y sus prósperos “Funerales López”, máxime si facilitan los trámites y el dolor de los deudos de un difunto. Curiosamente,  dicen, que esa herencia de su madre causó  serias disputas entre ambos (se disputaban los muertitos?   Ahora cada quien tiene su propio negocio.
También hubo mujeres distinguidas en ese tramo del tiempo. Una señora recién casada era dueña, con su esposo,  de la más grande sombrerería “sombreros surianos” quedó viuda muy pronto y ella continuó atendiéndola por su cuenta hasta nuestros días, aunque los sombreros ya estén en desuso en la ciudad.
La señora Anita Gleva era dueña de la tienda de modas que vendía trajes para novias en una de las entrada para el mercado viejo.
Vive aún un señor llamado don Fili que quizás no sea un hombre próspero ni dueño de una fortuna ,pero es considerado por muchos como una persona “modelo”, atento, educado y noble no por su linaje sino por su conducta y su trato. Tuvo primero un pequeño restaurant en el centro y después instaló una miscelánea en su domicilio que está en la esquina de Víctimas de Calleja y Salas, en donde daba servicio de telefonía de larga distancia, como era antes.
En esa misma calle de Salas vivía otro señor igual de educado; éste vendía artículos escolares a los comercios pequeños y en su trato con sus clientes repetía mucho: “con todos mis respetos”…”con todos mis respetos”.
DEPORTE
La gente de Cuautla y en general todo el estado de Morelos siempre ha sido muy aficionada al futbol soccer o balompié y es obligado recordar a Isidro Gil Tapia como buen jugador, promotor y entrenador de los equipos cuautlenses. Jugó con el equipo América del D.F. y llegó a ser portero. Muchos más buenos deportistas ha habido siempre pero la mayoría han pasado por el anonimato. Sin embargo los cuautlenses no olvidan a Santiago “Piola” Mendoza un magnifico goleador costarricense o “tico” rompe redes, radicado en Cuautla, muy estimado por el pueblo, por eso fue lamentable para muchos su triste final, por seguir el camino de los adoradores de Baco y quizás más los consejos de tantos falsos amigos, como suele sucederles a los campeones en todos los deportes.                                     
Serafín Olvera “el Chirrín” dicen que no fue futbolista pero fue tan popular como ellos, porque su misión era tan importante como la de los masajistas y aguadores: “Chirrín” les remendaba los zapatos y balones, porque ese era su oficio.
 Y hablan de un famoso jugador llamado Jaime Belmonte, que no era de aquí pero aquí vivió y jugó en el “Cuautla” y después se fue al Irapuato en donde duró once años jugando. Era su orgullo, y lo pregonaba, el  haber metido el primer “gol” del equipo mexicano en una copa mundial celebrada en Suecia en el año de 1958.


PERIODISMO
Hubo en Cuautla por mucho tiempo un sencillo diario que se llamaba “El Polígrafo” (sarcásticamente poligrifo, le decían) cuyo dueño y gerente se llamó Enrique Romano, que fue un buen comunicador para la pequeña población, desapareció cuando un Sol de la cadena de Vásquez Raña se posesionó del negocio. Pero se recuerdan muchos aficionados al periodismo que editaban eventualmente algunos impresos, .entre estas personas a  Pablo Castañeda, Samuel Vidal y Juan Diego Ayestarán, que publicaba un semanario llamado “Qué”.
R E S T A U R A N T E S
Si de comer sabroso se trataba había que ocurrir a los restaurantes: “El Oasis” de Isidro Gil; al restaurante “Manolo”; al “Rincón Taurino del papá de Guillermo Gil”, el actor. Simpático lugar adornado de cabezas cornúpetas y tapizado de programas de corridas de toros que denunciaban su gran afición al arte taurino.
El restaurante del hotel de “La Paz” ya desaparecido tenía un bonito edificio, en su lugar está Bancomer centro. Habìa otro restaurante muy discreto que estaba enfrente de la terminal de los autobuses Cristòbal Colòn.
Otro más, quizás el mejor,  el del  Hotel Vasco, éste también de lo mejorcito, administrados por Eusebio Arburúa, sobrino del mero pesudo, Pedro Arburúa, español de origen. También eran dueños de una ferretería llamada “Ferretera Morelense” cuyo gerente general era Agustín Borbolla hermano de Manolo.
Y la calle de Guerrero ¿recordarán? estaba llena de pozolerías de inconfundible sabor guerrerense.
Obviamente muy conocidas y conocidos eran, son, los comerciantes del interior de los mercados, con numerosa clientela, destacando los que te ofrecen el regalo preferido de los y las cuautlenses a sus amistades: la sabrosísima “cecina de Yecapixtla” muy fácil de cocinar.
Para terminar, rogamos a la memoria de los personajes cuautlenses omitidos que nos disculpen por dejarlos fuera de este listado, todo por no recordar su nombre  oportunamente.

  H. Cuautla Mor. mayo de 2012.
Información proporcionada por el C. Manuel Borbolla Martínez. (* 1924)
Redacción de Florencio Castrejón Angel. (*1938)