viernes, 14 de septiembre de 2012

Acerca de la Teología de la Liberación


FLORENTINO HERNÁNDEZ URIBE









ACERCA DE LA TEOLOGÍA* DE LA LIBERACIÓN

ó

La opción preferencial por los pobres













H. Cuautla Morelos

* Ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones.









P R E S E N T A C I Ó N .



Don Florentino Hernández Uribe, mi gran amigo digno representante de la tercera edad, es un apasionado defensor del “Cristianismo puro” desde que se formaron en Cuautla las comunidades eclesiales de base (CEBs), obra suprema del séptimo obispo de la diócesis de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo; en consecuencia ha actuado como verdadero y fiel discípulo de este gran obispo. Como él dice: antes practicaba un catolicismo que estaba muy lejos de ser el Evangelio que predicó Jesús de Nazaret.

Naturalmente que su religión viene de muchos años atrás, seguramente desde que era niño y lactó de su madre esa doctrina religiosa. Si restamos esa edad temprana a sus ochenta y seis años actuales, la diferencia de ocho décadas estarían selladas a favor del cristianismo. El mismo que difundió un tanto parcial y opaco la milenaria institución llamada Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana.

En sus ocho décadas se ha impuesto la tarea de hacer acopio de hechos que apenarían a Jesús de Nazaret. En su navegar por este mundo don Florentino ha tomado nota puntual de los acontecimientos, como si fuera un cuaderno de bitácora y cuya brújula ha sido la Biblia. Así, registra, muchos acontecimientos vividos y leídos, en sus propias palabras o en voces de terceros, todo lo que da contenido a este segundo libro.

La controversia ha existido siempre: una es la doctrina cristiana y otra es la “praxis” sujeta a intereses mundanos como el poder y la riqueza.

La jerarquía católica siempre ha vivido en vergonzosa “simbiosis” con: emperadores, reyes, monarcas, señores feudales; actualmente con presidentes. Los olvidados han sido siempre los desposeídos, el pueblo, los inconformes, con quienes la jerarquía se ha ensañado de diversas maneras. Por ello , en el siglo pasado muchos obispos progresistas principalmente de América Latina, de esta región conquistada en el siglo XVI, explotada por los europeos y actualmente por los Estados Unidos, crearon la llamada “Teología* de la Liberación” o llamada también Opción Preferencial por los Pobres.

Su aplicación a nivel diócesis o parroquia ha sido tormentosa y difícil, por decir lo menos, como son todas las luchas contra el poder establecido. Pero ello ha traído como consecuencia inexorable la disminución de la feligresía, lo que en verdad tiene alarmada a la jerarquía. Pero en vez de la apertura (aggiornamento) practica la Iglesia la represión.

“Para muestra basta un botón,” dice don Florentino, pero hay un rosario de botones, como el que enseguida muestro:

Recientemente apareció en los medios de comunicación la nota de que un sacerdote católico, Alejandro Solalinde Guerra, de la ciudad de Ixtepec Oax. tocado en su corazón por el drama que viven todos los días los migrantes indocumentados de origen centroamericano y mexicanos, en su triste peregrinar hacia Estados Unidos en su afán de alcanzar el sueño americano, optó por brindarles la ayuda que pudo conseguir con las personas piadosas de la región y estableció un albergue llamado “Hermanos en el camino” con voluntarios religiosos y laicos. Desde el principio tuvo oposición y enemistad. ¿De parte de quién? ¿Quizás de los policías de migración , de los polleros, de la Secretaría de Gobernación?...Quién sabe.

Lo cierto es que el sacerdote humanitario empezó a recibir amenazas hasta de muerte si continuaba esa labor, lo que le hizo emigrar a Canadá en calidad de refugiado. Cuando regresó quiso reanudar su trabajo en el albergue “Hermanos en el camino” y se encontró con la noticia de que sus superiores (el obispo de Tehuantepec y demás jerarquía) lo habían trasladado, en su ausencia, a otra parroquia, por el grave delito o “pecado” de ser “protagonista” de un fenómeno social. Indicador fehaciente de lo poco que le importan los pobres a la jerarquía católica.



Florencio Castrejón Angel.















*Ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones.







Introducción



El Papa Juan XXIII soñó que el concilio vaticano II, la iglesia católica jerárquica, pondría en práctica el principio de colegialidad, de subsidiaridad y aplicarlo en todos los niveles; desencadenar un proceso de democratización en el funcionamiento eclesial que estaba llamado a transformar estructuras arcaicas muy poderosas de la iglesia que deben desaparecer.

Del concilio Vaticano II saldrían acuerdos, organismos importantes que irían en esta dirección; sínodo de obispos, conferencias episcopales, consejos pastorales a nivel diocesano, parroquial etc. Este proceso debería ser consolidado, sobre todo en paso del plano consultivo al plano deliberativo. Toda vuelta atrás en este terreno no podía ser sino perjudicial para la iglesia, aunque sea difícil verlo por quienes detentan en ella la autoridad en forma de poder.

En la primera etapa conciliar celebrada, discutida, por los obispos, arzobispos y cardenales, del 11 de Octubre al 8 de Diciembre de 1962, no hubo acuerdo ni aprobación de ningún documento.

La jerarquía de la iglesia, es muy aguda en el análisis de los documentos, o se niega para el cambio que se pretende: ser más humilde, más servicial, poner en práctica el evangelio de Jesús.

En Junio 3 de 1963 muere el Papa Juan XXIII. Es elegido Pablo VI, quien realiza la primera, segunda, tercera, cuarta y última etapa del concilio Vaticano II. Son discutidas y aprobadas del 14 de Septiembre al 8 de Diciembre de 1965 en la plaza de San Pedro.

En Cuautla Morelos, el padre Pedro Madera, formó un grupo de reflexión bíblica en donde nos explicaban un poco sobre el documento Vaticano II, esto fue en 1969.

En 1973 llegó el Padre Rogelio Orozco Farías. Él dio muy buena formación e información a las comunidades eclesiales de base (CEBs), nos enseñó a ser solidarios y a participar en las luchas populares con obreros, campesinos, colonos; también con las naciones en lucha contra los dictadores, como en Nicaragua, el Salvador, Guatemala, Chile, Cuba y Argentina.

Formó un equipo sacerdotal, con los curas de las parroquias del centro y un consejo pastoral, entre sacerdotes y laicos.

Democratizó la administración de las parroquias del centro de Cuautla. El padre Orozco era tan bueno y tan confiado que rebasaba los límites permitidos. En las CEBs de Cuautla, se incrustó un enemigo con piel de oveja, que le robó 14 millones de pesos, de la venta de biblias; en Cuernavaca, en la parroquia de San Antón, le volvieron a robar, pero esta vez fue tan grande la cantidad, que era impagable. Quizá, esa fue la causa de su larga enfermedad y su fallecimiento.

El día 28 de Octubre de 1982 el señor obispo Sergio Méndez Arceo cumplió 75 años de edad. En misa de este acontecimiento anuncia que ha presentado su renuncia como pastor residencial de Cuernavaca, al Papa Juan Pablo II.

El sacerdote Rafael Figueroa, a nombre del presbiterio y los fieles locales, define a don Sergio Méndez Arceo como “el hombre de la palabra de Dios escuchada y acontecida”. Le dice: “siervo fiel y prudente, humilde y responsable”. Don Sergio, tú nos has ayudado a recuperar el valor de la palabra de vida, operante, transformadora. Nos has enseñado a escudriñar los signos de los tiempos. Tu palabra ha sido voz de los sin voz. Has sabido denunciar estructuras injustas. Has sido lúcidamente crítico. Has sabido asumir los riesgos.

Las calumnias, la ofensa, el ultraje, la amenaza, el desprestigio, no son desconocidos para ti, pero has sobrellevado con fortaleza física y espiritual; con tu buen humor penetrante, has sabido relativizar y reducir el efecto de los mismos. Tu palabra ha sido significado de solidaridad, con los oprimidos y marginados. Te has sentido parte de ellos y no un juez, con los pobres te has hecho acompañante para animarlos en su camino de liberación.

En efecto, con alegría y tristeza, despedimos a Don Sergio, nuestro pastor y guía espiritual. Empezaron los enemigos de la teología de la liberación a descalificar y a difamar a los sacerdotes y a la CEBs.

En lugar de Méndez Arceo, llegó Juan Jesús Posadas Ocampo; en lugar de Rogelio Orozco, Luis Rodríguez, con la consigna de borrar, de destruir el trabajo de evangelización y organización de Méndez Arceo y Rogelio Orozco.

Posteriormente, nos visitaban Rogelio Orozco, Luis Álvarez, Julio Tinoco, Ramón Barajas; platicábamos de las descalificaciones que hacían a las CEBs. Ellos nos decían: “hermanos tienen que convencerlos, tienen que convertirlos”, pero cómo convencer al sacerdote Luis Rodríguez, si él y el que esto escribe discutimos tan acaloradamente que por poco nos dábamos de golpes por el ex convento de San Diego. Él quería entregarlo al gobierno, y yo con los hermanos de CEB, que no se entregara.

Además ellos tienen el poder, son déspotas, agresivos, soberbios y cerrados. Tenemos 30 años esperando su conversión; en ese sentido me he dedicado a investigar, a releer los documentos, Vaticano II, Medellín y Puebla, libros y reportajes. Y el resultado está en este pequeño libro.



















CEBs Focos de Evangelización

Motores de liberación.

Señor, escucha mi plegaria y mi clamor llegue a tu presencia.

No apartes tu rostro de mí, en el tiempo de angustia, cuando te invoco.

Tú bien conoces a los que ostentan el poder político y el poder religioso. Esos hombres son ciegos no entienden nada: tienen en la enfermedad de ocasionar discusiones, y cuestiones inútiles. De ahí provienen envidias, discordias, insultos, descalificaciones, discusiones propias de los que tienen la mente pervertida y andan lejos de la verdad: para ellos la religión es puro negocio. (Tim. 7,4-5.)

La CEBs en 1968, eran apenas una experiencia incipiente; maduraron y se multiplicaron, sobre todo en algunos países, de tal modo que llegaron a ser motivo de alegría y de esperanza para la iglesia. En comunión con el obispo y como lo pedía el documento de Medellín, se convirtieron en focos de evangelización y en motores de liberación y desarrollo. Florecen también otros grupos eclesiales de cristianos, hombres y mujeres que quieren reflexionar a la luz del evangelio sobre la realidad que les rodea, que buscan formas originales de expresar su fe y ponerla en práctica.

La iglesia ha intensificado su compromiso con los sectores más desposeídos, abogando por su promoción integral, la cual produce en algunos la impresión de que ella deja de lado a las clases pudientes, subraya mejor el valor evangélico de la pobreza que nos hace disponibles para construir un mundo más justo y fraterno. Siente vivamente la situación penosa de los desposeídos, de lo necesario para una vida digna, invita a todos a transformar su mente y sus corazones, según la escala de valores del evangelio.

Los pastores, los sacerdotes y los obispos están dentro de la familia de Dios, a su servicio, son hermanos, llamados a servir la vida que el espíritu libremente suscita en los demás hermanos. Vida que es deber de los pastores respetar, acoger, orientar y promover, aunque haya nacido independientemente de sus propias iniciativas. De ahí el cuidado necesario para no extinguir el espíritu, ni tener en poco la profecía (1 de Tes. 5.19). Los pastores viven para los otros. “Para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10.10).

El Dios de Jesucristo en los acontecimientos, ve que el pecado corrompe al hombre en el uso que hace del poder, llevando al abuso de los derechos de los demás, avances en formas más o menos absolutas. Esto ocurre más notoriamente en el ejercicio del poder político, por tratarse del campo de las decisiones que determinan la organización global del bienestar temporal de la comunidad y por prestarse más fácilmente, no sólo a los abusos de los que detentan el poder, sino la absolutización del poder mismo, apoyados en la fuerza pública. Se diviniza el poder político cuando en la práctica se le tiene como absoluto. Por eso el uso del poder totalitario en forma de idolatría y como tal, la iglesia rechaza enteramente.

Reconocemos con dolor la presencia de un régimen autoritario y hasta opresivo en nuestro continente. Ellos constituyen uno de los más serios obstáculos para el pleno desarrollo de los derechos de la persona, de los grupos, pueblos, estados y naciones, pero más las naciones empobrecidas.

Las CEBs Cuautla, dirigidas por el padre Rogelio Orozco Farías y su grupo de sacerdotes: José Luis Álvarez, Gabriel Calderón, Julio Tinoco, Pedro Camacho, Juan Guerrero y Ramón Barajas.

Este equipo de sacerdotes se llamaba así, porque todo el trabajo lo realizaban mediante reuniones y acuerdos; las celebraciones dominicales: misas, bautizos, confirmaciones, primeras comuniones, bodas, XV años, etc. Por ninguna celebración se cobraba, se les daba un sobre y en él depositaban su óbolo.

Los salarios los repartían democrática y equitativamente. El padre Rogelio Orozco, formó un consejo parroquial donde participaban laicos que pertenecían a los grupos de CEBs junto con sacerdotes, para analizar asuntos eclesiales y sociales.

Los grupos de CEBs, lograron entender la renovación de la iglesia, en primer lugar, por reflexionar la biblia a la luz de los acontecimientos; es decir en una mano la biblia y en la otra el periódico. Las CEBs Cuautla se volvieron muy activos: se solidarizaron con los presos de la guerrilla de Guerrero, sentenciados a varios años de cárcel en la penitenciaria de Cuernavaca.

CEBs de todo el estado de Morelos realizamos varias movilizaciones hasta lograr su libertad. Nos solidarizamos con la lucha de la armadora de coches Nissan, en su lucha contra los líderes charros.

En la huelga de la fábrica de hilados y tejidos del parque industrial de Cuernavaca KS y Pascual. Apoyamos en su lucha al pueblo de Tetelcingo en las defensas de sus tierras, porque el gobierno federal quería construir un aeropuerto.

Realizamos marchas, mitin contra el ayuntamiento de Cuautla porque cada trienio construía obras de relumbrón, dejando sin servicios a colonias que les faltaba: agua potable, drenaje, alumbrado público, escuela, etc. Realizamos festivales y colectas en solidaridad con los países que estaban en lucha contra los dictadores tiranos. En este tiempo (entre los 70´s y 80´s) eran: Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Chile, Argentina y Cuba.

El día 3 de Enero de 1983, el señor obispo Sergio Méndez Arceo, llegó al final de su camino como obispo residencial de la diócesis más comprometida cristianamente.

Monseñor Jerónimo Prigione, y el obispo Juan Jesús Pasadas Ocampo, llegaron a Morelos con la consigna de acabar con el trabajo (la evangelización), realizado por don Sergio Méndez Arceo en el estado.

En el mes de Febrero de 1983 en una reunión de CEBs en el ex convento de San Diego (en Cuautla), llevaron al gobernador Lauro Ortega, el presidente municipal Alfonso Cerqueda, acompañados de otros funcionarios y guardaespaldas para pedirnos los salones donde hacíamos las reuniones, según ellos los iban a ocupar para casa de la cultura.

Los ahí reunidos sacerdotes y miembros de la CEB, les dijimos que lo íbamos a discutir y después les contestaríamos. Ellos, (el gobernador y acompañantes) salieron muy disgustados.

La verdad, lo que deseaban era empezar a destruir los grupos de CEBs, evangelizados por el señor Méndez Arceo y Rogelio Orozco. Pero… el espíritu de Dios está en el evangelio de Jesús (la palabra de Dios).

Las fuerzas del mal: ¿podrían borrar al espíritu Santo? Jesús cuando presentó su plan de trabajo dijo:

El espíritu del Señor está sobre mí.

Por el que me consagro.

Me envió a traer la buena nueva

a los pobres.

Anunciar a los cautivos su libertad y a devolver la luz a los ciegos;

a despedir libres a los oprimidos

y a proclamar el año de gracia

del Señor.

Lc. 4.18-19.

El “pecado contra el espíritu santo que no tendrán perdón nunca” Mc. 3. 29. Consistió en atribuir la obra liberadora de Cristo al espíritu “inmundo”. Mc. 3. 22-30. Lo imperdonable es no reconocer como liberación, lo que es una liberación.

El 20 de Octubre de 1982, el Papa Juan Pablo II dio a conocer la renuncia del obispo Sergio Méndez Arceo y anuncia la designación de su sucesor: Juan Jesús Posadas Ocampo hasta entonces obispo de Tijuana. Al final del mes de Febrero de 1983, llegó el obispo Posadas Ocampo acompañado del padre Rogelio Orozco Farías a la misa de 7 pm que se celebra en la parroquia del Señor del pueblo para anunciar el cambio del padre Orozco a otra parroquia, en su lugar llegaría el padre Luis Rodríguez.

De inmediato se oyó un grito fuerte entre los feligreses.

¡No queremos que cambien al padre Rogelio Orozco, queremos sacerdotes al lado del pueblo!.

De inmediato se metieron a la sacristía el obispo y el padre Rogelio Orozco, la feligresía muy preocupada esperaba la decisión, pues la mayoría pertenecían a las CEBs (comunidades eclesiales de base).

Como a los 20 minutos salieron de la sacristía los dos jerarcas. Tomó la palabra el padre Rogelio Orozco dirigiéndose a la feligresía dijo: hermanos tengan calma, ya tengo 10 años con ustedes es el tiempo que debe durar un sacerdote en una parroquia. Estuve con ustedes compartiendo el evangelio. Sigan ustedes evangelizando en el nombre de Jesucristo nuestro señor.

Desde ese momento, la tristeza embargo a la CEB de Cuautla, se quedaron sin guía espiritual, como dice el evangelio “como ovejas sin pastor”.

El sacerdote Luis Rodríguez de acuerdo con la alta jerarquía continuó la consigna de destruir los grupos de CEBs. El trabajo de los sacerdotes que evangelizaron a los grupos que nunca habían leído las sagradas escrituras. Los sacerdotes fueron: Pedro Madera, Rogelio Orozco Farías y Gerardo Thijssen.

Posadas Ocampo separó a los sacerdotes, dándoles su parroquia en diferentes partes; el padre José Luis Álvarez en la parroquia de Tetelcingo, Julio Tinoco, la parroquia de San José, Juan Guerrero lo mando a Cuernavaca, Gabriel Calderón a Tlaltizapan, Pedro Camacho lo mandaron a Tepalcingo y Ramón Barajas a Achichipico.

El padre Luis Rodríguez convocó a las organizaciones de riquillos, cursillistas, carmelitas, esposas o familiares de los caballeros de Colón. Y convocó a juntas y reuniones con la CEB, con el fin de que se entregara la parte alta del ex convento de San Diego. Las CEBs organizamos guardias a la entrada para no dejar que desalojaran los muebles, bancas, mesas, pizarrones, biblias que habían servido como herramienta principal para la evangelización y talleres de conciencias, a la vez cuidar para que el ayuntamiento de acuerdo con el sacerdote metieron algunos muebles simulando, la casa de la cultura.

Cada reunión que realizábamos, las hermandades de riquillos, el padre Luis Rodríguez y las CEBs, había fuertes discusiones, al grado de retarnos y casi llegar a los golpes, el que esto escribe y el padre cura Luis Rodríguez.

Los grupos de CEBs, cumplimos casi un año haciendo guardias de 7 am a 8 pm, en el ex convento San Diego. Pero como todas las luchas que encaran los pobres con el poder fáctico, los pobres, los jodidos, siempre pierden. Esto así sucedió. Por cansancio abandonamos la lucha, abandonamos el ex convento de San Diego. Por cansancio y no como hizo creer el ayuntamiento al pueblo.

El día 7 de Noviembre de 1984, envió un oficio a mi domicilio el ayuntamiento de Cuautla sin firma. Al C. Florentino Hernández Uribe y firmantes, donde se refiere que la CEB no se opone a su restauración del ex convento San Diego.

Falso, de todas las falsedades. No entregamos el ex convento San Diego, ni por escrito, ni personalmente de palabra. Como prueba anexamos copia de este oficio.

El señor obispo Sergio Méndez Arceo en su labor de pastor de la diócesis está en constante diálogo sobre el trabajo democrático de evangelizar a los feligreses, y formar equipos pastorales con los sacerdotes, está en contacto para discutir un asunto importante como las homilías, hacer las prédicas en los templos como un servicio iluminador para las pequeñas comunidades cristianas, a partir de la reflexión de las sagradas escrituras. Testimonio de evangelización realizado por sacerdotes y laicos.

El señor obispo Sergio Méndez Arceo, ha urgido a leer la biblia y por medio de la reflexión de la palabra de Dios, se llegue a la reconciliación de todos los cristianos.

Por eso en 1960, don Sergio, como le gusta que le digan a él, no vaciló en pedirle al Papa Juan XXIII permiso para usar la biblia traducida por los protestantes, para que las pequeñas comunidades pudieran obtenerla a un precio módico.

Lean la biblia, decía en una de sus homilías. Mostremos que el evangelio es la buena noticia para los pobres y mala noticia para los ricos.

En la diócesis de Cuernavaca, en los últimos años se han distribuido más de 70 mil biblias que se leen en los pequeños grupos de reflexión.

En sus 30 años de obispo don Sergio actuó como un mediador en lagunas situaciones de secuestro, a veces a petición de la víctima, otras a petición de los secuestradores.

Fueron muy conocidos en México y en otros países el secuestro de la señora Sara Davis, esposa de un millonario norteamericano, después el doctor Jaime Castrejón, rector de la universidad autónoma de Guerrero. El secuestro del gobernador de Guerrero Rubén Figueroa, en los que intervino, a pesar del peligro que corría en dicha actuación.

Don Sergio dijo: los secuestros son reprobables por ser un lenguaje ambiguo, sin eficacia movilizadora para el pueblo, provocador de represalias en serie contra el mismo pueblo.

Condenó a los secuestradores de Elfego Coronel de Puente de Ixtla, Mor. por haber asesinado a la víctima después del pago del rescate, pisoteando los principio de lealtad. Méndez Arceo sufrió toda clase de calumnias por haber aceptado ser mediador. Pero, por sobre todo, ha llamado a buscar, en la institución de injusticia y la falta de alternativas, la causa de desaparición de los movimientos radicales.

La CEB Cuautla, hemos esperado muchos años con la esperanza que el obispo de la diócesis de Cuernavaca, quien sea, sea iluminado por el espíritu santo como fue el Papa Juan XXIII y el obispo Sergio Méndez Arceo:

Reflexionar la palabra de Dios a la luz de los acontecimientos.

Eso es lo que quieren tapar y borrar, el espíritu de la verdad. En reuniones de sacerdotes, con alevosía y descaro dicen que las CEBs ya no existen, que las CEBs son cosas del pasado, ya han pasado de moda.

¿Por qué no dicen la verdad? ¿Por qué no dicen que siguen la línea que les dio Juan Pablo II, Juan Jesús Posadas Ocampo, los obispos reaccionarios así como empresarios y gobierno enemigos de la teología de liberación?

Un fuerte golpe llega al corazón de nuestro pequeño grupo de CEB en Cuautla, cuyos hermanos la mayoría somos ancianos, de la tercera edad.

Ahora entendemos por qué las demás hermandades, (grupos de adoradores, hermanas de María, etc.) se reúnen en salón y las CEBs en un tejaban de la Parroquia de San José.

Las CEBs seguimos realizando las obras sociales que construimos desde hace muchos años, como son: el boletín “Mosquito”, que es contacto con los feligreses, informándoles de los acontecimientos del país y del mundo, tanto religiosos como políticos.

La sociedad mutualista de fomento y solidaridad social (pro entierros), el fondo de ahorro para la ayuda mutua, la guardería Karina que da servicio a las mujeres que trabajan, ubicada en la colonia Benito Juárez.

Estas obras han seguido trabajando con mucho cariño y esmero en memoria de nuestro señor obispo, Sergio Méndez Arceo, Rogelio Orozco Farías y Gerardo Thijssen (e.p.d.) ¿Cuántos acontecimientos recordar? las homilías del padre Orozco a muchos convencieron, pero para ricos y riquillos era veneno público, se disgustaban, se ofendían.

El padre Orozco cultivó, vivió los principios cristianos; amó mucho a los pobres y también perdonó.

Fue defraudado por feligreses que se acercaron a él con piel de oveja y resultaron lobos rapaces.

Alberto Tapia Fernández le propuso al padre Orozco ayudarlo a vender biblias y lo defraudó, agarrándose 14 millones de pesos de la venta de biblias.

El padre Orozco nunca quiso hacer público este fraude, ni levantó acta de denuncia. Tapia Fernández era “oreja” del gobernador Lauro Ortega, por lo que se ve la mano gubernamental.

Esta situación se ve más clara cuando llegó a Cuautla el obispo Juan Jesús Posadas Ocampo para cambiar de parroquia al padre Rogelio Orozco Farías.

Ya estaba de antemano recomendado, difamado por el gobierno en turno y también por la jerarquía encargada de borrar todo el trabajo democrático de la evangelización y de la “teología de la liberación”.

En la parroquia de San Antón de Cuernavaca le volvieron a cometer otro fraude al padre Orozco, sólo que esta vez fue una cantidad tan grande, que algunos sacerdotes comentaron que ese fraude era impagable.

El padre Rogelio Orozco, vivió amando a su prójimo y murió perdonando.

En el seguimiento de Jesucristo renunció a una vida fácil y de éxito según las reglas de la sociedad de consumo, para entregarse a la utopía de una sociedad más democrática, más humana. El padre Orozco fue un signo que hace que en la jerarquía aún haya sacerdotes con valores cristianos, a pesar de que hoy la mayoría de ellos viven en sus sombras, en sus infidelidades. Si algún día, que esperamos no llegue nunca, desaparecieran estos testigos fieles a los principios de Cristo la iglesia quedaría sola y estéril, con sus falsos “profetas”, inactivos como una moneda enterrada bajo tierra. Lc. 19.20-24. Se parecería a la sal, que al haber perdido su sabor, “Ya no sirve para nada sino para echarla a la basura o para que la pise la gente”. Mt. 5.13.































Rogelio Orozco y Gerardo Thijssen

Recuerdo cuando el padre Orozco, trajo a Gerardo Thijssen, para que nos diera un curso de análisis de la realidad: nos habló sobre “la deuda externa”. México es de los países más endeudados porque lo que producimos en el campo, o en las minas, nos lo compran muy barato, ejemplo: los metales nos lo compran baratos y nosotros compramos muy caros los productos.

En 10 años la deuda externa creció mucho, antes no se hablaba de eso. Es que desde 1970 en adelante los bancos de los países ricos tenían mucho dinero. El precio del petróleo creció enormemente y todo ese dinero iba a parar a los bancos. Y los bancos querían prestar porque el dinero guardado no gana y empezaron a prestar a bajo interés a los países pobres. De 1970 a 1982 prestaron mucho dinero a los países pobres. La deuda creció enormemente. Los bancos descubrieron que México tenía mucho petróleo, y claro, México con petróleo puede pagar.

En 1970, México debía 3 mil millones de dólares. En 1976 debía 28 mil millones de dólares, en 1982 debía 85 mil millones. Y en 1988 debía México 110 mil millones de dólares (deuda a pagar por todos los mexicanos).

A fines de la década de los 60´s, la iglesia católica era muda, para los obispos de México la realidad no existía, las injusticias, las represiones, la pobreza pasaban inadvertidas, no se manifestaban en extramuros.

En aquel entonces, el episcopado mexicano no era uniforme. Sergio Méndez Arceo, el obispo de la renovación litúrgica, el obispo mexicano más lúcido en el concilio Vaticano II, el pastor que renovó los nuevos caminos de lo social de la iglesia. Cuando don Sergio se pronunciaba sobre algún tema, el episcopado guardaba un sepulcral silencio, tanto el episcopado como los medios de la iglesia. Aclarar, apoyar o discutir, públicamente a Méndez Arceo, era sumamente embarazoso y comprometido.







Méndez Arceo con estudiantes de la preparatoria popular de Puebla.

El 17 de Julio de 1970, don Sergio dio una conferencia en la preparatoria popular de la universidad de Puebla. Fue la chispa que incendio la pradera. La sociedad ultraconservadora poblana, la jerarquía de todo el país, mostrando su tradicionalismo y en defensa de sus intereses, arrastraron al obispo local Octaviano Márquez y Toriz, quien el 26 de Agosto de 1970, publicó su “vigésima segunda carta pastoral: la firmeza de la fe católica”. Los elocuentes silencios de la jerarquía mexicana se convirtieron en negaciones y contradicciones.

La presentación de don Sergio en la universidad de Puebla fue un éxito, una verdadera batalla entre católicos y comunistas.

El salón barroco destinado para conferencia fue insuficiente en vista de que llegaron a la conferencia, 4 mil estudiantes, por tal motivo la conferencia se realizó en la puerta de la universidad en plena calle 4 sur, frente a la plaza de la democracia.

Méndez Arceo dijo a los estudiantes: creo que no tengo nada de original, lo que tengo únicamente es autenticidad para decir mi pensamiento. Eso es lo que voy a tratar de hacer con ustedes. Enseguida trazó 3 pistas de reflexión sobre el papel de la iglesia latinoamericana.

Una corriente que ha fincado su compromiso con todos los movimientos de inconformidad en el continente, encabezada por mi gran amigo Helder Cámara, obispo brasileño, que predice la no violencia activa, o sea la violencia contra lo establecido, como una forma de protesta.

La segunda corriente, la sitúan en Cuernavaca, encarnada por Iván Illich, que busca una mayor profundización en los elementos del cambio en América Latina. Empezando por la educación para terminar en la única esperanza de desarrollo para el continente: un socialismo democrático.

La tercera corriente la sitúa también en Cuernavaca, encabezada por Méndez Arceo. Yo la entiendo como cambios profundos en la iglesia, expresando pensamientos particulares en el nombre del señor. Yo me baso en el evangelio del hombre que ama al hombre, y que crea la nueva teología política, que busca el testimonio del mundo para condenar lo injusto.

El marxismo, es la capacidad del hombre para realizarse pero también eso es cristianismo. (Tomado del libro, La Cruz y el martillo de Carlos Fazio).





































La conversión de la iglesia.

Los obispos en Puebla reconocen “que aún están lejos de vivir todo lo que predicamos”. Por todas nuestras faltas y limitaciones pedimos perdón también nosotros, pastores, a Dios, y a nuestros hermanos en la fe y en la humanidad.

Confiesan que “el problema de los esclavos africanos no mereció, lamentablemente, suficiente atención evangelizadora y liberadora de la iglesia”. (Doc. De Puebla número 2). “La iglesia se sabe limitada” (1184).

El pecado de la iglesia es el pecado de los cristianos. Por eso el vaticano II dice: “En esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que… con los defectos de su vida religiosa, moral y social, ha ocultado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y la religión”. (Vaticano II, constitución sobre la iglesia en el mundo actual, 19).

De ahí que la iglesia, para ser cada vez más limpiamente la iglesia de nuestro señor Jesucristo, busque sin cesar la conversión: “la iglesia encierra en su propio seno a pecadores y siendo al mismo tiempo santa , necesita de purificación constante, busca sin cesar al penitencia y la renovación”. (Vaticano II, 8).

¿Puede la iglesia decir, con la misma entereza que Cristo: “quien me vea a mi ve al padre”? Sociológicamente, la iglesia ¿no es para algunos un obstáculo el camino hacia Dios? ¿No se ha puesto con demasiada frecuencia a la iglesia católica, en lugar de Cristo? Si la iglesia pretendiese ser una colectividad perfecta seria falsa.

“Lo que los comunistas reprochamos a los cristianos no es el ser seguidores de Cristo, sino precisamente el no serlo”. (Machovec).

“El temor al marxismo impide a muchos enfrentar la realidad operativa del capitalismo liberal. Se puede decir qué, ante el peligro de un sistema claramente marcado por el pecado, se olvida de denunciar y combatir la realidad implantada por otros sistemas igualmente marcada por el pecado”. (Doc. de Puebla numero 92).



La iglesia ante el problema nicaragüense

En 1979 el 2% de las familias nicaragüenses poseían el 46% de la tierra en forma de grandes latifundios, mientras que el 46% más bajo de las familias nicaragüenses tenían que arrancar a la tierra su subsistencia cultivando pequeñas e insuficientes parcelas. Antes de la revolución más del 50% de la población era analfabeta. La elite cosmopolita solía vivir en Nicaragua con el mismo lujo que el resto de Centro América. Con excepción de algunos matices, considero que el capítulo 3 del reciente informe Kissinger refleja bien el contexto de subdesarrollo y pobreza al que me estoy refiriendo. Esa descripción, aunque superficial y deficiente, resulta útil para resaltar lo que ya conocemos: el marco terrible de la injusticia que agudiza los conflictos dentro de la iglesia y que es al mismo tiempo la clave para comprender los conflictos entre iglesia y estado.

Siguiendo el artículo 1 Ellacuria “luces y sombras de la iglesia de Centro América” (Managua diakonía número 26, Abril-Junio 1983, pp 111-121), presentaré una topología de las posiciones asumidas por partes y segmentos de la iglesia católica. A lo largo de esta charla nos fijaremos más en las aplicaciones de esta tipología al caso Nicaragua.

El sentido de la iglesia sobre el que pretendo tratar aquí es el expresado, en el capítulo 2 del Lumen Gentium, la constitución dogmática del vaticano II sobre la iglesia, esto significa que hablaré sobre la iglesia y más precisamente sobre la iglesia católica, en cuanto conformada por su jerarquía, clero, religiosos y religiosas, y los laicos. La iglesia no es parte de todo el pueblo, más bien es ese el pueblo de Dios.

Los profundos cambios definidos por el vaticano II con respecto a la comprensión de la constitución interna de la iglesia, como la relación entre iglesia y sociedad, no surgieron repentinamente. Tampoco fue así en la concreción del vaticano II para América Latina realizada en Medellín (1978) y en Puebla (1979). Todos estos movimientos de renovación tuvieron sus precedentes.

La iglesia nicaragüense abogó en favor de estos cambios, aunque muchos sectores de esta iglesia no fueron frecuentemente efectivos a la hora de ponerlos en obra. Generalmente surgieron las dificultades cuando los cambios exigidos comenzaron a cobrar forma dentro de la iglesia. Es necesario tener presentes tales dificultades para comprender el origen de las diferentes corrientes, dentro de la iglesia. El crecimiento y desarrollo de tales tendencias ha dado nacimiento a una unidad eclesial que se ha convertido fuertemente conflictiva en sí misma. Una considerable parte de la iglesia, aun deseando un cambio social verdadero, expresan serias objeciones cuando percibe que los grupos que llevan adelante este cambio social, en el caso de Nicaragua los revolucionarios sandinistas, utilizan elementos marxistas para llevar a cabo esta tarea. Aquí normalmente se enfrentan en una especie de trama, aparentemente imposible de superar. Condenan al marxismo globalmente sin hacer el esfuerzo de distinguir entre los muy diversos y muy reales marxismos teóricos y prácticos. Tampoco toman en consideración los diversos aspectos encerrados bajo la palabra marxismo. ¿A qué marxismo se refieren? ¿Al marxismo económico, social, político, metafísico? Nadie dentro de este primer grupo toma en serio tales distinciones. Mucho menos se preocupan por el análisis geográfico de los diferentes marxismos.

Su condenación abarca, de una vez, todos estos ejemplos aspectos y diferencias. Todos ellos quedan cubiertos bajo una etiqueta simplista: “comunismo”. Por consiguiente su condena es total e inmisericorde. Tienen los rasgos de una acción visceral. Simplificando las cosas en aras de la tipificación, considero que esta posición podría resumirse en las siguientes tesis: “cualquier cosa antes que el comunismo”. Cualquier cosa por supuesto, porque el comunismo es intrínsecamente malo, es ateo y conduce a la lucha de clases. Al calificar así al comunismo lo visualizan como el mal encarnado. Para arrancar la injusticia secular, no pueden tolerar, mucho menos apoyar una situación que, aparentemente busquen soluciones justas, piensan ellos que acabarían trayendo consecuencias incluso peores que la injusticia que trata de erradicar. No se puede ser débil frente a corrientes que de un modo u otro desencadenan fuerzas cuyo resultado es el comunismo.

El papa Juan XXIII escribía y valientemente en Pasen Interris que los errores humanos nunca eliminan la desigualdad humana (número 158) y que deben distinguir las teorías filosóficas de las corrientes económicas, sociales, culturales o políticas, incluso si se ha originado y han tomado impulso de tales teorías, porque los hombres y las corrientes sociales están siempre sujetas a evolución biográfica e histórica, y pueden reflejar fielmente justas aspiraciones humanas (número 159).

Por tanto, concluía el Papa Juan XXIII, los contactos proféticos con todos los hombres y corrientes considerados inútiles hasta ahora, podrían de hecho ser provechosos o hacerse provechosos en el futuro. (Numero 160). Naturalmente que tales matices de largo alcance del Papa Juan XXIII resultan a la vez inútiles para quienes demonizan a los marxistas y a las corrientes sociales marxistas como absolutamente malas. Frente a semejante mal demoniaco sólo cabe la resistencia absoluta, incluso hasta sufrir la persecución y el martirio. (Disertación tenida en inglés en el Woodslock, theological center Washington, Marzo 1984).

El 17 de Septiembre de 1978 había surgido, en Cuernavaca, bajo la presidencia de don Sergio, el fondo internacional de ayuda a las víctimas de la represión en Nicaragua. Objetivo: bregar por la movilización de la opinión pública internacional en una acción solidaria con el pueblo nicaragüense, que luchaba por sacudirse 40 años de dictadura somocista.

El primero de octubre siguiente, en su homilía dominical, afirmó su solidaridad con Nicaragua como una respuesta cristiana. Leyó la carta que los sacerdotes de la diócesis dirigieron al arzobispo de Managua y a su presbiterio. Un párrafo dice: “muchos temen que de Nicaragua se haga una nueva Cuba, expresión ideologizada que encubre su odio a la libertad, a la justicia y la respeto de la libertad del hombre. Situación nueva donde perdería su poderío de dominación sustentado en la injusticia y en el pisoteo constante de la dignidad del hombre nicaragüense. Nosotros en cambio queremos manifestarle nuestra solidaridad en estos momentos difíciles para la iglesia y el pueblo. Es muy poco lo que podemos hacer por ustedes. Entre otras cosas estamos haciendo una colecta monetaria que pensamos mandar al señor arzobispo de Nicaragua para que atienda a las necesidad de algunos nicaragüenses. Méndez Arceo hacía suya la carta y condenando al mismo tiempo al tirano Somoza quien: “se declara católico y dice que no renuncia ni cede para liberar a Nicaragua del comunismo”. (Tomado del libro La cruz y el martillo de Carlos Fazio).







Veamos el asunto del Salvador.

Monseñor Romero

Desde la matanza de 30 mil campesinos que pedían justicia y entre ellos a su líder Farabundo Martí todo parecía entregado para siempre a la voracidad de las 14 familias dueñas del Salvador. Pero el pueblo se iba articulando pese a la represión permanente. En ese trabajo la iglesia tuvo un papel muy importante, dedicándose a atender al pueblo campesino e instándolo a salir del asistencialismo para organizar sus cooperativas y centros de educación. A fines de la década de 1970, el imperialismo quiso hacer el experimento de la democracia cristiana como una nueva manera de apoyar al poder económico establecido. Ésta que excluye de su política todo lo demócrata y todo lo cristiano, se alió con el poder militar fuertemente respaldado por Estados Unidos para atajar la inconformidad del pueblo organizado.

En este contexto de abuso de autoridad, de sufrimiento del pueblo y de franca persecución a la iglesia comprometida con los pobres, nació monseñor Romero convocador y mártir. Monseñor Romero está muy cerca de todos los latinoamericanos. En mucho gracias a él el Salvador es parte de todos los que quieren la liberación. La solidaridad con este valiente y sufrido pueblo se teje en todo el mundo hasta la entraña del imperio. Y aquí, mucho más cerca, en México, en Cuernavaca, hay otro pastor, uno de los pocos herederos conscientes del compromiso de acompañar al pueblo en su lucha liberadora, como lo hacía Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

¿De qué manera don Sergio Méndez Arceo ha acompañado al pueblo salvadoreño? De muchas formas. Su catedral está abierta siempre para denunciar el poder de la administración Reagan interviniendo en el Salvador para sugerir, para aconsejar a sus hermanos obispos en esa tierra arrasada, particularmente al delegado apostólico Mons.

Arturo Riveras Damas: para dar voz a las organizaciones de derechos humanos como el socorro jurídico fundado por monseñor Romero a la comisión de derechos humanos, organismos claves en la documentación de los crímenes de la junta salvadoreña y en la defensa de los más desamparados; para dar a conocer los acuerdos unitarios del FMLN, la guardia del pueblo. El obispo participa personalmente en la promoción cristiana y no cristiana de la solidaridad, es el presidente del secretariado cristiano mexicano de solidaridad con el Salvador y figura central de todos los eventos internacionales de solidaridad realizados en México y en otros países. En suma, es pastor de los salvadoreños en lucha (tomado del libro un señor obispo de Gabriela Videla).

En Marzo 24 de 1980 moría asesinado en San Salvador monseñor Oscar Arnulfo Romero. Su trágica muerte un día después de haber exhortado al ejército y a policías salvadoreños a un cese a la represión, provocó en Méndez Arceo profundo dolor. El arzobispo Romero ejemplo vivo del pastor que quería Medellín y Puebla, en su camino evangélico había ido coincidiendo en las rutas de don Sergio. Hablaban el mismo idioma y se hicieron buenos amigos.

El obispo de Cuernavaca asistió a los funerales del pastor mártir salvadoreño, junto con el cardenal Ernesto Corripio Ahumada, legado pontificio a las exequias, y monseñor Samuel Ruiz de San Cristóbal, que culminaron el día 30 de marzo, con la matanza de Plaza Barrios. Desde entonces don Sergio se trazó dos tareas respecto al Salvador. Una luchar por la constante reivindicación de monseñor Romero, la otra redoblar su solidaridad con el proceso popular salvadoreño. No descansó en ninguna. Una y otra vez abogó, por que la labor como obispo de monseñor Romero fuera mejor conocida, y combatió las malas interpretaciones dolosas, aun por los mismos obispos del episcopado salvadoreño y las calumnias destinadas a desprestigiar al obispo asesinado. (Tomado del libro la Cruz y el Martillo de Carlos Fazio).















Bendiciones a dictadores

Juan Arias periodista español, contó estas vivencias al famoso escritor José Saramago, éste le dijo: Juan, tienes que escribir estos hechos. Juan escribe: en mi condición de periodista hice más de 70 viajes en el avión especial del Papa, acompañando a Pablo VI y a Juan Pablo II. Algunos fueron dramáticos, como el de Montini a Filipinas o el primero de Wojtyla a Polonia, y el que hizo a Managua durante el sandinismo. Otros fueron divertidos pintorescos. Pero hubo uno con el Papa polaco que yo hubiese preferido no hacer: el de Chile, durante la dictadura de Pinochet. Su régimen ya estaba tambaleando y los chilenos pedían, la vuelta a la democracia. Pero aún no había terror en las calles de Santiago. El Vaticano aseguraba que Juan Pablo II iba para dar un espaldarazo a la democracia que pujaba por surgir. Pero, ¿qué haría en su encuentro con Pinochet? La diplomacia vaticana afirmaba en voz baja que el Papa Juan Pablo II llevaba consignas muy claras: con Pinochet lo menos posible. No fue así. Se le escapó la mano y el dictador lo aprovechó a tope. Lo llevo al tristemente célebre palacio de la moneda, donde había sido sacrificado Salvador Allende y con él, la joven social democracia chilena. Pinochet hizo sembrar de cámaras de televisión todo el palacio, donde había reunido a sus amigos y familiares. Y la televisión lanzó al mundo las imágenes de cada paso, de cada gesto del pontífice dentro de aquel recinto. Pudimos ver al Papa acariciando el vientre preñado de la hija de Pinochet, juguetear con los bolígrafos de su despacho particular, pasearse feliz por los largos pasillos que debían de esconder tantos tristes misterios. Y lo vimos salir varias veces al balcón con el dictador, para bendecir a la multitud reunida frente al palacio. ¿Qué fascinación tendrán los balcones para los dictadores? Y Pinochet no perdió la ocasión: cada vez que Wojtila bendecía a gente él se colocaba atrás y levantaba los brazos en alto, como queriendo cobendecir con el Papa. Y sus partidarios aplaudiendo mientras los demócratas rechinaban los dientes. Aquel encuentro lo ganó Pinochet.

Una vez alguien hizo notar al Papa su preferencia por los dictadores cristianos, en contraposición a su rechazo por los revolucionarios agnósticos. Wojtila respondió que de las dictaduras de derecha siempre se puede salir, pero que de las izquierdas, no. Y en esto se equivocó. Dijo también que él estaba dispuesto a encontrarse, si se lo pedían, hasta con el demonio. Quizá por eso lo hizo con Pinochet.

Otra experiencia con Videla

Nunca entendí, dice Juan Arias, la fascinación que produce el Vaticano entre los dictadores, les encanta atravesar el misterio de sus suntuosos palacios y llegar hasta la biblioteca privada del pontífice, donde los soberanos de la tierra son recibidos y agasajados sin importar su ideología. Cuando Juan Pablo I –que reinaría sólo durante 33 días, por misteriosos designios, nunca totalmente develados, fue elegido sucesor de Pedro, se celebró, como es el ritual, la gran misa de coronación en la plaza de San Pedro, a la que son invitados todos los reyes y los jefes de estado de la tierra. En aquel momento Argentina estaba en manos del general Videla, responsable de miles de torturas y muertes en ese país sudamericano, que fue uno de los primeros en acudir a Roma para asistir a la solemne ceremonia. Llegó feliz, casi esperando una redención personal con aquella visita religiosa.

Pero los demócratas romanos lo esperaron de uñas. Como regalo el semanario L´expresso lo recibió con una viñeta cruel. En ella se veía al general con todas sus galas militares, abrazando con una gran sonrisa al nuevo Papa. Cuando se separan, Juan Pablo I observa intrigado su sotana blanca en las que había quedado marcadas con manchas de sangre las huellas de las manos del dictador.

Y no acabo ahí. Los radicales de Marco Pannella prepararon cientos de globos de color en las que estaba escrito: “Videla asesino”. La soltaron en el momento de la consagración de la misa. Revolotearon como palomas sobre el cielo azul de la plaza de San Pedro y se fueron posando sacrílegas sobre el altar papal, mientras los prelados que asistían al pontífice en la misa intentaron con gestos de evidente disgusto librarse de los globos como moscas molestas.

El general, inmutable, siguió la misa con gesto devoto y recibió emocionado, la comunión que le ofreció el Papa recién estrenado, mientras con la mano derecha se sacudía, con enérgico gesto militar, el último globo indiscreto que intentaba posarse sobre la cabeza descubierta. (Juan Arias, periodista español en los viajes del Papa).





Secretos de la nunciatura de Madrid

Las nunciaturas apostólicas suelen ser siempre lugares misteriosos, desde donde llegan al Vaticano los informes más reservados sobre la política del país y sobre la vida de la iglesia local. Son verdaderos centros de espionaje. Una vez, el jefe de los servicios secretos militares italianos me dijo que estaba seguro de que no existía nadie tan bien informado en el mundo, como el Papa y su corte, ya que tenían una red de información privilegiada a través de las nunciaturas, de los misioneros y de los obispos. Un entramado como pocos servicios secretos pueden poseer. Fue así como el Vaticano fue el primero en saber, antes de la caída del muro de Berlín, que el comunismo estaba agonizando.

También sobre la nunciatura de Madrid hay mucha historia que contar. Conocí a una parcela de ella que voy a decir, a develar para que sirva de botón de muestra de lo que es ese mundo.

Era el principio de los años sesenta y Francisco Franco estaba convencido de que el papa Pablo VI era enemigo de su régimen. Lo dijeron abiertamente los periódicos cuando fue elegido, llegando a tacharlo de enemigo de España. Lo cierto es que Pablo VI colocó entonces como número 2 en la nunciatura de Madrid a un personaje que nadie conocía, pero gozaba de su total confianza. Era un sacerdote toscano muy inteligente, con fama de progresista que Montini preparaba para cosas mayores. Se llamaba Geovanni Benelli y más tarde casi llegó a ser Papa.

El titular de la nunciatura era monseñor Riberi, que estaba ya acabando su carrera de diplomático y al que le importaba muy poco la política. Le gusta sólo comer bien y adoraba las perdices. Como este nuncio hablaba mal el español el joven monseñor Benelli era quien cortaba el bacalao, quien mantenía las relaciones con el clero más progresista, quien luchaba para que se nombraran obispos auxiliares abiertos, ya que para ellos no hacía falta el visto bueno de Franco, que sólo se necesitaba para los obispos titulares. Pero Benelli, pensaba a largo plazo: algún día las cosas cambiaran y esos auxiliares llegarían a titulares.

Conocí a Benelli por casualidad. Siendo aún yo oficialmente religioso, tenía una columna en el desaparecido diario “Pueblo”, con el nombre de “las cosas claras”, eran artículos de denuncia, y uno de los primeros de ellos se titulaba: “si Cristo viniera a Madrid”. Emilio Romero, el director del periódico, me dijo que venía gente de las chabelas, de las bellacas a pedir ejemplares del periódico. Pero quien más se asustó fue el entonces arzobispo de Madrid, monseñor Morcillo. Me obligó a pasar las crónicas por un censor antes de publicarlas, tarea que encomendó a un capellán castrense que trabaja en la nunciatura, en la calle de Pio XII. Allí me fui las siguiente semana con el texto del artículo. El capellán, que era muy cachondo, me dijo: “mira yo no tengo muchas ganas de ser censor. Le voy a pasar este asunto a monseñor Benelli, que es italiano, y como tú estudiaste teología en Roma os vais a entenderse mejor”.

Me dejó unos momentos en el recibidor y enseguida bajó con Benelli. Después de presentarnos nos dejó solos, y comenzamos a hablar en italiano, Benelli entendió rápidamente la situación que yo le describía y me dijo: “tenemos que irnos arreglando mientras siga vivo el franquismo”. Me contó que Pablo VI le escribía cartas muy largas de su propia mano, en la que le aconsejaba que tuviera contactos directos, personales con los movimientos antifranquistas; que fuera a la embajada de Cuba, cuando lo invitaran, y que visitara los barrios más pobres de Madrid y que ayudara al clero progresista. Le conté mis dificultades para tratar algunos temas en el periódico y el me impulsó a que siguiera insistiendo. Le pregunté entonces por las censura de los artículos. “Tú no necesitas traerme los artículos antes de publicarlos, me dijo; si te pregunta el obispo le dices que sí, que yo te los censuro siempre”. De hecho un día me llamaron del arzobispado para saber si seguía llevando los artículos a la nunciatura, pues les debía extrañar que no hubiera cambiado nada y hasta escribía con mayor libertad.

En aquella época, existía la norma que para nombrar un obispo titular, el vaticano proponía una terna a Franco y el escogía al candidato. Bajo el régimen todos los discursos incluso los de los obispos, estaban vigilados por el gobierno del dictador de España, Francisco Franco.

Más de un colega me ha preguntado cómo conseguía ir siempre en el avión que llevaba a Pablo VI en sus viajes por el mundo. Les extrañaba que tuviera ese privilegio, siendo corresponsal en Roma de un diario tan poco conocido como “Pueblo”, perteneciendo a un régimen dictatorial, mientras otros corresponsales de periódicos europeos y norteamericanos importantes se quedaban fuera. La razón era que Benelli, sustituto de la secretaría de estado, era el que decidía quien viajaba en el avión papal. (Juan Arias, escritor español).







































Teología de la liberación (Leonardo Boff)

Resulta acalorada, bastante acalorada la discusión en torno a la teología de la liberación. Cuando ocurren cosas como éstas y se producen confusiones, no cabe más remedio que volver a los términos simples de la cuestión inicial ¿de qué se trata en el fondo? ¿Cuál es la cuestión adyacente de la teología de la liberación? La reflexión teológica es el resultado del esfuerzo de comprensión del problema radical. Si no aceptamos el problema radical menos aun comprenderemos la teología de la liberación, elaborada sobre él. De ahí la importancia de establecer lo mínimo de lo mínimo dela realidad y reflexión para poder dialogar sobre la teología de la liberación.

1 Lugar de nacimiento de la teología de la liberación: la mística del pobre.

En el fundamento de la teología de liberación se encuentra una mística; un encuentro con el Señor en el pobre, que hoy son toda clase de marginados y explotados de nuestra sociedad caracterizada por un capitalismo dependiente, asociado y excluyente. Una teología, sea la que fuere que no tenga en su base una experiencia espiritual carece de aliento y es una verdadera charlatanería religiosa. Se parte de la realidad miserable, tal como la describieron los obispos de Puebla. “Como el más devastador y humillante flagelo (que es) la situación de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos. Expresada por ejemplo en salarios de hambre, el desempleo y subempleo, desnutrición, mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problemas de salud, inestabilidad laboral” (29). El que no se dé cuenta de esta realidad escandalosa no puede entender el discurso de la teología de la liberación.

Esta experiencia radical puede elaborarse en dos niveles uno sensible tal como lo presenta en la primera vista a nuestros ojos; otro analítico, como se revelan en sus mecanismos estructurales puestos de relieve mediante el análisis científico. Estos dos modos de reelaboración de la misma experiencia originan también dos tipos diversos de la teología de la liberación con diferente eficacia cada uno: “sacramental” (porque se trabajó sobre los “signos” por lo que se manifiesta la pobreza). Y otro sociopolítico (porque trabaja sobre las estructuras que subyacen a los signos)

(tomada de la libertad y liberación de Salamanca 1962, pp. 13-28).

2 Articulación “sacramental” de la teología de la liberación

a) percepción de la miseria de la realidad (de sentir).

La realidad miserable revela dos aspectos: el de las angustias por causa del “hambre, enfermedades crónicas, analfabetismo, depauperación, injusticia”… (Puebla 26). Y el de las esperanzas por la liberación, participación y comunión (Puebla 24). Se constata una profunda división entre ricos y pobres que es tanto más dolorosa cuando sabes que los unos y los otros profesan la misma fe cristiana.

b) Indignación ético- religiosa ante la miseria (protestar). La primera reacción del que se oriente por su fe cristiana es la de protestar: ¡eso no puede ser! ¡Eso va contra la voluntad de Dios! Dicen los obispos de Puebla: vemos a la luz de la fe, como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano la creciente brecha entre ricos y pobres. El lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas. “Esto es contrario al plan del crear y al honor que se le debe” (número 28).

c) Práctica solidaria de ayuda (hacer). La percepción de la miseria y la protesta contra ella incitan a la acción. La iglesia se ha preocupado siempre de los pobres de nuestro continente; ahora esa preocupación ha asumido la forma de conciencia colectiva, ya que la persistencia de esta situación se hace cada vez más intolerable pero la estrategia de ayuda ha cambiado. En otros tiempos la iglesia se asociaba a las clases dominantes y mediante ella llegaba a los pobres que eran auxiliados y asistidos por esas clases, era una presencia asistencialista y paternalista que socorría al pobre, pero sin aprovechar sus fuerzas en el proceso de transformación. Ahora la iglesia va directamente a los pobres; se asocia en sus luchas, constituye comunidades de base, se vive la fe en su dimensión social y liberadora. Por tanto, la presencia de la iglesia en la sociedad no se lleva a cabo solamente mediante la práctica religiosa (devociones, culto, liturgia); importa articular con ella también las prácticas éticas, sociales y de promoción de todos los hombres y del hombre todo. Estas prácticas son exigidas por la propia fe cristiana que, solamente cuando la informa el amor (que es una práctica y no una teoría), se hace fe verdadera y salvadora; de lo contrario, es una fe vacía que no conduce al reino de Dios.

3 Articulación socio-analítica de la teología de la liberación

En este nivel de elaboración se trata de conocer críticamente los mecanismos productores de la miseria. La miseria no es inocente, nacida de modo espontáneo. Dicen atinadamente los obispos de Puebla: “al analizar más a fondo esta situación, descubrimos que esta pobreza no es una etapa transitoria: sino que es un producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas, que originan ese estado de pobreza” (número 30).

El interés principal de la teología de la liberación está en crear una acción de la iglesia que ayude efectivamente a los pobres. Todo tiene que dirigirse a la práctica del amor. Ahí es donde se plantea el problema ¿“cuál es la práctica que ayuda de manera real y no ilusoria”? Aquí no basta la buena voluntad, se necesita lucidez. Alguien puede lanzarse al río para salvar al amigo que se está ahogando; demostrar que tiene buena voluntad y amor; pero si no sabe nadar, ya no lo salvará, sino que morirá junto con él. Hubo, por consiguiente, amor, pero un amor poco inteligente y totalmente ineficaz. ¿Cómo dar eficacia al amor cristiano? Para eso hay que conocer mejor la realidad, los mecanismos protectores de la pobreza y los cambios que podrían conducir fuera de ella. Aquí es donde hablamos de las 3 mediaciones de la teología de la liberación. Mediación significa los medios que la teología busca para realizar lo que se propone: la mediación socio-política se trata de instrumentos destinados a mejorar nuestra percepción de la realidad contradictoria, para superar el ingenuísmo, el empirismo y moralismo que impiden conocer cristianamente (mediación socio-analítica); a continuación hay que profundizar en nuestra indignación (ético-cristiana) ante las contradicciones, ya que con gritos proféticos, por muy necesarios que sean, pues son los que hacen saltar la acción –no modificamos la realidad, ni conseguimos interpretarla correctamente a la luz de la fe (mediación hermenéutica): finalmente hay que buscar caminos adecuados y sensatos que hagan avanzar a la liberación de los pobres, dentro del marco de fuerzas religiosas, políticas, económicas, etc. que existen dentro del cuerpo social (mediación práctica-pastoral).

Como se deduce, la teología de la liberación sólo es verdaderamente teología cuando acepta la experiencia básica (en sus diversos pasos como hemos indicado más arriba) y la reelabora en un nivel más crítico y cuidadoso. Veamos cada una de estas mediaciones básicas:

a) La mediación socio-analítica (ver).

Se trata de captar críticamente la realidad para poder obrar más eficazmente sobre ella en nombre de nuestra fe. Señalamos 3 niveles d e conciencia de la realidad, identificados con 3 formas de acción correspondientes sobre ella.

Empirismo: hechos-conciencia, ingenua-asistencialismo, uno se siente impresionado por la pobreza que existen entre nuestra población, enumera los hechos desgarradores y se escandaliza ante ellos. No trascienden esta dimensión de los hechos, no va a las causas más profundas y generalmente invisibles. Esta actitud a veces noble y siempre llena de buena voluntad, se designa como empirismo; la persona tiene una conciencia ingenua y su acción es normalmente asistencialista; atiendo a los hechos tal como se presentan. Dejando a salvo la buena voluntad, cabe preguntar si es ésta la mejor manera de conocer la situación y ayudar a los necesitados. Ciertamente que no, ya que el resultado de la acción tiene poco alcance: da el pez pero no enseña pescar.

Funcionalismo: coyuntura-conciencia crítica-reformismo: esta posición analítica ve ya los hechos relacionados entre sí, formando una coyuntura; la sociedad es como un cuerpo en el que existen muchas funciones que deben trabajar orgánicamente, creando armonía social. Si no hay disfunciones, como en el caso de la brecha tan tremendamente abierta entre los ricos y los pobres hay que crear reformas o desarrollar la parte menos evolucionada o subdesarrollada hasta la recuperación del equilibrio social. La conciencia es crítica, ya que se da cuenta la interrelación que se tiene todo con todo dentro de la sociedad así, la función del estado es administrar bien la cosa común. La función de la iglesia es rezar, la del trabajador es trabajar, la del empresario es la de garantizar los beneficios, la de los profesores enseñar, etc. Si todo funciona bien los problemas dejan de existir.

El ideal de funcionalismo es digno de aprecio, pero la verdadera cuestión queda descartada: ¿por qué en la forma de sociedad en que vivimos, los pobres son cada día más pobres y los ricos cada vez más ricos, a pesar del avance tan considerable en la economía y en la industria que se observa por todas partes? ¿Para quién es el desarrollo? ¿Por quién está hecho? ¿Y con qué medios se lleva a cabo? Un análisis más crítico podrá demostrar que el desarrollo en moldes capitalistas esta hecho a costa del pueblo y generalmente en contra del pueblo. El progreso beneficia solamente a algunas capas de la población, marginando a los demás sectores. El funcionalismo con su desarrollismo y progreso no consigue hacer que funcione la sociedad con las relaciones humanamente admisibles y soportables en términos de justicia y de participación. La tasa social de injusticia que exige el progreso moderno es inmensa y tiene que pagarla el pueblo. Las cuestiones que entonces se suscitan no la responde adecuadamente el funcionalismo. Exigen otra respuesta.

La gran mayoría de los agentes de pastoral de la iglesia se contaban en otra época dentro de esta actitud analítica; se invitó con entusiasmo al pueblo al progreso; la fe refuerza la voluntad de desarrollo. Pero en la medida que estos agentes se fueron identificando con el pueblo, entrando en su vida, se fueron dando cuenta de que este progreso se hacía a costa de ellos y los iba marginando cada vez. El sistema social como sistema, y no en sus coyunturas, esta envenenado; no sólo está enfermo, sino desquiciado.

Estructuralismo-dialéctico: estructura-conciencia crítica radical-liberación. Esta postura analítica no se contenta con ver la coyuntura desciende más profundamente en el análisis y detecta la estructura global del sistema tal como la organiza nuestra sociedad dentro de unos moldes capitalistas: como ya lo comprendía la populorum progressio, se trata de “un sistema que considera el lucro como motor esencial del progreso económico, la competencia como ley suprema de la economía, la propiedad privada de los bienes de producción como derecho absoluto, sin límite alguno y sin obligaciones sociales correspondientes”. (Número 26). Evidentemente, frente al cambio de las coyunturas históricas, el capitalismo ha modificado sus reglas de juego, pero nunca su juego, esto es, su sistema, la contradicción de este “nefasto sistema” (pp. 26). Reside en que todos, por su trabajo, ayudan a producir bienes, pero sólo algunos se apropian de ellos, excluyendo a los demás porque son los que tienen el capital. Hablamos de estructuralismo porque el análisis se basa en la consideración de la estructura que subyace a las coyunturas y a los hechos concretos. Esto sólo se comprende adecuadamente si se capta la estructura capitalista de nuestra sociedad. Decimos además estructuralismo dialéctico entre los que tienen el capital y los demás poseedores de la fuerza de trabajo, se establece una interacción difícil y colectiva al no ser convergentes los intereses. En el juego de estas fuerzas se comprende la constitución, la evolución y la manutención de este tipo de sociedad que es la nuestra.

La conciencia que capta estas articulaciones se llama crítica radical. Es radical, no por estar emotivamente polarizada, sino que va a las raíces de la cuestión. La terapia que presenta esta conciencia crítica radical no es la reforma del sistema; eso suspendería solamente a hacer sólo una cura en la herida sin ver el foco que engendra la enfermedad; se exige una nueva forma de organizar toda la sociedad, sobre otras bases; no ya a partir del capital en manos de algunos, sino a partir del trabajo de todos, con la participación de todos en los medios y bienes de producción y los medios de poder; se habla de liberación.

La teología de la liberación arranca de este tipo de lectura de la realidad social critico-radical y dialéctico-estructuralista. Este análisis es el que hace ver los mecanismos permanentes, productores de pobreza y marginación.

b) Mediación hermenéutica (juzgar).

La hermenéutica es la ciencia y la técnica de la interpretación mediante la cual nos capacitamos para comprender el sentido original de ciertos textos (o realidades) que no son inmediatamente comprensibles para los hombres de hoy. Nos referimos aquí a las escrituras cristianas y a los textos mayores de nuestra fe, conservadas en la tradición. Entre la biblia y nosotros hay una distancia de más 2 mil años; la mentalidad ha cambiado y las palabras han tomado otro sentido. ¿Cómo captar la palabra de Dios que es la luz para nuestra acción, si esta palabra esta encarnada en aquella mentalidad y en aquellas palabras? Como se ve, necesitamos construir un puente, esto es, interpretar. Por eso hablamos de mediación hermenéutica. En la mediación hermenéutica elaboramos los criterios teológicos con los vamos a leer el texto socio-analítico (la realidad). Sólo así es como la realidad social con sus contradicciones es captada teológicamente y se convierte en una página religiosa.

¿Qué es lo que Dios nos dice con los problemas sociales captados adecuadamente por la racionalidad científica? Este es el desafío; aquí no basta la razón, sino entra la fe.

Mediante la fe, la escritura y la tradición (doctrina de la iglesia, o census fidelium, o enseñanza de los teólogos, etc.). Identificamos en la realidad la presencia o ausencia de Dios, la respuesta a su plan de salvación o la negación al mismo. Donde el análisis social dice pobreza estructural, la fe dirá pecado estructural: donde el análisis dice acumulación privada de la riqueza, la fe dice pecado de egoísmo; y así sucesivamente.

En resumen, creemos que la tarea de la teología se realiza frente a la realidad social, en tres niveles. Primero: discerniendo el valor histórico-salvífico de la situación; a la luz de las categorías de fe como reino de Dios, salvación, perdición, gracia, pecado, justicia, injusticia, caridad, etc. Se juzga si este tipo de sociedad se orienta o no al designio de Dios.

Es el momento crítico de la teología. Segundo: haciendo una lectura crítico-liberadora de la propia tradición de la fe; preguntando hasta qué punto cierta comprensión del reino de la gracia, de la iglesia, del pecado y la de la actividad del hombre en el mundo no acabará quizás, sin pretenderlo, reforzando o legitimando aquello que precisamente se quiere superar: la brecha tan profunda entre ricos y pobres; sabemos que la fe y la iglesia han sido instrumentalizadas por los poderosos: además, hay que evitar el bilingüismo, o sea, la construcción de un discurso teológico paralelo al socio-analítico; se trata de articular al uno con el otro para elaborar una teología que consiga efectivamente iluminar la realidad social, especialmente la de los pobres, a la luz de la palabra de Dios y de la tradición. Tercero: haciendo una lectura teológica de toda praxis humana, bien sea obra de cristianos o bien de no cristianos. En otras palabras, la teología no debe limitarse a analizar la práctica liberadora de los cristianos; sabe muy bien que niega o se afirma a Dios siempre y en todo lugar en que se niegue o se afirma la justicia, en que se impide o realiza la fraternidad.

De ahí que pertenece también a la teología poder decir una palabra sobre todas y cada una de las prácticas o formas de convivencia social.

La fe cristiana elabora su imagen del hombre y de la sociedad del futuro y del destino final de la historia. El ideario cristiano no puede consumirse por completo en una práctica política ni puede reducirse en una forma particular de sociedad. Pero la fe cristiana ayuda al cristianismo a optar, dentro de las concreciones de la historia, por éste o aquel tipo de análisis de la realidad. Por ejemplo, creemos que la fe cristiana ayuda a escoger aquel instrumental de análisis socio-analítico que mejor desenmascare los mecanismos que engendran las injusticias y las violencias especialmente contra los pobres; la fe también ayuda al cristiano a secundar con su apoyo aquellos movimientos históricos que son más afines a los ideales evangélicos; en ese sentido advertimos actualmente que el ideario cristiano es más afín al socialista que al capitalista. No se trata de crear un socialismo cristiano, se trata de poder decir que el ideario socialista, cuando se cumple y realiza, le permite al cristiano vivir mejor los ideales humanitarios y divinos de la fe; el sistema capitalista también lo permite y han transcurrido siglos de cristianismo dentro de la sociedad capitalista, pero con muchas contradicciones que podrían ser superadas en otros sistemas (que a su vez tendrán otras contradicciones aunque menores).

c) La mediación práctico-pastoral (actuar).

Se trata aquí de traducir en la actuación correcta lo que fue visto y juzgado anteriormente. ¿Qué hacer para ello? Nos situamos en un nivel diferente del socio-analítico y teológico. (Rupturas epistemológicas), ya que la acción tiene otras leyes distintas de las del análisis y la reflexión, en primer lugar hay que entender el juego total de las fuerzas sociales (ecuménicas, políticas, ideológicas, represivas). Para no caer en voluntarismo ingenuista.

Generalmente no hacemos lo que queremos, sino lo que nos permiten las condiciones objetivas de la realidad. Aquí entra la prudencia pastoral que no es intimidación sino sabiduría para lo que es posible y viable. Después conviene definir dentro de las diversas instancias que constituyen la realidad (economía, política, simbólica). Cuál es la instancia específica de la iglesia y como actúa ésta, a partir de su identidad de fe, como fuerza liberadora. La iglesia, como comunidad institucionalizada de la fe, se sitúa en la instancia simbólica: en el conjunto social no ocupa la instancia determinante, pero resulta de gran importancia especialmente en el contexto latino-americano, en donde la iglesia tiene un peso histórico y social significativo. En su instancia simbólica la iglesia tiene que ser liberadora, intentando articular su palabra, su catequesis, su liturgia, su acción comunitaria y sus intervenciones oficiales en el sentido de la liberación. La fe tiene una innegable dimensión liberadora que es necesario rescatar y mantener continuamente en vida.

Además, al iglesia tendrá que articularse con otras fuerzas sociales que también buscan un cambio cualitativo; sólo así la eficacia que busca será más fácilmente alcanzada; no es solamente la iglesia la que quiere la liberación, aunque ella tenga que mantener siempre la perspectiva totalizadora de una liberación integral (reino de Dios) frente a otros grupos que se limitan únicamente a una liberación socio-histórica. Finalmente, los cristianos y las eventuales organizaciones cristianas pueden y deben, sin empeñar por ello a la iglesia oficial, encontrar una actuación que no se limite solamente a la instancia simbólica; puede actuar en el nivel directamente político e infraestructural en nombre de la fe cristiana y de la conciencia. En este nivel es donde vislumbramos una relativa autonomía de las comunidades eclesiales de base que, por causa de su naturaleza de base, están más cerca de los problemas de la liberación y sienten más la urgencia de opciones concretas y de soluciones bien definidas.

Debe quedar siempre muy clara la definición estratégica por una liberación que implique una cualidad nueva de sociedad, incluso cuando por exigencia de las coyunturas históricas nos vemos obligados a aceptar medidas puramente reformistas. Estas medidas son únicamente pasos tácticos y no metas estratégicas; tienen que dirigirse y ayudar a la liberación; no se puede pretender ser libre y liberado a toda costa. La liberación es fruto de un proceso en el que todos tienen que participar y no el resultado de un golpe de voluntad.

4 Conclusión: la liberación como tarea mesiánica

La teología de liberación se ha construido fundamentalmente sobre la base de estas 3 mediciones. Cada una tiene sus propios problemas, pero todas ellas constituyen momentos de un único movimiento dialéctico que es la fe que procura eficacia y lucidez en su solidaridad con los oprimidos de las historia. Si rompemos esta unidad, caemos o en el siciologismo y en la politización o en el teologismo o también en el pragmatismo pastoral.

El punto crítico nos parece que reside en el primer momento, el de la interpretación socio-analítica de la realidad social, y menos en el segundo (teología) y en el terreno (acción pastoral). No todos tienen el mismo nivel de conciencia de los conflictos de la realidad; por eso también los análisis son divergentes e implican a su vez una lectura teológica distinta y medidas de acción igualmente diferente. Lo que engendra tensiones dentro de la iglesia difícilmente son problemas de fe, sino más bien problemas ligados a posturas diferentes ante la realidad social.

La teología de la liberación finalmente, intenta articular una lectura de la realidad a partir de los pobres y en interés por la liberación de los pobres; en función de esto maneja las ciencias del hombre y de la sociedad, medita teológicamente y postula acciones pastorales que ayuden a caminar a los oprimidos.

La misión de liberar a los marginados y tratados injustamente se le atribuye al mesías en la fe y en la tradición; la comunidad mesiánica se asocia a esta tarea siendo también signo e instrumento de liberación integral. Mediante la teología de la liberación intenta dar una respuesta adecuada y crítica a la pregunta fundamental que angustia a nuestra conciencia cristiana y latino-americana. ¿Cómo ser cristiano en un mundo de miserables? Sólo podemos serlo auténticamente viviendo nuestra fe de forma liberadora. (Por Leonardo Boff).































Méndez Arceo solidario.

En 1972 en Santiago de Chile, con los delegados del primer encuentro de cristianos por el socialismo, compartió su convicción de que para el mundo subdesarrollado no hay otra salida que el socialismo. Esto alegró a los cristianos que se había quedado huérfanos de un pastor católico en ese encuentro, a la vez que enfureció a los ultraderechistas de México que los recibieron en el aeropuerto con injurias y un baño de pintura roja.

Durante estos años de controversia con su iglesia (jerárquica) mexicana y el Vaticano donde Sergio ganó influencia, pero perdió todos sus pleitos. Desde que Sergio Méndez Arceo dio apoyo a las luchas de los obreros independientes de Cuernavaca, el sector industrial no sólo le dio la espalda, sino que lo acusó de ahuyentar la inversión industrial de Morelos. La respuesta patronal a los obreros conscientes y al obispo se tradujo en listas negras, despidos y esquirolaje. De todo esto dio cuenta en sus homilías y sobrepasó todos estos vendavales sin declararse fracasado. Como en carne propia sufrió las persecuciones a sus amigos y estoicamente las que recayeron sobre él por defenderlos.

No pudo ser sacado de su sitial de obispo, más bien, no se dejó, aunque el Vaticano apoyó la arremetida de los obispos mexicanos para lograr algún tipo de condena por lo que veían como su peligroso acercamiento al marxismo. (Toma del libro, De un señor obispo, de Gabriela Videla).

















Leonardo Boff convocado por el santo oficio.

Leonardo Boff sacerdote franciscano muy querido por las comunidades eclesiales de base de Brasil, uno de los padres de la teología de la liberación, fue convocado por las horcas caudinas del Vaticano (el santo oficio). Primero se llamaba la santa inquisición. Después se cambió a tribunal del santo oficio, ahora se llama congregación para la doctrina de la fe. Pero su función fue siempre la misma: juzgar y condenar a los teólogos considerados por la iglesia desviados de la doctrina oficial. Su actual sede es un edificio más bien sombrío, situado a la izquierda de la basílica de San Pedro, en la parte opuesta a los otros palacios vaticanos. Ahí se respira forzosamente la memoria tenebrosa de cuando la iglesia con más poder terrenal que hoy, llevaba a la hoguera a los considerados como herejes de la doctrina católica.

Tuve la oportunidad de vivir de cerca uno de los procesos de la moderna inquisición precedida entonces –y creo que aún hoy- por el conservador cardenal alemán Joseph Ratzinger, que había sido un joven teólogo progresista durante el concilio vaticano II de los años 50´s y que cambió de camisa cuando más tarde lo hicieron obispo, y más aún cuando lo hicieron cardenal –llegó hasta abominar del concilio, tachándolo de peligroso.

El convocado para pasar por las horcas caudinas de un proceso vaticano, era el popular y querido teólogo Leonardo Boff, franciscano brasileño, uno de los padres de la llamada teología de la liberación. Boff llegó a Roma con una estela de admiración entre las comunidades de base de su país, donde predicaba un Dios-Madre, el Dios de la compasión y no del castigo. Lo acompañaba su hermano Clodovis; también teólogo como él. Llegaron con timidez, desconcertados, con miedo en el cuerpo, porque desconocían los fríos mecanismos burocráticos de un proceso de inquisición eclesiástica. Me pidieron aquella noche les organizase una cena íntima con mis amigos. Preparamos unas tortillas de patatas, chorizo español y jamón serrano bañado con un vino de rioja. Leonardo que es un hombre alto, corpulento, con pinta de actor, parecía un pájaro asustado, metido en una jaula. Nos preguntaba si sabíamos cómo iba a ser aquel proceso al que lo sometería a la mañana siguiente el ex santo oficio. Luego sacó de su bolsa cientos de páginas de firmas, y nos dijo con candor, que eran adhesiones a su causa y a su teología de miles de prostitutas brasileñas, preguntándonos si creíamos oportuno que se las entregase al cardenal Ratzinger. Nos miramos perplejos y le dijimos que mejor no. Nos recordó entonces que Jesús en el evangelio dice que las prostitutas estarán más cerca de Dios en el cielo que los teólogos y sacerdotes. “Pues precisamente por eso, querido Leonardo, es mejor que no lleves esas firmas al Vaticano”, le aconsejamos. Finalmente conseguimos distraerlo y hacerlo reír. El rioja le levantó los ánimos y procuramos que aquella noche se olvidara de sus penas.

El interrogatorio inquisitorial comenzó muy temprano. En el Vaticano rige la puntualidad germana. Por otra parte el cardenal Ratzinger es alemán y su padre había sido un disciplinado y severo policía en los tiempos de Hitler.

Boff llegó vestido con su blanco hábito de franciscano, que no usaba desde ya hacía años. Yo le esperé pacientemente afuera, en la puerta del palacio de la congregación para lo doctrina de la fe. Salió 3 horas después a eso de las 12 de la mañana con una sonrisa entre triste y resignada en sus labios.

Me contó que lo primero que le había dicho el cardenal Ratzinger al saludarlo fue: “usted está mucho más guapo con hábito que sin él”. Y Boff le respondió: “es verdad, eminencia, pero yo trabajo con la gente más pobre de Brasil y si me presento con el hábito religioso me consideran como un hombre de poder; me ceden el asiento en el autobús como se hace con los militares y los policías, y yo prefiero ser como ellos, sin privilegios”. Me dijo también que la sala del proceso es fría y vacía. Al lado de la mesa donde se sentarían los dos, el reo y el inquisidor, había otra mesita donde un secretario tomaría nota, palabra por palabra del interrogatorio. El cardenal insistió; “de cualquier modo, usted está más guapo así”.

Ratzinger se sentó y se disponía a empezar el interrogatorio cuando el teólogo brasileño se interpuso diciendo: “perdone, eminencia, pero en nuestras comunidades cristianas de base de Brasil, cuando se está a punto de comenzar alguna acción importante tenemos la costumbre de invocar a Dios nuestro Padre pidiéndole que nos ilumine”. ¿”Le importaría que oremos juntos antes de comenzar este proceso”? El cardenal no se esperaba aquel flechazo y tras unos segundos de perplejidad respondió muy serio: “está bien recemos el veni creator espiritus”.

Boff acabó siendo condenado primero al silencio, después a no poder escribir ni enseñar hasta que, para no quedar paralizado, decidió dejar el sacerdocio. La universidad de Río de Janeiro le dio la cátedra de ética y ciencias sociales, siguió publicando libros que fueron best seller, como “El águila y la gallina” y hoy es un hombre libre que ha abierto una nueva vertiente de la teología de la liberación, más ecológica, que considera que nuestra tierra es la gran tierra pobre del mundo, por todos ultrajada y maltratada.

Aquella mañana el sencillo teólogo brasileño, llegado a Roma desde la periferia del mundo marginal, dio una lección cristiana y humana al severo e importante cardenal inquisidor. Le recordó que también ellos, los príncipes de la iglesia deberían invocar a Dios antes de trabajar. Claro que sí lo hicieron, comentó esa mañana Boff, seguramente se les quitarían las ganas de condenar a nadie, pues descubrieron que la esencia de Dios es el perdón y la compasión, no la condena y el castigo, porque ellos, dijo, atrapados en los mecanismos del poder, se han olvidado de rezar. (Juan Arias, periodista español. En sus viajes con el Papa).























El Papa Juan XXIII-los pesimistas.

Convocó a Roma a los 3 mil obispos del mundo, para discutir con ellos el futuro de la iglesia. De los 3 mil convocados solo contestó el 77%.

Desde la primera discusión se vio que la iglesia estaba dividida entre progresistas y conservadores, pero que los progresistas eran los más preparados y cultos, los que más habían leído y viajado, que sabían lenguas y que llevaban como consultores a los teólogos más abiertos del momento.

La sorpresa que nadie esperaba fue que aquel Papa anciano, enfermo, hijo de labradores, muy piadoso se fuera a poner de parte de los obispos progresistas, que deseaban una reforma profunda de la iglesia en clave de modernidad democrática, de diálogo con el mundo secular. Esto quedó patente desde su discurso de apertura del concilio, donde sorprendió al mundo con la famosa condena contra “los profetas de la desventura”; es decir, contra los pesimistas y amedrentados obispos conservadores. Así el concilio comenzó con una gran batalla ideológica. Se debatían temas fundamentales de la iglesia hasta entonces tabúes, como el hecho de la sexualidad, que, además de instrumento de procuración, debían también ser una forma de comunicación entre los seres humanos, no exclusivamente ligada a la reproducción de la especie.

O bien se discutía si el tan temido comunismo ateo no sería un resultado de que la iglesia hubiera abandonado el evangelio de Jesús, el primer socialista de la historia. ¿Hubiese existido el comunismo y el ateísmo si la iglesia hubiera sido fiel a la tradición de las primeras comunidades cristianas, que ponían todo en común y que manifestaban una clara predilección por los más pobres y humildes de la tierra? ¿No habría sido la tradición y sus raíces lo que había alejado de la iglesia a las masas de proletarios de la tierra, que prefirieron los líderes igualitarios del comunismo?







¿Cómo concebir a la iglesia?

Dos concepciones contrapuestas de iglesia.

Un problema de fondo que plantea hoy la reflexión sobre la iglesia es “si puede haber una eclesiología que no introduzca esencialmente la historia de la iglesia” (Sobrino). Lo que aquí se ventila es si hay que pensar la iglesia como una realidad nacida de Jesús de una manera perfecta y acabada, o hay que pensar como algo que “en su configuración concreta e histórica se funda también en la decisión de los apóstoles, inspirados por el espíritu Santo”, y se sigue fundando en los cristianos que “renuevan constantemente esta decisión y encarnan la iglesia en las nuevas sucesivas situaciones históricas que se les presentan”. (Boff).

Esto supone una revaloración del aspecto “pneumatológico” (del espíritu) de la iglesia, dando toda su importancia a la lección del espíritu que la renueva y la recrea sin cesar, desde diversos condicionamientos y exigencias históricas. Naturalmente que esta acción del espíritu incluye la respuesta, positiva o negativa, de una iglesia de hombres que puede ser “santa o pecadora”, y que ya los padres designaron como casta meretrix. Por eso, habría que añadir, que en tales condiciones, “en el fondo el último criterio para la verdad de la iglesia consiste en si al narrar su historia, se parece más a la narración de la historia de Jesús”. (Sobrino).

Dejando de lado la cuestión de las “diversas eclesiologías” presentes ya en el nuevo testamento, parece imprescindible para entender la iglesia en su realidad histórica, tener presentes dos modelos fundamentales que han trabajado y fatigado de manera más honda la conciencia eclesial a los largo de los siglos: uno, del que hay que decir que “ha hecho historia”, porque es el que ha dado a la iglesia su configuración poderosa y dominadora, sobre todo en el Occidente, y otro, del que se puede decir que “ha hecho historia” porque como un río subterráneo, ha sacudido siempre el edificio social de la iglesia y, en determinados momentos, ha aflorado como instancia crítica muy fuerte de una iglesia constituida según el otro modelo.

1. Modelo societario de iglesia.

No podemos hacer aquí un recorrido histórico pormenorizado de las etapas que han ido consolidando, de manera prácticamente irreversible, este modelo de iglesia. Pero sí conviene recordar estos dos momentos culminantes: el momento en que la iglesia se convierte en la religión oficial del imperio (S IV), asemejándose a éste en aspectos muy fundamentales, y convirtiéndose “en imperio espiritual” ella misma.

Y el momento de la reforma gregoriana (S XI), “el giro mayor que ha conocido la eclesiología católica” (Congar) en que la iglesia se configura y se entiende definitivamente como sociedad perfecta, con sus consecuencias de clericalización, juridización, centralización romana, autoridad entendida como “poder” frente a otros poderes, etc.

La resultante de todo esto ha sido una eclesiología fundamentalmente legitimadora de un modelo de iglesia cuyos rasgos más significativos serían los siguientes:

a) La iglesia se entiende como una sociedad de desiguales.

Un largo proceso histórico ha hecho de esta afirmación una obviedad eclesiológica, verdad filtrada en la conciencia de los creyentes como evidente en sí misma.

En el concilio vaticano I se preparó este texto referente a la iglesia: “la iglesia de Cristo no es una comunidad de iguales, en la que todos los creyentes tuvieran los mismo derechos, sino que es una sociedad de desiguales, no solamente porque entre los creyentes unos son clérigos y otros laicos, sino, de una manera especial, porque en la iglesia reside el poder que viene de Dios, por el que a unos es dado el santificar, enseñar y gobernar, y a otros no”.

Esto es tan connatural a la iglesia de Cristo que con ello no se hace más que recordar lo que ha sido doctrina de siempre, presente ya en el nuevo testamento, en los padres y en toda la tradición de la iglesia; Pio X decía todavía a principios de este siglo: “dice la escritura y lo confirma la doctrina entregada para los padres, que la iglesia es el cuerpo místico de Cristo, administrado por la autoridad de los pastores y doctores, es decir, una sociedad de hombres en la que algunos presiden a los demás con plena y perfecta potestad de regir, enseñar y juzgar. Es, por consiguiente, esta sociedad por la fuerza misma de su naturaleza, desigual. Comprende un doble orden de personas, los pastores y el rebaño; es decir, los que están colocados en la distintas órdenes de la jerarquía, y la multitud de fieles”. (Vehementer Nos: 11-8/1906).

b) La iglesia se entiende a partir de la jerarquía.

La jerarquía aparece cada vez más en la iglesia como una realidad autosuficiente, consistente en sí misma, sin necesidad de justificarse eclesiológicamente desde otras referencias. Al contrario, todo lo demás se justifica en la iglesia por su referencia a la jerarquía es propiamente la iglesia y, en consecuencia, la eclesiología se convierte en “jerarquía” en virtud de esto, se introduce en la iglesia dos categorías de cristianos: “los que tienen poderes” (el clero) y los que no lo tienen (los laicos).

Los primeros son los que conducen y los segundos lo que se dejan conducir. El texto anterior de Pio X continua diciendo: “y estos ordenes hasta tal punto son distintos entre sí, que solo en la jerarquía reside el derecho y la autoridad necesarios para promover y dirigir a todos los miembros hacia el fin dela sociedad; en cuanto a la multitud no tiene otro derecho que el de dejarse conducir y seguir dócilmente a sus pastores”. Los laicos no tienen personalidad en la iglesia, sino en la medida de su sumisión a la jerarquía. Y, Congar ha mostrado con toda claridad como desde la alta edad media los laicos van quedando relegados a un segundo plano en la iglesia, hasta ser reducidos al silencio y la pasividad. La jerarquía es la fuente y el origen de toda la vida eclesial; los laicos son iglesia en cuanto “receptores” y “cumplidores” de lo que viene enseñando y administrando o mandando de arriba. El mismo Congar ha llamado a esta visión de las cosas “horrible concepto”, y “una traición a la verdad de la iglesia”. La verdad de la iglesia que se traiciona aquí en la “comunión eclesial”, otra manera radicalmente distinta de entender la iglesia de que hablamos enseguida.

c) La iglesia se entiende desde la categoría del “poder”.

La organización de la iglesia a manera de imperio, y la reforma gregoriana como concentración en el poder del papado, frente a los poderes temporales, han contraído de la manera más sorprendente a poner en primer plano la mediación del poder como mediación de Dios en el mundo, y a convertir la iglesia en mayor poder de Occidente. Gregorio VII centró este poder en el papado y trato de levantarlo, como reflejo principal del poder divino en el mundo, sobre el poder de reyes y emperadores. En el número 9 de sus dictatus papae se lee lo siguiente: el Papa es el único hombre al que todos los príncipes besan los pies.















































“El buen árbol se conoce por sus frutos”



Y por tanto la santidad debía ser garantía de bondad. Un mundo donde, por otra parte, la línea divisora entre la realidad y la fantasía resulta tenue y fácilmente se desdibuja, acepta sin demasiados problemas la presencia de milagros y lo sobrenatural. El poseer santos locales había sido desde siempre en todos lados motivo de justo orgullo (a la vez que tenía un aliciente económico). Así, desde los primeros tiempos los cronistas se empeñaron en ver santidades: vaya como ejemplo el delos mártires tlaxcaltecas, que Motolinía nos presenta como los protomártires de América.

Cuando se hace presente en la nueva España el reino de la metáfora, las crónicas abundan hasta la exageración en relatos de las vidas de varones muertos en olor de santidad, cultas existencias, impolutamente castas, sucesión ininterrumpida de actos piadosos regados con la sangre de los cilicios y adornados con ayunos y penitencias, los hacen parangonables a los mayores beatos que en el nuevo mundo hubieran sido. Cuando esto hacen, los cronistas obedecen sin duda a un deseo de glorificación de sus respectivas órdenes, pero también a un deseo de exaltación de su tierra, de esta tierra en que, como dice uno de ellos, el dominico Dávila Padilla: “empezaba a dar frutos la religión”, y desde luego tal deseo subyacente no significa que no creyeran firmemente lo que asentaban: que es diferente vivir inmerso en el mundo distorsionador de la metáfora a ser un mentido gesticulador. El sentimiento de orgullo es primero, y luego se encuentran las justificaciones necesarias.

Si a donde volvieran los ojos lo novohispanos encontraban santidades, en casas particulares, en beaterios, en monasterios o hasta en las mitras (al morir el arzobispo criollo Dávalos, en buen hombre, se escribe una voluminosa biografía que lo dibuja como santo). Sin embargo apuntaron firmemente a algunos personajes con el deseo explícito de logra su canonización. Pero, para desgracia del amor propio criollo, indefectiblemente fracasaron. Quizá era tanta milagrería en que estaban inmersos que difícilmente se podía distinguir la santidad verdadera. Gregorio López no logró afianzarse hacia la canonización. En veces hubo alguna interferencia concreta, como la de los Jesuitas. En el caso de los Jesuitas y en el del obispo Palafox: sistemáticamente se opusieron a la beatificación de quien había sido su aguerrido enemigo; otras podemos sospechar manos gachupinas, como en la desaparición del cuerpo de fray Martin de Valencia, el jefe de los primeros doce franciscanos, de su reposo en Tlalmanalco, en donde tenía un culto bastante extendido. Otros casos son más explícitos: la muy voluminosa biografía de Catalina de San Juan. La “china poblana” escrita por el padre Ramos como el alegato explicito para su canonización, ya aprobada por la inquisición de México fue prohibida por la española. En fin la fabricación de un santo mexicano, de que tanta necesidad se tenía, falló indefectiblemente.

Sólo hubo uno, san Felipe de Jesús, “protomártir mexicano”, beatificado en 1626 junto con otros distinguidos muertos en Nagasaki; pero de ninguna manera satisfacía esa casi accidental beatificación de alguien prácticamente desconocido a la piedad novohispana, no obstante lo cual se dedicó una capilla en la catedral de México y se inició la proliferación de historias y leyendas alrededor de su vida mientras, por otra parte, los españoles se empeñaban en demostrar que no había nacido en México.

Cuando hay una necesidad apremiante, el hombre se las arregla siempre para colmarla. Y nuestros criollos, ayunos de santos propios, encontraron hábilmente la salida de las imágenes milagrosas, que no necesitaban canonización de Roma ni provocación de la inquisición española. Cristos y vírgenes, principalmente, pero también otras imágenes. Habían ocupado un lugar importante en la época de la evangelización, como un arbitrio más para conmover el alma de los neófitos.

El concilio de Trento, por su parte, aun pidiendo que se reprimieran los abusos, había avalado y sancionado el culto de las reliquias e imágenes en una de sus últimas sanciones. Tales o cuales de ellas, ligadas a algún hecho milagroso, habían ido arraigándose en determinados lugares de la nueva España.

Sobre esa base, la cultura barroca del siglo XVII y del XVIII montaría una formidable máquina de historias y leyendas, de simbolismo y alegorías, que les daría un nuevo aspecto, el que ahora les conocemos todavía. Muchas imágenes se significan por algún milagro portentoso, como resucitar a un muerto, por ejemplo; otras agregaban a ello su aparición, ya ella milagrosa como la virgen de la Soledad en Oaxaca, la de San Juan de los lagos de Ocotlán en Tlaxcala. Es importante señalar que buena parte de estas historias, de inspiración guadalupana las más de las veces, hablan acerca de su abandono y el del poco aprecio en que se les tuvo primero, hasta sus cualidades (es decir, el particular interés de la providencia sobre ellas) las hizo evidentes: hay entonces una especie de “revelación” al pueblo y al clero, y a partir de ese momento empieza su gran culto público y la suma inmensa de sus milagros. Podemos ver en esa forma alegórica una referencia a un hecho real: después de la evangelización hispana las redes descubren en su nuevo sentido.



De todas estas devociones, una, principalísima, habría de bastar por si misma para satisfacer el orgullo novohispano en cuanto a la presencia de los divino en estas tierras: la virgen de Guadalupe. Ella conjuga las aspiraciones de aquellos mexicanos y los colma sobradamente. No es la primera en tiempo, es verdad, pero si la que reunió los mayores esfuerzos de escritores y teólogos y la que de una manera más general atrajo la piedad popular. La historia de la guadalupana seria a su vez ejemplo de muchas otras historias de imágenes milagrosas, como queda dicho. ¿Por qué ella, más que otras? No es esto un libro de preguntas y respuestas pero debe tomarse en cuenta el hecho de la cercanía de sus santuario a la ciudad de México, y lo peculiar de su historia. En otros casos se aparecieron imágenes, pero sólo en este hubo una aparición de la misma virgen guadalupana.



Esta imagen, tocaba con singular penetración psicológica las fibras sensibles de todos los estratos de la población. Don Francisco de la Maza ha hablado de los “cuatro evangelistas” de la Guadalupana, y en verdad aquellos escritores empezando por el mayor de ellos, el Padre Sánchez dieron su forma a la historia que envuelve apariciones e imagen: “las cuatro apariciones”, la presencia del indio Juan Diego. Las rosas en invierno: aunque este país fuera “primavera inmortal”, la incredulidad de Zumárraga, la curación de Juan Bernardino, la tilma con el testimonio divino, el abandono y la “restauración”, todo, en fin, corresponde a la sensibilidad barroca, y en esa su perfecta correspondencia con las urgencias anímicas de tal movimiento y tal cultura estriba el éxito que pronto alcanzó.



¡Esta sólo puede llamarse dicha, y titular a la América [esto es, nueva España] de dichosa! ¡Esta sólo es bastante para que se tenga a la América por la mayor parte del mundo, y a ti sola, ciudad mexicana, por la mayor del orbe, pues no se lee de otras naciones en que haya hecho María Santísima aparición tan maravillosa! (Historia General de México. SEP)



Todo esto influye decisivamente en la reflexión eclesiológica.

“La eclesiología que traduce y justifica el sistema, se vuelve reflexión sobre una sociedad organizada como un estado que tiene, en la cumbre de la pirámide, al Papa asistido por las congregaciones romanas (Congar). Surge así una eclesiología centrada en la “plenitud de potestad” del Papa, identificado cada vez más con Cristo mismo, como el que ocupa su puesto en la iglesia se llama cada vez más (vicario de Cristo y cada vez menos “sucesor de Pedro”), ampliándose con categoría de poder 7 afirmaciones cristológicas como estas: “se me ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra”, rex regum et dominus dominantium.

Se da así rienda suelta a una concepción del papado como poder absoluto y sin límites al cual prácticamente todo está sometido en el cielo y en la tierra. A su poder, por ejemplo, están sujetos no sólo los cristianos sino también los infieles, judíos y paganos; el Papa es también señor de todos los bienes temporales. No es nada más extraño, por consiguiente, que un Papa se considere poder para conceder al rey de Portugal el derecho de hacer esclavos suyos a todos los habitantes de África o a la corona de España el derecho de apropiarse todos los bienes de América.

Un efecto de todo esto en los últimos siglos ha sido el de las alianzas de la iglesia para mantener sus posiciones, unas veces con los defensores “del antiguo régimen” en contra de la revolución francesa, otras con la burguesía y las clases dominantes que empiezan a sentirse “sujeto histórico”, es legítimo pensar que este modelo de iglesia ya ha dado todo lo que podía dar de sí, y que su actitud sólo puede ser ahora de conversión. (“Leonardo Boff”).

2 La comunión eclesial.

En los momentos de los mayores acontecimientos del modelo anterior han emergido frecuentemente a la superficie movimientos de protesta contra el sistema eclesial en su conjunto, atacándolo en dos puntos fundamentales: su alejamiento del evangelio en general, y su alejamiento de los pobres en particular. Aquí interesa señalar cómo en el corazón de esos movimientos late otro modelo de iglesia, presente siempre y actualmente en las conciencias eclesiales, cuyos rasgos más destacables serían los siguientes:

d) La iglesia hay que entenderla y construirla como una comunidad de iguales

Tocamos aquí la reivindicación primera y más radical de la conciencia creyente en una iglesia que, como vimos, se configura cada vez con más fuerza como una “sociedad de iguales” algo se percibe en este punto que afecta a la raíz misma de una reforma nueva de conciencia fraterna, ofrecida al mundo como testimonio de fraternidad universal, o estamos olvidando la razón primera y última de lo que designamos con la palabra “iglesia”. Es fácil constatar históricamente cómo los grupos que, en diferente épocas, han intentado rescatar este modelo de iglesia han puesto sus ojos sobre todo en estos dos núcleos esenciales: la convivencia histórica de Jesús con su grupo de discípulos y los que el nuevo testamento se llama koinonia, tal como aparece principalmente (en los “sumarios”) de Hechos de los A póstoles (hechos 2.42-45; 4, 32-35).

En el grupo de Jesús surgieron por ejemplo discusiones sobre quién sería el mayor, quién ocuparía algún puesto preferencial o quién podría considerarse más importante que los otros. La respuesta de Jesús es terminante: ¡Lejos de vosotros todo eso! Al contrario: “el mayor entre vosotros sea el menor, y el que manda como el que sirve” (Luc 22. 26). Entre vosotros no os dejéis llamar “maestro” ni llaméis a nadie “padre”, porque uno solo es vuestro padre y todos los otros sois hermanos (Mt. 23, 8-11).

Lo que en el fondo se quiere expresar en el nuevo testamento con la palabra koinonia es la experiencia de que la fe en Jesús es constitutivamente comunitaria. La koinonia no es, simplemente, el resultado de la fe, sino, antes que eso, el origen mismo de la fe, el ámbito comunitario en que acontece la fe, “contar con los hermanos en la fe” no es una añadidura a la fe misma, sin el ámbito necesario que se inaugura esa nueva forma de vivir que es la propia comunidad creyente. La acción gratuita de Dios en Jesucristo que está al origen de la iglesia, es una acción convocante, y lo primero que provoca es la conversión eclesial.

Dentro de esa convocación es donde acontece que cada uno es “llamado” pero en calidad de “convocado”, no al margen de esa convocación. “Creer” implica constitutivamente un “nosotros”, un “ser-con” los otros y un “ser- para” los otros, por lo que todo lo que uno es y todo lo que uno tiene queda hipotecado comunitariamente, es decir, entra dentro de una dinámica que nadie puede realizar a solas, sino es el convivir en el compartir de la koinonia, de la comunión eclesial. Solus christianus, nullus christianus, es la expresión axiomática de esta conciencia que apunta a la realidad más profunda de la iglesia.

Para mantenerse fiel a esta realidad básica, la eclesiología debe volver a poner en primer plano esta tesis: la iglesia de Jesús es, ante todo, una familia de hermanos. Decididamente: una comunidad de iguales, y no una sociedad de desiguales. En esta familia no hay otro padre que el padre de Jesús. Y Jesús es el hermano mayor: el que entregó su vida hasta la muerte para sacar adelante a la familia. Desde este momento lo único importante que hay que entender por iglesia es la familia como tal, donde no hay otra dignidad ni otra relevancia que tratar los hermanos de “reproducir los rasgos de Jesús, para que éste sea de verdad el hermano mayor de una familia de hermanos”, (Rom. 8,29).

Lo que no podrá suceder jamás en esta familia, sin destruirla en los mismos fundamentos, es que haya unos hermanos más importantes que otros, o unos que decidan por otros, o traten de sobreponerse a los demás. Aquí se trata de compartir experiencias tan profundas respecto de Jesús, de poner tan del revés el sistema de relaciones establecidas entre los hombres que ocupan un punto u otro en el seno de la familia. Y desde luego, nada de esto puede atentar contra lo que sería como la regla de oro de la comunidad: que en ella nadie sea más que nadie, ni nadie menos que nadie.Y de haber algún sitio preferencial, sea para los más pequeños y los más pobres que sean los preferidos del Dios de Jesús. Si esto se pervierte desaparecerá, sin duda, el rasgo más importante, la identidad misma de la koinonia nacida de Jesús. Y se abrirá la puerta irremediablemente a toda posible negación y modernización de la iglesia.

e) El protagonismo de la comunidad.

Por supuesto que, “en la familia de Dios” que es la iglesia hay diversas tareas que realizar, y esto da origen a distintos “carismas” y “ministerios” para la puesta en marcha y el ordenado funcionamiento de comunidad. Existe incluso la tarea de “presidir” porque toda comunidad cristiana necesita ser presidida.

Pero nada de esto puede romper la igualdad fundamental de los hermanos. Al contrario, todo ese orden de cosas hay que pensarlo como “servicio” para que, de manera más eficaz, la comunidad sea la protagonista de su propia historia, en la programación de su vida, de sus actividades, de sus compromisos, en las decisiones importantes que haya que tomar para responder al encargo recibido como familia del señor. En una palabra, en la iglesia de Dios hay diversas diaconías pero todas ellas están supeditadas a la koinonia, que en definitiva es lo único decisivamente importante, y cuyo protagonismo no puede ser secuestrado ni por nada ni por nadie.

La relación de profunda fraternidad, que define la koinonia, debe desterrar de la comunidad de Jesús toda relación de dependencia, no dejar resquicio alguno por donde se introduzca en ella la relación amo-esclavo, en que se basan las sociedades humanas. “Frente a la comunidad humana donde los que tienen son los que pueden y saben y enseñan,” y en la comunidad de Jesús las relaciones de dependencia, creadas por el tener, el poder y el saber, “deben ser anuladas” (Legido-Rufino Velasco-Leonardo Boff-conceptos fundamentales de pastoral- Madrid 1983).













Eclesiología conciliar y postconciliar, nuevas perspectivas

La eclesiología del Vaticano II hay que entenderla como un gran esfuerzo por recuperar este segundo modelo de iglesia tratando de superar el primero. El camino elegido por el concilio ha sido este: entender la iglesia a partir del pueblo de Dios, no a partir de la jerarquía. Este punto de partida a dado origen a otro tipo de reflexión eclesiológica que es ya posconciliar entender la iglesia a partir de los pobres, no a partir de una universalización del pueblo; conviene reflexionar un poco sobre esas dos perspectivas de la eclesiología actual.

1 La eclesiología a partir del pueblo

En estos momentos en que todo mundo quiere reconocerse en el concilio, a veces para defender posturas encontradas, convendrá recordar, más vivamente, que en el Vaticano II hubo una eclesiología que se impuso, y otra eclesiología que fue rechazada. Naturalmente que en los textos conciliares, hay elementos de esta eclesiología rechazada, pero que no podrá hacerse, sin infidelidad al concilio, es convertirla por eso en clave interpretativa del mismo.

La clave interpretativa debe seguir siendo la eclesiología que se impuso. Y donde está la clave, ésta presenta la manera decisiva, tal como ha sido sobradamente reconocido desde el concilia para acá, es en simple hecho de que la lumen gentuim dedique un capítulo entero al pueblo de Dios, y sobre todo, que este capítulo se haya antepuesto al que habla sobre la jerarquía, el laicado y los religiosos en la iglesia. Esto significa que, para colocarse en la perspectiva conciliar, hay que distinguir dos órdenes de cosas en la iglesia que apuntan a realidades muy diversas ese orden de cosas en que todos coincidimos, desde el que hemos sido “constituidos en pueblos”, y ese orden de cosas que nos diferencia a unos y a otros, porque señala las distintas funciones, ministerios o carismas que surgen dentro del pueblo para su realización como tal pueblo.

Pues bien, la aportación fundamental del vaticano II ha consistido simplemente en volver a poner en primer plano lo que en una eclesiología multisecular se ha relegado a segundo plano: y al revés, dejaron en segundo plano lo que durante muchos siglos ha optado el primer plano en la iglesia. En este sentido se ha dicho, y con razón, que este concilio ha supuesto un “giro copernicano”, en la manera de entender la iglesia aunque haya en ella luego suficientes fuerzas reaccionarias como para lograr en nombre del concilio, volver a dejar las cosas como estaban.

La perspectiva conciliar implica, por ejemplo, que no puede haber nada más importante en la iglesia que aquella en que todos coincidimos: nuestra condición de creyentes, o si se quiere de “ simples fieles”, o de cristianos sin más, que es “el hermoso nombre que nos impusieron” (Sant 2,7). Nada ni nadie puede levantarse sobre esto por el hecho de ocupar un determinado puesto en la iglesia. Al contrario: a los pies de pueblo creyente queda colocado todo el que recibe un cargo, un ministerio o un carisma en la iglesia.

Dicho de otra manera: “pueblo de Dios” designa la realidad sustantiva de la iglesia. “Jerarquía”, por ejemplo, designa una realidad relativa o relacional, cuya justificación sólo es posible desde referencia al pueblo de Dios. Es lo que expresó admirablemente San Agustín en este texto que recoge el concilio: “si me aterra lo que soy para vosotros, me consuela lo que soy con vosotros. Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano, obispo es el hombre del cargo, cristiano es el nombre de la gracia. Obispo es el nombre del peligro, cristiano es el nombre de la salvación”.

Las realidades profundas que nos constituyen en pueblo de Dios se expresan adecuadamente con la categoría del “ser-con” de la koinonia o comunión eclesial; las realidades diferenciales se expresan adecuadamente con la categoría del “ser-para” es decir de lo totalmente relacional. Lo referente a la “gracia” y a la “salvación” acontece en el primer plano: lo referente al “cargo” y al “peligro” acontece en el segundo plano. Colocar cada cosa en su sitio, para no convertir lo primario en secundario, ni lo secundario en primario, ha sido sin duda la labor fundamental del concilio.

Pero acaso sea más urgente señalar aquí que en esta perspectiva conciliar abre, por su propia fuerza, un amplio proceso de democratización de la iglesia. Hay muchas reservas en cierto modo justificadas para hablar de una iglesia “democrática”. Pero tal vez sean mayores los peligros que provienen del interés en evitar esa democratización. Si en verdad es que el evangelio es el único manifiesto lealmente “democrático”, en el sentido de que representa y seguirá representando en la historia la permanente exigencia de una igualdad y una fraternidad que no llegará jamás al punto óptimo. Una iglesia que se define desde él y existe para transformar al mundo según debería plantearse este problema seriamente y pensar con detención si esto es contradicho en forma alguna por el hecho de que en la iglesia “la autoridad viene de Dios”.

Pero dejando esto a un lado, lo cierto es que, desde el concilio, el progreso de democratización de la iglesia está abierto, por lo menos en 3 direcciones.

a) Proceso de descentralización.

Una de las conquistas más difíciles del Vaticano II consistió en precisar taxativamente la doctrina de que la autoridad episcopal en la iglesia no deriva inmediatamente del Papa, como se ha pensado tradicionalmente, sobre desde la reforma gregoriana, sino de la “consagración episcopal” es decir, inmediatamente de Cristo (LG 21), superando así una visión monárquica y centralizada de la iglesia.

Desde esta perspectiva, las iglesias particulares no pueden entenderse como sucursales de la gran central vaticana, ni los obispos como delegados del Papa. Al contrario, la diversidad de las iglesias es el lugar de origen de la multiforme gracia de Dios, desde la que se va construyendo la iglesia más como un movimiento ascendente desde diversos centros focales, que como un movimiento descendente que configure de manera uniforme toda la vida y la actividad de la iglesia.

Es evidente que este proceso descentralizador obliga a abrir cauces de participación de las múltiples comunidades cristianas de tal forma que las grandes decisiones sobre la marcha real de la iglesia, y sobre la respuesta, que hay que dar a los más graves desafíos de la historia aparezcan en la mayor medida posible como resultado de la colaboración de todos y no como imposición a todos desde arriba.

b) Proceso de colegialidad a todos los niveles.

El problema más conflictivo del concilio que estuvo a punto de volverse conflicto irresoluble, fue sin duda el de colegialidad episcopal. En términos generales, una cosa ha quedado clara después de los dos debates conciliares: que “la cumbre del ministerio” en la iglesia es “de naturaleza y forma colegial”. (LG 22).

Si se mira esta luz, la doctrina sobre el “primado de jurisdicción” del Papa del Vaticano I, puede afirmarse razonablemente que en él “no se contempla básicamente la forma normal de ejercicio de la autoridad del Papa, sino su forma extraordinaria o excepcional”.

Una forma de ejercicio que declara, por el mero hecho, de una especie de “estado de excepción” en la iglesia. Lo que ha ocurrido desde el vaticano I a Juan XXIII es que esa “perspectiva excepcional” del concilio, se han convertido en la práctica “formal” de ejercicio de la autoridad papal.

Pues bien, poner en primer plano en la iglesia el principio de colegialidad y subsidiaridad, y aplicarlo a todos los niveles, es desencadenar un proceso de democratización en el funcionamiento eclesial que está llamado a transformar estructuras arcaicas muy poderosas de la iglesia que deben desaparecer. Del concilio han nacido ya organismos muy importantes que van en esta dirección: sínodo de obispos, conferencias episcopales, consejos pastorales a nivel diocesano, parroquial, etc. Este proceso debe ser consolidado, sobre todo en el paso del plano consultivo al plano deliberativo. Toda vuelta atrás en este terreno no puede ser sino perjudicial para la iglesia, aunque sea difícil verlo por quienes detentan en ella la autoridad en forma de poder. Acaso un test decisivo del afianzamiento de esta actitud en la iglesia sea del interés con que se vengan abriendo cauces de participación para la elección de los propios pastores.

c) Movilización de la base popular.

Una urgencia mayor en este momento histórico de la iglesia consiste, sin duda, en hacer todos los esfuerzos necesarios para salvar la distancia existente entre la “iglesia” y el “pueblo”. “Hablar del pueblo de Dios” no servirá de nada si se sigue fomentando en la iglesia una dinámica creadora de elites, dejando atrás al pueblo sencillo. Parece claro que en nuestra iglesia posconciliar sigue sucediendo lo siguiente: el clero, las congregaciones religiosas, son las elites que cuentan, por encima de un pueblo que no cuenta. El pueblo cristiano sigue siendo “objeto” no “sujeto” eclesial.

Seguramente que la gestión pastoral decisiva en esta hora consiste en una congregación de fuerzas dirigida a la concientización y movilización de las bases populares, para lograr que ese sea el verdadero protagonista de la vida y del aterrizaje de la iglesia en sus tareas reales. Pasar de un pueblo infantilizado en su fe a un pueblo adulto, será ciertamente el paso más importante para una verdadera democratización de la iglesia.

2 La iglesia a partir de los pobres.

Desde el punto de vista eclesiológico, la aportación posconciliar más importante ha venido, ciertamente, de América Latina. En este contexto ha sucedido algo de singular interés: “la irrupción de los pobres en la teología”, por la cual en la “teología de la liberación” han vuelto a ocupar los pobres el puesto central que ocupan en el evangelio. Pero esto ha sucedido gracias a otro acontecimiento más importante todavía: “la irrupción de los pobres en la iglesia, o mejor, la irrupción de una iglesia re-creada desde los pobres, generadora desde ellos de una nueva praxis y una nueva reflexión teológica.

Esta eclesiología es consciente de que el vaticano II ha supuesto un gran avance al tratar de atender la iglesia a partir del pueblo. Pero es más consciente aun de que en esa posición hay una vaga universalización del pueblo. Con hablar de “la universalidad de los creyentes” no se ha fijado todavía suficientemente el sujeto propio de la verdadera iglesia. Al contrario, en esa universalización se oculta el peor de los riesgos: mezclar indiscriminadamente al pueblo que sufre y los causantes de ese sufrimiento, que con frecuencia aparecen también como cristianos. En estas condiciones no habrá forma de dar con la verdadera iglesia, sino partiendo de “las mayorías empobrecidas”, del pueblo oprimido, muchas veces reprimido y hasta masacrado, de modo que éste sea el sujeto histórico concreto de identificación eclesial y de praxis liberadora. Cuando se logra construir una iglesia desde estos presupuestos, lo primero que ocurre es que están dadas las condiciones de posibilidad para que vuelvan a predecirse el acontecimiento fundante de la iglesia, un nuevo re-seguir de la iglesia de las mismas experiencias originarias de que surgió en los primeros cristianos “la iglesia de los pobres confiesa que Cristo crucificado se ha aparecido como resucitado. Y se ha aparecido en aquel lugar donde el hijo estaba: con los pobres... Y quien ha sido testigo de estas apariciones, no han podido menos, hoy como ayer, de configurar una nueva forma de ser iglesia”. Una nueva forma de iglesia que supone “una novedad sustancial y una ruptura histórica con respecto a otras formas de ser iglesia” (John Sobrino).









































CEBs Cuautla

Cuarenta y dos años en este mes de Noviembre del 2011. Cuarenta y dos años de formar parte y ser miembro activo de las comunidades eclesiales de base.

La mayoría de hermanos ya fallecieron, están con el Dios de Jesucristo, alabándolo, glorificándolo. Los que vivimos ya estamos ancianos, hay algunos que no lo están tanto.

Anidamos la esperanza de que la jerarquía se convierta, porque así nos han dicho los sacerdotes democráticos; que nosotros debemos convertir a los sacerdotes, pero, en nuestro caminar, la experiencia es que cada día la jerarquía (sacerdotes), son autoritarios, prepotentes, déspotas, y mentirosos.

Como muestra un botón: desde que llegamos a la parroquia de San José hacemos nuestra reunión en un tejaban. Hubo un tiempo en que dimos las pláticas prebaustismales, nos dijeron que al terminar los 3 días de pláticas se les pidiera una cooperación voluntaria, nos dieron una libreta para que apuntáramos cantidad y fecha; esta cooperación era para construir un salón para las reuniones y para dar las pláticas, porque cuando llueve se mojan los asistentes.

¿Cuál fue la sorpresa? Que construyeron en el jardín de la parroquia un salón y una oficina. Nosotros seguimos haciendo nuestras reuniones y se siguen dando las pláticas en el mismo tejaban.

¡Sorpresa! En el mes de Junio del 2011, el diacono J. Cruz Cortez empezó a preparar un grupo de feligreses de diferentes grupos para evangelizar con el nombre (misión continental). El hermano Asunción Mendoza, asistió al grupo de preparación, entre los grupos (hermandades) están: los de catequesis, mujeres con Dios, apóstoles de la Cruz, adoradores y CEB.

Empezamos a asistir 5 miembros de las CEB. La preparación es de acuerdo al documento de Aparecida V conferencia general del episcopado Latinoamericano y del Caribe. Celebrado por el Papa Benedicto XVI en Aparecida, Brasil.

Como se trata de llevar el evangelio, reflexionarlo. Lo hicimos con mucho gusto, con buena voluntad, nos preparamos de acuerdo con el diácono J. Cruz Cortez, fijamos fecha para presentar la “visión continental”. El día 10 de Julio, se realizó una bonita exposición con un pellón dibujado la figura de Jesús, haciendo un llamado a escuchar su palabra, cartulinas, globos, adornos de papel, el sacerdote Rafael Martínez Vences, invitó al término de la celebración de la misa, a todos los feligreses para que observaran la exhibición de los pellones y cartulinas que contenían la evangelización que se iba a enunciar, con el nombre de la “misión continental”.

Diez días después de las exposición se reunió el grupo para continuar la preparación y empezar a repartir las capillas por grupos, ese día, no estuvo el diácono J. Cruz Cortez, empezamos una plática informal, pero, poco a poco se fue tornando en reflexión; Malena del grupo mujeres con Dios, dijo: con profunda tristeza vemos que en la misa de los domingos, asiste menos gente, estamos perdiendo feligreses. ¿Qué pasa? Otra joven de los apóstoles de la cruz abundó; el padre Rafael se extendió mucho en la explicación del evangelio (sermón), cansó a la feligresía.

Teniendo en cuenta que la misa del domingo se celebra en el atrio de la iglesia. Tomó la palabra otra hermana para decir que la gente, o sea los asistentes a misa se sientan muy retirado del altar por tal motivo queda un espacio muy grande entre el sacerdote y los feligreses. Continúa diciendo que el padre tiene la palabra para decirles, acérquense más hermanos, arrímense más hacia el altar. Otro que es muy amigo del sacerdote Rafael dijo: pero… ¿quién es el valiente que le va a señalar sus errores? El cura es intocable, es muy enojón, no admite que se le diga nada de lo que él hace, si se le señala un error o alguna crítica por sana que sea, se enciende y contradice o calla de inmediato a quien ose señalarle algo.

Aunque ha dicho que se le señale cualquier error o corrección; en la realidad el padre Rafael contradice y calla de fea manera.

Tomó la palabra otra hermana, dijo, en la cápsula que leyó el hermano Asunción Mendoza, se alargó mucho, ya mero quería leer todo el documento vaticano II, las cápsulas deben ser cortas, breves y concisas.

Otra dice: el que es más coherente en la celebración es el diácono J. Cruz Cortez, es breve y sustancioso; celebra y expresa el evangelio claro, y en poco tiempo. Los sacerdotes deben pensar que muchas mujeres tienen que hacer la comida para su esposo, hijos y demás familiares. Las mujeres que hicieron esta evaluación; la mayoría son nativas del pueblo de San José. (Antes era pueblo hoy es colonia). Chapadas al tradicionalismo y a la religiosidad. Sin embargo, debido a la reflexión del evangelio, van descubriendo el valor que tenemos los seres humanos ante el Dios de Jesucristo. Para él, todos somos iguales, ricos, pobres, intelectuales, e ignorantes. Ante Dios, todos somos iguales, el acuerdo de los ahí reunidos fue: volver a exponer “la misión continental” el domingo 24 de Julio de este año 2011. Se repartieron tareas y nos retiramos.

Domingo 24 de Julio, llegamos una hora antes de la celebración, colocamos pellones, cartulinas, globos, quedó bien adornado, bien colocada la exposición.

Después de la celebración de la misa, me saludó Elizabeth, es mamá de una señorita que es militante del colectivo los Zurdos. Me dijo que me conocía, que yo también asistía a esa reunión delos zurdos; usted conoce a mi hija, es Andrea. Le contesté, cómo no la voy a conocer es una jovencita muy inteligente, muy lista. En el colectivo los Zurdos analizan la historia de Carlos Marx, su vida y filosofía. ¿Usted conoce la vida de Marx? A grandes rasgos le di una pequeña cápsula:

“Carlos Marx, dedicó su vida a investigar la enorme riqueza de los empresarios y la extrema pobreza de los trabajadores. Carlos Marx nació en Tréveris ciudad de Prusia Renana el 5 de Mayo de 1818, su padre fue un abogado judío (protestante) su familia era acomodada y culta, aunque no revolucionaria. En 1843 se casó con Kreuznachcon Jenny Von Westphanlen, amiga suya desde la infancia, de familia aristocrática y reaccionaria.”

“Por sus libros y comunicados revolucionarios socialista, fue expulsado de Alemania y se fueron a Paris. Ahí conoció a Federico Engels, se hicieron grandes amigos.”

“Al estallar la revolución de Febrero de 1848, fue expulsado de Bélgica. Regresó a Alemania, en 1849, lo expulsaron de Alemania por sus ideas revolucionarias; lo expulsaron de varios países. La miseria llegó a pesar de un modo verdaderamente asfixiante sobre Marx y su familia, su esposa y varios de sus hijos murieron en la infamia en 1881. Fueron sepultados en Londres. Y el 14 de Marzo de 1883 Marx se durmió dulcemente en su sillón. Fue sepultado junto a su esposa. (Sacado de la editorial Moseu Obras escogidas de F Engels y Carlos Marx).”

Carlos Marx ofrenda su vida escribiendo esta obra para sacar al obrero de la esclavitud.

Cosa que hasta la fecha no sucede.

Empresarios, líderes y gobierno, siguen esclavizando a los trabajadores.

El profeta Isaías igual que Carlos Marx denuncia.

Pobres de aquellos que editan leyes injustas

y saben escribir para decretar la opresión.

Para despojar a los pobres de sus derechos

e impedir que se les haga justicia

para robar a las viudas y despojar a los huérfanos. Is. 10,1-2.

El sacerdote Rafael terminó la celebración de la misa y de inmediato, invitó a la feligresía, para organizar una cabalgata e ir a caballo a Tenextepango en peregrinación y celebrar la fiesta de Santiago Apóstol, patrón de ese pueblo, haciendo caso omiso a la exposición de la “misión continental”.



















Despedida del diácono José Cruz Cortez



El sacerdote Rafael Martínez, celebró la misa y anunció que con fecha 31 de Julio del año en curso, el diácono José Cruz nos abandona, pero se va al seminario a concientizar nuevos sacerdotes.

Hubo gran asistencia a esa misa, muchos ya sabían que se iba de la parroquia y le fueron a dar su despedida.

El sermón (homilía) lo hizo el diácono. El evangelio fue Mat 14, 13-21. Cuando Jesús desembarcó vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.

Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vaya a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús replicó: no hace falta que vayan. Denles ustedes de comer. Ellos contestaron: “no tenemos aquí más que 5 panes y 2 pescados”. “Él dijo tráiganmelos”.

Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los 5 panes y los 2 pescados, y mirando al cielo pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente.

El diácono hace una reflexión: la solidaridad, compartir.

En aquel tiempo todos los que caminaban por el desierto, se prevenían, llevaban algo de comer, aunque fuera un puño de dátiles. Pero en ese momento nadie decía que traía para compartir. Nadie sabía compartir ni qué era la solidaridad, pero Jesús mueve el corazón y momentos como éste comparte lo que tiene. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron, se llenaron 12 canastos. Los que comieron eran unos 5 mil hombres, sin contar a las mujeres y los niños.

Continuó diciendo el diácono José Cruz, así deberíamos ser los creyentes en Jesús: solidarios, saber compartir.

Los discípulos, sintieron que lo que tenían, 5 panes y 2 pescados no iba a alcanzar.

Jesús se compadeció. ¿Qué significa compasión?

Sentimiento de ternura que no es lo mismo que lástima.

El que da una moneda al limosnero, ¡ pobrecito! le da la moneda, lo ve por arriba del hombro de arriba para abajo.

Compartir es, ser solidario. Así se construye el reino de Dios.

El rico vive junto al pobre y ¿cómo lo ve? Por arriba de hombro. Dice el diácono, me gustó lo que dijo el señor obispo de Cuernavaca, Alfonso Cortés. Lo triste es que los ricos también se dicen católicos. El neoliberalismo que es el capitalismo salvaje ya está en todas las naciones del mundo.

El diácono dice estar muy agradecido con la comunidad de la parroquia de San José, dice que para él fue como una familia grande, se siente muy feliz por el amor y la amistad que le brindaron.

Los feligreses formaron una fila grande para despedirlo con un abrazo fraterno y un apretón de manos.

Los grupos de catequesis, mujeres con Dios, adoradores, apóstoles de la cruz y CEBs le organizaron una rica comida en agradecimiento de su estancia en la parroquia de San José, de Cuautla, Mor.

El grupo “misión continental” volvimos a reunirnos ya sin el coordinador, el diácono José Cruz dejó la guía de trabajo, pero la tiene el sacerdote Rafael Martínez Vences.

Alguien del grupo volvió a comentar sobre la actitud impositiva y déspota del cura Rafael. Se propone formar un consejo parroquial para poner en su lugar a los sacerdotes. Ellos son pastores que son ordenados para guiar a los feligreses (ovejas) no para que los feligreses le sirvan y hagan de ellos lo que se les dé su regalada gana.

Después, ya más calmados los ánimos; Malena informó que el próximo sábado 6 de Agosto hay una invitación para una reunión en el colegio Teresa Martin, donde se dará el tema de la “misión continental”, la reunión se celebrará de 9am a 5pm los ahí reunidos dijeron que iba a hacer lo posible para asistir.

Asistí a dicha reunión, la asistencia fue de 500 a 550 personas, habían un conjunto como de rock amenizando, entonando cantos de iglesia, pero a ritmo de cumbia, había mucho ánimo, mucha alegría, todos moviendo los brazos y moviendo las caderas.

Una joven religiosa dio la bienvenida y empezó con la introducción del tema, basado en el documento “conferencia del episcopado mexicano” editado en el 2010. “Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida,… digan”.

Este documento contiene 258 números parecido al documento vaticano II, documento de Puebla y documento de Medellín. (Con otro contenido adecuado al momento que se vive en nuestro país”.

La joven religiosa; (Carla) organizó por grupos a los asistentes y nos dio la tarea de reflexionar, discutir, y esa reflexión y acuerdo de cada grupo, se dibujara y anotara en una cartulina. El secretario o representante pasara a exponer el trabajo del grupo. La reflexión de los grupos expresó con claridad el momento que estamos viviendo: violencia, secuestro, amenaza, asesinato, violaciones, impunidad, crimen organizado. Corrupción de gobierno, desempleo y subempleo, insuficiencia en las reformas económicas, pobreza y desigualdad. Esto y muchas desgracias más provocan el crimen organizado en complicidad con los gobernantes. Todo este trabajo fue un buen análisis de lo que está viviendo nuestro empobrecido y humillado pueblo. (El día 10 de agosto del 2011) llegó el sacerdote Rafael al grupo misión continental, para presentarnos al diácono Manuel X. Dijo el cura Rafael Martínez: él va a trabajar con ustedes en lugar de José Cruz. Le dimos un aplauso de bienvenida.

El diácono preguntó al grupo: ¿En qué parte del trabajo quedaron con José Cruz? Y, ¿Qué tareas han realizado? Le informamos que se han realizado dos exposiciones de la “misión continental”, en misa del día 12. Una la hicimos el día 10 de julio, y la otra el día 24 del mismo mes.

Se le informó de la reunión que se realizó en la escuela Teresa Martín, que nos había gustado mucho, que compramos el documento de la conferencia del episcopado mexicano. “que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna”. El diácono don Manuel, con gesto de mala voluntad contestó: Ni crean que se vaya a trabajar con ese documento. Esta actitud del diácono, provocó un silencio total. ¿Sería de tristeza, sentimiento, o coraje?

El diácono es recién llegado, empieza un plan de trabajo “evangelizar” y de entrada rechaza el documento que la mayoría del grupo que asistió a la reunión de la escuela Teresa Martin compró.

Continuamos con la reunión. Las catequistas tienen que convocar a los padres de los niños que van a la doctrina. Esto se llevará a cabo en la parroquia de San José, en la capilla de Fátima, cinco de febrero, y campo de en medio.

A los integrantes del CEB nos tocó asistir a la capilla de Fátima, es una capilla con mucha asistencia de feligresía, por tal motivo hay mucha asistencia de niños y papás. Se fijó fecha de empezar la evangelización de padres de los niños del catecismo: sábado 10 de Septiembre.

Manuel, el nuevo diácono avisó, que en la siguiente reunión no iba a estar, entonces dijo, que le dejó la tarea al hermano Francisco, él que coordine la reunión.

En la siguiente reunión informó el hermano Francisco, que en Fátima no había seguridad en la fecha, si era sábado 10 o domingo 11, que en unos días comunicarían. Empezó a ver desorganización, desconcierto, no había seriedad en los acuerdos.

El domingo 11 de septiembre, el hermano Asunción nos avisó, que si alguien de la CEB podía acompañarlo él iba a dar la primera plática de introducción al tema de misión continental.

En la siguiente reunión todos los grupos quedaron muy contentos. Les había ido muy bien en la misión. En el primer tema con los padres de los niños del catecismo.

El siguiente tema es el kerigma. Pues hay que fijar fecha; unos decían que las reuniones se realizaran cada quince días, otros opinaban que cada mes.

Para CEB, en la capilla Fátima, el tema kerigma se dará el 9 del mes de octubre. Los hermanos del grupo CEB, acordamos platicar con la encargada de la catequesis en la capilla de Fátima. (La religiosa Karla) la localizamos el día domingo 25 de septiembre, hablamos con ella para ponernos de acuerdo respecto al tema kerigma. Ella nos contestó: el padre ¿? me dijo que busque a otras personas porque la CEB no tienen gente (hermanos o miembros), y no queremos que una sola persona dé la plática (tema o evangelizar). Es verdad que somos quince miembros la CEB. Los más interesados en evangelizar somos 5: Reyna Gómez, Asunción Mendoza, Margarita Gorrostieta, Bernarda Tapia y Florentino Hernández.

El hermano Asunción habló con el sacerdote Rafael. El sacerdote contestó que él no tenía conocimiento de ese asunto, el que sabe de ese asunto es el diácono Manuel. (parecíamos pelota de ping pon).

El asunto evangelización “misión continental” lo turnaron a Malena del grupo mujeres con Dios. Ella quedó de comunicarse con la CEB, llegó el domingo de octubre y no hubo ninguna comunicación, según ellos nos andaban buscando.

El evangelio de Jesús es muy claro:

Pobres de ustedes maestros de la ley,

Porque se adueñan de la llave del conocimiento.

No entran ustedes, ni dejan entrar a los que quieren hacerlo

Luc. 11.52

En la reunión de la CEB después de invocar al Espíritu Santo pidiendo luz para poder reflexionar este asunto de “la misión continental” hubo varias y jugosas reflexiones. Entre ellas el de mandar un escrito al obispo de Cuernavaca Alfonso Cortés con copia al papa Benedicto XVI, y exhibirlo en “el mosquito”; se reflexionó, y quedó descartada la propuesta. La perspectiva del papa Juan XXIII, poner en primer plano mediante el documento vaticano II el principio de colegialidad y subsidiaridad, y aplicarlo a todos los niveles, desencadenar un proceso de democratización en el funcionamiento eclesial que está llamado a transformar estructuras arcaicas muy poderosas de la iglesia, que deberían de ver desaparecido si con humildad hubieran puesto en práctica el documento Vaticano II.

“La iglesia sigue fomentando una dinámica creadora de conflictos y de élite y sigue dejando atrás al pueblo sencillo”.

Mientras no se evangelice al pueblo sencillo, para que conozcan los principios de Cristo, y que los reflexione en corto en las sagradas escrituras; el pueblo sencillo, seguirá siendo “objeto no sujeto” eclesial.

A los pies del pueblo creyente debe quedar colocado todo aquel que recibe un cargo, un ministerio o un carisma en la iglesia.

El sacerdote Rafael y el diácono Manuel siguen viviendo en la iglesia con categoría de poder, con una organización a manera de imperio. Tienen razón, la mayoría de la jerarquía de la iglesia añora al papa Gregorio VII, que se llamaba “vicario de cristo” y menos sucesor de Pedro “la jerarquía sigue soñando en el poder”.

Confunden el término imperio con reino.

El centro del evangelio es el reino de Dios, y ellos han predicado hasta el cansancio el evangelio. La iglesia (jerarquía) tiene que acomodarse al reino de Dios. Y tiene que hacerlo presente entre los hombres. Por lo tanto, la iglesia es lo que tiene en la medida de en que ella misma vive la realidad del reino y así lo hace presente en el mundo y en la sociedad.

Esto quiere decir en definitiva, que desde el reino se comprende a la iglesia. Porque una iglesia que no vive lo que es el reino de Dios, no puede ser la verdadera iglesia que Jesús quiso.

De ahí la importancia que tiene el tema del reino para comprender a la iglesia.

Las afirmaciones del evangelio sobre el reino de Dios son extraordinariamente frecuentes. Sin duda alguna, se trata del tema central en la predicación de Jesús.



















































CONCEPTO DINAMICO



Para explicar lo que es el reino, vamos a empezar por aclarar el significado de la palabra misma. La palabra “reino” traduce el termino hebreo malkut. Ahora bien, esta palabra tiene un sentido muy distinto a la palabra “reino”. Porque en el antiguo testamento, sólo muy escasas veces designa malkut un reino en sentido local, un territorio. Sino que designa casi siempre el poder de gobernar, la autoridad, el poderío del rey. Pero no se entiende nunca malkut en sentido abstracto, sino algo que se esté realizando. Por consiguiente el reino de Dios no es un concepto espacial, sino un concepto dinámico. Designa la soberanía real de Dios ejerciéndose in actu. De ahí que la traducción más adecuada no es la palabra “reino”, si no más concretamente reinado de Dios.











































SIGNIFICADO DEL REINO



¿Qué sentido tiene, en la predicación de Jesús, este reinado de Dios?. Una cosa es clara: decir que Dios va a reinar es lo mismo que decir que Dios va hacer efectivamente el rey. Y por lo tanto, decir que se va a imponer el designo de Dios, la voluntad de Dios, lo que Dios efectivamente quiere. Porque eso es lo característico del rey según el concepto antiguo de la realeza: pero, ¿en qué consiste eso más concreto?.

Para responder a esta cuestión, hay que tener en cuenta que Jesús predicó su mensaje a un pueblo que vivía de las ideas, de las tradiciones del antiguo testamento. Por consiguiente, hay que echar mano de aquellas ideas y de aquellas tradiciones, para comprender lo que Jesús quería decir. Ahora bien, según las ideas del antiguo testamento existía en Israel una profunda corriente de pensamiento según la cual se deseaba la venida de un rey que, por fin, iba a implantar en la tierra el ideal de la verdadera justicia (Sal. 44;72; Is.11.3-5;32,1-3.15-18). Porque para los Israelitas, eso era lo característico del rey; el que establece e implanta la justicia en el mundo, tal como se describe en el retrato del rey ideal, en los salmos 45 y 72; en consecuencia, el significado del rey estaba determinado, para los israelitas, entre otras cosas, por el sentido que la justicia tenía para ellos.

Pero, ¿de qué justicia se trataba?. Aquí es decisivo destacar que no se trataba de la justicia en el sentido del derecho romano: dar a cada uno lo suyo, emitir un juicio imparcial. La justicia del rey según las concepciones de los pueblos de oriente, y también las ideas de Israel desde los tiempos más antiguos, consistía en defender eficazmente al que por sí mismo no puede defenderse, de ahí que la justicia consistía, para Israel, en la protección que el rey prestaba o debía prestar a los desvalidos, o a los débiles y a los pobres, a las viudas y a los huérfanos. En este sentido, el testimonio más claro es el que nos suministra el salmo 72.

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia y a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz para tu pueblo y los collados justicia; que él defienda a los humildes del pueblo, socorra al hijo del pobre y quebrante al explotador…

Porque él librará al pobre que pide auxilio, al afligido que no tiene protector, él se apiadará del pobre y del indigente y salvará sus vidas de la violencia, su sangre será preciosa ante sus ojos.

(Salmo 72.1-4.12-4)

En este texto impresionante, se ve el sentido que tenía, para los israelitas, la idea de la justicia. Y la idea también del rey, que era quien tenía por misión implantar en la tierra semejante justicia. Por eso Jesús dice, en su predicación, que ya llega el reino de Dios, lo que en realidad quería decir es que, por fin, se va a implantar la situación anhelada por todos los descontentos de la tierra: la situación en la que va a realizarse efectivamente la justicia, es decir la protección y la ayuda para todo el que por sí mismo no puede valerse, para todos los desheredados de la tierra, para los pobres y oprimidos, los débiles, los marginados y los indefensos. Por eso se comprende que, en la predicación de Jesús, el reino es para los pobres (Luc. 6.20), para los pequeños (Mt.5.19), para los niños (Mc.10.14), en general para todos los que la sociedad margina y desestima.



































VATICANO II GANDIUM SPES



El Vaticano II, tras de escribir con complacencia el progresivo desarrollo del orden social y los derechos humanos gestado no pocas veces fuera de la iglesia, no teme afirmar.

El espíritu de Dios, que con admirable providencia guía el curso de los tiempos y renueva la paz de la tierra, no es ajeno a esta evolución.

Del segundo enviado (pentecostés) no tiene menos importancia que la llegada del primero (encarnación) podríamos entender pentecostés como la democratización de la encarnación “por la participación del espíritu todos nos religamos a la divinidad”.

Qué razón llevaba Jesús cuando afirmaba. “os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a nosotros el Paráclito”. (Jn.16.7).

¡Y qué bien entendió el evangelio san Serafín de Sarob cuando escribía: “la verdadera meta de la vida cristiana consiste en asegurarse la posesión del espíritu santo”. Habíamos afirmado anteriormente que cristo es a la vez único y universal. Ahora podemos entender mejor que queríamos decir.

Somos una sola cosa con Cristo porque tenemos su mismo espíritu. No deben ya aparecernos exagerada las frases que allí citábamos: “Dios se ha hecho hombre con el fin de que el hombre llegue a ser Dios”.

Pero a la vez debemos afirmar que Cristo es único: nosotros somos hijos adoptivos adoptados por Dios al donarnos su espíritu: (Rom.8.15) mientras él es hijo engendrado, como proclama el credo ni ceno constantinopolitano, porque es el mismo hijo eterno de Dios hecho hombre. Precisamente el adopcionismo es una energía que pretende reducir la divinidad de cristo a lo que es el maestro.

Empezábamos este capítulo diciendo que si lográbamos asimilar que el espíritu santo forma parte de nuestra experiencia diaria, no podríamos menos que caer de rodillas en oración agradecida. Nuestros asombros deberían ser como el de san Juan cuando afirmaba:

Mirar qué amor nos ha tenido el padre

Para llamarnos hijos de Dios,

¡Pues lo somos!

El mundo no nos conoce

Porque no lo conocimos a él.

Queridos,

Ahora somos hijos de Dios

Y aún no se ha manifestado lo que seremos

Sabemos que cuando se manifieste,

Seremos semejantes a él,

Porque lo veremos tal cual es. (Jn.3.1-2)

Y es verdad todavía falta más: pentecostés nos ha dado sola mente las “arras” las “primisias” del espíritu; la plenitud todavía se haya por venir (Rom.8.23: 2Cor.1.22)















































ESPIRITU Y LIBERACION



También la liberación intramundana tiene su origen en el espíritu santo. Es interesante ver su acción en los jueces de Israel: el espíritu del señor vino sobre Otoniel (Jue.3.10) Gedeón (6.34) Jefte (11.29) Saúl (1 Sam.11:6) (David 16.13) etc.

El tercer Isaías es consciente de haber recibido el espíritu de Dios para una tarea de liberación.

El espíritu del señor Yahveh está sobre mí, por cuanto me ha unido Yahveh.

Anunciar la buena nueva a los pobres.

Me ha enviado a vendar corazones rotos;

A pregonar a los cautivos la liberación

Y a los reclusos su libertad… (Is.61.1).

Sobre el mesías afirmaba el primer Isaías que “reposara el espíritu de Yahveh” para que haga “justicia a los débiles” (Is. 11.2-5).

El “pecado contra el espíritu santo” que “no tendrá perdón nunca”. (Ms.3.29). Consistió en atribuir la obra liberadora de Cristo a “espiruta inmundo” (Mc.3.22y30) y no a Dios, y ese “pecado contra el espíritu santo” podemos estar cometiéndolo hoy: “lo imperdonable es no reconocer lo que es una liberación. Lo imperdonable es usar la teología para hacer algo odioso de la liberación del hombre. El pecado contra el espíritu es no reconocer con alegría teológica una liberación concreta que ocurre ante los ojos”.

(San Serafin de Sarov: coloquio con NA. Motovilov, en espiritualidad rusa realp. Madrid 1965).



















¿SERÁ ÉSTA LA IGLESIA DE JESUS?



“Desde el seno de los diversos países del continente está subiendo hasta el cielo un clamor cada vez más tumultuoso e impresionante. Es el grito de un pueblo que sufre y que demanda justicia, libertad, respeto a los derechos fundamentales del hombre y de los pueblos”. (Pue. 87).

Hace años que los obispos reunidos en Medellín comprobaban que:

Un sordo clamor brota de millones de hombres pidiendo a sus pastores una liberación que no llega de ninguna parte. (Pobreza de la iglesia, 2).

“El clamor pudo haber parecido sordo en ese entonces. Ahora es claro y creciente, impetuoso y en ocasiones, amenazante” (Pue. 89).

Son rostros muy completos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el señor, que nos cuestiona e interpela:

rostros de niños golpeados por la pobreza desde antes de nacer:

rostros de jóvenes desorientados… frustrados… por falta de oportunidades de capacitación y de ocupación:

rostros de indígenas… los más pobres entre los pobres:

rostros de campesinos… relegados, privados de tierra en situación de dependencia interna y externa, sometidos al sistema de comercialización que los explota;

rostros de obreros frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos:

rostros de sub-empleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias… de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos.

Rostros de marginados y hacinados urbanos… frente a la ostentación de la riqueza…

Rostros de ancianos… marginados de la sociedad del progreso… (Pue. 31-39).

Todos ellos nos miran y nos dicen:

“ustedes cristianos nos han traicionado, nos han traicionado demasiadas veces; entre el Dios y el dinero, entre esos dos amos han elegido, en tantas oportunidades el dinero.

Ya no hay lugar para nosotros en la casa de Dios: ustedes la han acaparado. Desde hace poco, hablan de iglesia de los pobres. ¿Es una nueva mentira? ¿O es el comienzo de una verdadera esperanza: la de volver a encontrarnos todos en nuestra casa del padre común?”

¿Usarán los hombres de iglesia otra vez el evangelio para justificar ese estado de cosas?

¿Se mantendrá la iglesia como tantas veces, como espectadora no comprometida con la tragedia de los pobres?

¿Será la iglesia solamente maestra de valores abstractos que no afectan la lógica del sistema?

¿Será ésta la iglesia de Jesús?

“El integrismo tradicional espera el reino, ante todo el retroceso de la historia hacia una reconstrucción de una cristiandad en el sentido medieval: alianza estrecha entre el poder civil y el poder eclesiástico. (Puebla 560).



¿Qué será ésta?

La radicalización de grupos opuestos cae en la misma trampa, esperando al reino de una alianza estratégica de la iglesia con el marxismo, excluyendo cualquier otra alternativa. No se trata para ellos solamente de ser marxista, sino ser marxista en nombre de la fe. (Puebla 561).

“El temor del marxismo impide a muchos enfrentar la realidad opresiva del capitalismo liberal” (Puebla 592).

Una iglesia burocrática y pomposa, carente del magisterio espiritual que contribuye su misma esencia; una iglesia que vacila y titubea entre los poderes del mundo, no hace más que favorecer un sistema que necesita de la aprobación o, al menos, del silencio de la iglesia para legitimarse.

¿O ser más bien esto?

“En esta hora, con mayor conciencia y con voluntad total de compromiso con el pueblo oprimido de la región; particularmente los desposeídos, los peones y los indios: por amor al evangelio de nuestro señor Jesucristo y en solidaridad con aquellos que en este país económicamente desarrollista y humanamente opresivo, sufren persecuciones por causa de la justicia, nos declaramos con humilde gratitud hacia aquel que nos ha hecho dignos de su cruz liberadora, una iglesia perseguida.

Y perseguidos, calumniados, controlados, presos, continuaremos nuestros trabajo de concientización y evangelización; un solo y mismo trabajo, en plenitud, para la iglesia de Cristo que se preocupa por el hombre todo y no solamente de los espíritus (contrariamente a la opinión del pretendido teólogo Coronel Euro).

Monseñor Pedro María Casaldáliga, obispo de Sao Félix, Brasil, 1972.

(“El compromiso evangélico de la iglesia, como ha dicho el Papa, debe ser como el de Cristo: un compromiso con los más necesitados”. Lc 4. 18-21).

Por ello la iglesia “requiere ser cada día más independiente de los poderes del mundo, para así disponer de un amplio espacio de libertad que le permita cumplir su labor apostólica sin interferencias” (Puebla 144).

Ya que: los pastores de América Latina tenemos razones gravísimas para urgir la evangelización liberadora, no sólo por ser necesario recordar el pecado individual y social, sino también porque de Medellín para acá, la situación se ha agravado en la mayoría de nuestros países. (Puebla 487).

Es admirable y alentador comprobar el espíritu de sacrificio y abnegación con que muchos pastores ejercen su ministerio en servicio del evangelio sea en la predicación, sea en la celebración de los sacramentos o en defensa de la dignidad humana, afrontando la soledad, el aislamiento, la incomprensión y, a veces, la persecución y la muerte. (Puebla

“Ustedes antes no eran su pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios”. (1P.2.10) “ustedes son como un edificio: están colocados sobre la base que son los apóstoles, y Jesucristo mismo es la piedra principal de esa base”. (Ef.2.11).





















En México pocos jerarcas asumen consecuencias.



A monseñor Oscar Arnulfo Romero, hubo quienes deliberadamente, como a Jesús, le fueron dejando solo; intentaban desprestigiarlo, calumniarlo, le negaban credibilidad en todos las órdenes, lo mismo cristianos que sacerdotes y obispos; él buscaba y proclamaba la comunión, pero la soledad lo cercaba y lo dejaron solo frente a sus enemigos.

El 24 de marzo de 1980, cayó muerto, bajo las balas del enemigo. Cuyo pecado fue, exhortar al ejército y policías salvadoreños un cese a la represión.

La CEBs, están conscientes de que no buscan el poder, ni siquiera para la iglesia. Lo que buscan es el acompañamiento de la jerarquía, el ejemplo que dieron los hermanos maristas, el padre Aguilar y el padre Escamilla que fueron asesinados en Chiapas.

El señor obispo Sergio Méndez Arceo buscó la participación de los más pobres de la iglesia y formó las comunidades eclesiales de base (CEBs). Grupos de 10 a 20 personas en el estado de Morelos y en América Latina sumaban miles de grupos, llegando a ser una piedra en el zapato para los gobiernos de ultra derecha y la iglesia oficial conservadora.

Don Sergio como le gustaba que lo llamaran; apoyó las luchas obreras de Cuernavaca; el sector industrial lo acusó de ahuyentar la inversión industrial de Morelos. Los obreros más conscientes a efecto de la reflexión del evangelio, provocó en el sector patronal, listas negras, despidos y esquirolaje.

De todas estas represiones, despidos injustos daba cuenta Don Sergio en sus homilías.

En 1972, Don Sergio, asistió a Chile al primer encuentro de cristianos por el socialismo, compartió con ellos su condición de que para el mundo subdesarrollado no hay otra salida que el del socialismo. Esto alegró a los cristianos asistentes a ese encuentro, pero enfureció a los ultraderechistas de México que lo recibieron en el aeropuerto con injurias y lo bañaron con pintura roja.

En el mes de julio de 1970 don Sergio dio una conferencia en la universidad autónoma de Puebla, dicha universidad ha sido escenario de verdaderas batallas campales entre católicos y comunistas; 4 mil estudiantes se reunieron para escuchar al obispo Méndez Arceo.

Principió diciendo, “no tengo nada de original, lo que tengo únicamente es autenticidad para decir mi pensamiento. Eso es lo que voy a tratar de hacer con ustedes”. Seguidamente fue trazando pistas para reflexión sobre el papel de la iglesia en la Latinoamérica.

Entre los estratos más significativos de la conferencia y respuesta del obispo, por ser los que desencadenaron la polémica interepiscopal, citamos: “existen 3 corrientes, entre otras, en la actual iglesia Latinoamericana:

“una corriente ha fincado su compromiso con todos los movimientos de inconformidad en el continente, encabezada por mi gran amigo Helder Cámara, obispo brasileño que predica la no violencia activa, o sea la violencia contra lo establecido, como una forma de protesta.

La segunda corriente la sitúan en Cuernavaca, comandada por Ivan Illich, que una mayor profundización en los elementos de cambio en América Latina, empezando por la educación, para terminar con la única esperanza de desarrollo para el continente: un socialismo democrático”.

La tercera corriente la sitúan también en Cuernavaca, encabezada por Méndez Arceo y yo la entiendo como cambios profundos en la iglesia, expresando pensamientos particulares en el nombre del Señor. Yo me baso en el evangelio del hombre que ama al hombre, y que crea la nueva teología política, que busca el testimonio del mundo, para condenar lo injusto.

Los ataques contra Méndez Arceo no se hicieron esperar, la jerarquía poblana empezó a volantear, “cristianismo si, comunismo no”. En la prensa local de Puebla y en la nacional. Los católicos tradicionalistas de Puebla volanteando en las puertas de las iglesias. Bueno un verdadero escándalo y difamación contra el obispo Sergio Méndez Arceo, (quien murió el 6 de febrero de 1992 EPD, tomado del libro Cruz y martillo de Carlos Fazio).

Samuel Ruiz García, en 1959, fue designado obispo de San Cristóbal de las Casas en el estado de Chiapas. Esta diócesis se caracteriza por su extrema pobreza y por tener una población mayoritariamente indígena. Durante años el señor obispo Samuel Ruiz estableció un sistema de ayuda de la diócesis hacia la población indígena.

Don Samuel como cariñosamente se le decía, prestó su colaboración como mediador en varios conflictos latinoamericanos. En especial cumplió funciones de mediador en el conflicto de Chiapas entre el indigenista ejército zapatista de liberación nacional y el gobierno federal mexicano.

El gobierno del entonces presidente mexicano Ernesto Zedillo (1994-2000) lo acusó de esgrimir “una ideología de violencia” por su trabajo con las comunidades de las que surgió la guerrilla del subcomandante Marcos y su apoyo a sus reivindicaciones sociales. Al señor obispo Samuel Ruiz, se le relacionó ampliamente con la corriente llamada “teología de liberación”, una corriente de tendencia marxista y ampliamente criticada por el ala conservadora del Vaticano. Sin embargo, en la década de los años 80’s y 90’s, la pastoral social del obispo Samuel Ruiz empezó a moverse hacia defensa de los derechos humanos.

En su diócesis se formaron algunas de las primeras ONG. Dedicadas a este lema en México, por ejemplo el centro de derechos humanos Fray Bartolomé de las Casas (1989).

En el año 2000 fue distinguido con el premio Simón Bolívar de la UNESCO por su especial compromiso personal y su papel en tanto que mediador, contribuyendo así a la paz y al respeto de la dignidad de las minorías.

En el 2008 es nombrado por el EPR mediador junto con otros intelectuales de México del gobierno federal del presidente Calderón.

Murió el 24 enero del 2011 en el hospital los Ángeles del pedregal EPD.

Samuel Ruiz García, nació en Irapuato Guanajuato el 3 de noviembre de 1924, vivió su infancia en Irapuato, a sus 13 años se fue al seminario diocesano de León. En 1947 fue enviado a la universidad gregoriana, a estudiar teología. Ahí es ordenado sacerdote. En 1954 regresa a León y al poco tiempo es designado rector del seminario. (Wikipedia).

José Raúl Vera Pérez, el 20 de noviembre de 1987, fue nombrado obispo de la ciudad de Altamirano Gro. y consagrado el 6 de enero de 1988 por el Papa Juan Pablo II en Roma. En esta etapa fundó el centro social “Monseñor Juan Navarro Ramírez”, para la atención a los pobres. El 14 de agosto de 1995 fue nombrado obispo coadjutor de la diócesis de San Cristóbal las Casas, junto al señor Obispo Samuel Ruiz García, trabajó en el proceso de paz abierto, tras el levantamiento zapatista. El 30 de diciembre de 1999, fue nombrado obispo de Saltillo por el Papa Juan Pablo II sucesor del obispo, Francisco Raúl Villalobos Padilla, tomó posesión de la diócesis el 20 de marzo del 2000. En su labor patronal, destaca su defensa por los derechos humanos, el apoyo al reivindicaciones de mejora laboral de los mineros demás trabajadores de la región, la ayuda a los inmigrantes mediante el proyecto frontero con justicia, la lucha contra la discriminación que padecen los homosexuales y la creación del centro diocesano para los derechos humanos Fray Juan Larios. También brindó ayuda a los familiares de personas desaparecidas de manera forzada en Coahuila, quienes integran las fuerzas unidas por nuestros desaparecidos (FUUNDEC).

Distinciones:

En el 2000, premio nacional de derechos humanos “don Sergio Méndez Arceo”.

En el mismo año, medalla “Roque Dalton” otorgada por el “consejo de cooperación en la cultura y la ciencia”. En el Salvador, A.C. en el 2007 medalla al mérito en la ciudad de México, por su trabajo en la defensa de los derechos humanos otorgada por el “observatorio eclesial” y de la “red nacional de derechos humanos”.

En el año 2009: reconocimiento “Samuel Ruiz” en Coahuila por la defensa y promoción de los derechos humanos en México.

2009: reconocimiento de “hijo predilecto de Acámbaro.

Noviembre 7 del 2010. “Premio Rafto 2010” otorgado por la “fundación Rafto de Bergen, Noruega por la defensa de los derechos humanos.

José Raúl Vera López nació en Acámbaro Guanajuato el 21 de julio de 1945. Inició su formación religiosa en 1968, en el noviciado de la orden de predicadores “padres dominicos” de León, Guanajuato; hizo su profesión religiosa el 12 de noviembre de 1969; siguiendo en México DF sus estudios filosóficos y en Bolonia (Italia) los teológicos. Es lic. en teología por la pontificia universidad de Santo Tomas de Aquino, graduado con la máxima distinción académica summa cum laude. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1975, por el Papa Pablo VI.

Ocupó diversos cargos dentro de la provincia dominicana en México, la “provincia Santiago, fue maestro de novicios, miembro del consejo provincial (1981-1987), socio del prior provincial y coordinador de la familia dominicana en México (1985-1987) (Wikipedia).



Bartolomé Carrasco Briseño V obispo de Oaxaca, nació en Tlaxco, Tlaxcala el 18 de agosto de 1918 su padre fue Daniel Carrasco Muñoz y su madre Irene Briseño Arroyo. Siendo todavía niño quedó huérfano de madre.

Muy joven escuchó el llamado de Dios para el ministerio sacerdotal, a los 14 años ingresó al seminario palafoxiano de Puebla, en el que cursó hasta el segundo año de filosofía y luego fue enviado al pío latinoamericano de Roma, donde terminó sus estudios eclesiásticos logrando el nivel del doctorado en teología y licenciatura en derecho canónico.

El 31 de marzo de 1945, fue ordenado presbítero, en la basílica de San Juan de Letrán Roma, por la imposición de manos del arzobispo cardenal Luigui Traglia.

Posteriormente fue consagrado, obispo de Huejutla, por el arzobispo de Puebla, Octaviano Marqués Toris. Esto fue en diciembre 18 de 1963.

El 11 de junio de 1971, el papa Pablo VI lo designó administrador apostólico y obispo de Tapachula.

El 11 de junio de 1976, Pablo VI lo nombró obispo de Oaxaca.

Uno de los estados, más empobrecidos de la república mexicana, el 70% de su población indígena vive marginada, incomunicada, con una agricultura de subsistencia, por esa causa se ven obligados a emigrar a Estados Unidos en busca de trabajo (del sueño americano), donde algunos han llegado, otros han muerto en el desierto.

Otros van a las grandes ciudades de peones, y cargan sobre ellos el desprecio, la humillación; muchos de sus pueblos de la región han sido seriamente afectados por el orden establecido, por la corrupción de funcionarios públicos, y por otros factores sociales que los han reducido al cultivo, consumo y tráfico de drogas.

Nuestros bosques y demás recursos naturales han sido explotados con voracidad por grandes empresas, paraestatales y privadas.

En nuestros pueblos de Oaxaca, han venido destruyendo los mecanismos democráticos de elección de autoridades, por la imposición de candidatos impuestos por los caciques avalados por el partido oficial. Tratando con su actitud, de borrar costumbres y tradiciones democráticas de elecciones en nuestras comunidades indígenas.

En este marco de dolor acumulado, de abandono y de resistencia pero también de esperanza en el Dios de la vida; surge la voz comprometida, profética y pastoral de nuestro arzobispo don Bartolomé Carrasco Briseño, quien después de dos años de entrar en contacto con esta realidad, poco a poco y con mucha entrega y compromiso, fue impulsando y acompañando en la comprensión y puesta en marcha de un proyecto de evangelización integra, que después de trabajarlo en parroquias de la diócesis de Oaxaca se vio con alegría el nacimiento de diferentes organizaciones en lo económico social y derechos humanos. Estos beneficios, toman fuerza en los pueblos indígenas. (http: www.barcad.org/historiadebartolomecarrasco/).

José Alberto Llaguno: el compromiso del padre Llaguno inició cuando estudiaba en el seminario jesuita; en junio de 1951 llego por primera vez a la sierra Tarahumara, en una misión asignada por el seminario. El 27 de octubre 1956 recibió la unión sacerdotal en Guadalajara, Jalisco y, ya ordenado, decidió regresar a la sierra.

Al percatarse de las difíciles condiciones de vida comenzó a realizar múltiples actividades entre las que destaca un importante apostolado aéreo transportando medicinas, materiales para construcción de viviendas e incluso enfermeros y misioneros.

Fue director del sistema de escuelas radiofónicas de la sierra Tarahumara y motivación principal fue la de defender los derechos y la cultura de esas comunidades denunciando las injusticias que históricamente se han cometido contra ellas.

Su filosofía de trabajo se basó en evitar la implantación de un modelo ajeno a la cultura Tarahumara y en contraste, acompañar a los habitantes de la sierra en su propio proceso de desarrollo para aprender de ellos y unirse a sus causas. También aprendió a escucharlos desde su propia cultura y mentalidad, respetando cabalmente sus prácticas e iniciativas.

En 1972, emprendió 4 investigaciones consistentes en estudios socioeconómicos de las poblaciones de Sisoguichi, Noroguachi y Carichi, una evaluación de las escuelas radiofónicas para un mejor uso del medio, y un proyecto de educación agropecuaria. Tres años después al consagrarse obispo de la región Tarahumara, su primer acto como tal fue la ordenación de Jesús Hielo Vega, el único sacerdote de origen tarahumara que hasta ahora ha existido.

Preocupado siempre por defender los derechos de los indígenas y por mejorar sus condiciones de vida, en 1988 fundó la comisión de solidaridad y de defensa de los derechos humanos, A.C. (COSYDDHAC), de la que fue presidente. De este hecho se desprende la redacción de un documento clave que implica la lucha del padre Llaguno a favor de los indígenas tarahumaras: la carta pastoral de 1991, que aboga por los derechos esenciales de los habitantes de la sierra y constituye su última obra realizada en vida.

El obispo José Alberto Llaguno falleció víctima de cáncer el 26 de febrero de 1992, en la clínica de Santa Teresita, del poblado Creel, Chihuahua. Dejando un legado de entrega y amor para los tarahumaras; sus restos descansan en la catedral de Sisuguachi en plena sierraTarahumara.

(http:www.tarahumara.net/index.php?view=28:biográfica-d).

Felipe Arizmendi Esquivel: nació el primero de mayo de 1940 en Chilatepec estado de México (entonces arquidiócesis de México y al presente diócesis de Toluca). En 1952 entró al seminario de Toluca, recién fundado, para cursar humanidades y filosofía. Sus estudio de teología lo hizo en la pontificia Universidad de Salamanca (España), donde obtuvo licenciatura en teología dogmática, especializándose posteriormente en liturgia. Fue ordenado sacerdote el 25 de agosto de 1963 en Toluca para la misma diócesis.

Fue coordinador de la comisión diocesana de comunicación social (1981-1984); presidente de la organización de seminarios de América Latina (OSRAM). Experto en el departamento de vocaciones en el CELAM.

Su santidad Juan Pablo II lo nombró obispo de Tapachula el 7 de febrero y tomó posesión el 7 marzo de 1991.

Fue evocado en el trienio 92-94 de las comisiones episcopales del clero y prorefugiados.

Nombrado por el CEM como miembro de la asamblea especial del sínodo de los obispos para América, realizada del 16 de noviembre al 12 de diciembre de 1997.

Elegido secretario general de la CELAM, en asamblea ordinaria realizada en Quito, Ecuador, del 11 al 14 de mayo de 1999; para el cuatrienio de 1999-2003.

Nombrado obispo de San Cristóbal las Casas el 31 de marzo por SS Juan Pablo II.

Toma posesión de su cargo el 1 de mayo del 2000.

Renuncia como secretario general del CELAM el 31 de marzo del 2000.

Para el trieno 2004-2006 es nombrado presidente de la comisión episcopal de pastoral indígena y es suplente de la región pastoral pacífico sur. (Diócesis San Cristóbal)

Arturo Lona Reyes: fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1952 y consagrado obispo de Tehuantepec el 15 de agosto de 1971 por Pablo VI entre otras funciones ha sido presidente de la comisión episcopal indígena, en 1972 fundador del centro de derechos humanos Tepeyac de Tehuantepec.

En 2008 fue galardonado con el XVI premio nacional de derechos humanos “don Sergio Méndez Arceo” como reconocimiento a toda una vida entregada a la defensa y promoción de los derechos humanos de los pobres e indígenas de Huejutla Hidalgo… en Tehuantepec, Oaxaca.

Precisamente por su trabajo con las comunidades indígenas, Lona Reyes, partidario de la teología de la liberación ha sufrido 11 atentados contra su persona.

El obispo emérito de Tehuantepec dice que ahora la jerarquía se “conforma” con emitir algunas opiniones, y todo se queda en palabras y escritos.

A los obispos mexicanos les hace falta valor para denunciar las injusticias sociales y estar comprometidos con los pobres, afirmó Arturo Lona, obispo emérito de Tehuantepec, Oaxaca, a quien se le acusó en el Vaticano por ser un activistas social.

Amigo del fallecido Samuel Ruiz, con quien libró batallas contra sus “hermanos obispos” por su línea pastoral. No sólo con estar rezando se ayuda a la feligresía. La demanda de tener obispos del lado de los pobres es porque en estos momentos de la historia faltan verdaderos profetas hijos de Dios que, con valentía, se dediquen a trabajar por su reino y no esperar acciones milagrosas como las que hizo el tatic Samuel que aprendió del pueblo.

Hace falta la voz de la iglesia por tanta inseguridad y violencia, falta la palabra con un sentido de profeta. Por eso desde la fe hace falta una voz comprometida y también un liderazgo comunitario porque no es el poder por el poder.

A los líderes sociales les pidió no buscar el poder, el dinero, o la fama, como le pasó a la COCEI en Juchitán, lo adquirieron y ahí perdieron todo”.

Así mismo, reconoció con tristeza que haya jerarcas católicos que por algunas “tareas” se les premió, como sucedió con los 3 obispos que denunciaron ante la santa sede en el seminario del sureste que se encontraba en Tehuacán, formaba guerrilleros no seminaristas, y que fue cerrado por consiga del entonces nuncio Girolamo Prigione. Sin miedo a represalias, dijo que esos fueron, Norberto Rivera, que de obispo de Tehuacán, pasó a ser cardenal y arzobispo primado de México; Emilio Berlié y Alberto Suarez Miranda lo hicieron arzobispo de Morelia.

También recuerdo que formó parte del grupo de obispos amigos en el que estaba; Sergio Méndez Arceo, José Llaguno, Bartolomé Carrasco, de México, así como otros obispos de América Latina, que cada año se reunían en Brasil. (http://www.milenio.com/print/cab/doc/noticias2011/2b504ebb2fb270)

Benedicto XVI en España

(por Marcos Roitman Rosenmann)



Como institución, la iglesia católica es un “ lobby”político y económico de los más influyentes a escala mundial, sus miembros actúan en todos los órdenes de las estructuras de poder, intentando influir en cualquier decisión donde vean atados sus principios de fe.

Para ello no han dudado en aliarse con el mismo diablo. Luego vienen las justificaciones y los rezos. Durante el nazismo los papas Pio XI y Pio XII, amén de cardenales, obispos y sacerdotes, dieron su beneplácito a Hittler y Mussolini. Siendo corresponsables de regímenes de muerte y exterminio en América Latina. Juan Pablo II, mientras excomulgaba a los teólogos de la liberación, se hacía cómplice de crímenes de lesa humanidad, justificando el asesinato de cristianos, ateos y agnósticos a manos de los cancerveros de la religión católica. Pinochet, Videla, Banzer, Somoza y otros se contaron entre sus amigos personales. En España su comportamiento no ha sido diferente, durante la tiranía franquista elevaron a su mayor asesino, Francisco Franco, a la categoría de caudillo de España por “la gracia de Dios” a esta guisa, los mensajeros de Cristo en la tierra avalaron los fusilamientos de cientos de miles de republicanos bajo la acusación de ser ateos, comunistas y masones.

Para ellos no hubo perdón, sin embargo esta práctica no es nueva. Siglos atrás, durante las cruzadas y, más tarde durante la inquisición, científicos, brujas y agnósticos fueron torturados hasta morir en su condición de herejes. En este sentido, le cabe a la iglesia católica el nefasto honor de haber legado al mundo tormentos que fueron aplicados con celo único por jesuitas, dominicos y franciscanos durante siglos. Hoy, desde el estado Vaticano, se encubre a curas pedófilos y se mantiene la política de pedir perdón, en ninguna caso excomulgar a los implicados.

El estado Vaticano es propagandista del conductas racistas, homofóbicas, y en los siglos XVII y XIX de la esclavitud; el papa Pio IX escribe el 1866: “en términos absolutos, en modo de alguno repugna a la ley natural y divina, y puede haber muchas justificaciones para la esclavitud, como se puede ver consultando a los teólogos e intérpretes aprobados del canon sagrado. Porque el dominio que tiene un amo respecto a un esclavo no se debe entender más que como el perpetuo derecho de disponer aquel para su provecho, del trabajo del siervo”.

Siendo legítimo que una persona ofrezca el dominio a otra, de ésta se sigue que no repugna a la ley natural y divina que un esclavo sea vendido, comprado o regalado, en tanto en esta venta o compra o regalo o cambio se observen las condiciones que aquellos autores hayan comprado.

Para divulgar sus propuestas cuentan con radioemisoras, periódicos, editoriales y canales de televisión. En cuanto al estado, el Vaticano es una economía saneada. La crisis afecta poco. Su riqueza se multiplica exponencialmente. Para mantenerla no recurre al milagro de reproducir los peces y los panes, de forma menos glamurosa actúa como un empresario capitalista. Se dedica a la actividad especulativa y financiera. Invierte en la bolsa de Nueva York, Tokio, Paris, Londres, Roma o Madrid. Es terrateniente, dueña de bancos y entre sus posesiones destacan palacios, castillos, edificios, centros de recreo, clínicas, colegios, etc. La iglesia atesora el mayor patrimonio cultural del mundo. Obras de arte, esculturas, joyas, pinturas, amén de sus lugares de culto, autentico hitos arquitectónicos: sin ir más lejos la “Sagrada Familia”, en Barcelona.

Poseen universidades, colegios e institutos para adoctrinar a niños en la concepción de familia y el matrimonio, mostrando su rechazo al divorcio, al aborto y vindicando la abstinencia sexual. En España, el episcopado organiza manifestaciones en contra de su ordenamiento jurídico y llama a la desobediencia civil y la insumisión de maestros, médicos y padres de familia, amparando conductas anticonstitucionales. Incluso el viaje de Benedicto XVI tiene como agenda oculta verificar las políticas y las acciones contra las nuevas leyes del aborto y el matrimonio de familias homosexuales. Resulta curioso que el gobierno del PSOE haga público, en estos momentos, en pleno viaje del papa, su renuncia a proponer en el parlamento la ley de libertad religiosa, por considerarla inapropiada y fuera de la tradición católica española.

La iglesia católica para maquillar su intolerancia y mostrar su compromiso con la sociedad, construye clínicas, orfanatos y residencias de la tercera edad, para seguir practicando su proselitismo y acrecentar sus bienes por la vía de testamentos en lechos de muerte. No es extraño que Benedicto XVI, en su visita a Barcelona, ponga la primera piedra en un centro de minusválidos psíquicos como expresión de caridad cristiana. Todo un detalle por su parte.

En otro orden de cosas, la iglesia posee medios económicos suficientes para sufragar los viajes de sus representantes. Sin duda, los costos de esta visita privada no haría caer en la bancarrota. Y si planteara problemas de liquidez, le queda a la opción de pedir limosna a sus fieles. Pero este no es el caso, en la visita de Benedicto XVI los ayuntamientos de Barcelona y Santiago de Compostela sustraerán de la erario la suma de 6 millones de euros para que su “santidad” se sienta cómodo, seguridad parafernalia y retransmisión televisiva por entes públicos. La justificación de las autoridades civiles es de libro. Señalan que la visita papal constituye un acto extraordinario para llenar los hoteles y sus millones de personas, contemplen la Sagrada Familia en Barcelona y la catedral compostelana. En total, la visita papal retraerá de las arcas públicas una cantidad superior a los 10 millones de euros. Cifra nada despreciable en tiempos de crisis. Por consiguiente, este viaje, financiado con el dinero de todos los españoles, es un insulto al pueblo español. Pero al mismo tiempo es demostración de la debilidad de las autoridades democráticas pertenecientes a un estado confesional, sin temor a equivocarnos se puede afirmar que la iglesia española desde sus orígenes se ha caracterizado por las fuerzas más oscurantistas e inquisidoras jugando un papel involutivo y hoy antidemocrático.

(Marcos Roitman Rosenmann. Jornada 6 de noviembre de 2010).

























Desplome de católicos en Brasil y México.



Los dos países con mayor número de católicos en el mundo han experimentado estrepitosas caídas en su porcentaje histórico de fieles. Los resultados emitidos este año del censo del 2010 en México y en el estudio recientemente publicado por la fundación Getulio Vargas de Rio de Janeiro, titulado el mapa religioso de Brasil, muestran claramente una severa pérdida de adeptos católicos que preocupa a las altas autoridades vaticanas. Al grado de que al propio papa anuncio una visita a Brasil en 2013 con motivo edición de las jornadas mundiales de la juventud, que se celebra en la ciudad de Rio de Janeiro.

Como sabemos, en México, el censo de población documentó lo que todos conocíamos: el declive sistemático de los adherentes católicos. Desde un año antes, la iglesia motivó nerviosismo por la metodología del censo, finalmente este reporte que el número de católicos pasó de 88% el censo del 2000 a 83.9 en 2010. Una caída de más de 4 números porcentuales.

En Brasil, la fundación Getulio Vargas publicó un estudio que muestra que el porcentaje de la población católica cae de 73.9% en 2003 a 68.43% en 2009. Si bien Brasil y México se han caracterizado por ser los países con mayor número de católicos en el mundo, en 20 años, especialmente en Brasil, podrían ser rebasados por otras denominaciones religiosas.

Las tendencias son claras. En México en 1895, 99.1% se decía católico; ya en 1980 el censo muestra una baja a 93%, esta tendencia acentúa, como hemos visto de 1990, 89.9%, hasta 2010 83.9%; en Brasil es equivalente: en 1872 eran 99.72% de católicos; sin embargo, la disminución del número se intensificó en las últimas 3 décadas. Mientras 88.96% de brasileños se declara católicos en 1980, este porcentaje se redujo a 83.84% en 1991 a 73.89% en 2000 y ahora en 2009, 68.43% tanto en Brasil como en México el censo de los grupos evangélicos, pentecostales han sido notable; de igual manera el de los agnósticos, ateos o simplemente sin religión.



¿Cómo reaccionará la iglesia ante la pérdida de fieles?, desde hace más de 10 años, este tema viene siendo analizado recurrentemente por obispos, clero, intelectuales, católicos en Brasil. En México, hasta la fecha no conocemos ningún trabajo de reflexión sobre dichas tendencias, el documento de Aparecida en 2005 es quizá una de las aproximaciones más ambiciosas de reflexión de católicos sobre este fenómeno de divorcio y alejamiento entre la cultura modera, dinámica y plural, y la oferta católica que no acaba de encontrar nuevo dinamismo.

Algunos se exculpan sin éxito debido al avance de nuevos movimientos religiosos y la falta de recursos. No han faltado acusaciones mutuas, en el ámbito católico, que tratan de explicar esta debacle. Por un lado hay un reproche de esta deflación católica, se debe a la rigidez moral y a un hartazgo doctrinario que encabeza el propio Papa Benedicto XVI. Igualmente se incrementa el excesivo catolicismo romano que ejerce un férreo control, inhibiendo la creatividad pastoral local: temas candentes no resueltos, como el celibato sacerdotal, el reglamento de las demandas de las mujeres para asumir ministerio de sacerdocio, así como el alejamiento cultural de los laicos, sobre todo a los jóvenes que no encuentran en la iglesia un espacio de interlocución que vaya más allá de las convocatorias masivas. Por otro lado, se reprochan los daños de un excesivo progresismo católico que propicia pérdida de identidades debido al relativismo moral y al secular eclipse de Dios.

¿Es la crisis total y orgánica de un catolicismo enfermo? ¿O es el desmoronamiento de cierto tipo de catolicismo, cerrado y resignado al verse relegado como una “minoría profética” que guarda el mensaje puro del cristianismo? Estamos ante ostracismo del catolicismo de Norberto Rivera, de doble discurso, incapaz de erradicar entusiasmos o inspirar acciones generosas o duraderas.

Los escándalos y cuestionamientos a la fe de Onésimo Zepeda, tan atrapado y frívolo como sus botellas de vino que departe con las elites. Es el catolicismo de Juan Sandoval Iñiguez tentado por el poder, la soberbia, evidenciado por el wikilees, que terminó por despegarse de sus propias bases tanto clericales como laicas. En suma, este tipo de catolicismo es el que ha perdido confianza, influencia social, autoridad ética. De ahí el creciente desencanto de los fieles. No sólo es desencanto social, alcanza a los propios sacerdotes y religiosos. En conversaciones personales es evidente la desmoralización en la iglesia por los escándalos de los sacerdotes pedófilos. Se trata de una de las mayores crisis de la iglesia desde la reforma protestante. Y empieza a cobrar facturas en las propias cortesías de la iglesia.

En Roma deben estar encendidos los focos rojos. Sus dos países con mayor número de católicos se están cuarteando y no tienen la capacidad de control de daños ni mucho menos respuestas contundentes. Sin duda, hay perplejidad y ante situaciones complejas no caben las soluciones simplistas ni tentativas ramplonas. Queda el refugio de la historia: hay la certeza que la iglesia ha sobrevivido a diferentes formaciones sociales y culturales en estos últimos 20 siglos. Queda guarecerse en los principios “eternos” e inmutables; sin embargo, ahí está: la caída del número de católicos sólo un sistema de una crisis más profunda y aguda de un tipo de catolicismo que se resiste a seguir perdiendo feligreses.















































El concilio de Trento y la biblia



El papa Benedicto XVI es congruente con sus creencias. Aunque la congruencia en si misma no es sinónimo de estar en lo correcto. Él, congruentemente con sus premisas, anhela regresar a un estado de cosas anterior al resquebrajamiento religioso, político y cultural del siglo XVI. Pero eso ya no es posible por infinidad de razones. José Ratzinger no lo acepta porque no lo entiende. Es un hombre medieval.

A pocos días de cumplir un año más de que Martin Lutero fijÓ sus 95 tesis, (acto realizado el 31 de octubre de 1517) Benedicto XVI tuvo el tino ¿Sería mera coincidencia? de asegurar que la iglesia católica es la única que puede interpretar correctamente la biblia.

En una reunión que se tuvo el 26 de octubre con el pontífice sustituto bíblico, el Papa fue tajante al sentenciar que solamente la iglesia católica “tiene la palabra decisiva en la interpretación de la escritura”. ¿Dónde saca tan absolutista conclusión? Pues de un largo entendimiento histórico sostenido por múltiples antecesores suyos, ya que en la tradición católica es a esa iglesia a la que le ha sido “confiada” la tarea de “interpretar auténticamente la palabra de Dios, escrita y transmitida, ejerciendo su autoridad en el nombre de Jesucristo”.



El monopolio de la hermenéutica lo ejerce la iglesia católica mucho antes de la eclosión del siglo XVI, porque logra exitosamente contener a o desaparecer los movimientos que la cuestionan y retan.

Hubo diversas denuncias entre los siglos IV y XV que sostuvieron principios semejantes a las reformas religiosas que logran consolidarse en la décimo sexta centuria casi como pequeños actos testimoniales de resistencia y ferocidad.

Las últimas se anidan y trascienden por distintos factores y pasan a ser un polo del cristianismo opuesto al modelo romano.

A las reformas protestantes-evangélicas del siglo XVI la iglesia católica responde en el concilio de Trento (1545-1563). Ahí se toman varias decisiones, una es prohibir la traducción de la biblia a los idiomas vulgares, permitir su lectura e interpretación de los clérigos nada más en la versión conocida como “vulgata latina”.

La “vulgata latina” es prohibida por San Jeronomico (345-419) en el lapso que va de fines del siglo IV y principios del V, se trata de una tradición del antiguo y nuevo testamento de sus lenguas originales (hebreo y griego) al latín.

En buena medida, el concilio de Trento reforma y hace más estrictas las medidas que ya se habían tomado en contra de los herejes cautivados por la disidencia luterana.

En 1522, en Sevilla, el santo oficio decomisa alrededor de 450 biblias impresas en el extranjero. Queda para el record persecutorio de Roma que ferozmente decomisa, ya fuese por sus propios medios o por el “brazo secular” (los gobiernos que le son incondicionales), las traducciones de la biblia realizadas en el siglo XVI a las lenguas como el alemán, francés, inglés y español.

La estupenda traducción de Casiodoro de Reina, conocida como la biblia del oso (1569), es realizada por su autor en el exilio. Debe de ir de Sevilla a España para evadir las garras de la inquisición, misma que al no poder atraparlo le quema en esfinge en el auto de fe que tiene lugar el 26 de abril de 1562, en la misma ciudad de que huye Casiodoro.

(http://www.jornada.unam.mx/2009/11/04/index.php?scction=opinio...)

































Concilio Vaticano II



El concilio de Trento, se celebra con el fin de retener el monopolio del poder, reprimir y apagar las diversas disidencias que inteligentemente traduce la biblia en varias lenguas. (Para conocer a Dios por medio de su palabra) conocer sus principios, su voluntad, en la lengua de cada país. Las CEBs de América Latina y del Caribe, damos gracias al Dios de Jesucristo, por iluminar con su espíritu al Papa Juan XXIII quien convocó a todos los obispo del mundo, pastores, cardenales y demás jerarquía para que democráticamente se discutiera y aprobara.















































México 2011



La mayor parte de la jerarquía en Latinoamérica: cerró sus oídos, sus ojos, su corazón e hizo caso omiso al llamado del evangelio de Jesús.

En la década del 2011, en varios países de América Latina, suceden hechos violentos, relacionados con la delincuencia organizada; esta situación se agrava más y más, principalmente en la República Mexicana que en algunos estados se han señalado los índices más altos de criminalidad en el mundo. Esta situación repercute negativamente en la vida de las personas, de las familias, de las comunidades y de la sociedad en general.

Como muestra un botón: el 28 de marzo del 2011 en un vehículo abandonado en el fraccionamiento las Brisas de Temixco, conurbado en Cuernavaca, encontraron a 7 personas asesinadas con huellas de tortura. El escritor y poeta Javier Sicilia mencionó que su hijo Juan Francisco, Luis Gabo, Julio y Jesús eran muchachos buenos, estudiosos, nobles e inteligentes, trabajadores y que aun así, para no hacer justicia, la procuraduría morelense encabezada por Pedro Luis Benítez, dijo que algunos tenían relación con el crimen organizado, cuando eso no es cierto.

El colaborador de la Jornada y la revista Proceso ofreció una conferencia de prensa frente al palacio de gobierno donde se mantiene una ofrenda floral del hijo del poeta y escritor Javier Sicilia, Juan Francisco, cuatro de sus amigos y dos personas de más de 40 años.

Javier Sicilia convocó a los mexicanos a “unirnos en torno a nosotros mismos” y a salir a las calles para exigir a las autoridades federales, estatales y municipales que cesen la violencia y la inseguridad, y que ¡ya basta! de jóvenes, hombres, mujeres y niños asesinados a causa de la guerra contra el crimen organizado que empezó Calderón, y que ha dejado más de 40 mil muertos.

Al término de la rueda de prensa, varios jóvenes realizaron un performance y leyeron poemas ante la ofrenda de los caídos. Al atardecer, decenas de jóvenes y personas mayores, realizaron una caminata con veladoras en mano por el primer cuadro de la capital: para este domingo convocaron a una caravana contra la violencia y por la paz.

La tarde del 6 de abril efectuaron una marcha nacional que partirá de la Paloma de la Paz al zócalo de Cuernavaca para exigir justicia y paz.



























































Carta de Javier Sicilia



En medio del dolor Javier Sicilia ha escrito una carta lúcida y devastadora. El cruel y demencial asesinado de su hijo Juan Francisco ultimado con Julio Cesar Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, es resultado, nos dice el padre lacerado, no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor. La misiva de Sicilia, “estamos hasta la madre” (carta abierta a los políticos y a los criminales), en la revista Proceso de esta semana, está circulando ampliamente por las redes sociales levantado indignación contra misteriosa ejecución de los jóvenes y la solidaridad con el diagnóstico del escritor.

Javier Sicilia es un gran poeta, notable ensayista, editor, novelista creativo, critico de quienes consideran ineluctables las fuerzas del industrialismo y el mercado. El católico comprometido se ha identificado con la corriente que cuestiona severamente a la jerarquía de la iglesia católica. Continuamente ha señalado las deformaciones de la cúpula clerical a la que ve muy alejada de las enseñanzas y prácticas de Jesús narradas en los evangelios. Esta postura la ha sostenido en dos revistas dirigidas por él: ixtus y conspirativo.

“Aunque en su movimiento Sicilia ha tenido la solidaridad de una pequeña parte de la jerarquía”, que sí ha escuchado el llamado de Jesús, como son: el obispo de Saltillo Raúl Vera López; los sacerdotes Miguel Concha, Alejandro Solalinde y “Rogelio Orozco Farías, que hizo su acto de presencia en el plantón realizado en el palacio de gobierno días antes de su muerte”.

Como traductor del teólogo protestante Jackes Ellul (anarquía y cristianismo editorial Jus 2005) Javier Sicilia no nada más ha trasladado las ideas del personaje a nuestro idioma, sino que lo ha hecho porque se identifica plenamente con la propuesta del autor francés de desconstantinizar al cristianismo, es decir, de alejar éste de los poderes y recobrar sus fuerzas subversivas y disidentes de los afanes eclesiástico por contemporizar con los sistemas políticos negadores de la libertad.

El escrito producido por Sicilia a raíz del atroz asesinato de su hijo y sus amigos, cuestiona las condiciones sociales que favorecen a las fuerzas de la violencia y la muerte: ¡estamos hasta la madre de ustedes, políticos!... y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque esta guerra mal planeada, mal hecha y mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder, de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; ¡estamos hasta la madre!, porque la corrupción de las instituciones judiciales generan complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo.

La misiva de Sicilia argumenta, y compartimos sus razones, que no tenemos paz porque la que reina es la injusticia, la impunidad, cobijada por buena parte de los poderes oficiales y fácticos. Una de las funciones básicas del estado es salvaguardar a la ciudadanía de todo tipo de crímenes y delitos que se cometen contra ella, pero cuando deja de cumplir con esta tarea y, además, parte del aparato gubernamental se suma al crimen organizado para vulnerar sistemáticamente los derechos ciudadanos, entonces el panorama, es más sombrío.

Desde el agudo dolor del autor de la novela “el Bautista” que trata sobre Juan Bautista, personaje del nuevo testamento decapitado por el delirante poder de Herodes (Mt. 14:1-12), convoca para hoy la realización de marchas en todo el país para manifestarnos “porqué no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinados”. Hay que estar ahí, para defender la vida, para resistir el demencial río de muertos, para, como sostiene Sicilia: “devolverle la dignidad a esta nación”.

Además opinó que es urgente que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos exija al gobierno medidas precautorias para proteger la integridad de Javier Sicilia. Porque los intereses denunciados por el escritor en su carta pudieran intentar acallarlo de manera violenta.

(http:/www.jornada.unam.mx/2011/04/06/opinión/025ª2Pol)









Marcha por la paz



¡Fuera Calderón!

Cada vez más gargantas, cada vez más fuerte “¡muera Calderón!” pero el poeta supo jalar la rienda a tiempo. Extendió los brazos, marcó el alto: “no más muerte, no más odio. Que no muera, que lo despidan y el oleaje se calmó tan pronto como había empezado”. Javier Sicilia el de la voz que convoca, supo contener la ira y contener la consigna de “no más sangre”. En una actitud consecuente de decena de miles, de un mar de ciudadanos que refrendaron así su voluntad de paz. Hasta el momento el oleaje humano había acotado la propuesta de marchar sin gritos, ni cánticos, ni consignas. Vaya, no era un silencio monacal pero sí una calma suficiente para permitir que durante 3 horas previas al inicio del mitin se escucharan con respeto lo sucesivos testimonios que desfilaron por el micrófono del templete, colocado en la esquina de catedral y el palacio nacional. Un maratón de historias individuales -asesinatos, secuestros, violaciones, impunidad, corrupción, de tortura. Que juntas conforman el tapiz de una sociedad lastimada por sus instituciones militares, judiciales y penales.

Rematadas con el contundente discurso de Sicilia: reflexión sobre el por qué ocurren barbaridades intolerables como la masacre de migrantes y viajeros en Tamaulipas y Durango, consecuencias de la militarización y los errores del gobierno y la corresponsabilidad de la clase política y de Washington.

Al final el poema que David Huerta hizo, Nacer en la marcha: “contra los muros, la vida se llena de fantasmas y la noche cierra su mano sobre la multitud. México sigue soñando pesadillas, contra los muros, exhausto, sin aliento.”.

Bajo las sombras de su gorra el autor Daniel Giménez Cacho escuchaba ensimismando. Al final diría: “no sabía cuanta belleza puede venir del dolor”.

Como él, muchos se estremecían, se abrazaban llorando. Pasaban las 6 de la tarde y la expectativa había mantenido a los participantes en tensión todo el día. Desde tempranito, con la mañana aún fresca, cuando salieron de la ciudad universitaria, la redes sociales dieron fe, paso a paso, de la ruta de la gran culebra humana, presidida por 4 grandes palomas de cartón.

“México no me desampares”… Los tweeters actualizaban la información a las 10 de la mañana, al medio día, a la una, la columna iba tomando cuerpo, creciendo. Más de 50 mil caminando detrás de la descubierta. Dispersos, avanzando por delante, casi el doble. Hasta volverse masa compacta en las cercanías de la explanada de Bellas Artes, donde el taller de carteles impartidos por los moneros “no más sangre” derrochaban ingenio y creatividad.

Ahí, algunas instalaciones artísticas. Una de ellas estrujante, mostraba un reguero de juguetes de niño pequeño, una carriola abandonada y una manta: “ángel de mi guarda, dulce compañía, México no me desampares…” Bajo una lona la orquesta de la opera de Bellas Artes se mantenía con la batuta en alto sin saber cuándo empezar, que esperar, cuánto tiempo más. Finalmente decidieron amenizar con arias populares.

Por las calles del zócalo se iba llenando como una vasija sin límites. Testigos de calidad que no iban a perderse un momento así, un grupo esperaba con emoción la descubierta al final del 5 de mayo Julio Scherer, Vicente Rojo, Elena Poniatwska, Gerardo Estrada, Martha Lamas, Barbara Jacobs y Ricardo Yañez, como hacía mucho, medios de todo el mundo cubrían el acto, con enviados especiales de las cadenas estadounidenses, de Europa, Australia… un eco mundial.

Al fin, por encima de un mar de cabezas se distinguieron las palomas de cartón y la orquesta se arrancó con el himno nacional. Los marchistas se enfilaban ya hacia la plaza mayor. Los esperaba un gran gentío. Con un guiño cómplice, la catedral echó las campanas a vuelo mientras miles de globos blancos eran soltados y se perdían como puntos luminosos en la inmensidad. Entran los artistas del Colectivo de Arte Callejero proyecto 21, con sus trajes de papel manchado de rojo, su maquillaje de lágrimas negras: “parte de esto es nuestra culpa como sociedad machista. Porque educamos a nuestros hijos en la violencia, en la prepotencia y la discriminación, a las niñas en las sumisión y la impunidad”.

Un adolescente muestra su propio cartel. Lo pensó mucho para resumir lo que siente en una cartulina blanca: “se supone que estamos comenzando a vivir, cuando en realidad estamos comenzando a morir”. Es Carolina Villareal de 16 años: “Es que como adolescentes somos las primeras víctimas de esta violencia, apenas salimos a la calle nos volvemos vulnerables. En la tarima los poetas conducen. Eduardo Vázquez contiene la impaciencia, las ganas de gritar y mentar madres: “en esta hora de emergencia, nacional no necesitamos exaltarnos para favorecer, hemos escuchado voces que nunca se habían expresado con tanta claridad”.

Lleva la numeralia 71 oradores antes de que empezara el acto. Muchos de ellos dan la cara por primera vez, superando un miedo paralizador. “Si algo le pasara a alguno de ellos, hacemos responsables a las autoridades, que desde ya, tiene que garantizar su seguridad”.

Llega el momento culminante. Dos norteñas valientes- Patricia Duarte, madre de uno de los bebés quemados en la guardería ABC de Sonora y Olga Reyes de la familia mártir de Ciudad Juárez, -leen el pacto en la marcha por la paz, con justicia y dignidad.

Concluyen leyendo los nombres de algunas de las víctimas. Como en una letanía, la gente responde una y otra vez. “No debió de morir”. Y después se hunde nuevamente en el silencio, no un minuto, sino cinco. ¿Por qué el silencio y la poesía? David Huerta intenta un a explicación: “porque en la música y en la poesía el silencio es el elemento fundamental que da la posibilidad de que algo nuevo surja. Peor no es estar mudo, es llenar las palabras de significado. Para no hablar como el Secretario de Gobernación, Francisco Blake, con un discurso estentóreo y vano, sino para transmitir el sentido del pacto, que toca a todas las puntas de la problemática de la violencia y propone planteamientos sensatos, razonables, practicables”. (http:/www.jornada.unam.mx/2011/05/09/política/003n/pol/)



























Esperanza y obstinación en Chapultepec



El poeta Javier Sicilia, demandó al presidente Felipe Calderón pedir perdón por los 40 mil muertos causados por la lucha contra delincuencia, y preguntó: “¿les parecemos bajas colaterales?” La respuesta del mandatario fue: “que no pedirá perdón por haber perseguido a los delincuentes; en eso- enfatizo-, “Javier estas equivocado” y en todo caso pido “perdón” por no proteger la vida de las víctimas, estoy arrepentido de no haber enviado antes a las fuerzas federales”.

Primer diálogo público sostenido entre los miembros del movimiento por la paz con justicia y dignidad y el presidente, el poeta aprovecho para llamar al presidente a reconocer que su estrategia ha sido equivocada. ¿Dónde están las ganancias?, le preguntó, y el mandatario contestó: que seguirán este combate aunque probablemente sea recordado como “mucha injusticia” por esta lucha y no por otras obras que hice.

Al final, Sicilia acordó con el mandatario federal instalar una comisión de seguimiento con la Secretaria de Gobernación y reunirse en 3 meses para evaluar en qué medida se cumplió el pliego petitorio presentado por 23 representantes de la sociedad civil. En el que de antemano la respuesta del presidente volvió a ser un no, al regreso del ejercito a sus cuarteles.

Fueron 4 horas de reunión en el castillo de Chapultepec, sede elegida por la presidencia de la república, en vez del museo nacional de antropología propuesto por los activistas. Ahí Calderón estuvo acompañado por cuatro secretarios de estado, incluido Genaro García Luna, su vocero Alejandro Poiré; la procuradora general de la república Maricela Morales, y su equipo de los pinos.

Invitados por Javier Sicilia acudieron también como testigos sociales Enrique Krauze, el sacerdote Alejandro Solalinde, Clara Jusidman y Carmen Aristegui, entre otros. En una mesa en forma de herradura la mayoría eran las víctimas de la violencia, aquellos que Sicilia ha conocido en sus recorridos por el país, a partir de que su hijo Juan Francisco fue asesinado por la delincuencia.

Le hizo ver al mandatario general que independientemente de la culpa de los criminales el estado también es corresponsable, junto con los gobiernos de las entidades de los 40 mil muertos, miles de desaparecidos y huérfanos. “Ustedes señor presidente, son responsables de haber declarado una guerra contra el ejército que no existe porque está formado por criminales y sin haber hecho una profunda reforma política y saneamiento de instituciones”.

“Aquí, señor presidente, vea bien nuestros rostros, busque bien nuestros nombres, escuche bien nuestras palabras. Estamos una representación de víctimas inocentes. ¿Les parecemos bajas colaterales, números estadísticos?, ¿el 1% de los muertos? Por eso le puso que está obligado a pedir perdón a la nación y en particular a las víctimas; en segundo lugar, hacer justicia.

Como parte de su pliego demandó poner fecha pronta a la solución de casos emblemáticos como el dela guardería ABC, así como la reparación de los daños generados y la creación de una comisión de la verdad o una fiscalía social de la paz. Para ello le propuso que presente una ley de atención y protección de víctimas para su aprobación por todos los poderes de las entidades.

Pidió definir la estrategia de seguridad que conduce al retiro paulatino del ejército de las calles, lo mismo que erradicar el uso abusivo del fuero militar, abrir la discusión sobre la despenalización del uso de las drogas, crear un auditor policiaco independiente de la policía federal, acorde a un enfoque social y humano. En este problema, sostuvo que debe asignar a la educación los mismo recursos que a su seguridad y no mantener privilegios de la maquinaria electoral llamada SNTE. De hecho, en un punto declaró coincidir con las iniciativas presidenciales de crear figuras como el referendo, renovación de mandato, plebiscito, candidaturas ciudadanas, reelección para poner coto a la partidocracia que, consideró, llevará a que las elecciones de 2012 sean las de la ignominia.

Calderón reviró que le duele y le entristece la muerte de Juan Francisco, lo mismo que la de los hijos de Alejandro Martí o Nelson Vargas, así como los huérfanos de 263 militares y de 409 policías federales o ministeriales muertos en cumplimiento de su deber.

En dos ocasiones tuteó a Sicilia para rechazar que el estado sea culpable de la violencia por haber enviado al ejército a las calles a que algunos califican de “guerra absurda”. “En eso Javier, estás equivocado”. Se dijo dispuesto a “pedir perdón por no proteger la vida de las víctimas”.

Sicilia declaró que no cuestiona su ataque a los delincuentes y le recordó de su primera carta denominada “estamos hasta la madre”, se dirigía también a los delincuentes.



“El problema, señor presidente, es que usted piense que los malos están afuera y los buenos están adentro. El problema señor presidente es que usted se lanzó a la guerra con instituciones podridas, que no dan seguridad a la nación, con altos grados de impunidad”.

De hecho resaltó cómo el poder judicial había sido omiso en este diálogo. Invitó al mandatario a reconocer que su estrategia ha sido contraproducente con miles de muertos, y que provoca una putrefacción cada vez mayor de las instituciones, y el crecimiento de los cárteles. “No hay un indicador que nos hable de una ruta correcta”.

En su intento por alcanzar este objetivo Sicilia reconoció. “Porque no gratuitamente, señor presidente, usted no tiene nada que temer frente a nosotros, no tenemos intereses políticos, no estamos persiguiendo absolutamente nada, somos ciudadanos que hemos venido a dialogar con usted”.

“Porqué no reconoce humildemente que también se pueden hacer otras cosas, además de alimentar esta maquinaria policiaca y militar”. Mencionó la “pifia” cometida en el caso del priista Jorge Han Ron, lo mismo que de las redes de encubrimiento de multitudes panistas y del PRD. “El combate del crimen organizado no sólo pasa por el Chango Méndez o el pozolero del Teo, señor presidente, cruza por lo grandes circuitos financieros; hoy no están ni las balas ni la sangre, ni los policías en la televisión”.

Calderón defendió una y otra vez su postura de que no fue un error llevar al ejército a las calles y tampoco podía decirle a la gente “espérenme tantito, voy a hacer primero una reforma política”. Reiteró que aunque está en contra del estado abierto a discutir la despenalización de las drogas, y declaró una vez más que está dispuesto a rectificar, “sí, nada más quiero ver con claridad y qué exactamente”. En tanto, se mantuvo en la posición que ha tenido a lo largo del sexenio: “Voy a seguir combatiendo a los criminales con las fuerzas federales”.

(http:/www.jornada.unam.mx/2011/06/24/política/002n/Pol)



Mientras Sicilia recorre el país, de Cuernavaca a México. De México al norte, y del norte al sur, encabezando el movimiento “Por la paz con justicia y dignidad”.

Las CEBs Cuautla de la parroquia de San José oramos por el Dios de Jesucristo para que el gobierno de Felipe Calderón, escuche las justas peticiones de familiares que sufren el dolor por sus desaparecidos o asesinados, cuyas fotografías exhiben en su recorrido por el país, pidiendo al gobierno parar esta guerra injusta que tiene en constante sobresalto y peligro a los pacíficos habitantes de nuestro país.

En reunión del grupo misión Continental, llegó una invitación para una reunión de varias parroquias de la diócesis que se realizará en el colegio Teresa Martín, el día 6 de agosto a las 10am.

Llegamos a la reunión (de la fecha indicada) había mucha alegría. Amenizando por un conjunto de guitarras eléctricas, bajo, batería y un coro cantando a ritmo de cumbia, letra alabando a Cristo. Moviendo los brazos y la cadera (asistieron como 600 personas).













































Documento conferencia del episcopado mexicano.



La expositora (Karla) dio la introducción al documento. Exhortación pastoral del episcopado mexicano sobre la misión de la iglesia en construcción de la paz, para la vida digna del pueblo de México. (Doc. Con 258 n°)

Después de la comida, formamos grupos por parroquia. Nos dieron material para escribir, según acuerdo, discusión y sentido de cada grupo.

Al nuestro, le tocó reflexionar el n° 10, 11, 12 del documento, que a la letra del documento n° 10 dice: en México, al igual que en varios países de AL y del Caribe, se está deteriorando, en la vida social, la convivencia armónica y pacífica. Esto sucede por el crecimiento de la violencia, que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros y lo que es más grave, en asesinatos; cada día destruyen más vidas humanas y llenan de dolor a las familias y a la sociedad entera. No se trata de hechos aislados o infrecuentes, sino de una situación que se ha vuelto habitual, estructural, que tiene distintas manifestaciones en las que participan diversos agentes; se han convertido en un signo de nuestro tiempo que debemos discernir para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y plenitud. (Jn 10.10).

En nuestro grupo se nombró un coordinador y una secretaria. Cada miembro de grupo daba su punto de vista de los textos leídos. Cuando la coordinadora me preguntó sobre mi reflexión expuse: lo que dice el documento sobre robos, violencia, secuestros, asesinatos es la realidad que estamos viviendo; en este momento el escritor y poeta Sicilia lo está viviendo en carne propia, al asesinato de su hijo Juan Francisco. Sicilia encabezó el movimiento, “Por la paz con justicia y dignidad”. Nosotros como cristianos debemos solidarizarnos en su lucha.

De inmediato la coordina dijo: ¿aunque lo maten? Sentí mucha tristeza. Las CEB Cuautla, siempre fuimos solidarios con las luchas por la justicia.

El documento “Conferencia del episcopado mexicano” está muy bien fundamentado, en los hechos reales que vive nuestro país. Dios, el Dios de Jesucristo, ilumine a la jearquia de la iglesia, para que lo pongan en práctica y dé buenos resultados.

Hace falta a mis hermanos de la misión continental, buscar el texto en que se lee:

Dichosos ustedes cuando por causa mía los maldigan,

los persigan y les levanten toda clase de calumnias.

Alégrense y muéstrense contentos porque será grande

la recompensa que recibirán en el cielo. De esa misma

manera trataron a los profetas que hubo antes que ustedes.

(Mt. 5. 11-12)



Sicilia duda que Calderón quiera en verdad la paz.

El poder es droga que embriaga y corrompe al hombre.

El poder es una droga que se introduce en el corazón, en la mente, en el alma,

el poder hace que el hombre pierda el piso y se crea superior a los demás

el poder hace que el hombre se crea intocable – se crea un dios

el poder hace que el hombre pierda los sentidos: es sordo, ciego, mudo, insensible al dolor ajeno y tienda hacia el fascismo.

Lástima, porque el poder se acaba, el poder no es eterno.



Por segunda vez frente al presidente Felipe Calderón, en nombre del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el poeta Javier Sicilia endureció su prosa: advirtió sobre la “atmósfera de violencia y horror que está contaminando palabras y discursos. Hay una amenaza mayor que detectamos con reprobación los ciudadanos, la del autoritarismo y su rostro más brutal, el fascismo”, por lo que le exigió definiciones sobre el rumbo del país antes de que la “tentación fascista frente a la criminalidad pueda arrasar con la actividad”.

En el castillo de Chapultepec, ante medio gabinete federal, Sicilia sugirió dudas sobre “si quiere en verdad tomar el camino de la paz” y lo responsabilizó de que sus decisiones, además de generar más violencia y terror provocando el surgimiento de grupos paramilitares que, en esta atmósfera enrarecida y atroz, se sienten autorizados para ejercer, asesinando impunemente a más mexicanos, lo que estúpidamente llaman justicia.

Repudió el tono del discurso presidencial: “nos preocupa sobremanera que después que hablamos usted haya afirmado que, cito textual, esa plaga que es el crimen y la delincuencia, es una plaga que hemos decidido exterminar en nuestro país, tómese el tiempo que se tome y los recursos que se necesiten”.

“Ese tono lleno de violencia y de desprecio, lleno de presagios siniestros, no se diferencia del tono con el que el gobernador Javier Duarte se expresó frente a los 35 cadáveres arrojados en las calles de Boca del Rio; es muy claro –dijo con la insuficiencia de lo inhumano-, en Veracruz no hay cavidad para la delincuencia. Estamos combatiendo como nunca antes el crimen, estamos aquí enfrentando ese problema nacional con valor y entereza. Lo estamos haciendo de manera coordinada, vinculante, estrecha y cercana con la política del presidente Felipe Calderón.

Una reunión con tono de desencuentro de principio a fin. Un complicado acceso de los miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, a quienes les arrancaron las fotos de sus víctimas.

“Se nos prohibió traer las fotografías de nuestros asesinados, desaparecidos, porque no quieren ver el rostro de nuestras víctimas. Creen que si no los ven, no existen”, le increpó Araceli Rodríguez, quien, de paso, tras elogiar la voluntad de la procuradora general de la Republica, Maricela Morales Ibáñez, por atender los casos de víctimas que le fueron presentados, destacó la carencia de recursos de la PGR, mientras la Secretaría de Seguridad Pública invierte en el programa el equipo. “En México necesitamos seguridad, no telenovelas”.

La reunión comenzó con le alocución de Emilio Álvarez Icaza, quien fijaría el tono discursivo del movimiento, recriminando la resistencia oficial a celebrar el encuentro, que se efectuó sólo “por la indignación y desconcierto de la opinión pública”. Cuestionó la postura gubernamental en los 90 días que duraron las mesas durante las que murieron “miles de personas”. En las cuales los funcionarios les regatearon, hasta el nombre del movimiento, bajo el argumento de que en México “no existen guerra y por tanto carece de sentido hablar de paz”. No es un problema semántico, advirtió el ex ombudsman capitalino.

“Es una diferencia sustancial que revela que ustedes no reconocen la existencia de la guerra –que por cierto usted [Calderón] nombró y, por tanto, no aplican las políticas para enfrentar la emergencia nacional”. Calificó las respuestas gubernamentales a sus demandas de “lastimosamente pobres por decir lo menos”, y lo exhortó a no asumir que a 14 meses del final del sexenio, se dé ya por terminado, “porque 14 meses para la madre de un desaparecido es una eternidad o para familiares de un asesinado que cada día reviven el dolor de crímenes impunes”.

El sacerdote Miguel Concha cuestionó la defensa “a capa y espada” de una estrategia militarizada que quizá ya haya causado un daño “irreparable” al país. “Uno de los fenómenos que ha creado esa visión militarizada que no queremos es el surgimiento de grupos paramilitares de limpieza social, cuando menos tolerados y esperamos no directamente promovidos por los gobiernos federal, estatales y municipales”.

Clara Jusidman lamentó que un diálogo que comenzó con “enormes augurios” haya concluido con desconcierto y gran incertidumbre.

Exigió mayores canales de participación ciudadana que pongan fin a un régimen autoritario que con una estructura centralizada ha impuesto una visión única ante “los problemas de seguridad que nos agobian y que no sólo crean dolor y violencia, sino que debilitan las instituciones, abriendo la brecha entre gobierno y sociedad”.

Raúl Romero criticó –como Sicilia y Rodríguez- la nueva Procuraduría Social de Atención a Víctimas (creada aún sin concluir las discusiones de las mesas, sin tomar en cuenta la propuesta del movimiento por la paz), entre otras cosas porque refleja una visión parcial y no integral del problema. Consideró que, si no hubo mayores avances fue por la oposición oficial y asumir “que también existen víctimas de abuso del poder o violaciones de derechos humanos con nombres y apellidos, de militares, marinos o policías”. Sicilia mandó al presidente “un mapa de ruta” del retiro de los militares, defunciones policiacas y exhortó a las otras organizaciones presentes a salir a las calles el 31 de octubre para recordar “a nuestros muertos”.

La reunión concluyó sin visos de que habrá una próxima.

Sin despegar la mirada de su computadora, por momentos bebiendo sorbos de agua, con cara de pocos amigos Felipe Calderón escuchó las críticas a su estrategia de “guerra”. Como lo llamaron víctimas de la violencia.

Respondió que el estado mexicano no es autoritario ni asesina o desaparece como las dictaduras militares, por lo que rechazó al creación de una comisión de la verdad.

El presidente Felipe Calderón rechazó un llamado para atender denuncias del sacerdote Alejandro Solalinde Guerra, acerca de los abusos entre migrantes. “Lo que dijo, que pidiéramos perdón a los zetas. Está totalmente equivocado el padre Solalinde. Son criminales” remató: “será muy respetable en su curato pero se equivocó”.

Negó categórico que existan grupos paramilitares y que se toleren o propicien, a propósito los llamados mata zetas. Tras ser comparados con el gobernador de Veracruz, el priista Javier Duarte, por tener una “tentación fascista ante criminalidad”, declaró que no están “en el mismo carril”. Aprovecho para criticar al gobernador antecesor, Fidel Herrera Beltrán, porque decía que no había secuestros en la entidad, pero acaba de reconocer que él mismo pagó 16 rescates. En la reunión que duró seis horas, el doble de lo programado, el presidente buscó responder personalmente cada cuestionamiento del que llevaba registro puntual en su computadora. Una de sus interpretaciones duró casi una hora, por lo que se cancelaron participaciones como la de Genaro García Luna y otros funcionarios.

Tras la exigencia de Sicilia de esclarecer el asesinato de Pedro Leyva, integrante del movimiento, el mandatario respondió que se sumaba y aprovechó para apuntar una paradoja del rechazo a la militarización del país”, que los propios habitantes de la zona de Michoacán –donde ocurrió el crimen- han pedido la presencia del ejército.

A la petición de instalar una comisión de la verdad, contestó que no le corresponde hacerlo, pues éstas han surgido en contextos de regímenes autoritarios o represores. “Si este fuese un estado autoritario créeme que no estaríamos aquí dialogando”.

Argumentó: “el estado no ha sido sistemáticamente el que asesina, mutila o desaparece a las víctimas, como ha ocurrido en los regímenes autoritarios y donde surgen los contextos de comisiones de la verdad, es el caso de las dictaduras militares de Argentina o en Chile, o es el caso de Bosnia Herzegovina”.

Culpó a su equipo de haber nombrado la fiscalía de atención a víctimas de los delitos, en vez de utilizar el término de víctimas de la violencia como se lo habían solicitado.

Prometió hacer el cambio, porque no siempre “desgraciadamente se hace, aunque ustedes no lo crean, lo que uno dice”.

En su afán de no dejar punto sin aclarar, el presidente abrió un diálogo con varios integrantes de la mesa cuando responsabilizó al movimiento de no sumarse a la nueva fiscalía.

En verdad nunca se invitó al movimiento a participar en la procuraduría, se invitó a Julián LeBarón, explicó Sicilia, para luego añadir que una víctima habló a la nueva dependencia y en tres minutos la desaparecieron de la policía federal”, lo que el presidente había prometido que no sucedería; finalmente el Secretario de Gobernación Francisco Blake Mora, reconoció que habló con Emilio Álvarez Icaza, quien confirmó que la conversación fue sólo para invitar a LeBarón y no al movimiento. Esto llevó al presidente a admitir que hubo un “malentendido”.

Después negó que la violencia se resuelva con más violencia, pero dijo que tampoco se arregla sin imponer la fuerza del estado. Insistentes sus interlocutores en que no había obtenido resultados en las mesas de diálogo, retomó la respuesta de la Procuradora General de la República, Maricela Morales, para decir que hay 106 consignaciones de 16 casos analizados.

Anunció que iba a corregir al sacerdote Miguel Concha, porque no es cierto que su gobierno esté mancillando la constitución y leyó el artículo 89 que señala que el estado debe preservar la seguridad nacional y para ello disponer de la fuerza armada y planteó que la mayor amenaza a la seguridad interior es el crimen organizado.

A Sicilia le comentó que el mapa de ruta de salida del ejército depende de que exista una policía fuerte y confiable en una actitud.

Cuestionado también por el poeta por haber afirmado en las organizaciones de la Naciones Unidas que iba a retirar la plaga de la delincuencia, afirmó que es cierto e ironizó: “y utilicé, no soy poeta pero también tengo derecho a una metáfora; yo sí creo que eso es una plaga y, Javier, usted entiende perfectamente el sentido de la metáfora”.

“Por supuesto que nos duelen las muertes”, explicó para prometer que no incurrirá “en los terrenos de la metáfora la próxima vez”.

Ya no hubo promesas de reencuentro, tampoco un abrazo como el 23 de junio.

El presidente y Sicilia se despidieron con unas palmaditas en la espalda.



En el transcurso de una semana 3 asesinatos, un atentado y dos desapariciones cimbraron el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Militantes y participantes de la organización ciudadanas sucumbieron; algunos de ellos a plena luz del día y con numeroso testigos; en Chilmagua, Michoacán, Guerrero y D.F. Para Javier Sicilia, Emilio Álvarez Icaza y Pietro Ameglio se trata de ataques promovidos o tolerados por el estado en algo que el Ex ombusdman capitalino calificó como un renacimiento de la guerra sucia, del exterminio de figuras que incomodan al poder; en una semana dos de sus miembros fueron asesinados, una más fue balaceada, una simpatizante ejecutada y otros dos desaparecidos. En todos los casos intervinieron hombres armados que actuaron con impunidad, lo que para el movimiento hace evidente la ausencia de las autoridades y del estado, así como el inicio de una guerra sucia.

El martes 6 de diciembre el líder comunero Trinidad de la Cruz Crisóforo, de 73 años conocido como don Trino, fue sacado de un vehículo de la caravana de la paz en que viajaba a Santa María de Ostula, Michoacán, por cuatro hombres armados que lo torturaron frente a las activistas que lo acompañaban y luego se lo llevaron para matarlo en medio de la montaña.

Una semana antes, el 29 de noviembre, Nepomuceno Moreno, de 53 años, también integrante del movimiento, fue asesinado de 5 balazos cuando circulaba por el centro de Hermosillo; Moreno buscaba a su hijo Nurio, levantado hace más de un año por policías estatales. Casi al mismo tiempo Norma Andrade, fundadora de la organización nuestras de regreso a casa, recibió también 5 tiros. La activista sobrevivió, pero ella y su familia están amenazadas de muerte.

En la ciudad de México la actriz Julia Marichal, simpatizante del MPJD, fue encontrada muerta en su casa el viernes 2. Y en Petatlán, Guerrero, la madrugada del miércoles 7 secuestraron a Eva Alarcón y Marcial Bautista, campesinos ecologistas, cuando viajaban a Chilpancingo. Hasta el momento se desconoce su situación. Pasajeros que viajaban en el autobús del que los dos ecologistas fueron sacados declararon que los secuestradores vestían uniformes militares.

La semana ha sido ácida para los militantes del MPJD, pero sobre todo de una preocupación como no habían tenido desde que el movimiento surgió en mayo pasado. Aseguran que se ha desatado una guerra sucia contra activistas pacíficos y defensores de los derechos humanos en una escala no vista desde 1994, cuando apareció el EZLN.

“El monstruo de la guerra sucia asomó la cabeza”, apunta Emilio Álvarez Icaza al recordar que la mayoría de las víctimas ya habían sido amenazados y cuyas denuncias fueron interpuestas ante las autoridades que no les ofrecieron ninguna protección.

Lo más grave, agrega el expediente de la comisión de los derechos humanos del D.F. integrante de MPDJ, es la acelerada descomposición del estado, puesto que todos los casos se dieron en una semana.

Por su parte Javier Sicilia advierte que esta serie de asesinatos y secuestros muestran el ahondamiento de la guerra desatada por Felipe Calderón a la instancia de un estado corrompido y delincuencial en el último año de la administración calderonista.

“el impacto del ataque a la caravana que fue a Santa María Ostula y el asesinato de don Trino es muy fuerte para el movimiento”, dice el poeta, “porque se está golpeando a la gente que sólo busca de manera pacífica que termine la guerra contra el narcotráfico declarada por Calderón”.

“Quizá nos vimos ingenuos”. Confiesa Sicilia y reconoce que no hubo suficiente valoración de las circunstancias de riesgo en esa zona michoacana de la falta de acompañamiento amplia de la prensa y un fuerte dispositivo de seguridad y es que en sólo dos años ha habido 27 muertos y 4 desaparecidos en Santa María Ostula, a partir que de la comunidad recuperó una extensión de terreno que estaba en manos de caciques.

Ahora, señala el escritor el movimiento, el movimiento tendrá que replantear sus mecanismos de seguridad, las acciones de resistencia civil pacífica como las caravanas, presionar para que la Procuraduría de Defensa de las Víctimas tenga el rango y los recursos necesarios, pero sobre todo hacer que el gobierno y la cúpula volteen hacia las víctimas, porque “no se ha hecho ningún pronunciamiento sobre el asesinato y secuestro de las victimas del movimiento”.

El día jueves 8, cientos de organizaciones sociales y de derechos humanos de todo el país publicaron una carta dirigida al gobierno federal en la que manifestaba su preocupación ante los ataques frontales que han sufrido este sexenio.

El documento señala que según cifras de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en los últimos 6 años, 27 activistas han sido asesinados y 60 detenidos ilegalmente; mientras que en la oficina de la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos se tienen documentados 128 casos de agresión y obstaculización al trabajo de estas organizaciones ciudadanas.

Ante esta situación de emergencia las organizaciones firmantes exigen al estado que ponga final al “estado de impunidad” que rodean los casos de agresiones y hostigamientos de víctimas y defensores de derechos humanos en México y cumplan su obligación de proteger y garantizar la integridad de toda las personas que viven o transitan por el país, en particular a quienes se atreven a exigir justicia. (Proceso No. 1832 dic.2011)



IGLESIA MUDA (Jerarquía)



En estos momentos de angustia, de dolor, de agresión directa hacia el movimiento del poeta Sicilia y de familiares que buscan solución al asunto de sus desaparecidos, sus asesinados, expedientes extraviados, etc. Hace falta la solidaridad, el llamado evangélico a la cordura, a la reflexión, hacia los que ostentan el poder político. Añoramos la voz profética, potente de don Sergio Méndez Arceo, que hizo caso omiso de las críticas de sus enemigos (obispos). Su palabra fue clara, reprobó los hechos de secuestro y asesinato por ser un lenguaje ambiguo (como sucedió con el secuestro y asesinato de Elfego Coronel; el secuestro del doctor Jaime Castrejón, de Rubén Figueroa y Sara Davis).

Don Sergio Méndez Arceo fue fiel al doc. Vaticano II y al doc. de Puebla. Que en N°146 se lee: La iglesia asume la defensa de los derechos humanos y se hace solidaria con quienes los propugnan. A este propósito nos place recordarlo aquí por su especial valor, entre la vasta enseñanza sobre la materia.

N
147: la iglesia ha intensificado su compromiso con los sectores desposeídos, abogando por su promoción integral, lo cual produce en algunos la impresión de que ella deja de lado a las clases pudientes.

N°148: subraya mejor el valor evangélico de la pobreza que nos hace disponibles para construir un mundo más justo y más fraterno, siente vivamente la situación penosa de los desposeídos, de lo necesario para una vida digna. Invita a todos a transformar su mente y sus corazones, según la escala del evangelio.

N°149: la iglesia confía más en la fuerza de la verdad y en la educación para la libertad y la responsabilidad, que en prohibiciones, pues su ley es el amor.

El documento de Puebla es claro, conciso, y decididamente siguió don Sergio Méndez Arceo los valores del evangelio proclamados por Cristo nuestro señor.

La CEB de la parroquia de San José (de Cuautla) sentimos tristeza y dolor al observar el silencio que guarda la jerarquía de la iglesia católica, en esta lucha por la justicia del colectivo del poeta (y hermano) Sicilia. Principalmente el silencio del obispo, Alfonso Cortés Contreras, en primera, porque los asesinatos se cometieron en su área de pastor, (de su diócesis) en seguida, se extraña la solidaridad como cristiano y pastor que no debe, por ningún motivo abandonar a sus ovejas.

El documento de la conferencia del episcopado mexicano, en su N°209, a la letra dice:

La respuesta a los desafíos de la inseguridad y la violencia no pueden ser sólo responsabilidad de la autoridad pública, sino también de los ciudadanos que asumen su responsabilidad social y que, de manera individual o asociados, asumen su compromiso y obligaciones para con los miembros de la sociedad a la que pertenecen constituyendo lo que llamamos la sociedad civil responsable. Ésta se hace visible en las organizaciones sociales que participan activamente para encontrar solución a problemas que afectan a todos y tienen en sus manos la oportunidad para participar creativamente en la construcción de una sociedad segura y sin violencia. “estos grupos están tomando consciencia del poder que tienen entre manos y de la posibilidad de generar cambios importantes para el logro de políticas públicas más justas”.

Como dicen los dueños del dinero… “el trabajo, que lo haga otro”.

Jesús dice: este pueblo me honra con la boca, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinden no sirve de nada, y sus enseñanzas no son más que mandatos de hombres.

Mt. 15.8-9

El pueblo consciente, entre ellos los miembros laicos de CEB, saben de antemano que la lucha por la democracia, por una vida digna con paz justicia y dignidad, sólo lo busca el empobrecido pueblo, él es el que siempre pone los muertos, el sudor, la sangre. (Como los profetas). En seguimiento del Dios de Jesucristo.

Alégrense y muéstrense contentos

Porque será grande la recompensa

Que reciban en el cielo. De esa

Misma manera trataron a los profetas

Que hubo antes que ustedes. Mt. 5. 12



En el mes de enero y de febrero poco antes de la visita del Papa Benedicto XVI a México, salieron varios artículos en el periódico la Jornada y al final pedían añadir comentario.

Las iglesias de creyentes y el Estado laico

CARLOS MARTÍNEZ GARCÍA

La construcción histórica del Estado laico tiene entre sus edificadores corrientes religiosas que siempre se han opuesto a que desde el poder se proteja, e impulse, una determinada creencia. Tal contribución tiene sus variantes por país, en unos es más evidente, como en Estados Unidos, mientras en otros el aporte es menos constatable porque la punta de lanza para romper con la simbiosis Estado/confesión religiosa fue una corriente política, es el caso del liberalismo decimonónico en México.

Desde el siglo IV, cuando Constantino inicia el proceso de oficializar al cristianismo, antes perseguido, como la fe religiosa del Imperio Romano, existieron grupos cristianos que criticaron esa medida por considerarla contraria a su entendimiento de lo que debería ser la fe: una elección voluntaria libre de coacciones políticas y gubernamentales. Durante los 11 siglos siguientes a la constantinización de la Iglesia cristiana, en la que paulatinamente ganó terreno el catolicismo romano, siempre se organizaron otros cristianos al margen del poder político/eclesiástico.

Las iglesias de creyentes, con su férrea defensa de que la persuasión era la única vía para atraerse prosélitos, se transformaron en obstáculos molestos a quienes ya fuera desde las instancias del Estado, o bien dentro de la Iglesia sostenida por los poderes en turno, les combatieron, porque señalaban el recurso de la coacción y la violencia como elementos totalmente ajenos al espíritu del Evangelio.

En el siglo V, San Agustín elabora el argumento teológico para obligar a los opositores a las enseñanzas del catolicismo para que fuesen doblegados por todos los medios. Toma como base de su hermenéutica imposicionista una parábola de Jesús, que se localiza en Lucas 14:15-24 y es conocida como Parábola del banquete (o de la gran cena). Originalmente la narración de Jesús va por el lado de la inclusión de los sectores menos favorecidos, los que nunca son invitados a disfrutar de las viandas originalmente servidas para los principales de una sociedad.

San Agustín leyó el versículo 23 del pasaje lucano (fuérzalos a entrar) en el sentido de usar la fuerza para obligar a los escépticos de en verdad ser invitados a un acto en el que nunca eran tenidos en cuenta, y aplicó su entendimiento para atacar no solamente a quienes consideraba paganos sino también para combatir a otros cristianos obstinados en rechazar las directrices de Roma. Por cierto que en el siglo XVI el teólogo español Juan Ginés de Sepúlveda recurrió al razonamiento de Agustín para denostar la postura de fray Bartolomé de Las Casas. Este último basaba su defensa de los indígenas contra la terrible esclavitud a que eran sometidos por los colonizadores españoles en el ejemplo de Cristo y argumentaba que en los evangelios no se encontraba ninguna justificación de la violencia para imponer la fe.

Las persecuciones de la Iglesia constantiniana contra las de creyentes son abundantes y sangrientas entre los siglos IV y XVI. Claro que también hubo esas acciones siglos más adelante, pero en la decimosexta centuria resurgen con mayor fuerza los opositores a las iglesias territoriales en las que se entrelazan poder político y confesión religiosa oficial. Las corrientes de la elección de la fe como resultado de una convicción íntima fueron perseguidas no nada más por la Iglesia católica, sino también por fuerzas protestantes en las regiones de Europa en las que tuvieron tras de sí el apoyo irrestricto de los gobiernos.

Los perseguidos recuperaron el principio evangélico de la separación Iglesia-Estado, y argumentaron a favor de la tolerancia religiosa. Así expresaron una posición política cuyas bases eran religiosas. Es decir, llegaron a la convicción desde sus propias convicciones de fe de que la mejor organización política de una sociedad necesariamente diversificada en cuanto a las creencias religiosas de la ciudadanía era el fortalecimiento del estado laico.

En los debates de los liberales mexicanos con sus contrapartes conservadores a lo largo del siglo XIX , los primeros constantemente argumentaron que ellos eran cristianos y que como tales enarbolaban su crítica al conservadurismo que se obstinaba en adulterar la enseñanza evangélica de la necesaria separación Estado-Iglesia(s). La excepción fue Ignacio Ramírez, El Nigromante, el único de los brillantes liberales que se declaró ateo desde su adolescencia. En 1837, al solicitar su ingreso a la Academia de Letrán, un grupo de discusión de jóvenes intelectuales, acota Carlos Monsiváis en su imprescindible Las herencias ocultas de la Reforma liberal del siglo XIX (Editorial Debate, 2006), Ramírez deja profundamente impactados al iniciar su participación con la frase: No hay Dios.

Hoy, sin necesariamente saberlo, existen partidarios de san Agustín y son decididos convencidos de que una determinada iglesia imponga su particular agenda valorativa al conjunto de la sociedad. Pero también sigue presente el sector de iglesias de creyentes que pugnan por el fortalecimiento de la laicidad del Estado. Sus aliados son quienes han llegado a la misma conclusión, desde las más diferentes perspectivas (incluido, por supuesto, el ateísmo), y que conciben al Estado laico como garante del derecho a creer, o no, y salvaguarda de la diversidad existente en la sociedad, que hace posible la convivencia o coexistencia entre los diferentes.(http://www.jornada.unam.mx/2012/01/25/opinion/022a2pol)



Estoy de acuerdo con estas líneas expongo mi comentario como miembro de CEBs: La jerarquía hace más hincapié en lo externo. Los católicos siguen la tradición: prohibir, castigo, miedo, privilegian ritos, rosarios, procesiones, mayordomías, kermeses, celebraciones lujosas, bodas, XV años, primeras comuniones, les interesa quedar bien con los padrinos, con la sociedad; banquetes, comidas, bailes, todo lo externo, santiguarse ante imágenes, frente al templo, besar la mano al cura, estar al servicio de ellos, etc.

Según la renovación de la iglesia y el Vaticano II lo esencial es leer la palabra de Dios, tratar de vivir el evangelio. Amar a Cristo, amar al prójimo, practicar el perdón, ser humilde, ser austero, no buscar riqueza, ser solidario, ser servicial, buscar la verdad, buscar el bien de los demás. El que sigue a Cristo no le interesa el poder ni la riqueza. Se nutre con el evangelio. Su riqueza es el evangelio de Jesús.

Los hombres que nos gobiernan son católicos, les gusta el poder, el boato, son ovejas del rebaño que fue apacentado por Marcial Maciel, Juan Jesús Posadas, Onésimo Cepeda, Norberto Rivera y Martín Rábago.

Jesús desarrolló muchas veces la imagen del banquete, para sacar diversas enseñanzas, tenemos el evangelio de Lc 14. 15-24. Los invitados que se excusan en Mt 22. 1-14 el rey celebra las bodas de su hijo. En esta lectura Jesús invita a sus seguidores. Se trata de los profetas que invitan a los judíos. En este caso a los que tenían el poder, los maestros de la ley, los fariseos y los ancianos, para que entraran en el plan de Dios. Su mensaje se resume en 3 palabras,

1) establecer justicia

2) poner afecto y misericordia en toda la vida

3) buscar humildemente la voluntad de Dios

De este modo debían de preparar la reunión de todos los hombres en una misma mesa del Señor y esto sería empezar la fiesta eterna con Dios.

En el documento de Puebla número 147 dice: la iglesia ha intensificado su compromiso con los sectores desposeídos abogando por su promoción integral, lo cual produce en algunos la impresión de que ella deja de lado a las clases pudientes.

En el número 148, subraya mejor el valor del evangelio y la pobreza y nos hace disponibles para construir un mundo más justo y más fraterno. Siente vivamente la situación penosa de los desposeídos, de lo necesario para una vida digna. Invita a todos a transformar su mente y sus corazones, según los valores del evangelio.

En el número 149, la iglesia confía más en la fuerza de la verdad y de la educación para la libertad y la responsabilidad, que en las prohibiciones, pues su ley es el amor. Esto se logrará en un estado laico, libertad de conciencia, pero para la jerarquía las CEBs son pasadas de moda.





















Intromisiones ilegales y sin autoridad moral

En un mensaje emitido el pasado martes, la arquidiócesis primada de México exhortó a sus feligreses a votar por partidos o candidatos que promuevan a la familia tradicional –porque, según ella , el matrimonio constituido entre un hombre y una mujer es la base de la sociedad– y que defiendan el derecho a la vida desde el momento de la concepción. Asimismo, la jerarquía eclesiástica capitalina dijo que los ciudadanos deben exigir a los candidatos dejar en claro que están a favor de una verdadera libertad religiosa, debido a que es un derecho humano fundamental.

Semejantes llamados exhiben ante la opinión pública las reiteradas e inadmisibles actitudes del alto clero en nuestro país: su intromisión en asuntos políticos; su pretensión de incidir en las preferencias electorales de los ciudadanos –haciendo uso de la influencia moral que aún pueda ejercer la Iglesia sobre los fieles– y su desprecio por las normativas legales vigentes: como señalaron diversos especialistas ayer, los llamados de la arquidiócesis que encabeza Norberto Rivera Carrera son una clara violación a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público y al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, pero también a la Constitución, cuyo artículo 130 establece que los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión pública, en actos de culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios.

Pero, incluso si los pronunciamientos del arzobispado capitalino no tuvieran un claro componente de ilegalidad, su autoridad moral para realizar exhortos semejantes está socavada de antemano por los escándalos de delitos sexuales cometidos por sacerdotes católicos en México y en otros países.

Hace unos días, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, William Levada, admitió que dicho organismo había recibido, en la pasada década, cuatro mil denuncias por pederastia en el seno de la Iglesia católica. Ante esa cifra, es inevitable concluir que la pederastia constituye una tendencia y un patrón de conducta que las jerarquías eclesiásticas y el propio Vaticano se empeñaron en negar, silenciar o minimizar durante mucho tiempo.

Por lo demás, las agresiones por parte de sacerdotes no se limitan al ámbito infantil, sino que se replican en contra de fieles, monjas, seminaristas y otros sacerdotes, como lo establecieron hace ya más de una década las religiosas María O’Donohue y Maura McDonald en un informe en que se documentan las agresiones sexuales cometidas por curas, obispos y arzobispos contra centenares de monjas en 23 naciones. Un año antes, en nuestro país, salió a la luz pública la condición de esclavitud sexual a que fue sometida la religiosa Alma Zamora a manos del ex nuncio Girolamo Prigione, en las mismas instalaciones en que solía hospedarse Juan Pablo II durante sus visitas a México; y hace poco más de dos años, a finales de 2009, la justicia argentina condenó a ocho años de prisión al ex arzobispo de Santa Fe, Edgardo Gabriel Storni, por abuso sexual agravado contra un joven seminarista en los años 90.

Por añadidura, la gravedad de estos hechos se ve acentuada por la política de encubrimiento de esos crímenes puesta en práctica por autoridades clericales de todos los niveles: un precedente obligado al respecto es el juicio entablado en Estados Unidos en contra del propio Rivera Carrera, acusado de haber encubierto los delitos sexuales del cura Nicolás Aguilar mientras el primero tenía bajo su cargo la diócesis de Tehuacán, Puebla.

Antes de buscar influir en las preferencias electorales de los fieles o de dar recetas morales a éstos y a los políticos, bien haría la Iglesia católica en solucionar sus problemas internos, en esclarecer y sancionar los delitos sexuales cometidos en su seno y en restañar, de esa manera, la pérdida de credibilidad y de autoridad moral que la aqueja. Por lo que hace a las autoridades, la conducta del arzobispado capitalino amerita la intervención de la Secretaría de Gobernación, responsable de regular el comportamiento de las instituciones religiosas, y que hasta ahora ha sido remisa en su accionar en contra de las constantes violaciones del clero católico a la legalidad. De no actuar en ese sentido, el gobierno federal enviará a la sociedad el mensaje de que consiente la vulneración de la ley en ámbitos particulares, y carecerá de la autoridad para exigir su cumplimiento y aplicación en lo general.(http://www.jornada.unam.mx/2012/02/16/edito)

En 1790 el cura Patricio Cervantes cuenta sus seducciones: hay mujeres muy gozables de cuerpo, muy religiosas e ignorantes que se enamoran del sacerdote, muchas aristócratas que saben que nos la jugamos, y que nadie le interesa por ningún concepto la divulgación del secreto.

Otras chiquillas de apenas 17 años, detrás de la rejilla del confesionario, el cura las inquieta: cuídate de tener mucho vello púbico, hija mía, porque mientras más tengas, más evidencia habrá de que se te esté metiendo el diablo en el cuerpo.

Así las manipulamos, la culpa y el miedo con la personificación del demonio, son dos de las mejores herramientas para sensibilizar su conducta, advertir el peligro que corre de no salvarse el día del juicio final.

El cura las convence de que es importante que demuestren sus partes nobles en la sacristía para explorar a placer y constatar hasta que punto se le había metido el diablo en el cuerpo. Cuenta el cura: me desnudé y la desnude, recordándole que Dios sabe todo, y que no tenía por qué temer, porque estamos en su casa y yo soy el consentido del Señor. La purifiqué con mi pene recorriendo su cuerpo virginal con todo lujo de detalles hasta extirpar todo signo de herejía, mientras ella cerraba los párpados como si no quisiera volver a abrirlos nunca.

Quedó encantada. Ella volvía a buscarme para continuar con el proceso de saneamiento. Con descaro y cinismo cuenta este cura, que llegó a ser un obispo corrupto y explotador.

En 1969 en la CEB hicimos una encuesta sobre el celibato. La mandamos al Papa, pero como todo hombre de poder, no contestó; se vuelven ciegos, sordos, y mudos.









El eje Wojtyla-Ratzinger y Calderón

CARLOS FAZIO

Cuando en marzo de 2005 el papa Karol Wojtyla agonizaba en Roma, hacía ya años que había dejado de gobernar a la Iglesia católica. El dilema del cónclave de cardenales que debería designar a su sucesor era si elegirían a un pontífice que retomara el Concilio Vaticano II o uno que prolongara la contrarreforma católica. La incógnita estribaba en quién predominaría: ¿Juan XXIII o Juan Pablo II? ¿Una nueva transición o el continuismo?

El designado fue Joseph Ratzinger, quien de noviembre de 1981 al momento de su nombramiento como nuevo pontífice se había desempeñado como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Teólogo de profesión, durante el pontificado restaurador de Juan Pablo II. Este teutón nacido en Baviera, se había convertido en su verdadero alter ego, liderando desde el edificio de la antigua Inquisición, cual fiel cruzado, todas las guerras de Wojtyla contra los obispos, sacerdotes, religiosas y teólogos contestatarios que osaron poner en duda su magisterio, incluidos los juicios sumarísimos propios del ex Santo Oficio contra reputados teólogos de la talla de Hans Küng, Edward Schillebeeckx y Leonardo Boff, así como el acoso permanente a obispos proféticos como Sergio Méndez Arceo, Óscar Arnulfo Romero, Leónidas Proaño, Pedro Casaldáliga y Samuel Ruiz.

Duro, ortodoxo y mordedor –el diario británico Daily Mirror recibió su designación con una foto en portada coronada por un encabezado que rezaba: De rottweiler de Dios a Benedicto XVI, mientras The Sun, el tabloide más popular del Reino Unido, tituló “De las juventudes de Hitler a papa Ratzi”, exhibiendo una foto de Ratzinger adolescente con el uniforme hitleriano–, el nuevo Papa había sido visto como forjador y continuador de la Iglesia de neocristiandad wojtyliana –de reconquista en el sentido medieval, de contrarreforma y de antimodernismo la había caracterizado Hans Küng años antes, cuando acusó al Vaticano de ser el último estado totalitario de Europa–, que reafirmó como esenciales los valores del patriarcado y la represión sexual en la Iglesia (haciéndose de la vista gorda en los escandalosos casos de abusos sexuales contra menores perpetrados por obispos y sacerdotes), así como de la supeditación de la ciencia a la religión.

En un mundo capitalista depredador y globalizado, consumista y secularizado, y en el marco de una nueva guerra imperial por territorios y recursos geoestratégicos, la Iglesia católica se había inclinado ante el dios mercado y se hacía cada vez más romanocéntrica. Junto con el desaparecido Wojtyla, Ratzinger emergía como el hombre que normalizó a la Iglesia con un estilo estalinista: sacando del paso a los incómodos. Como brazo de hierro de Juan Pablo II, ayudó a convertir a la Iglesia en un feudo. Para decirlo con las palabras que utilizó Leonardo Boff hace unos años, cuando señaló que el pontificado de Wojtyla era la última expresión de un tipo de Iglesia que nació en 1077 con Gregorio VII, el antiguo pontífice y su guardián de la ortodoxia forjaron una Iglesia feudal controlada y dominada desde Roma; clericalizaron la Iglesia a partir de una visión imperial, dando pie a la dictadura del clero sobre toda la comunidad cristiana.

La nueva religión, el integrismo neoliberal –el imperialismo del mercado total lo llamó Franz Hinkelammert–, impuso una ideología global que llegó acompañada de un credo políticamente desactivador, que estimuló la pasividad y el conformismo. Wojtyla y Ratzinger contribuyeron a fomentar la amnesia histórica impuesta por el modelo de dominación imperial estadunidense, con la represión a la Iglesia popular en América Latina y sus teólogos de la liberación, y con sus llamados a la resignación ante el poder de los dueños del dinero. Al despuntar el siglo XXI y el pontificado de Ratzinger, el resultado es un mundo sin reglas (o desregulado), donde se ha instalado un neodarwinismo social, una lucha de todos contra todos. Un mundo medievalizado sumamente violento, signo que no escapa al México caóticamente sangriento de nuestros días, cuando fenece el sexenio de Felipe Calderón.

Wojtyla y Ratzinger respondieron a una de las más clásicas amenazas de falsificación del fenómeno religioso: la tentación de dominar a Dios y de mantenerlo atado y bien atado, según la clásica expresión de la España franquista. La del cardenal Ratzinger fue la obsesión por una forma de ortodoxia que quiere tener la verdad amurallada, incontaminada. Lo que según el jesuita español José Ignacio González Faus corresponde a ese tipo de patología que la Escuela de Francfort denomina la personalidad autoritaria y que Max Horkheimer describía como una entrega mecánica a los valores convencionales; sumisión ciega a la autoridad, junto a un odio ciego a todos los oponentes y marginados; pensamiento rígido y estereotipado.

En ese contexto, a partir de la matriz ideológica de Ratzinger, se puede conjeturar que su visita a México en marzo –dado que a nivel temporal y espacial la misma se verificará al filo del arranque de las campañas electorales por la Presidencia de la República y se circunscribirá a Guanajuato, tierra de raigambre cristera y gobernada los últimos dos decenios por el conservador Partido Acción Nacional– fue minuciosamente calculada para apoyar al PAN y avalar el sueño cristero de Felipe Calderón. La visita forma parte de la ofensiva de la ultraderecha y la jerarquía católica local en la perspectiva de construcción de un Estado confesional en México, que se incuba en la contrarreforma al artículo 24 constitucional a estudio en el Senado –que incluye la educación religiosa en las escuelas públicas, la posesión y administración de medios electrónicos por las asociaciones religiosas y la abierta participación política y electoral de los ministros de culto, de manera colectiva y fuera de los templos sin necesidad de pedir permiso a la autoridad– y se nutre del mesianismo de fin de sexenio que aqueja al presidente católico Calderón.

(http://www.jornada.unam.mx/2012/02/20/opinion/021a2pol)

Jesús dijo a los fariseos y maestros de la ley: hipócritas, este pueblo me honra con la boca pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinde no sirve de nada y sus enseñanzas no son más que mandatos de hombres. Mt. 15. 7-9

En el documento de Puebla número 500 dice: el pecado corrompe, el uso que los hombres hacen del poder, llevándolo al abuso de los derechos de los demás, a veces en forma más o menos obsoletos. Esto ocurre más notoriamente en el ejercicio de poder político, por tratarse del campo de las decisiones que determinan la organización global del bienestar temporal de la comunidad y por prestarse más fácilmente, no sólo a los abusos de los detentan el poder, sino a la absolutización del poder mismo, apoyados en la fuerza pública. Se diviniza el poder político cuando en la práctica se le tiene como absoluto. Por eso el uso totalitario del poder es una forma de idolatría y como tal la iglesia rechaza enteramente.

(GS 75).

Reconocemos con dolor la presencia de muchos regímenes autoritarios y hasta opresivos en nuestro continente. Ellos constituyen uno de los más serios obstáculos para el pleno desarrollo de los derechos de la persona, de los grupos y de las mismas naciones.







































La Iglesia en la política electoral

ARNALDO CÓRDOVA

La Iglesia católica o, por mejor decir, su jerarquía, ha actuado en la política nacional desde tiempos inmemoriales. De su parte, no ha habido gobierno, también desde antaño, que no haya tenido estrechas relaciones con ella, relaciones que, por lo general, eran de entendimiento y muy raras veces de confrontación. Pero los obispos siempre han albergado un apetito feroz por inmiscuirse en las lides electorales, de las que nunca les ha faltado la comprensión de que son decisivas para la conformación de los gobiernos y de la representación popular, incluso en los tiempos del PRI gobernante.

En cuestiones electorales, empero, la Iglesia fue hasta hace poco muy discreta en su actuar, tratando de mantener una imagen que, aunque no negara su interés tan vivo, la mantuviera al margen de cualquier represalia. Las cosas cambiaron decisivamente después de las reformas salinistas de principios de los noventa. Los obispos tendieron a inmiscuirse, cada vez más, en los asuntos electorales, tratando de dar orientaciones a sus fieles sobre cómo votar y hasta vetando a ciertos candidatos, como lo pudimos ver con toda claridad en los procesos de 2006. Onésimo Cepeda estuvo, incluso, a punto de ser sancionado por sus agresiones verbales.

Por ello no puede sorprendernos el contenido de las orientaciones pastorales que el cardenal Rivera Carrera y sus ocho obispos auxiliares hicieron público el pasado 15 de febrero, que está fechado tres días antes. Se trata de un acto de intervención abierta de la jerarquía en el proceso electoral que apenas comienza.

Para empezar, en él se fija el deber de los pastores del pueblo de Dios de orientar a los fieles en aquellos planteamientos políticos que, por sus implicaciones religiosas, morales y sociales, contradicen las enseñanzas de la Iglesia católica. También, el deber de los fieles cristianos de participar en todo aquello que hace posible la construcción del bien común en la sociedad.

¿Qué será el bien común ¿ Los prelados no lo definen, pero saben de qué hablan: poner a la persona y su dignidad por encima de los intereses partidarios o particulares de los partidos [sic] y sus ideologías (primera de nueve propuestas), así como “una verdadera libertad religiosa… de los creyentes para expresar libremente su fe y, sólo en segundo lugar, a [sic] las instituciones que los agrupan”. Primero la fe y luego la adhesión a las instituciones. Un concepto, como se ve, muy diferente de aquel orden social que Santo Tomás de Aquino veía como parte del orden universal que Dios había instituido en las cosas.

Los jerarcas católicos llaman a sus fieles a promover activamente el fortalecimiento de la familia cristiana. La familia no cristiana no les interesa en absoluto, tal vez porque constituye una comunidad muy minoritaria. La base infaltable e inmodificable es la definición del matrimonio como la unión que forman un hombre y una mujer. Si a algunos les da la gana de constituirse en matrimonio con parejas del mismo sexo, evidentemente, cometerán un grave pecado que ellos quisieran que fuera definido como delito, es decir, como un acto penado por la ley.

Como parte de los derechos naturales que rodean la institución de la familia se encuentra, desde luego, el derecho exclusivo de educar y orientar a sus hijos y dependientes como la sociedad humana y cristiana que son. También aquí de los que no tienen la fortuna de ser parte de una sociedad así, sino que conforman otros credos religiosos y sociales, no se dice ni media palabra y hay que dar por hecho que son como aquellos extranjeros que practican extrañas costumbres y son, acaso, unos idólatras. ¿Para qué pensar en ellos?

A muchos ha sorprendido siempre (y es probable que entre ellos abunden los católicos) cómo es que los curas de este credo, por un lado, sienten la necesidad de pastorear a sus feligreses porque los ven todo el tiempo al borde del pecado y, de verdad, no confían en ellos para guiarse a sí mismos, mientras que, por otro lado, piensan que la familia es la única institución capaz de educar a sus hijos, no obstante la ignorancia y la barbarie generalizada en la que viven todas las de su especie, en un país en el que ni el Estado y ni siquiera la Iglesia han hecho nada por elevar sus niveles de cultura y de civilidad.

Los prelados llaman a promover varios tópicos que tienen que ver, indudablemente, con el bienestar de todos y con la paz social, y se hace alusión en los puntos 2, 4, 5, 6, 7, 8 y 9, al combate a la injusticia social, la lucha contra la corrupción, la promoción del desarrollo económico, el combate al crimen organizado, el cuidado y la protección de las personas más vulnerables (ancianos, indígenas, niños y discapacitados) y la preservación de los recursos naturales de la nación, respectivamente. El problema es que no dicen nada de cómo los fieles van a luchar por esos objetivos ni en qué consiste su problemática.

Aparte de ello, aprovechan el viaje para lanzar algún petardo, por ejemplo, cuando en el punto 5, a propósito de la corrupción, postulan que hay que partir de un historial limpio de los candidatos, como si ellos fueran la autoridad que debe juzgar del asunto, o cuando en el 6 acusan a los intereses partidistas de aplazar “una serie de reformas constitucionales… que frenan injusta e irresponsablemente el desarrollo de las futuras generaciones”. Deberían decirnos qué saben al respecto, pero está claro que no hacen más que repetir lo que Calderón, su presidente, dice todos los días.

Ahora sabemos (punto 9) que los recursos naturales de la nación (la expresión es de ellos) nos han sido dados y confiados por Dios. Hasta hoy yo pensaba que la nación, al instituir las relaciones de propiedad en el artículo 27 constitucional y reservar para su dominio exclusivo los bienes naturales que en él se mencionan (tierras y aguas, el subsuelo y sus recursos, los zócalos submarinos, el espacio radioeléctrico y los mares territoriales) no le había pedido permiso a Dios ni creo que supiera que Él los había creado para ella. Es de celebrarse, empero, que los prelados hagan suya la doctrina del 27.

Finalmente, en torno al asunto del aborto, los jerarcas nos dicen lo de siempre: En lo concerniente a los valores emanados del Evangelio, los católicos deben estar atentos al compromiso de los candidatos y sus partidos de respetar el primero de todos los derechos, que es el derecho a la vida, desde el momento de la concepción hasta su fin natural. Cabe preguntar qué pasaría si un candidato o un partido se atreve a decir que no está de acuerdo con semejante punto de vista. Desde luego, me imagino, los fieles les negarían su voto. Pero, ¿es que los prelados no saben o no se han enterado de que la ley les prohíbe hacer semejantes pronunciamientos?

Resulta claro que ellos están probando su suerte, esperando que ninguna autoridad electoral o administrativa les llame al orden o los sancione. Ya veremos si dichas autoridades tienen la voluntad de hacerlo. Los jerarcas seguirán en lo suyo, que es ignorar la ley y negarse a observarla.(http://www.jornada.unam.mx/2012/02/26/opinion/008a1pol)

Benito Juárez y Lerdo de Tejada, tejieron y materializaron las leyes de reforma: separación iglesia estado. Igualdad ante la ley; carácter voluntario ante las limosnas; libertad religiosa y de expresión, educación laica, construcción masiva de escuelas, universidades y academias; desaparición de los juzgados de capellanías y obras pías, los bancos camuflados de la iglesia; nacionalización de la minería, del campo y una buena parte de la industria, y cancelación del tribunal de la censura y las elecciones directas, entre otros objetivos.

(En el mandato de Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas, el clero se quedó quieto, mudo). En el 1941, el presidente Ávila Camacho se moría de ganas por quitarse de encima la tal educación socialista. Y se empezó a hacer de la vista gorda ante las escuelas religiosas que ofrecían educación a los ricos religiosos, católicos retrógradas del país, los lasallistas, maristas y jesuitas.

En la toma de posesión como presidente de la República Carlos Salinas de Gortari, causó sensación la presencia de la alta jerarquía católica, pues ¡cómo no!... Si éste ya había trabajado cuidadosamente sus relaciones con el clero, especialmente con el nuncio Jerónimo Prigione. Lo que daba reversa clara (pasando por la guerra cristera).

En contubernio con los diputados de ese sexenio modificaron el artículo 130 constitucional. Y en 1991 el PRI a través de Mariano Palacios Alcocer gobernador de Querétaro, manejado por José María Montoya, presentó su iniciativa para crear una nueva situación jurídica de las iglesias que cambiarían la constitución en sus artículos, 3-5-24-27 y 130. Se legalizaron las escuelas de religiosas, aunque la educación siguió siendo laica; se abolió la prohibición de establecer órdenes monásticas, se permitieron las manifestaciones de culto fuera de los templos, se admitieron las asociaciones religiosas que, sujetas al régimen fiscal, podían poseer o administrar bienes, y se dio personalidad jurídica a las iglesias, con derecho a votar para los ministros del culto.

Por supuesto, la iniciativa fue aprobada por las dos cámaras por mayoría abrumadora. Prigione y la jerarquía, se declararon felices y contentos.

Priistas traidores a la patria y a las Leyes de Reforma; porque en esta lucha, se regó sangre de mártires que ofrendaron sus vidas por una patria libre de tiranos.

El documento de Puebla en el número 493 dice: los bienes de la tierra se convierten en ídolo y en serio obstáculo para el reino de Dios cuando el hombre concentra toda su atención en tenerlos o aún en codiciarlos. Se vuelven entonces absolutos. “No se puede servir a Dios y al dinero” (Lc. 16.13)

En el número 494 dice: la riqueza absolutiza ese obstáculo para la verdadera libertad. Los crueles contraste de lujo y extrema pobreza, tan visibles a través el continente, agravados, además, por la corrupción que a menudo invade la vida pública y profesional, manifiestan hasta qué punto nuestros países se encuentran bajo el dominio del ídolo de la riqueza.



























Conspiraciones palaciegas contra Benedicto XVI

Bernardo Barranco V.

A unas cuantas semanas de que Benedicto XVI llegue a México, el Vaticano es sacudido por nuevos escándalos que ponen en evidencia un proceso de descomposición en la curia romana. Hay fuga de información y en las últimas semanas se han dado a conocer textos que ponen en evidencia corrupción, malos manejos en el IOR (banco vaticano) y un supuesto complot para asesinar al mismo Papa. Un documento publicado la semana pasada por el periódico italiano Il Fatto Quotidiano, recoge el contenido de estas conjeturas. Habría sido entregado por el cardenal colombiano Darío Castrillón al propio Benedicto XVI en noviembre pasado, sellado como estrictamente confidencial, escrito en alemán, revela un complot que le otorga sólo 12 meses de vida al actual pontífice. Esta inquietante revelación fue expresada por el cardenal Paolo Romeo en una reunión privada con empresarios italianos en China; el caso está dando la vuelta al mundo mediante las agencias y ha sido descalificado de manera rotunda por el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, quien declaró que era una cosa totalmente fuera de la realidad que no merece ser tenida en consideración. Después el mismo Lombardi reconoció lamentables filtraciones.

Independientemente de la veracidad, la nota desnuda el clima de tensión y de las cada vez más notorias divisiones entre la alta curia romana. A sus 85 años, el Papa tiene una salud frágil: presión alta, diabetes y un corazón débil. El Papa anciano ha delegado por completo el gobierno interno de la Iglesia en su secretario de Estado, el cardenal Tarciso Bertone, quien ha ganado enemigos, especialmente con la vieja guardia de la curia wojtyliana. Hay resentimientos, no sólo por la pérdida de privilegios, sino porque quedó vulnerable a raíz de la crisis de pederastia, en la que el propio Benedicto XVI ha puesto en evidencia los comportamientos dudosos de altos funcionarios que acompañaron el pontificado de Juan Pablo II. Las revelaciones de Paolo Romeo, arzobispo de Palermo sede de la mafia y ex presidente de la conferencia episcopal italiana, evidenció fuertes pugnas entre diversos bandos en Roma. Por un lado, como decíamos, la lucha de poder entre el actual Tarcisio Bertone y la vieja guardia curial de Juan Pablo II encabezada por Angelo Sodano, y por otro, grandes fisuras entre el propio Bertone y Benedicto XVI. La relación al parecer se ha venido erosionando desde 2010 por el manejo titubeante de las diversas crisis que han flagelado el pontificado. Romeo sostiene que Benedicto XVI ya trabaja en la sucesión pontifical, perfilando su sucesor en otro discípulo, el recién nombrado arzobispo de Milán: el cardenal Angelo Scola.

Las teorías de la conspiración se quedan cortas. Todo esto parece seguir los argumentos fílmicos de conjuras palaciegas al estilo Ford Coppola/Mario Puzo. La realidad parece más fantástica que la imaginación, baste recordar el trágico episodio del Banco Ambrossiano, a inicios de los ochenta, los diversos asesinatos vinculados a actores que incluyen la sospechosa muerte de Juan Pablo I, en 1978.

Poco antes de la filtración sobre el supuesto complot para asesinar a Benedicto XVI, han circulado acusaciones concretas de malversación de recursos y de privilegios entre miembros de la alta curia vaticana. Probablemente por primera vez en la historia de la Iglesia se tiene conocimiento público de la imputación de un arzobispo que denuncia la corrupción en el Vaticano. Un alto funcionario había sido transferido contra su voluntad tras quejarse sobre irregularidades en el otorgamiento de contratos, que han sido expuestas directamente al papa Benedicto XVI. El denunciante, arzobispo Carlo María Viganó, es el actual nuncio de la Santa Sede en Washington y ex secretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano. Precisa en una carta que se hizo pública, la corrupción y mala gestión en la administración vaticana, así como las corruptelas y privilegios que había visto tras asumir el cargo de secretario general del Governatorato en julio de 2009. La confidencia fue revelada en el programa Gli intoccabili(Los intocables), del canal de televisión privado La7. Santo Padre, mi transferencia justo ahora provocaría mucha desorientación y desaliento en aquellos que han creído que era posible limpiar tantas situaciones de corrupción y abuso de poder que han estado enraizadas en la administración de tantos departamentos, escribió Viganó al Papa el 27 de marzo de 2011.

Los desórdenes financieros del Vaticano no son nuevos. Recordemos que en septiembre de 2010, la fiscalía de Roma ordenó a la policía financiera italiana incautar 23 millones de euros depositados en el Instituto para las Obras Religiosas (IOR), la banca del Vaticano, por supuesto delito contra las normativas europeas del lavado de dinero.

Jason Berry, periodista estadunidense, efectuó una ambiciosa investigación sobre el manejo de las finanzas en el Vaticano, llegando a la misma conclusión: opacidad y corrupción. En torno a los escándalos de abuso sexual, en especial en las diócesis católicas de Boston, Cleveland y Los Ángeles, el autor rastrea la utilización de recursos financieros para la indemnización de las víctimas. El hecho permite a Berry en su libro Render unto Rome, 2011, descubrir los mecanismos, la riqueza y la manera en que se administran los recursos en la Iglesia católica. Devela altos niveles de corrupción, especialmente en las encumbradas esferas de la curia romana. El libro de Barry destaca, con detalles revelados por la FBI, los fraudulentos negocios del sobrino de Ángelo Sodano, secretario de Estado y número dos Juan Pablo II. Su fraude consistió en comprar propiedades de la Iglesia por debajo del valor de mercado y desarrollar lucrativas reventas. Los contratos de adquisición de por lo menos más de 100 millones de dólares propiedad de la Iglesia en tres ciudades de Estados Unidos.

El Papa está acompañado por su soledad. Estamos ante los síntomas de un fin de reinado. Resuenan con nuevos sentidos las expresiones del mismo Benedicto XVI cuando reprochaba en la Semana Santa de 2005 cuánta miseria y escoria hay en la Iglesia y las repetidas ocasiones en que ha afirmado que los enemigos más peligrosos de la Iglesia no están afuera, sino adentro. Estas afirmaciones en este contexto adquieren nuevas significaciones.(http://www.jornada.unam.mx/2012/02/15/opinion/023a2pol)

Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: “todo reino dividido por las luchas internas, corre a la ruina y sus casas se desmoronan una sobre otra. Lc. 11.18

Quien no está conmigo, esta contra mí, y quien no junta conmigo, desparrama. Lc.11.23.

Para los católicos escépticos que sólo creen en los que tienen el poder y el dinero, satanizaron al Vaticano II; las CEBs y la teología de la liberación.

Todos los seres humanos debemos aceptar humildemente que el evangelio, es buena noticia para los pobres, y mala noticia para los ricos; cuando nuestro señor obispo Sergio Méndez Arceo llegó al final de su camino como obispo residencial de la diócesis del estado de Morelos, los más comprometidos cristianamente: los pobres, sentimos mucha tristeza.

Llegó el representante del papa Gerónimo Prigione y el obispo Juan Jesús Posadas fue gran alegría para los ricos y gobernantes. De inmediato unieron fuerzas los jerarcas de la iglesia y gobierno, para borrar todo trabajo de evangelización de don Sergio Méndez Arceo.

El documento de Puebla en el número 494, dice: la riqueza absolutizada es obstáculo para la verdadera libertad. Los crueles contrastes de lujo y extrema pobreza, tan visibles a través del continente, agravados, además, por la corrupción que a menudo impiden la vida pública y profesional, manifiestan hasta qué punto nuestros países se encuentra bajo el dominio del ídolo de la riqueza.































Ávidos de poder

Se unen candidatos y conferencia del episcopado de México (CEM).

En la agenda de campaña de los 4 aspirantes a la presidencia de la república tomaron en cuenta a la jerarquía de la iglesia católica, compareciendo ante ellos la segunda semana del mes de abril, para exponer sus ideas sobre temas que son de interés de la CEM (conferencia episcopal mexicana), el aborto, los matrimonio gay, la familia y la violencia. La inédita propuesta, según no salió de la jerarquía, sino de los propios candidatos. Para escuchar a los candidatos asistieron más de 120 obispos y arzobispos que forman la CEM.

El escrutinio se llevó a cabo en la sede del episcopado mexicano, el enorme bunker de altos y largos muros de roca ubicados en un solitario paraje del lago de Guadalupe, estado de México.

La postura de cada aspirante tendrá repercusiones electorales, es de todo sabido la influencia que tienen los obispos en las miles de organizaciones religiosas para que hagan proselitismo a favor del partido que se comprometa a defender los postulados de la jerarquía de la iglesia.

El religioso Manuel Corral, vocero del CEM comenta con mucho entusiasmo: fueron los propios candidatos los que pidieron reunirse con los obispos. Ya veremos cuál será la postura de los candidatos sobre el asunto. Por lo pronto, la reciente reforma del artículo 24 constitucional, la leyes tienen que ser progresivas, el mundo es cambiante. Las leyes también tienen que reformarse. La reforma del artículo 24, que permite al culto fuera de los templos ya sin el permiso previo de la Secretaria de Gobernación. Vino a acabar con la simulación en este terreno, ya que en los hechos realmente muy pocos pedían permiso. Vivimos en una cultura de simulación que debe desterrarse.

La posesión de medios de comunicación por parte de la jerarquía, así como el acceso de los ministros de culto a puestos de elección popular. Esto forma también parte de los derechos enmarcados en la libertar religiosa que tratarán con los candidatos. Los defensores de esas leyes viven en el pasado, tomando como referente el siglo XIX; sin embargo el 84% de mexicanos son católicos, estamos hablando de 96 millones de creyentes; Manuel Corral vocero del CEM menciona que la familia del futuro candidato que llegue a la presidencia debe ser una familia sólida, en vista de que debe ser un referente para todas las familias de México.

El vocero pregunta. ¿Cómo ven a la familia de Josefina? Y el sólo contesta: ha consolidado un buen matrimonio. Yo incluso he platicado con ella y con su esposo en varias ocasiones. Creo que su familia es un referente. La de López Obrador bueno, el enviudó y hoy está casado en segundas nupcias. He conversado varias veces con Beatriz, su segunda esposa. En términos generales podríamos decir que López Obrador ha consolidado una típica familia mexicana. ¿Peña Nieto? También es viudo y casado en segundas nupcias. He tratado a Peña Nieto y a Angélica, su segunda esposa… Pero él tiene dos hijos fuera del matrimonio…

¿Eso es mal visto por el episcopado?

En ámbito moral, la iglesia siempre ha inculcado la fidelidad en el matrimonio y lo seguirá haciendo. Para nosotros es lo más importante. Peña Nieto hasta hace poco reveló que tenía esos dos hijos… La confesión es muy importante, pero todavía más el propósito de la enmienda. ¿Qué podríamos decir de Quadri?

No sabemos nada sobre su familia. A él no lo conocemos en ese aspecto. Ya habrá oportunidad de saberlo. ¡Como se ve, la jerarquía no tiene espías, ni orejas!

¿Para qué? Si el confesionario sirve para que suelten la sopa, ahí confiesan lo que hicieron; lo que van a hacer y lo que piensan hacer.

¿Desde nuestro punto de vista qué calificativos se les puede dar a los candidatos?

Pues nada. Que son unos traidores. Traidores a Dios. Y traidores a la patria.

Recordamos a don Benito Juárez, él conocía la biblia; cuando él escribió a sus hijos, en su carta señala algo sobre el evangelio; y ya estando en la presidencia de México, Juárez tenía un claro concepto de la providencia y el poder de Dios, sus palabras y sus hechos lo hacen ver. Dijo: “Dios y la sociedad nos ha colocado en estos puestos para ser la felicidad del pueblo y evitar el mal que pueda sobrevenir”. “Caiga el pueblo mexicano de rodillas a Dios que se ha dignado coronar nuestras armas con el triunfo”. “Damos gracias a la providencia señores diputados, por haber ayudado al pueblo mexicano a reconquistar sus libertados”.

“Desearía que el protestantismo se mexicanizara conquistando a los indios, estos necesitan una religión que los enseñe a leer y no les obligue gastar su dinero en velas y cirios”.

Es indudable que al leer estas breves palabras de algunos dichos de don Benito Juárez, notamos que la biblia influyó en su vida y gracias a eso tuvo la clara visión junto con su gabinete para elaborar la Leyes de Reforma.

El ignorante y fanatizado pueblo, ha sido amable y muy respetuoso con los obispos. El pueblo, les dice guías espirituales, pastores, los respetan mucho.

Recordamos cuando don Sergio Méndez Arceo, siguiendo el mandato de Jesús y los acuerdos del Vaticano II, se declaró defensor de los oprimidos, como son: obreros, campesinos, los injustamente encarcelados, los capturados, los secuestrados, los masacrados, así como los asesinados del 2 de octubre, Acteal, los guerrilleros de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas. Todas estas injusticias don Sergio las abordó a la luz del evangelio en sus homilías, según también los acuerdos del documento Vaticano II, y la renovación de la iglesia.

Todos los obispos y arzobispos, se le fueron, no como obispos, sino como avispas, contra él; poniéndole el mote de “obispo rojo” que cantaba fuera del coro. De cien obispos, seis o siete aceptaron el difícil camino del Vaticano y los acuerdos del Vaticano II y la renovación de la iglesia.

Hacemos mención lo que dice el profeta Jeremías:

¡”Hay de esos pastores que pierden

y dispersan a las ovejas de mis praderas”!

Así habla Yahveh, el dios de Israel,

contra los pastores que pastorean

mi pueblo.

Escuchen lo que dice:

“Ustedes han dispersado a mis ovejas,

y las han echado.

Gobernando sin cuidarlas a ellas”

pero ahora las voy a castigar

por el mal que ustedes hicieron

palabra de Yahveh Jer.231-2

Claro que lo que dice el Dios de Jesucristo… no les interesa. Les interesa el poder.

En 1991 Carlos Salinas de Gortari les dio todo el poder que anhelaban, al cambiar los artículos 3, 5, 24, 27 y 130. No pudieron encaramarse al poder, hoy vuelven a hacer el intento. A los candidatos, el pueblo los señala de traidores al intentar cambiar las leyes, a hacer acuerdos con la jerarquía de la iglesia en “lo oscurito”.

Esto no es invento, se exhibieron en la misa que ofició Benedicto XVI en el cerro del cubilete.

La crítica de este libro es sana.

¿Por qué critico a la jerarquía? ¿Estoy amargado? ¿Resentido?... Noo















Visión histórica de la realidad Latinoamericana. Los grandes momentos de la Evangelización en América Latina.

3La Iglesia ha recibido la misión de llevar a los hombres la buena Nueva. Para el cumplimiento eficaz de esta misión, la Iglesia en América Latina siente la necesidad de conocer al pueblo latinoamericano en su contexto histórico, con sus variadas circunstancias. Este pueblo debe seguir siendo evangelizado como heredero de un pasado, como protagonista del presente, como gestor de un futuro, como peregrino al Reino definitivo.

4

La evangelización es la misión propia de la Iglesia. La historia de la Iglesia es, fundamentalmente, la historia de la evangelización de un pueblo que vive en constante gestación, nace y se inserta en la existencia secular de las naciones. La Iglesia, al

encarnarse, contribuye vitalmente al nacimiento de las

nacionalidades y les imprime profundamente un carácter peculiar. La evangelización está en los orígenes de este Nuevo Mundo que es América Latina. La Iglesia se hace presente en dichas raíces y en la actualidad del continente. Quiere servir dentro del marco de la realización de su misión propia, al mejor porvenir de los pueblos latinoamericanos, a su liberación y crecimiento en todas las dimensiones de la vida.

Ya Medellín recordaba las palabras de Pablo VI sobre la vocación de América Latina a "aunar en una síntesis nueva y genial lo antiguo y lo moderno, lo espiritual y lo temporal, lo que otros nos entregaron y nuestra propia originalidad" (Med. Introd. 1).

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América Latina forjó en la influencia, a veces dolorosa, de las más diversas culturas y razas, un nuevo mestizaje de etnias y formas de existencia y pensamiento que permitió la gestación de una nueva raza, superadas las duras separaciones anteriores.

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La generación de pueblos y culturas es siempre dramática; envuelta en luces y sombras. La

evangelización, como tarea humana, está sometida a las vicisitudes históricas, pero siempre busca transfigurarlas con el fuego del Espíritu en el camino de Cristo, centro y sentido de la historia universal, de todos y cada uno de los hombres. Acicateada por las contradicciones y desgarramientos de aquellos tiempos fundadores y en medio de un gigantesco proceso de dominaciones y cultura, aún no concluido, la evangelización constituyente de América Latina es uno de los capítulos relevantes de la historia de la Iglesia.

Frente a las dificultades tan enormes como inéditas, respondió con una capacidad creadora cuyo aliento sostiene viva la religiosidad popular de la mayoría del pueblo.

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Nuestro radical substrato católico con sus vitales formas vigentes de religiosidad, fue establecido y dinamizado por una vasta legión misionera de Obispos, religiosos y laicos. Está ante todo, la labor de nuestros santos, como Toribio de Mogrovejo, Rosa de Lima, Martín de Porres, Pedro Claver, Luis Beltrán y otros...quienes nos enseñan que, superando las debilidades y cobardías de los hombres que los rodeaban y a veces los perseguían, el Evangelio, en su plenitud de gracia y amor, se vivió y se puede vivir en América Latina como signo de grandeza espiritual y de verdad divina.

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Intrépidos luchadores por la justicia, evangelizadores de la paz, como Antonio de Montesinos, Bartolomé de las Casas, Juan de Zumárraga, Vasco de Quiroga, Juan del Valle, Julián Garcés, José de Anchieta, Manuel Nóbrega, y otros tantos que defendieron a los indios ante conquistadores y encomenderos(*), incluso hasta la muerte, como el Obispo Antonio Valdivieso, demuestran, con la evidencia de los hechos, cómo la Iglesia promueve la dignidad y libertad del hombre latinoamericano. Esta realidad ha sido reconocida con gratitud por el Papa Juan Pablo II, al pisar por primera vez las tierras del Nuevo Mundo cuando se refirió a "Aquellos religiosos que vinieron a anunciar a Cristo Salvador, a

defender la dignidad de los indígenas, a proclamar su promoción integral, a enseñar la hermandad como hombres y como hijos del mismo Señor y Padre Dios".





























Visión socio-cultural de la realidad de América Latina.



26 Lo presentado por Pablo VI en "Evangeli Nuntiandi" refleja lúcidamente la realidad de nuestros países: "Es bien sabido en qué términos hablaron durante el reciente Sínodo numerosos Obispos de todos los continentes y, sobre todo, los Obispos del Tercer Mundo, con un acento pastoral en el que vibraban las voces de millones de hijos de la Iglesia que forman tales pueblos. Pueblos, ya lo sabemos, empeñados con todas sus energías en el esfuerzo y en la lucha por superar todo aquello que los condena a quedar al

margen de la vida: hambres, enfermedades crónicas, analfabetismo, depauperación, injusticia en las relaciones internacionales y especialmente en los intercambios comerciales, situaciones de neocolonialismo económico y cultural, y a veces tan cruel como el político, etc. La Iglesia, repitieron los Obispos, tiene el derecho de anunciar la liberación de millones de seres humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber a ayudar a que nazca este liberación; de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la evangelización (EN 30).

Nos preocupan las angustias de todos los miembros del pueblo cualquiera sea la condición social, su soledad, sus problemas familiares; en no pocos, la carencia del sentido de la vida...Más especialmente queremos compartir hoy las que brotan de su pobreza.

28

Vemos a la luz de la fe, como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano, la creciente brecha entre ricos y pobres (Cfr. Juan Pablo II, Disc. inaugural III,2 AAS LXXI, p. 199). El lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas (PP 3).

Esto es contrario al plan del Creador y al honor que se le debe. En esta angustia y dolor, la Iglesia discierne una situación de pecado social, de gravedad, tanto mayor por darse en países que se llaman católicos y que tienen la capacidad de cambiar: "que se le quiten barreras de explotación...contra las que se estrellan sus mejores esfuerzos de promoción".



29 Comprobamos, pues, como el más devastador y humillante flagelo, la situación de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos expresada por ejemplo, en mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problemas de salud, salarios de hambre, el desempleo y subempleo, desnutrición, inestabilidad laboral, migraciones masivas, forzadas y desamparadas, etc.

30 Al analizar más a fondo tal situación, descubrimos que esta pobreza no es una etapa casual: sino el producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas, aunque haya también otras causas, de la miseria. El estado interno en nuestros países que encuentra en muchos casos su origen y apoyo en "mecanismos que, por encontrarse impregnados no de un auténtico humanismo, sino de materialismo producen a nivel internacional, ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres" (Juan

Pablo II, Discurso inaugural III, 3.AAS LXXI, p. 201). Esta realidad exige, pues, conversión personal y cambios profundos de las estructuras, que respondan a las legítimas aspiraciones del pueblo hacia la verdadera justicia social; cambios que, o no se han dado o han sido demasiado lentos en la experiencia de América Latina.

31 La situación de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela:

32 rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables, los niños vagos y muchas veces explotados, de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar;

33 rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación;

34 rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos, que viviendo marginados y en situaciones inhumanas, pueden ser considerados los más pobres entre los pobres.

35 rostros de campesinos, que como grupo social viven relegados en casi todo nuestro continente, a veces, privados de tierra, en situación de dependencia interna y externa, sometidos a sistemas de comercialización que los explotan;

36 rostros de obreros, frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos;

37 rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y muchas veces de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos;

38 rostros de marginados y hacinados urbanos, con el doble impacto de la carencia de bienes materiales, frente a la ostentación de la riqueza de otros sectores sociales;

39 rostros de ancianos, cada día más numerosos, frecuentemente marginados de la sociedad, del progreso, que prescinde de las personas que no producen.

40 Compartimos con nuestro pueblo otras angustias que brotan de la falta de respeto a su dignidad como ser humano, como imagen y semejanza del Creador y a sus derechos inalienables como hijos de Dios.



Visión de la Realidad Eclesial hoy en América Latina

3.1. Introducción.

72 La visión de la realidad en su contexto social que acabamos de presentar, nos muestra que el pueblo latinoamericano va caminando entre angustias y esperanzas, entre frustraciones y expectativas (Cfr.GS 1).

73 Las angustias y frustraciones han sido causadas, si las miramos a la luz de la fe, por el pecado, que tiene dimensiones personales y sociales muy amplias. Las esperanzas y expectativas de nuestro pueblo nacen de su profundo sentido religioso y de su riqueza humana.

74 ¿Cómo ha mirado la Iglesia esta realidad? ¿Cómo la ha interpretado? ¿Ha ido descubriendo la manera de enfocar y esclarecerla a la luz del Evangelio? ¿Ha llegado a discernir en qué aspectos esa realidad amenaza con destruir al hombre, objeto del amor infinito de Dios y en otros aspectos, en cambio, se ha ido realizando de acuerdo con sus amorosos planes? ¿Cómo se ha ido edificando a sí misma la Iglesia, para cumplir con la misión salvadora que Cristo le ha encomendado y que debe proyectarse en situaciones

concretas y hacia hombres concretos? ¿Qué ha hecho frente a la cambiante realidad, en estos últimos diez años?

75 Estos son los grandes interrogantes que como Pastores nos planteamos y a los que a continuación, trataremos de responder, teniendo presente que la misión fundamental de la Iglesia es evangelizar en el hoy y el aquí, de cara al futuro.























Ante los cambios.



76 Hasta cuando nuestro continente no había sido alcanzado ni envuelto por la vertiginosa corriente de cambios culturales, sociales, económicos, políticos, técnicos de la época moderna, el peso de la tradición ayudaba a la comunicación del Evangelio: lo que la Iglesia enseñaba desde el púlpito era recibido celosamente en el hogar, en la escuela y era sostenido por el ambiente social.

77 Hoy ya no es así. Lo que la Iglesia propone es aceptado o no en un clima de más libertad y con marcado sentido crítico. Los mismos campesinos, antes muy aislados, van adquiriendo ahora ese sentido crítico, por las facilidades de contacto con el mundo actual que les ofrecen principalmente la radio y los medios de transporte; también por la labor concientizadora de los agentes de pastoral.

78 El crecimiento demográfico ha desbordado las posibilidades actuales de la Iglesia para llevar a todos la Buena Nueva. También por falta de sacerdotes, por escasez de vocaciones sacerdotales y religiosas, por las deserciones producidas, por no haber contado con laicos comprometidos más directamente en funciones eclesiales, por la crisis de movimientos apostólicos tradicionales. Los ministros de la Palabra, las parroquias y otras estructuras eclesiásticas resultan insuficientes para satisfacer el hambre de Evangelio del pueblo latinoamericano. Los vacíos han sido llenados por otros, lo que ha llevado en no pocos casos al indiferentismo y a la ignorancia religiosa. No se ha logrado aún una catequesis que alcance toda la vida.

79 El indiferentismo más que el ateísmo ha pasado a ser un problema enraizado en grandes sectores de grupos intelectuales y profesionales, de la juventud y aun de la clase obrera. La misma acción positiva de la Iglesia en defensa de los derechos humanos y su comportamiento con los pobres ha llevado a que grupos económicamente pudientes que se creían adalides del catolicismo, se sientan como abandonados por la Iglesia que según ellos, habría dejado su misión "espiritual". Hay muchos otros que se dicen ser católicos "a su manera" y no acatan los postulados básicos de la Iglesia. Muchos valoran más la propia

"ideología" que su fe y pertenencia a la Iglesia.

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Muchas sectas han sido, clara y pertinazmente, no sólo anticatólicas, sino también injustas al juzgar a la Iglesia y han tratado de minar a sus miembros menos formados. Tenemos que confesar con humildad que en gran parte, aun en sectores de Iglesia, una falsa interpretación del pluralismo religioso ha permitido la propagación de doctrinas erróneas o discutibles en cuanto a fe y moral, suscitando confusión en el pueblo de Dios.

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Todos estos problemas se ven agravados por la ignorancia religiosa a todos los niveles, desde los intelectuales hasta los analfabetos. Con todo, comprobamos que ha habido un avance muy positivo a través de la catequesis especialmente de adultos.

82

La ignorancia y el indiferentismo llevan a muchos a prescindir de los principio morales, sean personales o sociales, y a encerrarse en un ritualismo, en la mera práctica social de ciertos sacramentos o en las exequias, como señal de su pertenencia a la Iglesia.

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La secularización que reivindica una legítima autonomía al quehacer y puede contribuir a purificar las imágenes de Dios y de la Religión, ha degenerado con frecuencia en la pérdida de valor de lo religioso o en un secularismo que da las espaldas a Dios y le niega la presencia en la vida pública. La imagen de la Iglesia como aliada de los poderes de este mundo ha cambiado en la mayoría de nuestros países. Su firme defensa de los derechos humanos y su compromiso por una promoción social real la han acercado al pueblo, aunque por otra parte, ha sido objeto de incomprensión o alejamiento por parte de algunos grupos sociales.

84

Urgida por el mandato de Cristo de predicar el Evangelio a toda criatura, por la inmensidad de la tarea y por el proceso de transformación, la Iglesia de América Latina al mismo tiempo que ha sentido su insuficiencia humana, ha experimentado que el Espíritu de Cristo la mueve e inspira y ha comprendido que no puede, sin caer en el pecado de infidelidad a su misión, quedarse a la zaga e inmóvil ante las exigencias de un mundo en cambio.

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Desde la I Conferencia General del Episcopado realizada en Río de Janeiro en 1955 y que dio origen al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y, más vigorosamente todavía, después del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín, la Iglesia ha ido adquiriendo una conciencia cada vez más clara y más profunda de que la Evangelización es su misión fundamental y de que no es posible su cumplimiento sin un esfuerzo permanente de conocimiento de la realidad y de adaptación dinámica, atractiva y convincente del Mensaje a los hombres de hoy.

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En esta actitud de búsqueda, se puede decir que, en América Latina, la Iglesia ha desplegado una actividad muy intensa y ha organizado, a todo nivel, reuniones de estudio, cursos, Institutos, encuentros, jornadas, sobre los más variados temas, todos orientados de diversa manera a la profundización del Mensaje y al conocimiento del hombre en sus situaciones concretas y en sus aspiraciones.

Ante el clamor por la Justicia.

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Desde el seno de los diversos países del continente está subiendo hasta el cielo un clamor cada vez más tumultuoso e impresionante. Es un grito de un pueblo que sufre y que demanda justicia, libertad, respeto a los derechos fundamentales del hombre y de los pueblos.

88

La Conferencia de Medellín apuntaba ya, hace poco más de diez años, la comprobación de este hecho:

"Un sordo clamor brota de millones de hombres, pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte" (Pobreza de la Iglesia, 2).

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El clamor puede haber parecido sordo en ese entonces. Ahora es claro, creciente, impetuoso y, en ocasiones, amenazante.

90

La situación de injusticia que hemos descrito en la parte anterior nos hace reflexionar sobre el gran desafío que tiene nuestra pastoral para ayudar al hombre a pasar de situaciones menos humanas a más humanas. Las profundas diferencias sociales, la extrema pobreza y la violación de derechos humanos que se dan en muchas partes, son retos a la evangelización. Nuestra misión de llevar a Dios a los hombres y los hombres a Dios implica también construir entre ellos una sociedad más fraterna. Esta situación social no ha dejado de acarrear tensiones en el interior mismo de la Iglesia; tensiones producidas por grupos que, o bien enfatizan "lo espiritual" de su misión, resistiéndose por los trabajos de promoción social, o bien quieren convertir la misión de la Iglesia en un mero trabajo de promoción humana.(Documento de Puebla aprobado por la mayoría de obispos del mundo)



Sólo deseo que los católicos, sepan o escojan, entre reflexionar los acontecimientos, o seguir ignorantes de la verdad. Es justo que sepamos escoger entre la mentira y le verdad, entre el bien y el mal. (Reflexionar la vida diaria a la luz del evangelio).

Me duele el corazón, me duele el alma y todo mi ser, cuando la jerarquía de la iglesia católica, toma como bandera el evangelio de Jesús para mediatizar, distraer, engañar y tratar de deformar los dichos y los hechos de Jesús; sólo la ambición de poder y de dinero.

El que ama a Cristo y escucha su palabra odia la injusticia porque perjudica a la gran mayoría de seres humanos, y beneficia a la minoría.

La minoría busca saciar su codicia. Se agrupa, se organiza, para apoderarse de los bienes naturales de todos los seres humanos del planeta.

En nuestro país (México) en la sexenio de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, prácticamente privatizaron el estado, modificaron a la medida de estos intereses el marco legal y aprobaron reformas a la constitución y a las leyes para trasladar bienes y riquezas de todos los mexicanos a particulares nacionales y extranjeros.

De modo tal, que se entregaron a manos privadas casi todas las empresas públicas, entre ellas los bancos, teléfonos de México, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, líneas aéreas, medios de comunicación, ingenios azucareros, siderúrgicas, fábricas de tractores y motores, carreteras, tuberías y maquinarias. Se concesionaron a empresas mineras, 50 millones de hectáreas que representan el 25% de todo el territorio nacional, y que son en su mayoría, tierras comunales y ejidales, propiedad de indígenas y campesinos. No está por demás decir que estas empresas que explotan el oro, la plata y el cobre, han quedado exentas de pagos de impuestos por la extracción de estos minerales. Lo mismo ha sucedido con la industria eléctrica y prevalece la gran tentación de privatizar el petróleo. La ambición y el afán de lucro ha llevado a ejecutar reformas para manejar, en beneficio de particulares, las pensiones de los trabajadores, los servicios de salud, el abasto de agua, la recolección de basura y, en este mismo criterio se limitó la gratuidad de la educación pública a nivel básico y se dejó a expensas del mercado, como si fuese una mercancía, la educación media superior y universitaria. En este periodo se aumentó de 10 a 18% el impuesto al consumo y, en contraste, se formó la ley del impuesto sobre la renta para conceder el privilegio a las grandes corporaciones económicas, financieras, de diferir el pago de impuestos hasta por el 100% de sus contribuciones. Y en todo ese tiempo, el presupuesto público, que es dinero de todos, en vez de ser utilizado para promover el desarrollo, crear fuente de trabajo para el bienestar del pueblo, ha sido confiscado y se a utilizado fundamentalmente para rescatar instituciones financieras y empresas particulares en quiebra, y para favorecer a una minoría de traficantes de influencias y políticos corruptos.

Los resultados de esta política de elite y minoría han sido desastrosos: se acumuló como nunca riqueza en unas cuantas manos pero la economía nacional, en 29 años, ha permanecido estancada; y la falta de crecimiento económico ha limitado la creación de empleos. En la actualidad, la falta de trabajo es, junto con la seguridad, la preocupación principal de los mexicanos. La tasa de desempleo y subempleo, es de 21% de la población económicamente activa. Y, según cifras oficiales, del 67% de los trabajadores ocupados, 7 de cada 10 reciben ingresos que no superan los 3 salarios mínimos, o sea, 13 dólares diarios. Esa es la razón por la que millones de mexicanos se han visto obligados a emigrar a los Estados Unidos o han optado por buscar el sustento de sus familias en la economía informal o, en no pocos casos, han tomado el camino de las conductas antisociales.

Para los que tienen el poder, hablar de justicia para el pueblo empobrecido, es, populismo.

En la catedral de Cuernavaca. El día 28 de octubre de 1982 el señor obispo Sergio Méndez Arceo cumple 75 años de edad. En misa de este acontecimiento, anuncia que ha presentado su renuncia como pastor residencial de Cuernavaca, al papa Juan Pablo II.

El sacerdote Rafael Figueroa, al nombre del presbiterio y los fieles locales define a donde Sergio Méndez Arceo como el hombre de la palabra de Dios escuchada y acontecida. Le dice: “siervo fiel y prudente, humilde y responsable. Don Sergio, tú nos has ayudado a recuperar el valor de la palabra viva, operante, transformadora. Nos has enseñado a escrudiñar los signos de los tiempos. Tu palabra ha sido voz de los sin voz. Has sabido denunciar estructuras injustas. Has sido lucidamente crítico. Ha sabido asumir los riesgos. Las calumnias, la ofensa, el ultraje, la amenaza, el desprestigio, no son desconocidos para ti, pero has sobrellevado con fortaleza física y espiritual, con tu buen humor penetrante, has sabido relativizar y reducir el efecto de los mismos. Tu palabra ha sido signo de solidaridad con los oprimidos y marginados, te has sentido parte y no juez con los pobres, te has hecho acompañante para animarlos en su camino de liberación.

En efecto, con alegría y tristeza, despedimos a don Sergio, nuestro pastor y guía espiritual.

Empezaron los enemigos de la teología de la liberación a descalificar y a difamar a los sacerdotes y a las CEB´s .

En lugar de Méndez Arceo, llegó Juan Jesús Posadas Ocampo; en Cuautla, en lugar de Rogelio Orozco Farías, Luis Rodríguez, con la consigna de borrar, de destruir el trabajo de evangelización y organización de Méndez Arceo y Rogelio Orozco.

Posteriormente a estos acontecimientos nos reuníamos, Rogelio Orozco, Luis Álvarez, Julio Tinoco, Ramón Barajas platicábamos de las descalificaciones que hacían a la CEBs, ellos nos decían: hermanos tienen que convencerlos, tienen que “convertirlos”. Pero: convertir o convencer al sacerdote Luis Rodríguez y a la jerarquía de la iglesia es imposible. Tenemos años esperando su conversión…



Hermanos los amo…



























ÍNDICE

Pág.

Portada 1

Presentación 2

Introducción 5

CEBs focos de Evangelización 8

Rogelio Orozco y Gerardo Thijssen 17

Méndez Arceo con estudiantes de la preparatoria de Puebla 18

La conversión de la iglesia 20

La iglesia ante el problema nicaragüense 21

Veamos el asunto del Salvador 24

Bendiciones a dictadores 26

Otra experiencia con Videla 27

Secretos de la nunciatura de Madrid 28

Teología de la liberación (Leonardo Boff) 31

Méndez Arceo solidario 41

Leonardo Boff convocado por el Santo Oficio 42

El papa Juan XXIII. Los pesimistas 44

¿Cómo concebir a la iglesia? 46

“El buen árbol se conoce por sus frutos” 50

Eclesiología conciliar y post conciliar. Nuevas perspectivas 56

CEBs Cuautla 62

Despedida del diácono José Cruz Cortés 66

Concepto dinámico 72

Significado del reino 73

Vaticano II .-Gandium spes 75

Espíritu y liberación 77

¿Será ésta la iglesia de Jesús? 78

En México pocos jerarcas asumen consecuencias 81

Benedicto XVI en España 89

Desplome de católicos en Brasil y México 92

El concilio de Trento y la biblia 95

Concilio Vaticano II 97

México 2011 98

Carta de Javier Sicilia 100

Marcha por la paz 102

Esperanza y obstinación en Chapultepec 105

Documento conferencia del episcopado mexicano 109

Iglesia muda (jerarquía) 117

Las iglesias de creyentes y el estado laico 119

Intromisiones ilegales y sin autoridad moral 123

El eje Wojtyla-Ratzinger y Calderón 126

La iglesia en la política electoral 130

Conspiración palaciega contra Benedicto XVI 135

Ávidos de poder 139

Visión histórica de la realidad en la evangelización en A. Latina 143

Visión socio-cultural de la realidad de América Latina 145

Visión de la realidad eclesial hoy en América Latina 147

Ante los cambios 148

Ante el clamor por la justicia 150

INDICE 154