miércoles, 30 de marzo de 2011

AL SURESTE MEXICANO

A L S U R E S T E M E X I C A N O .

Por fin llegó el día esperado,…el 9 de febrero de 2011, en que iniciamos un breve viaje al sureste mexicano mi hermana Clarita y yo. Un viaje soñado por mí al industrioso sur de Veracruz; al paradisiaco estado de Tabasco; pasando por el discreto Campeche y como colofón, llegar a la ciudad de Mérida, Yucatán.
Fue difícil convencer a mi hermana, pues tenía casi fobia a viajar, sobre todo después de la irreparable pérdida de nuestra hermana Ernestina, fallecida hace menos de dos años, su fiel compañera, pues solamente con ella hizo algunos viajes de turismo colectivo muy selectos y muy ocasionalmente. Por otro lado, se dio la circunstancia de que apenas se jubiló como una brillante secretaria después de laborar durante 43 años en tres instituciones diferentes: la Cámara de Diputados del estado de Guerrero; banco Banamex y Universidad Autónoma del mismo estado. Le rogué que aceptara el viaje como un impulso para su cambio de situación laboral y de hábitos cotidianos.
Recorrer por tierra el vasto territorio de nuestra patria despierta en nuestro ser diversas emociones y reacciones con sus paisajes, su gente, sus costumbres, etcétera; y se concluye que: “sólo conociéndola se le amará más”
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Partimos de Cuautla a las ocho horas de la mañana hacia la ciudad de Puebla y de ahí a las 11:45 directos a la ciudad de Villahermosa, Tab. El camino conocido: Puebla-Veracruz, hacia el oriente de nuestro país, recorriendo otra vez los siempre impresionantes paisajes de las montañas, el vértigo de las alturas en las cumbres de Maltrata, sus bosques que constituyen una reserva natural. Envueltos en los aromas de azahares y gardenias, entre mil flores más; desde la “pluviosilla” Orizaba a la tropical Córdoba, dos estrellas mayores veracruzanas, aunque las menores: Cd. Mendoza, Nogales y Río Blanco ya están conurbadas con la primera; así también Fortín de las Flores con la segunda. Nos llega también el dulce sabor de caña del ingenio el “Potrero” y sus extensos y verdes cañaverales.
Al llegar a La Tinaja el autobús hace un giro de 45 grados a la derecha y se enfila por otra autopista que llega hasta Minatitlán y Coatzacoalcos; verdes praderas donde pasta mucho ganado vacuno y eventualmente se miran sembradíos de piña.
Eso es lo que llena el paisaje en 268 km. Mi deseo era recorrer este camino con la luz del día para contemplar lo hermoso de la tierra veracruzana. Para Clarita este camino era desconocido y se dijo muy complacida de conocerlo. No se cruzan poblados importantes por ese tramo carretero, pero sí ríos y lagunas llenos de garzas. El río Papaloapan muy tranquilote, como quien nunca rompe un plato, sin mostrar ningún ímpetu inundador como en septiembre de 2010. El autobús se detuvo en un restaurante que está en la orilla de la carretera para que comiéramos. Pude saborear un sabroso caldo de pescado.
Yo esperaba ver cerca de Coatzacoalcos o de Minatitlán los famosos pozos petroleros, que según algunos son la mayor riqueza del país, quien sabe por cuanto tiempo. Me imaginaba ver la parte externa como antorchas encendidas, pero curiosamente se me ocultaron y no alcancé a ver ninguno. Desde luego que no entramos a ninguna de las dos ciudades sureñas porque el viaje era directo.
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Total, que ya entrada la tarde se fue oscureciendo y seguramente en esos momentos abandonamos Veracruz y entramos a territorio tabasqueño, porque ya no nos dimos cuenta de los accidentes del camino y así pasamos por la ciudad de Cárdenas, ya muy próxima a la ciudad de Villahermosa, pero estaba tan oscuro que sólo iluminaban el camino los faros de los camiones y automóviles. Por cierto que en un principio yo creí que su nombre se lo debía al general expropiador pero no, es en honor del primer poeta tabasqueño José Eduardo de Cárdenas y Romero (1765-1821).
Para variar, entrar a la ciudad de Villahermosa nos llevó como una hora por el embotellamiento en las calles por la “hora pico” como en todas partes, y llegamos al hotel a pernoctar a eso de las nueve de la noche. Pero para esa hora ya empezaba a correr el viento y estaba empezando a lloviznar. El mal tiempo sólo nos permitió salir a un pequeño parque que está casi enfrente del hotel.
No fue sino hasta el amanecer del siguiente día cuando dimos rienda suelta a nuestra inmensa curiosidad. Luego de saborear unos ricos tamalitos de chipilín, parte de un frugal desayuno en el restaurante del mismo hotel. Le pedimos a la administración que nos consiguiera un servicio de recorrido turístico y con diligencia estuvo a nuestra disposición un buen vehículo con su chofer y guía que cubrió la expectativa nuestra, que era en ese momento, solamente ubicar los lugares más importantes porque la lluvia no nos permitía penetrar y menos en lugares abiertos como el museo de la Venta o la laguna de las Ilusiones. Se trataba de afinar nuestros sentidos para hacer una síntesis de las características de la ciudad de Villahermosa, para lo que el guía se acomodó perfectamente; era una persona muy conocedora y muy amable.
¿Qué tanto podíamos conocer en 35 horas que duró nuestra estancia ahí?
Y sin embargo, a vuelo de pájaro y ayudados por la información escrita, las siguientes son mis impresiones de Villahermosa: dicen sus habitantes que es: “siempre bella y siempre hermosa” fundada por Diego de Quijada el 24 de junio de 1564, el mero día de san Juan Bautista, como se llamó al principio. A mi me pareció una ciudad única,… como un “enorme palafito” o ¿cada casa y edificio son pequeños palafitos? Una ciudad increíble, acuática, exuberante, edénica; origen de la vida vegetal y animal. Por extensión, Tabasco, cuna del cacao y el chocolate, del plátano, ceibas y palmeras; y de innumerables especies de animales acuáticos y terrestres. Sus caudalosos ríos Grijalva, Carrizal y Mescalapa, rodean a una ciudad grande e industriosa, moderna. La veo con ojos asombrados, como si proviniera yo de las áridas tierras del altiplano donde los lechos de los ríos se han convertido ya en ruinas arqueológicas (montón de piedras).
El guía nos condujo por sus amplias avenidas y paseos adornados con guayacanes de amarillo color y con las flores rosadas de los macuilis, ¿parientes de nuestras floridas jacarandas? que de la noche a la mañana cambian sus hojas por flores.
Pasamos por la zona hotelera, nos mostró “el reloj floral”, la laguna de “las Ilusiones” donde se han tejido hermosas leyendas de enamorados, los dos ríos principales que fluyen tranquilos hacia el mar. Sobre el río Grijalva hay puentes y en otros lugares hay torres que sirven de “miradores” desde donde se puede admirar panorámicamente gran parte de la ciudad.
Pasamos frente a la zona donde se encuentra el gran museo de “la Venta” construido por iniciativa del poeta más importante contemporáneo de Tabasco: Carlos Pellicer (1897-1977), donde se guardan los tesoros que son testigos vivientes de la interesante y grandiosa historia del pueblo tabasqueño, desde los Olmecas , primitivos habitantes prehispánicos, hasta algunos grupos humanos de los Mayas. Forjadores de una gran cultura, en parte destruida por los conquistadores.
Así como los elementos productivos de la naturaleza agua, tierra y sol, también son determinantes para la producción de hombres y mujeres sobresalientes en las artes, la ciencia y la política. Tabasco es un semillero sobresaliente: Carlos Pellicer, poeta; José Gorostiza, escritor y político; Gregorio Méndez, patriota liberal; José María Pino Suárez, Tomás Garrido Canabal, Carlos A. Madrazo, Andrés Manuel López Obrador, políticos; José Pagés Llergo, periodista creador de la revista nacional SIEMPRE! Y de las mujeres: Esperanza Iris, actriz y cantante; María Gutiérrez Eskildsen, maestra de maestros.
Después del paseo de la mañana hicimos un recorrido a pié por las principales calles del centro de Villahermosa y observé que casi todas tienen nombres de los héroes nacionales, como Hidalgo, Allende, Guerrero, Morelos, Zaragoza y Galeana.
Anduvimos buscando un disco de música tabasqueña, en particular uno de la cantante Dora María que contiene la canción “blancas mariposas” y que canta con su letra. El guía ya me había mostrado uno y me dijo en donde lo había comprado, es más, todo el trayecto del paseo lo llevó tocando; y sin embargo no lo encontramos en ninguna parte.
Sí se me dio el gusto de saborear el famoso “peje lagarto” en un restaurante en donde no vendían cervezas ni para remedio, ¿sería acaso por el mal tiempo? Me hubiera gustado acompañar mi pescado con una cerveza. Siempre las prisas, escapándose del agua, el taxi que nos llevó iba a regresar por nosotros una hora después porque el lugar estaba fuera de la ciudad. Y vieran cómo es difícil abordar un taxi en Villahermosa porque todos son colectivos, me imagino que tienen ruta fija y además, ¡ cómo corren.!... Por la tarde Clarita tomó unas fotos donde están el puente de la “Solidaridad” y el mirador “puente Gabiotas”, después, a encerrarse en el hotel. Por causa del cielo encapotado todo el tiempo anduve norteado.
Meditando a solas sobre algunos episodios de la historia de Tabasco, como la etapa de Tomás Garrido Canabal (1890-1943), nacido en Catazajá Chis., desde muy joven sirvió cargos judiciales en Tabasco y Puebla, fue gobernador interino de Yucatán, y también de Tabasco, interino y constitucional (1921-25), un personaje que, por su actuación política, aún despierta las más encontradas opiniones. Surgido en la etapa del caudillismo revolucionario y dotado de un indiscutible carisma, quiso poner en práctica los postulados emanados de la Revolución Mexicana en los campos de la política, en lo social y en lo educativo. Para ello creyó necesario organizar a los campesinos y a los obreros en “ligas” para apoyar la puesta en marcha de su programa de gobierno de carácter socialista.. Emprendió campañas de mejoramiento familiar comenzando contra el alcoholismo que lesiona la economía y degrada al ser humano; para el mejoramiento de los salarios aumentó el salario mínimo a $1.50 aun cuando el mínimo nacional estaba en $1.00 y en contra del fanatismo religioso que encadena el pensamiento, por eso tuvo fuertes enfrentamientos con el clero. Pero encontró eco en el pueblo tabasqueño; integrado por hombres y mujeres de una naturaleza fuerte y libre, rebeldes e “ insumisos”. Me parecen muy adecuados los versos del poeta veracruzano Salvador Díaz Mirón:
“…fue Adán un esclavo manumiso; que en vez de la abyección del paraíso; buscó la libertad de la conciencia…” “…No habría humanidad sin ese acto; que fue de rebelión el más sublime; y puso al hombre en íntimo contacto, con la naturaleza. haciendo el pacto, de luchar contra todo lo que oprime…”
O esta otra cita más cercana: “…trópico, ¿para que me diste las manos llenas de color?...todo lo que yo toque se llenará de sol…” Carlos Pellicer.
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En la madrugada del siguiente día proseguimos nuestro recorrido con la esperanza de que el tiempo mejorara y cuando menos me pudiera orientar con el sol, pero nada de eso sucedió, por el contrario a ratos se intensificaba la lluvia; sin embargo, nada impidió contemplar desde dentro del autobús ADO las bellezas del trayecto hacia la costa de Tabasco, puras llanuras pantanosas habitadas por innumerables garzas blancas y floridos nenúfares, hasta Frontera.
Bordeamos la costa, entramos al estado de Campeche y así continuamos costeando y mirando los manglares hasta avistar Ciudad del Carmen, que se observa ciudad grande y próspera, pues es un emporio petrolero, según dicen. Ahí se cruza por un gran puente y se está en la Isla del Carmen donde se recorren 37 kms y hay otro enorme puente de 4 mil metros de longitud y que me parece una obra maravillosa de ingeniería. Al otro extremo del puente ya estamos nuevamente en tierra firme y a nuestra derecha queda, sin poderla contemplar , la gran Laguna de Términos.
Se continúa en línea paralela a la orilla del mar que nos sigue por la izquierda, se escucha el rumor de las olas. Faltan 147 kms para llegar a Champotón, la ciudad que le prestó el nombre al músico compositor Emilio B. Rosado para su inolvidable danzón . Se miran los últimos puentes, los últimos ríos, va cambiando el panorama. Después, a 65 kms se encuentra la discreta ciudad de Campeche, la capital del estado del mismo nombre, que no era punto de visita en nuestro recorrido por el escaso tiempo disponible, pero que no deja de ser por eso una ciudad interesante que nos hubiera gustado conocer. Ahí hizo parada el autobús en la orilla de la ciudad, donde se encuentra la central de autobuses, el tiempo justo para comprar algo de comer por que no habíamos desayunado y cuando le pregunté al conductor si se iba a detener en algún lugar para comer, me contestó: ¡Hasta que lleguemos a Mérida! Para ello… faltaban escasos 177kms.
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¿Qué nos atrae de Mérida? …nos atrae su folclor, su música, su romanticismo, la sensibilidad de su gente; sus ruinas arqueológicas y sus cenotes.
Sin duda impacta el descubrimiento de tierras desconocidas, de nuevos lugares, las características de las ciudades y de la gente que vive en ellas. Sorprenden los contrastes entre los tres estados que estamos recorriendo: si Tabasco es la cuna de la exuberancia natural, del agua, sus ríos y lagunas como espejos, Campeche es la lenta transición, al menos en la parte costera; Yucatán, carece de ríos y de montañas y el camino se separa del mar. Pero nos brinda una exuberancia singular: su cultura pasada y presente. Sensibilidad para el arte, principalmente para la poesía y la música. Y algo más hermoso: su gente no reniega de sus raíces ni de sus ancestros mayas.
Llegamos a la “Ciudad Blanca” como a eso de las cuatro de la tarde, con la lluvia encima. Tanto que a mi hermana se ocurrió la brillante idea de “patentar” nuestras visitas, porque adonde vamos llueve; recordando que en diciembre de 2009 fuimos a Tlacotalpan Veracruz y todo el tiempo hubo norte. Y ahora que venimos para acá también. De tal manera que donde quieran que llueva, que nos inviten. Mérida, a primera vista, me parece mitad provinciana y mitad moderna; la mayoría de sus casas son de una planta y su tranquilidad relativa, sus edificios coloniales. También tiene ya grandes edificios como los hoteles, su aeropuerto, plazas y grandes avenidas.
Mérida fue fundada por otro conquistador español: Francisco de Montejo y León “el Mozo” sobre los vestigios de la ciudad maya de T’h’o ya deshabitada. Denominador común de todas las ciudades y puertos más importantes de la ribera del Golfo de México, fundadas durante el siglo XVI. El puerto de Veracruz en 1519; Coatzacoalcos en 1522; Villahermosa en 1564; Campeche en 1540 y Mérida en 1542 .
Toda la tarde del viernes 11 de febrero estuvo lloviendo y otra vez nos coartó la libertad de tránsito por la ciudad; sin embargo, aprovechando que enfrente del hotel donde nos hospedamos estaba la base de los turibuses que recorren la ciudad, no toda sino por rutas, nos informamos que por 100 pesos cada quien podían llevarnos, a nosotros únicamente porque, por la lluvia, no había más pasajeros; aceptamos y nos llevaron a recorrer el famoso “Paseo Montejo” y el “Centro Histórico”, aunque como ya estaba semioscuro no pudimos apreciar con claridad los puntos importantes que nos iban señalando. Hicimos una parada en la “Plaza Grande” en donde están algunos de los más importantes edificios públicos, como: la casa de “Los Montejo”); la catedral de San Ildefonso, soberbia arquitectura interior; el edificio del Ayuntamiento y el del Gobierno del Estado.
De ahí regresamos al hotel y a cenar en un Samborn¨s que está junto. Debo confesar que ese día cometí un descuido imperdonable: yo andaba con mi estómago molesto por la comida del día anterior y no tenía intenciones de comer, pero mi hermana Clarita sí tenía hambre y yo no lo advertí, ni ella me dijo algo al respecto y se aguantó hasta la cena. Al siguiente día, sábado, amaneció con lluvia, desayunamos, compramos unas guayaberas enfrente del hotel, y llamé por teléfono a Enrique.
¿Quién es Enrique? Enrique es mi sobrino, es hijo de mi cuñado Jesús, hermano de mi finada esposa. Es ingeniero y trabaja en la Universidad Autónoma de Yucatán. Por azares del destino casó con una Licenciada en Administración de Empresas Turísticas, meridana de nacimiento, y se fueron a vivir allá con sus padres hace como ocho años. Se llama Yazmín y tienen dos hijos varones. Le llamé con la intención de saludarlos únicamente, pero…ellos para no hacer quedar mal su bien ganada fama de hospitalarios, quedaron en llegar a visitarnos por la tarde al hotel y así sucedió
.En tanto llegaban yo quise reparar mi falta del día anterior y nos fuimos a comer a un buen restaurante llamado “La Tradición”. Degustamos ambos una sopa de lima y mi hermana un apetitoso platillo llamado “queso relleno”, yo una cochinita pibil y de postre, unos “caballeros pobres”, como le llaman allá a las torrejas o capirotada.
Cuando llegaron al hotel mis sobrinos y tras los saludos y abrazos acostumbrados, nos invitaron a salir y a recorrer nuevamente el “Paseo Montejo” (hay Montejos hasta en la sopa) y la “Plaza Grande”, un sitio adornado de laureles de la India, bancas y unos originales asientos llamados “de confidentes”, igual que la noche anterior pero ahora en su automóvil y con mejores explicaciones. Recorrimos a pié los pasillos y portales que se encuentran alrededor del zócalo, donde lo más atractivo son los murales del Palacio de Gobierno que ilustran sobre la historia de Yucatán, obra del pintor yucateco Fernando Castro Pacheco.
Resaltan, porque así lo impuso el pueblo, la importancia en su historia de dos personajes, que sin condiciones estuvieron del lado de los oprimidos históricamente; porque hay que decir que los mayas como pueblo vencido, no solamente en la conquista sino también después, ha sido un pueblo sojuzgado por los ricos españoles y mestizos. Y cuando la fibra del henequén se comenzó a industrializar y a exportar los ricos hacendados crecieron en poder político y económico en razón inversa del pueblo trabajador de origen maya. Esos personajes fueron: el general Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto (con su “peregrina” Alma Reed). Personajes emanados de la Revolución Mexicana que al llegar al poder lo ejercieron con mano de hierro a favor del pueblo maya, pero se ganaron el odio de los ricos que les impidió realizar sus propósitos y les cobró su vida a cambio de algunos beneficios para los dueños verdaderos de la tierra del Mayab.
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Luego fuimos a saludar a la mamá de Yazmin, una maestra jubilada, que tiene un local donde vende ropa infantil. De allí nos llevaron a su casa a cenar y a conocer a su demás familia, compuesta por su papá, el profesor jubilado Virgilio Gaspar aún con inconfundibles rasgos de “calentano” de Michoacán, y su tía, Nydia Góngora López, también maestra jubilada, que cada vez nos sorprendía por su calidad literaria de poetisa y cuentista. Tienen todos un gran acervo de conocimientos y experiencias que requerirían de mucho tiempo para compartirlo. Muy amables todos. Cenamos panuchos, pero más disfrutamos de su amena charla.
Quedamos de vernos al día siguiente al medio día, porque la mañana la teníamos destinada a buscar los tradicionales espectáculos de baile y de “vaquerías” que tanta fama tienen en Yucatán. Y para nuestra buena suerte sí hubo danzones en la pequeña plaza de santa Lucía, ejecutados por un pequeño conjunto musical llamado “Banda Magistral”; propiamente para personas de la tercera edad. Un curioso detalle es que en la pared de esta singular placita hay una serie de placas conmemorativas por cada cinco años que cumple sirviendo para lo que está hecha.
Pero lo mejor para nuestro ánimo: ¡se desnubló …y salió el sol!... ¡Albricias! Así ya cambiaron las cosas, seguimos buscando y encontramos que en los bajos del palacio municipal se estaba llevando a cabo una “vaquería”, que recuerdan la fiesta celebrada en las haciendas ganaderas, cuando terminaban de herrar el ganado. Pues nos quedamos a verla hasta que se terminó. Preciosa habilidad de los ejecutantes y de la banda que los acompañaba. Hermosos “ternos” (trajes femeninos) compuestos por : huipil, fustán y jubón finamente bordados.
Enrique –Yazmin y familia iban a festejarle su cumpleaños a su hijo mayor el día domingo en un lugar alejado y nos pidieron que a la hora de comer llegáramos con ellos. Llegamos tarde pero alcanzamos una hamburguesa y cuando terminamos de comer y concluyó también la fiesta de los niños, nos propusieron llevarnos de entrada por salida al puerto Progreso que está a 33 km de Mérida y por una autopista recta y muy amplia. La playa estaba desierta, había un poco de viento y pudimos admirar el larguísimo puente para llegar al muelle. Allá nos llegó la noche y regresamos cuando ya estaba oscuro.
El penúltimo día de visita a Yucatán lo teníamos destinado a visitar Chichén Itzá. Las tierras orientales del estado de Yucatán llevan inscritas las huellas sagradas de la cultura Maya. Chichén Itzá data del año 500 d.C. y el nombre se deriva de las palabras mayas: Chi-boca; chen-pozo e Itzá-el nombre de los brujos del agua. El hermoso sitio, amplio y plano se encuentra ocupado por varios edificios muy importantes de una belleza increíble. El principal, el Castillo, templo de Kukulkán o de Quetzalcóatl (serpiente emplumada) que es la pirámide mayor, de 9 estamentos,91 gradas en cada uno de sus cuatro lados y una más para subir al templo superior. En total son 365 peldaños que corresponden a los días del año. El Juego de Pelota, la Casa de las Monjas, el Templo de los Guerreros y el Caracol u Observatorio. También se encuentran varios Chac Mooles (dios del agua), fuera de su sitio.
Al retorno pasamos a ver un “cenote” ubicado en el parque Eco Arqueológico Ik Kil con 26 metros de hondura, con aguas claras y donde se pueden bañar los visitantes; desde arriba los bañistas toman figuras de títeres movidos desde arriba por hilos que forman las lianas que penden de las paredes. Más adelante pasamos a comer en una ex hacienda adaptada para restaurante, muy agradable y en el curso de la comida una pequeña exhibición de baile de “vaquerías”.
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De regreso a Mérida llamamos por teléfono a mi sobrino para invitarlos a cenar y al mismo tiempo aprovechar ese momento para expresarles nuestro agradecimiento por sus finas atenciones. Pasamos un buen rato en conversación tratando de explorar más en sus notables conocimientos sobre literatura e historia de Yucatán, haciendo énfasis en la conservación de su lengua que se refleja perfectamente en los nombres de sus ciudades y pueblos; a vuelo de pájaro (azul) puedo copiar los siguientes: Izamal, Motul, Tixkokob, Kanasín, Uxmal, Uman, Maxcanú, Kabah, Halachó, Cuzamá y siguen más…y se completan con su pronunciación. Nydia nos regaló dos de sus pequeños libros que posteriormente hemos leído con detenimiento, literalmente saboreándolos con calma. “Décimas a Izamal”, 48 poemas de este corte:”…En tu historia está la vida, de una indescriptible raza, que con enigmas se enlaza, a tu luz, fuente vertida… Son versos sencillos y de fácil entendimiento.
En el “Crimen Perfecto” y otros cuentos, en prosa, encuentra la autora recovecos de la sociedad para dibujar también las cosas sencillas que acontecen muchas veces sin que nos demos cuenta, como el cuento “tu me cerrarás los ojos”. Así se han solazado también sobre cuentos y leyendas los grandes poetas y literatos yucatecos: Antonio Mediz Bolio, Ermilo Abreu Gómez, Ricardo López Méndez, Antonio Magaña Esquivel, y otros.
Por ese mismo camino andan todos los músicos románticos que han enriquecido de canciones no sólo Yucatán sino México entero con géneros musicales como la “trova”, las “jaranas” y las “bombas”. Quien no ha escuchado las canciones: “Flor”, “Novia Envidiada”, “Semejanzas” “Pensamiento”, “Peregrina”, cuyo autor es Ricardo Palmerín. Las canciones: “Ojos Tristes”, “Quisiera”, “Golondrina Viajera”, “Peregrino de Amor” de Guty Cárdenas. O las canciones de Pepe Domínguez: “Beso Asesino”, “Aires del Mayab”, “El Día que me Quieras”, “Granito de Sal” o “Pájaro Azul”.
¿Quisiera preguntarle a Nydia ( “la que está llena de dulzura”) si alguno de sus poemas se hecho canción?...porque están tan hermanadas las dos artes, poesía y música, que se confunden.
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El regreso ya había sido pensado pero no decidido, que podía ser por vía aérea para abatir el tiempo de viaje y las molestas 16 horas en el Autobús por muy ADO que fuera. Dos horas en las alas del pájaro de acero o de aluminio hacían la gran diferencia, así que nos animamos a volar el 15 de febrero a las 12:30 hs con la buena suerte que a última hora nos ofrecieron una salida con una hora de anticipación y la aprovechamos; así que a la una y media de la tarde estábamos aterrizando en el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de la ciudad de México. ¿Viajaría Juárez alguna vez en avión? Para mi hermana Clarita, que era la primera vez que lo hacía, tuvo que ser una experiencia audaz e inolvidable.